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miércoles, 17 de diciembre de 2025

El Doctor Monstruo y el Monstruo Enamorado: Frankenstein de Guillermo del Toro

 


Había pensado no verla. Tantas reseñas contradictorias de parte de personas cuyo juicio valoro. Unos la encontraban sublime, otros tediosa,  y todos tenían razón. Para quienes hemos visto tantas versiones del “Prometeo moderno” el que se alargue la historia del cieguito y otras tramas puede resultar fastidioso, como el que el protagonista sea un vil canalla sin cualidades redimibles. La solución de otros (entre los que me cuento) cuando el relato alargaba o dejaba de impactar, era enfocarse en el lujoso trasfondo, los colores, en suma la estética de Del Toro que nunca defrauda.

El Monstruo en la Piel de Elordi

Parte del rechazo de la audiencia puede deberse a dos factores. El primero es lo archiconocido de un relato que ha sido leído y visto en el escenario y las dos pantallas por más de doscientos años. Aun quien no haya leído el bastante cortolibro, han visto alguna variación del cuento de un soberbio estudiante de medicina, empujado por el trauma de la muerte temprana de la madre, que pretende emular a D-s y crear vida.

Todos sabemos que el Barón Víctor Frankenstein, con la ayuda de su condiscípulo, roba cadáveres y arma un hombre con partes de estos al que le da vida con choques eléctricos provocados por una tormenta. El Monstruo (o La Criatura como se le nombra en el libro) no satisface los sueños locos de su creador quien busca destruirlo. El Monstruo escapa y mata a los seris queridos de Víctor para obligarlo a crearle una compañera. Esta es más o menos la trama que por dos siglos ha atrapado la imaginación de lectores, espectadores y, sobre todo, productores.



En esta producción existen algunas variaciones e incluso se puede hablar de un final agridulce que, si nos prometiera Don Memo una secuela, podríamos calificar de “feliz”. En una variación del Monstruo enamorado, tenemos a la humana Elizabeth (Mia Goth) enamorándose de la criatura, pero lo más importante es la humanización del Monstruo que contrasta con la egolatría y falta de empatía de su fabricante.



Aunque es canon que Víctor sea un hombre arrogante y egocéntrico que quiere demostrar que un humano puede imitar a D-s, nunca este prototipo del científico loco fue tan antipático y censurable como en esta magnífica interpretación de Oscar Isaac. Y nunca El Monstruo fue más compasivo, atractivo y digno de lástima que en la interpretación de Jacob Elordi.

Ahora nos damos cuenta de lo buen actor que es el australiano y también humilde porque no es común que un galán en carrera ascendiente acepte verse Monstruoso. Ha servido que la altura real de Elordi (mide un 1,95 cm, 6, 5 pies) permita ver a La Criatura como un gigante bondadoso aunque a ratos sea la bestia compuesta por un científico irresponsable.



Víctor, Un Padre Desnaturalizado

Es posible que como el Monstruo sea la mejor persona de un cadre ocupado por padres crueles, mujeres indecisas como Elizabeth, y un protagonista malvado, el público se incomode ante una reversión de la dicotomía habitual en la cual Frankenstein se arrepiente y El Monstruo muere por ser una aberración

Incluso Del Toro ha prescindido de Henry, el condiscípulo de Víctor que se convierte en su asistente. Ahora es transformado en el tío de Elizabeth (un gusto ver de nuevo a Christoph Waltz), un comerciante de armas sifilítico que busca en el Monstruo una manera de renacer. Pero nadie más siniestro que Víctor quien llega al punto de mentir como un villano de vaudeville para ocultar sus falencias.



Si en el libro, El Barón permite que se acuse injustamente a una criada de los crímenes del Monstruo y se la ejecute, lo hace para proteger a su creación.  Del Toro hace que Víctor acuse a su criatura de haber matado al tío sifilítico, peor aún lo culpa de haber atacado a Elizabeth. Es parte de sus celos que lo han hecho detestar a su engendro. Sus mentiras son esfuerzos infantiles de verse bueno ante el mundo y es que este Víctor es un niño que nunca ha madurado.

Hasta yo le veo rasgos edípicos y una tremenda envidia por su pobre hermano que muere apoyándolo. Lo que pasa es que no me creí el cuento del padre abusador . El Barón padre (Charles Dance) no tenía razones para matar a su mujer y realmente se sintió fracasado al no poder salvarla. Si se comportaba frio, exigente y golpeador (no muy diferente a otros padres de entonces) era porque Víctor era un niño antipático. Vemos al mismo Barón jugar y ser cariñoso con su hijo menor que es un niño más afable y tratable.



Hay conciencia en Víctor de que su hermano William y El Monstruo (sus rivales por el amor de Elizabeth) son mejores personas que él. Es curioso como antes de que el Monstruo atraiga el interés de la mujer amada, su creador ya está aburrido de su juguete. Es como si no supiese para qué va a fabricar un robot humano, como si en su empeño de rivalizar con D-s, Víctor se olvida de que quien crea vida está obligado a protegerla y a educarla para vivir en sociedad.

                                             William y una novia que prefiere un monstruo

Como muchos padres jóvenes e irresponsables, el Barón Frankenstein se muestra impaciente con “su hijo”, no sabe ni quiere enseñarle y acaba imitando a su odiado progenitor, insultando y golpeando a la criatura. Todos estos detalles hacen a la historia diferente al canon aunque no totalmente original, puesto que ya otras versiones habían humanizado al Monstruo.

200 Años de Frankenstein

En el bicentenario de la publicación de Frankenstein escribí un par de artículos en los que mencioné algunas adaptaciones. Ponerme a compararlas con esta última sería un ejercicio incomodo que no viene al caso, pero me gustaría señalar cuales influyeron en Don Memo y cuáles han sido precursoras de los cambios que esta Frankenstein nos brinda.

Se sabe que hubo dos versiones de Frankenstein en el cine silente (una hecha en Italia). Ambas se han perdido, por lo que el primer filme en tocar la obra de Mary Shelley debe ser considerado el esfuerzo de James Whale de 1931. El primer Monstruo cinematográfico entonces fue un inglés de ascendencia india,  llamado Arthur Pratt quien bajo el exótico seudónimo de Boris Karloff, nos legaría una estética para siempre asociada con la criatura como su altura considerable, su andar torpe, y las señales de sutura en frente y cuerpo.



Hace un par de meses, Gato Rafael tuvo la oportunidad de ver esta versión, hoy clásica, y no le gustó, por las mismas razones que me hicieron considerarla inferior a su secuela La novia de Frankenstein. En 1931, el impacto de la Depresión influía en Hollywood. No se hacía nada muy caro, eso obligó a trasladar la trama (tal como con el Drácula e Bela Lugosi) a tiempos modernos. No mejoró en nada una producción donde los efectos especiales eran risibles, los interiores con tapetes de fondo y montañas hechas de cartón eran bochornosos.

Incluso las actuaciones eran exageradas. El cine hablado estaba en pañales y eso se notaba en las actuaciones teatrales de Colin Clive “ It’s alive! It’s alive!”, o de John Boles que siempre parecía dispuesto a entonar una canción (era conocida su buena voz). En cuanto a Mae Marsh, ya parecía la querida de un gánster y no una futura baronesa.



Tremenda diferencia con La Novia de Frankenstein también dirigida por James Whale, pero para 1935, Hollywood había madurado en términos de actuaciones, decorado y libreto. Parte del encanto de este filme residía en que era enmarcado por dos apariciones de la inglesa Elsa Lanchester. La primera es como Mary Shelley que les cuenta a su esposo Percy y a su anfitrión Lord Byron la continuación de la saga del Monstruo. La esposa de Sir Charles Laughton reaparece al final del filme como la despeinada “novia” del título construida para el Monstruo, pero que lo rechaza por feo.



Con este filme la Universal se haría famosa en los 30 y 40 como fábrica de películas de terror. A “La Novia” la seguirían El Hijo de Frankenstein (hijo de Victor y Elizabeth, no del Monstruo) y El Fantasma de Frankenstein. Viendo la popularidad del género, la Universal emparejó al Monstruo con otros espantajos así nacían Frankenstein contra el Hombre Lobo , La Casa de Frankenstein y La Casa de Drácula.

A pesar de que se asocia a Boris Karloff con el aspecto físico del Monstruo, otros actores (incluyendo a Bela Lugosi), le dieron vida a lo largo de sus cien años de existencia en la pantalla. Uno que se haría famoso encarnando al Monstruo fue Sir Christopher Lee cuando en 1957 la productora inglesa Hammeth tomó el manto de la Universal convirtiéndose en una fábrica de filmes de terror.



La característica de estas producciones, que iniciaron con La maldición de Frankenstein,  fueron su elegancia. Todas, por primera vez,  situaban la historia en el Siglo XIX (con estupendo vestuario) consiguiendo la atmosfera gótica que originalmente había planeado Mary Shelley.

A pesar del excelente trabajo de la Universal y de la Hammer, el Monstruo era tan reconocido que servía hasta para parodiarlo. Las comedias lo integraron como relleno cómico desde que Abbot y Costello Meet Frankenstein (1948) hasta alcanzar su máximo nivel con la excelente parodia de Mel Brooks Young Frankenstein (1974).



El Monstruo recorrió todos los géneros fuesen los filmes de monstruos japoneses (Frankenstein contra Buntaro) o Westerns (Jesse James y la hija de Frankenstein); aparecía en caricaturas como Los Picapiedra y Scooby Doo y  para los 60 era parte de la cultura de “Explotación” desde el porno hasta un Frankenstein afro-americano (Blackenstein).

Frankenstein y su fusión con la comedia llegaban hasta México donde lo veíamos en compañía de Chabelo y Capulina. El héroe enmascarado Santo luchaba contra el Monstruo que hacia una aparición tipo cameo en Casino Royale, el primer filme de James Bond , y hasta se convertía en uno de los Beatles en El Submarino Amarillo.  Tanta era su importancia en el imaginario colectivo que en el clásico español El Espíritu de la Colmena, una niñita protege a un fugitivo creyendo que se trata del Monstruo de Frankenstein.



No nos olvidemos de todos los derivados de Frankenstein que conservan la estética no así el apellido del creador. Esos han sido los casos de Fred Munster en The Munsters y Largo, el mayordomo de la Familia Addams. Mas cercano está el genio de Tim Burton que no solo inventa un Frankenstein canino (Frankenweenie) sino también al joven Manos de Tijeras, Edward Scissor Hands.



Con esta breve revista de la influencia de la invención de Mary Shelley en las pantallas dejamos constancia de que el tema ha sido utilizado hasta la náusea, pero la aportación de la versión 2025 trae ciertas novedades, un Monstruo muy humano que hasta puede enamorarse. ¿Vimos eso antes?

Monstruo Humanizado, Monstruo Enamorado

La primera vez que presenciamos este fenómeno fue  en un sitio inesperado. En 1968, la longeva telenovela de terror Sombras Tenebrosas decidió incluir entre sus estrambóticos personajes a una especie de Monstruo de Frankenstein. Adam había sido creado para solucionar el problema de colmillos de Barnabas, el vampiro-protagonista.

Siguiendo el canon, Adam logra huir de donde lo tiene secuestrado Barnabas y conoce a Carolyn Stofddard de quien se enamora. A pesar de que su relación es complejaAdam es ,en lenguaje de hoy, acosador y agresivo Carolyn le toma cariño. Después que él le salva la vida se vuelve su protectora y aunque le admite a Banabas que “tal vez” también se ha enamorado del Monstruo, sabe que su relación es imposible y se dedica a ayudarlo para conseguirle una compañera.



Un interesante experimento de los 70s fue Frankenstein: The True Story que presentó la televisión inglesa en 1972. Situada en el milieu escogido por Mary Shelley: la Suiza napoleónica, presentaba como gancho a los dos niños bonitos del cine inglés: Leonard Whiting y Michael Sarrazin como Víctor y La Criatura.



Lo que hacía diferente este cuento de otros relatos es que La Criatura era tan hermosa y simpática que no inspiraba ni la repulsión ni el rechazo de su creador. Por el contrario, el Barón decidía educar “a su hijo” y presentarlo en sociedad. Un pequeño problema. Creado con restos de cadáveres, el Monstruo comenzaba a podrirse y a caerse a pedazos. Horrorizado, intentaba suicidarse, pero era rescatado por el canónico ciego. Tras provocar la muerte de Agatha (Jane Seymour), la nieta del ciego, el Monstruo obligaba a Víctor a revivirla, pero el resultado ya venía mentalmente desequilibrado y la pobre criatura debía hacerla perder (literalmente ) la cabeza.



Adam y el Frankenstein sex symbol fueron meros detalles en la larga trayectoria de un estereotipo que aunque provocaba lástima seguía siendo nefasto precisamente por ser un freak subhumano. Aunque fue un fracaso de taquilla  el filme que mejor capturó las posibilidades heroicas del Monstruo es mi favorito de este subgénero. Me refiero a The Bride (1985).

Teniendo como protagonistas a dos ídolos del momento: el cantante Sting y Jennifer Beales, la historia conserva el escenario y época de la novela. El Barón Charles Frankenstein, impío y polémico por sus ideas y experimentos, construye un ser viviente con pedazos de cadáveres. El resultado sale tan desmañado que el Barón proyecta crearle una compañera, Eva, para ver si espabila.  Cuando esta lo rechaza, el Monstruo desilusionado huye.

En un bosque, El Monstruo se encuentra con un enano, Rinaldo, que se hace su amigo. Es un encuentro casi tan significativo como el de Tyrion Lannister y Bronn. Juntos viajan y Rinaldo le da un nombre a la criatura: Víctor “el victorioso”. Entretanto, El Barón ha educado a Eva tanto en modales como en ciencias y artes. La chica aparte de ser bellísima, resulta ser más erudita que su maestro. El Barón la presenta en sociedad y se enamora de ella, pero Eva es un espíritu independiente. Ignorando su origen, cuestiona a su mentor y descontenta con las respuestas inicia un romance con un oficial al que conoce en un baile.



Entretanto, Rinaldo y Víctor se han convertido en las estrellas de un circo de Budapest. Quieren ahorrar dinero para un viaje soñado a Venecia. Solo que Rinaldo muere trágicamente y el desdichado Víctor retorna al castillo. Llega justo a tiempo. Eva enfrenta al Barón, descubre que ella no es un ser humano y que Frankenstein tiene designios oscuros para su futuro. A punto de ser ultrajada por su creador, Eva es rescatada por Víctor.

Después de lanzar al científico loco por las almenas, Víctor pretende marcharse nuevamente en busca de su destino cuando Eva lo detiene. Ha descubierto que los humanos solo presentan problemas, ella también es un monstruo y será mejor unir fuerzas. Víctor y Eva se marchan a Venecia juntos, a ser felices como pareja. Reitero nunca he entendido porque este filme no gustó, hasta escribir sobre el me conmueve.




Desde entonces, la humanización del Monstruo ha continuado de buena y mala manera a través de las adaptaciones y reversiones del libro de Mary Shelley en este cuarto de siglo 21. La más memorable ha sido la estupenda interpretación de Rory Kinnear en la muy estupenda Penny Dreadful. Sin embargo el año pasado, Netflix y la televisión turca nos brindaron la emotiva Yaratilan (La Criatura).

Increíble como se ha podido trasladar el texto de Shelley a un contexto del Imperio Otomano de comienzos del Siglo XX. En un pueblo del interior de la hoy Turquía, Ziya sueña con estudiar medicina, pero como el Barón de Frankenstein quiere ir más allá y conquistar la muerte que lo privó de su madre. Un día deja a su familia y a Asiye, su hermana adoptiva con la que está comprometido, para ir a Constantinopla a estudiar medicina.

Una vez allá se encuentra con varios problemas. El mayor lo presentan los catedráticos fundamentalistas que rechazan ideas modernas. Ziya conoce al profesor Ishan, un sabio que ha sido expulsado del cuerpo docente por haber traído ideas revolucionarias de Paris. Ziya se da cuenta que solo este excéntrico maestro puede ayudarlo en su idea de resucitar a los muertos. A punta de chantajes lo obliga a secundarlo en la construcción de un autómata.



A medida que el experimento avanza, aumentan los reparos morales del maestro, mientras que el obsesionado Ziya va perdiendo los suyos. En una ocasión en que Ziya ha ido a buscar sangre para su creación, hay una tormenta eléctrica, la casa del profesor se incendia y él muere. Desolado, Ziya lo revive, pero ahora su maestro ha quedado desfigurado por el fuego y el trauma lo confunde de tal manera que huye.

El resto de la serie sigue al nuevo “Monstruo” por diferentes lugares de Turquía. Se une a una compañía de teatro rodante y finalmente se establece en un pueblo del Cáucaso donde es protegido por una joven madre soltera. Pasa el tiempo y la pareja se enamora. Cuando ella es asesinada, Ishan parte en busca de Ziya para que la resucite.



El Toque Del Toro

Con lo narrado se hace evidente que la humanización del Monstruo no es novedad. Lo que sí es original es el Toque Del Toro más que radica en lo visual que es donde siempre ha demostrado una superioridad sobre otros directores del género. Don Memo es también un hombre modesto y sincero que reconoce con humildad las influencias y Frankenstein tiene una deuda con obra ajena y con la propia.

Ya he hablado de la evolución de la descripción del Monstruo y de como de ser un ente malévolo al que hay que perseguir con antorchas puede trocarse en un ser pensante que inspire compasión, cariño, incluso amor. En eso es un hermano de la criatura que es hallada en el Amazonas y que se convierte en pareja de la mudita de The Shape in the Water.

Hay una escena en Frankenstein en que Oscar Isaacs golpea a su creación antes de que este evolucione mentalmente que me recordó un momento en la mencionada película en que Michael Shannon abusa física y verbalmente de la criatura que tiene encadenada. También este Frankenstein nos recuerda  en la atmosfera y la escenografía, incluso el decorado, a la desolada Crimson Peak y es lo que la define como “Gótico del Toro.”


                                          El FBI en contra del Monstruo del Amazonas

Frankenstein es una gran obra, pero sus mayores atributos son los visuales. Hay momentos en que el espectador se centra en el trasfondo, en los colores y en las imágenes. Si en Crimson Peak predominaba el carmesí del título, aquí es el verde , sobre todo en la ropa de Elizabeth. Un verde que demuestra su vitalidad, su pasión por la naturaleza, incluso su poder mágico que la acerca al Monstruo.




Don Memo ha citado como su gran inspiración el Frankenstein de Sir Kenneth Branagh (1997) y yo le agregaría el Drácula de Coppola. Curiosamente a pesar de ser una obra hecha con mucho amor,  el Frankenstein de Branagh pasó sin pena ni gloria. Ni su gran reparto (Sir Kenneth como Víctor, Helena-Bonham Carter como Elizabeth y Robert De Niro como el Monstruo) logró opacar la huella dejada por la película de Coppola.



Dotada de un soberbio reparto (Sir Gary Oldman, Sir Anthony Hopkins y una exquisita Winona Ryder), el Drácula de Coppola atrapó la imaginación popular con sus imágenes esplendorosas e impresionantes colores. Además su trama era más dramática y romántica que el Frankenstein de Branagh. Coppola se atrevió a llevar al extremo lo que Bram Stoker apenas balbucea en su libro, la tensión sexual entre Minna y el Conde.

Precisamente esas cualidades que hacen inolvidable a Drácula, hacen inolvidable el Frankenstein de Guillermo del Toro. Solo espero que los premios no lo olviden. Al menos, desde ya hay varias nominaciones para Los Globos de Oro.



lunes, 4 de diciembre de 2023

Un Frankenstein Turco: Criatura (Yaratilan) en Netflix

 


Otro regalo de Halloween que Netflix nos ha ofrecido es esta adaptación del clásico de Mary Shelley que la traslada a un milieu fascinante: Estambul en la Belle Epoque. Otra vez la televisión turca no nos defrauda y podemos agregar otro científico loco y a su monstruosa creación a la larga lista de Frankensteins.

El primer episodio inicia en las nevadas montañas de Turquia. Una partida de busca-tesoros tiene un pavoroso encuentro con una criatura subhumana que carga el cuerpo de un hombre. El ente se marcha tras dar una orden “¡Cúrenlo! “Los hombres creen que se trata de un demonio, pero el encargado que está medio congelado les explica que se trata de un hombre al que él ha “resucitado”.



Mientras se recupera,  el resucitador,  que responde al nombre de Ziya,  recuerda su vida. Hijo del médico de un pueblo en la provincia de Bursa, desde pequeño ha estado obsesionado con las ciencias y el poder de ellas por sobre la naturaleza. Su sueño es ser médico, pero quiere descubrir métodos nuevos para vencer a la muerte. Está encaprichado con encontrar un mítico libro conocido como El Libro de la Resurrección.



Las actitudes extrañas de Ziya hace que lo crean al borde de la locura. Su padre lo considera arrogante e imprudente, Asiye, una huerfanita que se ha criado con el joven,  teme  que su hermano adoptivo caiga en la blasfemia. La madre de Ziya muere en una epidemia de colera (no de escarlatina como en el libro). Antes les pide a Ziya y a Asiye que se casen.



Ya comprometido, Ziya parte solo a Constantinopla a estudiar medicina y  de llegada se mete en líos. Cae en la trampa de un estafador que, con el cuento de conseguirle el Libro de la Resurrección, lo golpea y le roba su dinero. 



Sin tener para pagar su hotel, Ziya se ve obligado a pasar la noche en los jardines de la facultad de medicina. Desde ahí atisba al interior del edificio y ve un hombre de aspecto estrambótico que se pasea por las aulas bebiendo vino y escuchando música de un gramófono junto a su perro Darwin. A la mañana siguiente Ziya encuentra una nota que el extraño le ha dejado: “Sé que me viste”.



Ziya se enrola en la facultad, pero todavía debe encontrar una solución para su hospedaje. Esta se la da el bondadoso tabernero Hamid que lo pone a trabajar en su cocina a cambio de techo y comida. Ziya descubre que el extraño de la facultad es parroquiano de la taberna. Hamid le cuenta su historia. Ishan es hijo de una acaudalada familia, estudió medicina em el extranjero y al regresar a Turquía obtuvo un puesto de catedrático, pero fue expulsado debido a su falta de heterodoxia. Hamid le asegura a Ziya que Ishan es un gran médico y que salvó la vida de su nieta.

Ziya sigue metiéndose en líos. En su primer día de clases choca con su maestro, el profesor Suleyman, sobre temas médicos. El anciano le teme a lo nuevo y Ziya defiende con calor las innovaciones que vienen de Occidente. Suleyman hace que expulsen al atrevido.

Desesperado,  Ziya va en busca de Ishan. Aunque el ex catedrático no le permite entrar a su casa promete ayudarlo. Ziya ignora que Ishan es amigo de su padre y que el Dr. Muzzafar le ha solicitado cuide de su díscolo hijo. Ishan visita a Suleyman y lo chantajea. O reintegra a Ziya a la Facultad o lo acusará de consumir láudano, de casi haber provocado la muerte de una paciente y de carecer de ciertas licencias que lo certifiquen como médico.



Aunque Ziya vuelve a estudiar,  está inconforme. Le dice a su amigo Yunnus que no quiere pasarse un año estudiando con un fraude como Suleyman, él no ha venido a Constantinopla para eso. Fingiendo haber sido contagiado de peste bubónica, Ziya consigue que Ishan lo admita en su casa como paciente.  Ya una vez adentro,  droga al médico, rompe el candado del laboratorio y descubre que Ishan posee una copia del Libro de Resurrección y ha estado experimentando con animales.



Ziya chantajea al maestro:  o lo incorpora como su asistente o le contará al mundo sobre los experimentos. Ishan debe aceptar. Ziya oculta el libro, pero antes lo memoriza. Ahora él es un manual parlante al que Ishan deberá recurrir si desea continuar con su investigación.



Entretanto volvemos a presente, a la montaña. Ziya se recupera, pero en el campamento escasean los alimentos y los busca tesoros comienzan a reñir entre sí. En eso se aparece la Criatura. Trae un ciervo que ha cazado. Le arranca el corazón y les dice que eso es para Ziya. Les promete traerles comida. A cambio exige que curen al enfermo. Los hombres asustados ven alejarse cojeando a la Criatura. Esta se sube a un risco y aúlla al viento “¡Despierta! ¡Despierta!”



Los hombres quieren una explicación y Ziya les relata su historia. Ishan aceptó trabajar en equipo y descubrió que su discípulo tenía menos moral que él. Bajo influjo del desequilibrado Ziya, Ishan llegó a robarse un cadáver para experimentar con este. Cuando el experimento fracasó a Ziya se le ocurrió que el cuerpo necesitaba de una transfusión de sangre.

Mientras Ziya va en busca de sangre fresca en un campamento gitano, llega una tormenta eléctrica. Ishan quiere aprovechar el magnetismo eléctrico para resucitar al cadáver, pero un rayo carboniza el laboratorio y al científico. El lloroso Ziya abrazado al cadáver, tiene solo una opción:  revivir a su maestro.

Es una serie fascinante. No se la puede llamar de terror, aunque las escenas de la Criatura en la nieve si resultan un poco espeluznantes. Una vez que descubrimos su verdadera identidad ya se nos calma el miedo. 



El mérito de este cuento es otorgarle humanidad al monstruo y hacérnoslo más cercano que el desquiciado Ziya. En eso, Criatura se puede comparar con el conmovedor retrato del Monstruo en The Bride o la excelente interpretación de Rory Kinnear en Penny Dreadful.



Cinematográficamente es muy llamativa.  Hay contrastes entre las oscuras y nevadas estepas,  la semi desértica Bursa y una Constantinopla iluminada con faroles eléctricos. Se utiliza una iluminación grisácea para los exteriores que nos deja presente el estado de ánimo de los personajes.

El maquillaje bastante acentuado hace parecer a los personajes  actores del cine silente. El cine mudo también parece haber influido en el estilo de actuación, un poco exagerado que recuerda clásicos del impresionismo alemán como Nosferatu y El Gabinete del Dr. Caligari. 




Contenido Violento y Gory: Cadáveres putrefactos, leprosos y una criatura ahora exhibiendo horribles quemaduras.



Contenido Sexual y Desnudos: Ninguno

Factor Feminista: Es un milagro que se vea un personaje femenino tan completo como Asiye, en una historia en que las mujeres mueren o son personajes sumisos. Hay un contraste interesante entre las mujeres veladas de Bursa y las de Constantinopla donde ya las mujeres van con sombrero a la usanza europea. En sus andanzas, la Criatura encuentra muchas mujeres desdichadas desde prostitutas hasta madres solteras,  lo que lleva a una velada acusación en contra del machismo.



Factor Diversidad: Más que mostrar grupos étnicos nos muestran comunidades apartes como la del circo cuyos habitantes viven al margen de la sociedad y en la que encuentran refugio seres vistos como deformes. La triste historia de Ofelia nos permite entrar a esa ciudad prohibida de un leprosario. La expedición de buscadores de tesoros también es otro grupo que parece fuera de la sociedad.

miércoles, 20 de abril de 2016

Dos Siglos de Frankenstein: Origen del Monstruo.


Conocer la biografía de Mary Shelley ayuda a entender la temática de su obra, pero existen circunstancias históricas, geográficas y hasta climáticas, que explican la creación de Victor  Frankenstein y su monstruo. Lo paranormal de Frankenstein se origina en el relativo saber científico de su tiempo y a la imaginación afiebrada de una adolescente que, a pesar de su ateísmo, creía en fuerzas sobrenaturales.
Bridget Fonda como Mary Shelley en "Franklenstein Unbound"

Frankenstein debe su génesis al marco gotico-romántico de su época, pero también a la tradición literaria que alimenta la imaginación de su autora. Es por eso que el Frankenstein que todos conocemos es tan diferente al soñado por Mary Shelley puesto que cada época le adjudica lo que su zeitgeist le dicta.

En páginas anteriores vimos como Mary Goodwin, genéticamente, y desde su cuna, estaba predestinada a una vida poco ortodoxa. Como para su padre, el filosofo Goodwin, ella fue casi un experimento en crianza. Tal como le ocurre a Víctor Frankenstein, el experimento se convierte en una vergüenza para su creador. Mary, criada en una atmosfera liberal en la que las relaciones románticas no son exclusivas, se ve rechazada por el mundo bohemio y por su máximo exponente, su padre, al enredarse ella con un hombre casado.
Douglas Booth y Elle Fanning como Los Shelley en "A Storm in the Stars"

Mary intenta vivir de acuerdo a las reglas de su marido, la ironía es que jamás, incluso ya viuda, podrá entrar en una relación con otro hombre. La escritora será una paradoja viviente, una inadaptada, un ser que en momentos llega a ser una paria obligada llevar una vida nómada. En suma, ella es El Monstruo de Frankenstein. Pero si ella es La Criatura, su esposo, Percy B. Shelley, el mejor poeta inglés del Siglo XIX, es su creador, Víctor Frankenstein.
James McAvoy como Victor Frankenstein

Siempre que decimos “Frankenstein”  pensamos en ese gigante tieso con la frente llena de cicatrices que nos legara Boris Karloff. En el libro, lo que nace en el laboratorio de Frankenstein no tiene nombre. Se le conoce como “La Criatura” o el desdichado (“The Wretch”). Por eso en “Penny Dreadful “Sam Mendes inventa un modo para que el engendro tenga un nombre con ese actor que lo bautiza como “Calibán” para luego el mismo Monstruo apropiarse de un nombre literario “John Carter”.

Frankenstein es el apellido del protagonista, del `seudo científico que en su arrogancia provoca la desdicha de todos los que lo rodean. Victor Frankenstein es el verdadero héroe, o antihéroe, de la novela. Mary adoptó el apellido tras visitar el castillo de Frankenstein, antiguo hogar de una aristocrática familia suiza.

Celebramos el bicentenario de Frankenstein en este año, porque es en 1816, en una noche de junio en que Mary Goodwin Shelley tiene un sueño que ya de día transcribirá al papel. Ahí inicia una de las historias más portentosas y pavorosas de la literatura universal, pero su novela no llegará a manos del público, sino hasta 1818 cuando es publicada anónimamente.

Al principio, los amigos, parientes y allegados  de Mary creen que la novela ha sido escrita por su marido. Mary reconocerá aun en vida de Percy que él ha escrito el prefacio, que hay un par de capítulos también de la autoría del poeta, y que la ayuda de Shelley en la edición y corrección de la obra es innegable e inapreciable..

Sin embargo, ya quemado en una pira el cadáver de Shelley, Mary seguirá rescribiendo Frankenstein. En 1823 hace correcciones sintácticas, pero para 1831 las correcciones tienen más que ver con su estado anímico que con errores ortográficos. Por ejemplo, en original Elizabeth es asesinada en Coligny. En la nueva edición, su muerte tiene lugar en las riberas del Lago Como donde Los Shelley habían sido felices antes de la muerte de William y su hermanita.

Otra razón por la cual se dudó de la autoría de Mary fue que Shelley, como Víctor, era un obsesionado con experimentos seudo-científicos que tenían que ver con la electricidad. En Oxford se hizo famoso por convertir sus aposentos en laboratorio y solía celebrar sus cumpleaños con experimentos pirotécnicos que consistían en globos flamígeros. También es cierto que estaba obsesionado con los experimentos para crear vida del alquimista Konrad Dippel, nacido en el Castillo de Frankenstein. . Otro detalle es que Shelley  en su novela  St. Irvyne se inventa al villano Ginotti,  un alquimista empeñado en encontrar el secreto de la inmortalidad.

Sin embargo, Mary estaba lejos de ser una ignorante, a pesar de que su descripción del laboratorio de Víctor ni se parece al de las películas. Estaba muy familiarizada con las fascinación de su marido con la electricidad, con los experimentos de Benjamín Franklin y de Luigi Galvani quien había resucitado a ranas con choques eléctricos. La ávida lectora, unos días antes de sentarse a escribir su novela, se había tragado un tratado de química. Todos esos conocimientos aparecen en su libro.

Por otro lado,  a Shelley, un poeta de lirica finísima, no le iba tan bien con la prosa. Sus novelas son exageradamente dramáticas, colmadas de villanos exagerados  de los que se atusan el bigote y lanzan unos “¡Muahaha! “A a cada rato. En tono más se acercan al nihilismo moral del Marqués de Sade que a la moral estoica que permea Frankenstein.

El relato del monstruo y su creador es una fabula pesimista, pero con moraleja, donde al final todos son víctimas: Víctor de su hubris y La Criatura de su desesperada necesidad de vengarse. Hay arrepentimiento para todos y redención con la muerte. No hay en ningún momento una glorificación del mal como ocurre en la obra de Shelley. Eso ya me prueba que la novela fue escrita por Mary. Sin sonar sexista, es un ejemplo de sensibilidad femenina, de la óptica de una mujer que  ha sufrido pérdidas y desilusiones.

Y llegamos al momento más importante. La mis-en-scene donde se gesta  Frankenstein. La Villa Diodati, en ese año de 1816 que historiadores y meteorólogos hoy conocen como el “año sin verano”.  Los críticos literarios nos volvemos locos por ese evento que da a luz a Frankenstein y a El Vampiro de Polidor, pero que también marca el inicio de la amistad entre los dos grandes “poetas malditos”, Byron y Shelley.





Curiosamente, sería Claire Clairemont quien convenció a su hermana y cuñado de viajar a Suiza. Claire había iniciado un romance con Byron, que enamorado como estaba de su medio-hermana, usaba a las mujeres y las descartaba como papel de baño. Claire, ya embarazada, no se daba por vencida y se le ocurrió ir a perseguirlo a su sitio de vacaciones. Por curiosidad y por huir de los acreedores, Los Shelley y el pequeño William la siguieron.

Aunque los Shelley arriendan una casa al otro lado del Lago Leman, se la pasan con Lord Byron en la Villa Diodati donde el poeta vive en   compañía de su médico, John Polidori. Claire y Byron reinician su relación y los poetas forman inmediatamente una estrecha relación, el tiempo no acompaña. En 1815, una mega erupción del Monte Tambora en las Indias Orientales había arrojado una cantidad inusitada de cenizas a la atmosfera. El efecto invernadero creado por esa erupción provocó cambios climáticos tales como un verano lluvioso y frio en el Hemisferio Norte.

La mayor parte de las estadía de los Shelley en Ginebra la pasan dentro de casa enfrascados en conversaciones sobre temas científicos y filosóficos, experimentos para prolongar la vida o crearla artificialmente. Una noche, a Byron se le ocurre leerles a sus invitados una serie de cuentos alemanes de terror. La audiencia descubre el placer sadomasoquista que provoca la ficción sobrenatural A la noche siguiente, Byron reanuda el juego leyéndoles “Christabel” de Coleridge. Tan terrorífico es el poema que Shelley sufre una alucinación en la que ve a su concubina convertida en el súcubo del relato.
Mary Shelley (Elsa Lanchester) entre sus poetas en "La Novia de FRankenstein)

A la tercera noche, una tormenta obliga a los Shelley a dormir en la Villa. A Byron se le ocurre un concurso: todos intentarán escribir algo tan pavoroso como lo que les ha leído. Shelley y Byron terminan escribiendo cuentos y poemas sin mucha relevancia. Polidori, en cambio inventa un subgénero de terror con su tétrico El Vampiro. Mary, la más inexperta, es la que más problemas tiene para redactar. Sintiendo su orgullo herido, sufre una pesadilla-alucinación en la cual ve a Víctor (un estudiante de medicina) fabricando un hombre en su laboratorio.
Mary dormita, mientras sus poetas se drogan y alucinan en "Gothic"

Tras despertar muy agitada, Mary comienza a gestar su historia. Frankenstein, como Drácula, es una novela epistolar. Se trata de cartas que Walton, un capitán de barco le envía a su hermana Margaret. En ella describe un singular encuentro con el Dr. Frankenstein en el Polo Norte, y también con el ente al que Víctor persigue. Antes de morir, Víctor le narra su historia. Su nacimiento en una acaudalada familia suiza, su romance con Elizabeth su hermana de crianza, y la muerte de su madre que provoca en el joven una fascinación con la idea de preservar y crear vida.
Hazel Court como Elizabeth y Sir Peter Cushing como Victor en "La Maldición de Frankenstein"

Años más tarde, tras abandonar  la Universidad de Ingolstad, Víctor  practica experimentos peligrosos que devienen en la creación de un ser viviente en su laboratorio secreto. Pero es tan feo el monstruo, que el horrorizado científico huye abandonándolo a su suerte. Poco después, la extraña muerte del pequeño William, hermano de Víctor, lo hace pensar que su creación lo ronda.
Kenneth Branagh como Victor construye al Monstruo en "Frankenstein"

Efectivamente, ambos tienen un encuentro en el Mont Blanc donde el Monstruo relata a su “creador” su vida tras el abandono. Su auto-educación en una biblioteca abandonada. Como es recogido por el ciego De Lacey, el único ser humano que no siente repulsión por esta criatura huérfana. Como la familia de Lacey  lo aleja y como todos los humanos (incluyendo al pequeño William) rechazan al monstruo lo, a pesar suyo, en un asesino prófugo.
Robert de Niro como El Monstruo y Helena Bonham Carter como Elizabeth en "Frankenstein"

La criatura exige que Víctor le cree una compañera para no sentirse solo. Bajo amenaza, Víctor acepta, pero el miedo a que sus “hijos” lleguen a procrear una raza peligrosa lo lleva a destruir a la Novia. Enfurecido, el monstruo asesina  a Elizabeth en su noche de bodas y huye. Víctor persigue a su creación hasta el Polo Norte, pero muere sin conseguir acabar con El Monstruo. Este, arrepentido de la estela de cadáveres que ha dejado tras de sí, se autodestruye.

Benedict Cumberbatch como Victor y Johnny Lee Miller como La Criatura en una adaptación teatral

La estancia en la Villa Diodati ha capturado la imaginación popular lo que se ha manifestado en tres  filmes. No he visto la galardonada “Remando al viento” en la cual Hugh Grant da vida a Byron y Lizzy McKinnery a Mary, pero si vi “Haunted Summer” (Un verano hechizado)  de Ivan Passer. En ese filme donde Philip Aglim hace de Byron y Alice Kirge de Mary se implica que ambos fueron amantes, una licencia que viene de la novela de Anne Edwards en la que se inspira la película.















Se cree que la versión más cercana en mostrar lo que realmente pasó ese verano es “Gothic·” (a pesar de las extravagancias típicas de Ken Russell). En esa película vemos a  Natacha Richardson retratar una Mary empeñada en  llevar una existencia normal aun estando  rodeada de gente estrambótica y licenciosa.
Natasha Richardson como Mary

Aunque ese verano fue el primer encuentro entre los poetas, en la película, Mary está preocupada por la mala influencia (una licencia de Russell es asumir que hay una atracción homoerotica entre Shelley y Byron) del Bardo sobre su marido. También se menciona la muerte de la madre de la escritora, la muerte de su hija, y su miedo a la maternidad. A pesar de que estos factores son pivótales en el análisis de la obra literaria de Mary, me niego a aceptar el dictamen feminista de que Frankenstein nace del deseo de ser madre de Mary y el temor natural de toda mujer a embarazarse.

Frankenstein es una historia sobre la irresponsabilidad del ser humano de crear vida y para luego abandonarla; sobre lo que sucede a una criatura al ser abandonada; y sobre lo terrible de llevar una existencia marginal. Mary se ha sentido abandonada siempre por sus padres. A su madre la ve como alguien que nunca pensó en sus hijas (al ser abandonada por el padre de Fanny, Mary Wollstonecraft intentó suicidarse) y William Goodwin abandonó a Mary primero por su segunda esposa, luego enviándola vivir con los Baxter, y finalmente al rechazar su relación con Shelley.

Mary también ve a Shelley como un hombre que no se responsabiliza por lo creado: sean los hijos que tuvo con Harriet, la pequeña Clara  o su misma relación con su nueva mujer. Cuando la primera Clara fallece, Shelley hace que su mujer le escriba su amigo Hogg para que venga a consolarla ya que él es incapaz de hacerlo.
Alice Krige como Mary y Eric Stoltz como Shelley en "Hauinted Summer"

 Mary también puede haberse sentido culpable por su relación adúltera, por haber separado a Shelley de su familia. Quizás veía la muerte de sus hijos como un castigo o se cuestionaba sobre la irresponsabilidad de traer hijos al mundo para que sufrieran lo que ella había sufrido. Aunque no creía en ninguna religión, Mary era consciente de la existencia de fuerzas naturales que eran perturbadas por las acciones humanas. En su ensayo On Ghosts (Sobre Fantasmas) Mary expresa creer en la existencia de la vida después de la muerte y añora también un mundo fantástico donde ocurren cosas prodigiosas.
What has become of enchantresses with their palaces of crystal and dungeons of palpable darkness? What of fairies and their wands? What of witches and their familiars? and, last, what of ghosts, with beckoning hands and fleeting shapes, which quelled the soldier’s brave heart..."
"¿Qué fue de las hechiceras con sus palacios de cristal y mazmorras de palpable oscuridad? ¿Qué fue de las hadas y sus varas mágicas? ¿Que fue de las brujas y sus familiares? Por último ¿qué fue de los fantasmas con sus manos suplicantes y figuras huidizas que aquietaban el valiente corazón del soldado...?" (trad. de la autora)


Por último tanto “Haunted Summer” como “Gothic” describen a los habitantes de la Villa Diodati embarcados en orgias de sexo y drogas. Se sabe que Shelley tuvo una alucinación al oír a Byron leyendo cuentos de terror. Mary y su hermana sufrían alucinaciones, pesadillas y otras manifestaciones de temperamentos exaltados. En una época en que  para cualquier malestar, las mujeres consumían láudano como si fuera enjuague bucal,  es más que posible que esas visiones nacieran de la influencia de la droga. ¿Será entonces que Frankenstein es obra de una mente  medicada?
Claire alucinando en "Gothic"