Tanto
Stephanie Meyer como George R.R. Martin rompieron moldes al crear a Bella y a
Brienne. La heroína de Crepúsculo se sale
del esquema de la adolescente malcriada y La Doncella de Tarth hace algo
parecido con el concepto establecido de la guerrera hombruna. Sin embargo,
cuando llegó el momento de adaptarlas a la pantalla, los guionistas prefirieron
recuperar el cliché. ¿Cuál fue el motivo de tan curiosa decisión?
Concuerdo
con muchos de mis seguidores que la saga vampírica de Stephanie Meyer es un
fenómeno sobrevalorado y que su heroína, a partir de Luna Nueva, se merece todas las críticas que se apilan sobre ella y
es un digno embrión de su reencarnación, la mega idiota Anastasia de las 50 sombras de Grey. Dicho esto, confieso
que la única razón por la que me trague Crepúsculo
se llama Isabella Swann, un personaje que me robó el corazón en las primeras
paginas debido a virtudes y características que la alejaban de la ególatra, narcisista,
quejosa y odiosa típica protagonista adolescente.
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| (vebidoo.de) |
Para mí,
que venia escapando de las nenas de “Gossip Girl”, “The OC” y la nueva versión
de “Beverly Hills 90710”, conocer la historia de de una chica introvertida,
lectora compulsiva, buena cocinera y que no se cree el ombligo del mundo era
absolutamente refrescante. Bella era una persona con un mundo en la cabeza y
eso ya bastaba para intrigar a un vampiro que es incapaz de leer la mente de su
compañera de banco.
Lo que más
me atrajo de Bella fue su relación con sus padres, sobre todo con la madre. Alejándose
del esquema de chica rebelde y problemática, Isabella se sacrifica para que su mamá
sea feliz en su segundo matrimonio, y abandona la ciudad para vivir con un
padre que es un semi desconocido en un pueblo olvidado del Noroeste
norteamericano.
Más de una
mamá lectora se ha quejado de que Bella oculte su relación con Edward de su padre,
el Sheriff Swann y acepte recibir visitas secretas del vampiro en su
dormitorio. Pero ya esa crítica se pasa
de la raya. No es fácil contarle (y que te crea) a alguien que en el pueblo hay
vampiros y licántropos y esos encuentros de clandestinos de Bella y Edward son
sumamente inocentes. Recordemos que les toma cuatro libros consumar su relación.
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| Para la Reina Guivi (fondosdecrepusculo.com) |
Hace unas
semanas, hablando con la Reina Lorena, me enteré con desagrado que el filme
(que siempre me he negado a ver) elimina esas virtudes de la protagonista o no
las recalca. Me tomó un par de días descubrir la razón. Aunque la autora vendió
su saga como YA Literatura (literatura para jóvenes adultos), se sabe que los
primeros en leer libros para jóvenes son
los padres. Por eso a nadie le choca que la Bella del libro sea, en las
palabras de Louisa May Alcott, “una chica a la antigua”. Algo que explica que
congenie con un vampiro que, a pesar de su aspecto juvenil, tiene cien años de
edad.
En cambio,
el filme está dirigido a adolescentes, la mitad de los cuales puede que no
hayan leído el libro. Es entonces necesario hacer de Bella un personaje identificable
y hay que quitarle esos rasgos tan “raritos”. Por ese motivo, el libreto se enfoca más en lo que le gustará
a los chicos: el aspecto “aventurero” de la heroína y su relación prohibida con
un hombre peligroso.
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| (fanpop.com) |
En vista de
ese ejemplo, por fin pude comprender el cambio de Brienne en la adaptación de Canción
de Hielo y Fuego. Weiss&Benioff han sido muy francos al respecto, GOT
está dirigida al publico No-lector y la serie pretende enganchar a gente que ni
siquiera ha oído hablar de George R.R. Martin. Con ese objetivo en mente, es
necesario pasarles personajes tipo, fáciles de identificar y entender. Debido a
eso, Brienne tiene que ser hombruna por fuera y por dentro, un cruce entre
Lisbeth Salander y la Grace Jones de la versión original de "Conan, El Bárbaro”.
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| (craveonline.com) |
En el caso
Brienne entra en juego el prejuicio de una audiencia acostumbrada a juzgar y a
apreciar a la gente a primera vista. Que Brienne por dentro tenga
características que no se esperarían encontrar en una amazona “amachada” es impensable, incluso
ofensivo para quienes ya la encasillaron
en el estereotipo de la guerrera “kick-ass”. Mi hermano (un No-lector) quedó muy
sorprendido al contarle yo que la Brienne del libro es una Sansa con armadura.
Así de alejada esta esa imagen de La Doncella que él y el público conocen.
Otro
problema es que la ingenuidad y feminidad de Brienne van vinculadas a su estado
de jovencita con poco mundo. En la segunda temporada estaba yo tan contenta con
Brienne que no me detuve a pensar si representaba o no los veintidós años que le
adjudica el texto. Pero Gwen Christie
bordea los cuarenta y en la última temporada hubo escenas en que se vio más
joven (la tina de Harrenhaal) y otras en que se vio mayor (el discurso de
“bloody women”).
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| (lossietereinos.com) |
Yo creo que
debido a eso es que nunca se la ha llamado “wench” (moza) un apelativo que
implica juventud. De nuevo entran en juego aquí prejuicios mediocres. En el
teatro no hay regla de edad para interpretar papeles. Recientemente, la ochentera
Vanessa Redgrave dio vida a la joven Beatrice de Mucho ruido y pocas nueces. En siglos pasados, las divas seguían
interpretando a Julieta Capuleto o Juana de Arco a pesar de haber entrado en la
tercera edad. Y estoy segura que Gwen es capaz de hacernos creer que es una veinteañera.
Joven o
vieja, la Brienne de HBO es más perspicaz, flemática y dura que en el libro. En
Jaime-Brienne.org, alguien dijo que todo el episodio de Ser Hyle no tendría
sentido en un marco donde Brienne es una maquina asesina, violenta, imperturbable
y sarcástica. Lejos queda la Brienne romántica que defiende la memoria de
Robert como alguien que lo hizo todo “por amor” o la inocente a la que Jaime mentalmente
llama “niña”.
La Brienne
que gusta al publico No-lector es la áspera e invulnerable. Por algo hasta
ahora, Brienne ha matado a varios, y por algo sigue incólume. No le volaron los
dientes como en el libro, y Jaime no la hirió en esa bufonesca visión de la
Danza de Espadas que ideó Vanesa Taylor. La Brienne de HBO no necesita que la
rescaten, ni que Jaime le pegue a Ronnet o amenace con clavar su espada en las
asentaderas de Ser Loras.
En ese
mismo estereotipo tampoco caben sensiblerías ni compasión. En otro blog alguien
se enojó conmigo porque califique a Brienne de “llorona”. Que una mujer llore
es mal visto puesto que el llanto la hace débil. Por lo mismo no podían mostrar
a Brienne lavando y vistiendo a Jaime. Manifestar compasión es obligarla a recaer
en un rol femenino que la haría parecer débil. Son esas simplificaciones
prejuiciosas las que permiten desvirtuar a un personaje y hacerlo digestible a
un publico acostumbrado a definir personajes de acuerdo a un manual.
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| (mtv.com) |
Por último,
en el esfuerzo por “endurecer” a Brienne y así hacerla caber en un molde
pre-establecido se evita por todos los medios retratarla como mujer. Ya vemos
los feísimos vestidos que le han diseñado. A diferencia del libro La Doncella de
la serie tiene el cabello corto, y jamás es vista como un ente sexual.
En el
libro, Brienne sobrevive tres intentos de violación, aparte de la competencia
en la que La Guardia Arcoíris pretende desflorarla. Brienne queda tan
traumatizada por estos sucesos, que en Festín
de Cuervos no desea dormir sola y le pide a Pod que vele su sueño.
En la
serie, solo hay un vago intento por abusar de la guerrera marimacho y Brienne
no parece muy incomoda con lo ocurrido. Tanto así que ni se lo menciona a
Bolton como hiciera su personaje en el libro. ¿Y se imaginan ustedes a la
Brienne de la serie pidiéndole al “dios del sexo” Pod que duerma en su cuarto?
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| (awoiaf.westeros.org) |
Aun así, otra
de las incoherencias de la serie es que según las entrevistas, el mostrarse
desnuda ante Jaime era una muestra del “poder femenino” de Brienne. ¿Pero acaso
la Brienne televisiva no es la antítesis de lo femenino y
precisamente su poder reside en renegar de todo lo que la hace mujer? ¡Quién
los entiende!
La ironía
es que lo que han hecho con Bella y Brienne es extirparles elementos de Lo Femenino,
algo que trasciende el género y puede residir tanto en hombres y mujeres.
Cuando Joffrey se burla del “blando corazón de las mujeres” al negarse a oír la petición de clemencia de
su madre y de su prometida esta negando la existencia de Lo Femenino en su
interior. Pero el lector (y el televidente) sabe que Sansa y Cersei tienen la
razón y que Joffrey está equivocado al negarle la misericordia a un hombre, Eddard
Stark, que en vida fue casi tan sensible y compasivo como Brienne of Tarth.
Haber
llegado a estas conclusiones es una especie de catarsis para mí. Por fin puedo
desligar a la Brienne del libro de la de la serie y disfrutarlas a ambas, pero
sigo prefiriendo a la primera. ¿Y ustedes?




















