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lunes, 7 de octubre de 2013

¿Qué tienen en común Bella Swan y Brienne de Tarth? (Del libro a la serie)


Tanto Stephanie Meyer como George R.R. Martin rompieron moldes al crear a Bella y a Brienne. La heroína de Crepúsculo se sale del esquema de la adolescente malcriada y La Doncella de Tarth hace algo parecido con el concepto establecido de la guerrera hombruna. Sin embargo, cuando llegó el momento de adaptarlas a la pantalla, los guionistas prefirieron recuperar el cliché. ¿Cuál fue el motivo de tan curiosa decisión?

Concuerdo con muchos de mis seguidores que la saga vampírica de Stephanie Meyer es un fenómeno sobrevalorado y que su heroína, a partir de Luna Nueva, se merece todas las críticas que se apilan sobre ella y es un digno embrión de su reencarnación, la mega idiota Anastasia de las 50 sombras de Grey. Dicho esto, confieso que la única razón por la que me trague Crepúsculo se llama Isabella Swann, un personaje que me robó el corazón en las primeras paginas debido a virtudes y características que la alejaban de la ególatra, narcisista, quejosa y odiosa típica protagonista adolescente.

(vebidoo.de)


Para mí, que venia escapando de las nenas de “Gossip Girl”, “The OC” y la nueva versión de “Beverly Hills 90710”, conocer la historia de de una chica introvertida, lectora compulsiva, buena cocinera y que no se cree el ombligo del mundo era absolutamente refrescante. Bella era una persona con un mundo en la cabeza y eso ya bastaba para intrigar a un vampiro que es incapaz de leer la mente de su compañera de banco.



Lo que más me atrajo de Bella fue su relación con sus padres, sobre todo con la madre. Alejándose del esquema de chica rebelde y problemática, Isabella se sacrifica para que su mamá sea feliz en su segundo matrimonio, y abandona la ciudad para vivir con un padre que es un semi desconocido en un pueblo olvidado del Noroeste norteamericano.

Más de una mamá lectora se ha quejado de que Bella oculte su relación con Edward de su padre, el Sheriff Swann y acepte recibir visitas secretas del vampiro en su dormitorio. Pero ya esa crítica  se pasa de la raya. No es fácil contarle (y que te crea) a alguien que en el pueblo hay vampiros y licántropos y esos encuentros de clandestinos de Bella y Edward son sumamente inocentes. Recordemos que les toma cuatro libros consumar su relación.

Para la Reina Guivi (fondosdecrepusculo.com)


Hace unas semanas, hablando con la Reina Lorena, me enteré con desagrado que el filme (que siempre me he negado a ver) elimina esas virtudes de la protagonista o no las recalca. Me tomó un par de días descubrir la razón. Aunque la autora vendió su saga como YA Literatura (literatura para jóvenes adultos), se sabe que los primeros en leer libros para jóvenes  son los padres. Por eso a nadie le choca que la Bella del libro sea, en las palabras de Louisa May Alcott, “una chica a la antigua”. Algo que explica que congenie con un vampiro que, a pesar de su aspecto juvenil, tiene cien años de edad.



En cambio, el filme está dirigido a adolescentes, la mitad de los cuales puede que no hayan leído el libro. Es entonces necesario hacer de Bella un personaje identificable y hay que quitarle esos rasgos tan “raritos”. Por ese motivo,  el libreto se enfoca más en lo que le gustará a los chicos: el aspecto “aventurero” de la heroína y su relación prohibida con un hombre peligroso.

(fanpop.com)


En vista de ese ejemplo, por fin pude comprender el cambio de Brienne en la adaptación  de Canción de Hielo y Fuego. Weiss&Benioff han sido muy francos al respecto, GOT está dirigida al publico No-lector y la serie pretende enganchar a gente que ni siquiera ha oído hablar de George R.R. Martin. Con ese objetivo en mente, es necesario pasarles personajes tipo, fáciles de identificar y entender. Debido a eso, Brienne tiene que ser hombruna por fuera y por dentro, un cruce entre Lisbeth Salander y la Grace Jones de la versión original de "Conan, El Bárbaro”.

(craveonline.com)


En el caso Brienne entra en juego el prejuicio de una audiencia acostumbrada a juzgar y a apreciar a la gente a primera vista. Que Brienne por dentro tenga características que no se esperarían encontrar en una  amazona “amachada” es impensable, incluso ofensivo para quienes ya la  encasillaron en el estereotipo de la guerrera “kick-ass”. Mi hermano (un No-lector) quedó muy sorprendido al contarle yo que la Brienne del libro es una Sansa con armadura. Así de alejada esta esa imagen de La Doncella que él y el público conocen.

Otro problema es que la ingenuidad y feminidad de Brienne van vinculadas a su estado de jovencita con poco mundo. En la segunda temporada estaba yo tan contenta con Brienne que no me detuve a pensar si representaba o no los veintidós años que le adjudica el texto.  Pero Gwen Christie bordea los cuarenta y en la última temporada hubo escenas en que se vio más joven (la tina de Harrenhaal) y otras en que se vio mayor (el discurso de “bloody women”).

(lossietereinos.com)


Yo creo que debido a eso es que nunca se la ha llamado “wench” (moza) un apelativo que implica juventud. De nuevo entran en juego aquí prejuicios mediocres. En el teatro no hay regla de edad para interpretar papeles. Recientemente, la ochentera Vanessa Redgrave dio vida a la joven Beatrice de Mucho ruido y pocas nueces. En siglos pasados, las divas seguían interpretando a Julieta Capuleto o Juana de Arco a pesar de haber entrado en la tercera edad. Y estoy segura que Gwen es capaz de hacernos creer que es una veinteañera.

Joven o vieja, la Brienne de HBO es más perspicaz, flemática y dura que en el libro. En Jaime-Brienne.org, alguien dijo que todo el episodio de Ser Hyle no tendría sentido en un marco donde Brienne es una maquina asesina, violenta, imperturbable y sarcástica. Lejos queda la Brienne romántica que defiende la memoria de Robert como alguien que lo hizo todo “por amor” o la inocente a la que Jaime mentalmente llama “niña”.



La Brienne que gusta al publico No-lector es la áspera e invulnerable. Por algo hasta ahora, Brienne ha matado a varios, y por algo sigue incólume. No le volaron los dientes como en el libro, y Jaime no la hirió en esa bufonesca visión de la Danza de Espadas que ideó Vanesa Taylor. La Brienne de HBO no necesita que la rescaten, ni que Jaime le pegue a Ronnet o amenace con clavar su espada en las asentaderas de Ser Loras.

En ese mismo estereotipo tampoco caben sensiblerías ni compasión. En otro blog alguien se enojó conmigo porque califique a Brienne de “llorona”. Que una mujer llore es mal visto puesto que el llanto la hace débil. Por lo mismo no podían mostrar a Brienne lavando y vistiendo a Jaime. Manifestar compasión es obligarla a recaer en un rol femenino que la haría parecer débil. Son esas simplificaciones prejuiciosas las que permiten desvirtuar a un personaje y hacerlo digestible a un publico acostumbrado a definir personajes de acuerdo a un manual.

(mtv.com)


Por último, en el esfuerzo por “endurecer” a Brienne y así hacerla caber en un molde pre-establecido se evita por todos los medios retratarla como mujer. Ya vemos los feísimos vestidos que le han diseñado. A diferencia del libro La Doncella de la serie tiene el cabello corto, y jamás es vista como un ente sexual.



En el libro, Brienne sobrevive tres intentos de violación, aparte de la competencia en la que La Guardia Arcoíris pretende desflorarla. Brienne queda tan traumatizada por estos sucesos, que en Festín de Cuervos no desea dormir sola y le pide a Pod que vele su sueño.

En la serie, solo hay un vago intento por abusar de la guerrera marimacho y Brienne no parece muy incomoda con lo ocurrido. Tanto así que ni se lo menciona a Bolton como hiciera su personaje en el libro. ¿Y se imaginan ustedes a la Brienne de la serie pidiéndole al “dios del sexo” Pod que duerma en su cuarto?

(awoiaf.westeros.org)


Aun así, otra de las incoherencias de la serie es que según las entrevistas, el mostrarse desnuda ante Jaime era una muestra del “poder femenino” de Brienne. ¿Pero acaso  la Brienne televisiva  no es la antítesis de lo femenino y precisamente su poder reside en renegar de todo lo que la hace mujer? ¡Quién los entiende!

La ironía es que lo que han hecho con Bella y Brienne es extirparles elementos de Lo Femenino, algo que trasciende el género y puede residir tanto en hombres y mujeres. Cuando Joffrey se burla del “blando corazón de las mujeres”  al negarse a oír la petición de clemencia de su madre y de su prometida esta negando la existencia de Lo Femenino en su interior. Pero el lector (y el televidente) sabe que Sansa y Cersei tienen la razón y que Joffrey está equivocado al negarle la misericordia a un hombre, Eddard Stark, que en vida fue casi tan sensible y compasivo como Brienne of Tarth.




Haber llegado a estas conclusiones es una especie de catarsis para mí. Por fin puedo desligar a la Brienne del libro de la de la serie y disfrutarlas a ambas, pero sigo prefiriendo a la primera. ¿Y ustedes? 

viernes, 26 de julio de 2013

Era de Vampiros: Segunda Parte (Crónicas fantásticas III)


En el Siglo XXI, los vampiros pueden seguir siendo villanos y ser cazados por héroes, que hasta a Abraham Lincoln lo ha reclutado el gremio de caza-chupasangres. Sin embargo, por primera vez la ficción nos lleva a admirar a los vampiros, a enamorarnos de ellos y de su modo de vida. ¿Tuvo esto que ver con el auge de la fantasía post-Harry Potter? Juzguen Uds.

En el post anterior recorrimos la trayectoria de la literatura vampírica contemporánea y de la fascinación que el cine y la televisión sentían por esas criaturas desde fines del siglo pasado cuando Anne Rice y Chelsea Quinn Yabro habían puesto de moda las sagas de vampiros “buenos”  o al menos atractivos.

Un fenómeno que surge a fines del siglo XX son los romances paranormales. En 1999, Christine Feehan inicia su “Serie Oscura” con The Dark Prince (El príncipe oscuro) que por primera vez presenta al publico a los Carpatianos, una antigua raza de vampiros con poderes mágicos. Aunque los Carpatianos se alimentan de sangre humana, ni están muertos ni matan a sus victimas. Su mayor problema reside en la imposibilidad de encontrar parejas. Cada Carpatiano tiene una compañera ya elegida por el destino y solo con ella puede procrear. La crisis estalla cuando ya la antigua raza, debido a la ausencia de hijos y mujeres, encara la extinción. Es entonces que el Príncipe Mikhail descubre una salida, cuando su elegida resulta ser una humana.


Esa original visión del vampirismo tuvo una gran acogida, lo que ha permitido que La Serie de los Carpatianos continúe reproduciéndose hasta nuestros días. Otras autoras de romances paranormales hicieron suya la formula romántica-vampírica, pero Charlaine Harris la llevaría  hacia otro extremo. En el 2001, aprovechando la moda de la “chic-lit” y la obsesión estadounidense on las historias de detectives, combina ambos con el nuevo fad vampírico, en sus Southern Vampire Mysteries.



Situados en los bayous de Luisiana, esos misterios tienen como protagonista a una joven camarera con sangre de hada en las venas, poderes telepáticos en la cabeza y un corazoncito que se derrite por los chupasangres. En el universo de Harris los vampiros han salido del closet y conviven con los humanos bajo ciertas reglas. En el20008, aprovechando la fama de la serie, la HBO  y Alan Ball la traducen al cable bajo el nombre de “True Blood”.

Los vampiros habían conquistado al público adulto, pero también asechaban al más juvenil. Pocos saben que los Vampire Diaries que hoy cosechan fans en la televisión, nacieron como novelas en 1991 y en el 2000 se crea una de las más entretenidas series de vampiros para chicos.



En Cirque Du Freak, el escritor irlandés Darren Shan narra las aventuras de su epónimo quien, para salvar la vida de un amigo, debe convertirse en vampiro y asistente de Mr. Creepseley, el vampiro estrella del Cirque du Freak, un circo-feria que alberga entes sobrenaturales. Como Harry Potter, Darren inicia como un muchacho común y corriente que debe ingresar a un mundo fantástico, a conocer seres extraordinarios. Mas adelante en la serie, como Harry, Darren descubre que tiene un enemigo que también amenaza a la raza vampírica, en su lucha, Darren descubrirá secretos familiares.

(sagacrepusculo.es)


La apoteosis del romanticismo vampírico llega con una mezcla de romance paranormal y literatura rosa. En el 2003. Stephanie Meyer nos lleva al pueblecito de Forks a conocer a la altruista Familia Cullen, lindos, buenos y vampiros.   Más allá de franquicia y fenómeno cultural, la saga de Meyer reafirma la condición heroica del vampiro, a pesar de que los Cullen sean   sui generis ya que circulan bajo la luz solar y se alimentan de sangre de venado.



Con Crepúsculo también se ratifica la idea del vampiro como personaje literario. Cuando en el 2005, Elisabeth Kostova convierte su laureada La Historiadora en un bestseller mundial, ya se puede decir que no hay espacio que  el vampiro haya dejado sin conquistar.

La televisión también se ha convertido en un parque de diversiones de vampiros. Recordemos que la primera década del Siglo XXI vio un aluvión de series protagonizadas por vampiros “buenos”.  ¿Alguien se acuerda de “Moonlight” (“Luz de Luna”) en la que Sophia Myles debutó en la TV estadounidense? Solo duró una temporada. Más suerte corrió “Blood Ties” que alcanzó a durar dos temporadas. Basada en La saga de la sangre de Tanya Huff cuenta de las peripecias de una investigadora canadiense cuyo ayudante es un vampiro ¡e hijo ilegitimo de Enrique VIII!



No hay subgénero televisivo o público al que los vampiros no alcancen. Inclusive “The Lair” era una serie de vampiros gays. Con “Port Charles”, un spin off de la longeva “General Hospital”, los vampiros entraron a las “Soap operas” estadounidenses. En las telenovelas han aparecido en la brasileña “El beso del vampiro”, la mexicana “Noche eterna”, y la colombiana “La chica vampiro”. En Chile se han hecho dos telenovelas de ese tipo, la juvenil “Vampiras” y el drama de época “  CondeVrolok”. En esa última, el vampiro se las arregla para embarazar a una humana.



Iniciamos esta exploración de la ficción vampírica contemporánea con una interrogante ¿Su auge le debe algo a la aparición  de Harry Potter? La respuesta es afirmativa y  lo prueban esas sagas juveniles en que se describen escuelas donde los jóvenes vampiros pueden conocerse, socializar y aprender más sobre su especie. En el 2007 aparecen dos novelas que tratan ese tema: la primera de la saga de la Vampire Academy (Academia de Vampiros) de Richelle Mead y House of Night (La Casa de la noche) de P.C y Kristin Cast.
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Un año mas tarde Claudia Grey inicia su cuarteto gótico sobre el Internado Evernight en Medianoche. La más interesante es la primera donde hay un distingo entre los Moroi (vampiros mortales) y los villanos del cuento, los Strigoi (inmortales). El vínculo de estas tres historias son las protagonistas, todas jóvenes vampiras; el ámbito escolar, y una historia romántica que combina la idea de un Hogwarts vampírico con amores “crepusculares”.

No todos los retratos de vampiros en la ficción contemporáneas halagüeños. Ejemplo de eso es Strain, la trilogía de Guillermo del Toro, y  filmes como “30 Days and 30 Nights”. Los cazadores de vampiro siguen siendo heroicos protagonistas desde Hugh Jackman en “Van Helsing” hasta el mismísimo Abraham Lincoln en la novela Abraham Lincoln, Vampire Hunter  de Seth Grahame-Smith.



Sin embargo, los vampiros  buenos y "buenones" reinan en la televisión. En “True Blood”, ahora en su sexto año y para los más jóvenes están los galanes de “Vampire Diaries” que ya van en su cuarta temporada. Y este año vienen ya dos series vampíricas “The Originals” y Dracula”. El apetito del público por los vampiros es insaciable.