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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Deliverance: Sleepy Hollow 2x07


En un escenario tipo “El Bebé de Rosemary” Katrina se prepara para parir a Moloc y estrena su primer par of blue jeans; Ichabod se pone celoso, Abraham pierde la cabeza y los Crane discuten el modo de criar a su travieso hijo. Todo esto ocurrió en Election Day en el capitulo titulado “Liberación”.


Después de casi dos años al aire, “Sleepy Hollow” tiene su primera escena de alcoba. Vemos a los Esposos Crane en una cama colonial (ninguno trae mucha ropa) soñando con como serán sus futuros hijos. Katrina despierta de ese nostálgico sueño para descubrir que está enferma. Ni se le pasa por la cabeza que se ha tragado una araña venenosa que le mandó su hijito. El pobre Jinete de La Muerte intenta curarla y convencerla que nada tiene que ver con su extraña enfermedad.

Los interrumpen Henry y sus Boys. Uno de ellos pretende ser médico, examina a la bruja, hace anotaciones en un cuadernito y les comunica que todo está de acuerdo a lo planeado. Henry, a su vez, le comunica a Abraham que ha habido un cambio de planes. Moloc quiere a Katrina y ahora. Ni la bruja ni su ex novio están de acuerdo. Pero los ayudantes de Henry se llevan pataleando a la Señora Crane y Henry vuelve a dejar al Jinete sin cabeza.


Ni la decapitación, ni la peligrosa luz solar,  detienen a Abraham que corre tras ellos blandiendo un hacha. Katrina se aprovecha del pánico, le da un par de zuacates a sus captores y huye. Logra salir del bosque. Esto es importante porque es la primera vez que vemos a Katrina en el mundo moderno. Para empezar casi es atropellada en la carretera. La encuentran unos hombres que la llevan al hospital.

Es Día de Elecciones en Sleepy Hollow y El Profesor Crane acompaña a La Teniente Mills a sufragar. Esta ocasión propicia un par de los famosos discursos de Ichabod en contra del mundo moderno. La diatriba esta vez tiene como blancos el ausentismo electoral y la idolatría de los reality-shows. Habla con amargura lo que luchó para que los estadounidenses tuvieran derecho al voto ¡y ahora prefieren votar en “American Idol”! Abbie le recuerda que en el Siglo XVIII ella no podría haber votado por ser hembra, negra y no tener propiedades. Igual, Ichabod se indigna ya que no puede acompañar a su compañera al cubil de votación ¡Y no puede aconsejarla de cómo votar! Recuerda con nostalgia como El General Washington recompensaba con una jarra de cerveza a cada votante...


¡Milagro! Reaparece La Sheriff Reyes que los saluda fríamente. Uno de los policías que la escoltan le cuenta a Abbie que en el hospital tienen a una pelirroja vestida con ropas coloniales. Fácil deducir quien es. Ichabod corre a estar a la cabecera de su mujer. En el hospital le advierten que Katrina tiene una fiebre altísima y que desconocen la causa. Katrina despierta y les cuenta lo ocurrido. Deciden llevársela.


Abbie, antes, encuentra unos jeans en un guardarropa. Katrina estrena sus primeros denims y los combina muy contemporáneamente con su corsé. A Ichabod no le parece que su señora ande con ropa “tan ceñida”. Al salir del hospital, Katrina reconoce al médico que iba con Henry. Abbie envía a los Crane a la Cabaña Corbin. Ella seguirá a los sospechosos.

En la cabaña, Katrina le cuenta sus experiencias a su marido. Entremedio, se queja de dolores y las venas de la panza comienzan a hincharse. A Ichabod le incomoda saber que su mujer podía ver a Abraham con cabeza y que “conversaban” mucho. A la bruja le incomodan los celos del marido. “¿Crees que me gustaba hacerlo?” le pregunta.

Abbie sigue al sospechoso hasta las afueras del pueblo y descubre un laboratorio clandestino con un depósito de cadáveres todos exhibiendo las venas hinchadas de Katrina. El medico está en una llamada trasatlántica ante un ordenador y un pedazo de jeroglífico. La “Leftenant” saca varias fotografías y se roba el cuadernito del medico antes de volver con Los Crane.

El contenido del cuadernito estremece a la pareja. Ichabod descubre que su mujer no está enferma sino embarazada. En un soberbio caso de exposición (y no tan inocente) Abbie recuerda que los Crane no tienen sexo desde los 1700’s. Ichabod se sulfura. El crio debe ser de Abraham. Se arma una pelotera y finalmente sigue leyendo muy tranquilo. Asi descubre que el famoso jinqan ha servido para preñar a Katrina de un demonio. La bruja recuerda que el Jinqan ha sido usado en aquelarres satánicos para la fabricación de sombritas a lo Melisandre. Las malas noticias no acaban ahí. Al parir el diablito, la madre fallecerá. ¡ChaChacHachan!

A Katrina se le ocurre una brillante idea. Su hijo puede salvarla. Como Devorador de Pecados puede absorber el mal que él mismo ha plantado en su cuerpo. Abbie sufre de un ataque de justa impaciencia. ¿Por que Henry iba a hacerlo cuando fue él mismo quien ideó el plan de inseminación artificial? Katrina sale con lo de siempre. Su niño es bueno y puro, el cochambroso aquí es el Moloc. Ichabod se deja convencer por su mujer lo que irrita a Abbie quien le recuerda lo de “nuestra misión”. 


Es un momento muy tenso. Hay una lucha por el poder ahí con ambas mujeres jalando de Ichabod, cada una para su lado. Finalmente El Profesor decide optar por hablar con su hijo. Justo llegan los malos, deben huir con una Katrina cada vez más débil y ocultarse en St. Henry’s Parish, la iglesia abandonada de la cual Jeremy Crane consiguió su nombre.

Es Irving quien se encarga de concertar la entrevista entre Ichabod y su hijo, que tiene lugar en el manicomio. Henry está muy a sus anchas, muerto de risa, cita a Shakespeare. Su padre le sale con que ha heredado su amor por las palabras. ¡Por favor! Trata de convencerlo de salvar a Katrina apelando a su amor filial. Henry le dice que gozará viendo correr la sangre de sus progenitores. No quiere que su padre lo toque, pero Ichabod se aferra al brazo del Devorador de Pecados y tiene una visión. Jeremy niño corriendo por un bosque y pidiendo socorro.


La mayoría de los críticos están locos con esa escena que demuestra lo buen actor que es John Noble. No lo discuto, pero la escena me pareció inútil. Según Ichabod el niño asustado sigue dentro de Henry. ¿Y? Estoy segura que había un niñito asustado dentro de Hitler, Stalin, Saddam y Hugo Chávez. Toda megalomanía surge de inseguridades y miedos.

Lo único importante de esa cita es que El Profesor Crane descubre que Katrina no va a parir un demonio sino la encarnación del propio Moloc. Y ahí surge otra de esas soluciones forzadas, tipo “deus ex machina”. Ichabod reconoce el logotipo del cuadernito como el del “HellFire Club”,  La organización secreta que Benjamin Franklin infiltrara. Ahora resulta que el Viejo Ben creía que se podía destruir demonios con una Aurora Boreal. Bajan de Internet un artículo de Franklin donde explica como se puede capturar la aurora en un prisma. Abbie recuerda que el jeroglífico en el laboratorio refulgía. Ohh, es por el prisma (¿Cuándo se me iba a ocurrir a mi?)

Hay que ir en busca del jeroglífico perdido. “Ohh si tuviera un ejercito” se lamenta Ichabod. Abbie lo tiene. Demostrando su gran astucia va donde Reyes y le ofrece en una bandeja una  oportunidad para quedar bien con sus jefes y demostrar que efectivamente puede limpiar de crimen el pueblo. Hay una secta, tipo La Tribu Manson, empeñada en traer el Apocalipsis a Sleepy Hollow. Tienen un laboratorio en un lugar cercano lleno de cadáveres de gente torturada.

Al comienzo Reyes desconfía, pero su ambición es mayor. Mientras Reyes y su SWAT Team efectúan un raid en el laboratorio, Los Testigos se roban el jeroglífico. Reyes les agradece la ayuda. Ahora si les tiene confianza. Los Testigos reciben una llamada de celular de parte de La Señora Crane. Los dolores de parto han comenzado.


De ahí viene una escena bastante impresionante aunque todos sabemos que Moloc no va a nacer, que Abbie no va a matar a Kat a pesar de las suplicas de ésta y que Ichabod logrará escalar hasta un vitral y conseguir que el prisma emita una luz imitación auroras boreales que aborta al feto Moloc. Todo eso ocurre y por lo menos Katrina se ha salvado.

Aun asi, Abbie no está contenta con el modo en que su socio ha caído en una actitud de “¡Hay que salvar a Henry!”. Sobre todo porque Parish no escarmienta y aprovechando una tormenta eléctrica anda haciendo unos experimentos a lo Frankenstein. ¿Qué querrá el tunante ahora?


Fue un buen capitulo. Me tuvo al borde de la silla. Tanto asi que no extrañé a Miss Jenny, y ciertamente no eché de menos a Hawley. No les compro el cuento de que Henry se pueda redimir. Y si lo hace no me va a poner contenta. En cambio, ando preocupada por Abraham que lo arriesgó todo por su Kat. A ver como lo castiga Moloc ahora.

Leyendo a los críticos me he encontrado con algunas quejas que demuestra que no hay manera que les entre el personaje de Katrina. Estoy de acuerdo que es inferior a Abbie en grandeza. Abbie es superior a Ichabod, ya con eso se dice todo, pero desde la aparición de La Llorona, Kat anda muy activa. No comparto su ceguera respecto a Henry, pero la entiendo y creo que le da una dimensión de poder. No siempre el poder de un personaje reside en lo positivo.

La terquedad de Katrina nace de la fe, que como dijo, la mantuvo viva por doscientos años de Purgatorio. Es una mujer de fe más que de industria. Después de todo la verdadera magia nace de la fe (mensaje que por varias temporadas nos inculca “Once Upon a Time”). Incluso físicamente, Katrina se ve vigorosa. Se libró de que un espectro la ahogara hace dos semanas, boxeó con dos individuos en esta, y en medio de intenso dolor físico insistió en defender a su hijo y el derecho de Henry a redimirse. Hay que admirarla.

Sin embargo, en los comentarios me he encontrado con una nueva lección de corrección política que me ha indigestado. Aunque concuerdo en que el cuento de la mujer embarazada de un demonio está trillado, ignoraba que además es un recurso sexista porque ese tipo de embarazo no le puede ocurrir a un hombre. Ok, entonces hablar de menstruación también debe ser sexista.
(theinsightfulpanda.com)


Esto va vinculado a la imagen de la mujer de parto como una imagen sádica del sufrimiento femenino. Ahh y eso lo dicen en un Primer Mundo que insiste en definir el embarazo como algo totalmente" natural" que de ninguna manera afecta a la mujer ni su vida normal, asi que la preñada puede desde usar tacones de 20 centímetros hasta tener sexo en la sala de partos antes o después de parir al crío.

Pero efectivamente, siempre ha existido un temor a mostrar a heroínas embarazadas porque eso las debilita como personajes. Asi en los viejos filmes de Hollywood, las heroínas aparecían en limpias camas,muy peinaditas,  envueltas en negligés diseñados por Edith Head, despertándose del bendito éter que las privaba de cualquier padecimiento.
Ginger Rogers recien parida en "Tender Comrade" (1943)



El embarazo y el parto deben ser enfocados siempre desde ópticas irreales, porque ver a una mujer aguantar dolor es feo y poco glamoroso. Asi es como piensan los poderes que nos dominan. ¡Bendito seas George R.R. Martin por mostrarnos la imagen del poder femenino durante el acto de parir aunque el fruto de tanto esfuerzo sea una sombrita asesina!

jueves, 10 de octubre de 2013

Primeras impresiones de Sleepy Hollow: Moralejas y lecciones de historia


Me acerqué con  mucha cautela a “Sleepy Hollow”, la primera de las series fantásticas de esta nueva temporada que iba a ver. Algo pasa con la televisión este año que no acaba de convencerme, pero encontré en esta fantasía histórica mucho de rescatable, por lo que la considero digna de ser admitida en el listado de Reinos de Fabula.

Como saben, la serie está inspirada en el cuento de Washington Irving, “La Leyenda de Sleepy Hollow”. El cuento tiene lugar en un pueblecito del Valle del Hudson en la recién nacida nación de Estados Unidos, a fines del Siglo XVIII. Ichabod Crane, un supersticioso maestro de escuela, por una apuesta con un rival de amores, se atreve a cruzar de noche un sitio supuestamente habitado por fantasmas y tiene un terrorífico encuentro con El Jinete sin Cabeza.

El relato de Irving ha motivado  múltiples adaptaciones a pantallas grande y chica. La más notable es la de Tim Burton de 1999. En esa “Sleepy Hollow”, Crane (Johnny Depp) era un  detective neoyorquino enviado a una localidad rural del Valle del Hudson, en vísperas del Siglo XIX, para investigar una serie de asesinatos cometidos por el fantasmagórico jinete.



“Sleepy Hollow”, la serie de Fox, tiene poco en común con las adaptaciones anteriores. En cambio,  presenta elementos del cine de terror que  está de moda, más un marco de serie detectivesca que siempre gusta. Ichabod Crane es nuevamente un profesor en la Nueva Inglaterra dieciochesca. A pesar de su origen inglés, Crane abraza la causa independentista y pelea en la Revolución Americana en la cual decapita a un mercenario alemán que se convierte en El Jinete sin Cabeza.  Crane está casado con Katrina van Tassel, que a diferencia del filme de Burton, no es bruja sino cazadora de aquellas, actividad que la tiene atrapada en algún plano astral.  

(unrealitytv.com)


Durante una misión para George Washington, el maestro muere y resucita casi tres siglos más tarde en un Sleepy Hollow que parece haberse convertido en la peor pesadilla de los Republicanos, a juzgar por su población predominantemente afro-americana y latina. Crane cae bajo la protección de Abbie Mills, una oficial de policía de raza negra. Es la única que conoce su secreto, que le cree, y juntos se embarcan en una investigación que revela que El Juicio Final se acerca y que el decapitado es  uno de los Jinetes del Apocalipsis.

Como la estúpida revista de cable no anunció el inicio de la serie, me perdí los dos primeros episodios, y solo vine a conocerla en su tercera entrega. Antes me leí un par de reseñas. Algunas se quejaban de la falta de historicidad de los recuerdos/recuentos de Ichabod Crane. Otros blogs más feministas admiraban que la corrección política se impusiese sobre la realidad histórica. Al final, que la serie parecía ser sobre como un macho de era patriarcal era puesto en su sitio por una representante de las minorías del Siglo XXI. Con esas recomendaciones, pocas ganas me quedaban de verla, sobre todo si tenía en cuenta que este año las series vienen con tufo a mediocre.



No sé si será que “Ray Donovan” dejó la vara muy alta, pero hasta en HBO me es difícil engancharme. “El Negocio” no me tienta, la segunda temporada de “Prófugos”, a pesar de todas las carreras de auto, me resulta pesada, y el primer episodio de la cuarta temporada de “El Imperio del Contrabando” lo encontré totalmente soporífero e incomprensible. Así es que llegué a Fox, la noche del lunes, con muy poco interés en visitar “Sleepy Hollow”.

La primera veintena de minutos me hizo sentir que estaba viendo una imitación de “Life”. De nuevo teníamos a un actor inglés que da vida a un inadaptado,  bastante desvinculado de la cultura gringa contemporánea (Crane porque viene de otro siglo; Charlie Crewes porque llevaba dos décadas en la cárcel), metido en líos detectivescos, y emparejado con una detective hembra, étnica y gruñona.



Pero, poco a poco, comencé a notar una novedad fascinante. Si Ichabod Crane es noble, caballeroso, compasivo, erudito y valiente es porque viene de la América Colonial. En cambio, los defectos de Abbie,(impaciente, ruda, y ,como nos enteramos en este episodio, mentirosa y cobarde),  nacen de la posición que juega o ha jugado,  en la sociedad moderna.

(fox.com)


Su orfandad, su infancia y adolescencia en hogares adoptivos, incluso una escapada para irse al bosque a emborracharse con su hermana menor, han marcado la vida de Abbie y su personalidad. En ese bosque, Las Hermanas Mills vieron a un demonio, pero Abbie, temiendo el rechazo social y subsecuente castigo, niega ese encuentro dejando que todos crean que su hermanita es una demente mitómana. “Miss Jenny” (como la llama el cortes Ichabod) lleva una vida de entrar y salir de sanatorios. Solo que ahora, quienes saben que dijo la verdad, su psiquiatra y un granjero vecino, acaban suicidándose victimas del “Sandman”, el supuesto personaje de cuentos que trae los sueños a los niños.

(beyondfanom.com)


Abbie se burla de Ichabod por no conocer al “Sandman”, pero resulta que es el Profesor Crane quien identifica a este “arenero” como un demonio de la mitología iroquesa que juzga a las personas a través de sus sueños. Crane se sigue anotando puntos cuando Abbie descubre incrédula que tribus nativas pelearon en la Guerra de Independencia, algunos en el bando británico, otros con los Rebeldes. Oye, si yo aprendí eso en mis años de secundaria en USA. Pero recuerdo que en NY, la historia es una disciplina optativa en el currículo escolar (como lo es en Chile ahora) y que el estadounidense medis no tiene mucha afición a la clase de historia.

Abbie, que si ha visto westerns (aunque no “El Ultimo Mohicano”), le explica a Crane que en el siglo XIX se perturbó para siempre la paz entre blancos e indios en Norteamérica. Esto indigna al profesor quien asegura que el gobierno de las Trece Colonias se basó en el modelo nativo, de la Federación Iroquesa. Ahí me di cuenta de que esta serie,  aparte de historia de detectives-cuento de terror- viaje en el tiempo, es una verdadera fantasía histórica en donde lo fantástico es empleado como  metáfora para comprender el pasado. La lección es que la humanidad ha pasado de ciclos de conocimiento y tolerancia a periodos oscurantistas, y así sucesivamente.
The Sandman (tv.com)


A pesar de saber que los nativos ya son parte de un lumpen, Ichabod insiste en que le consigan un chamán para ir a entrevistarse con el demoníaco juez que amenaza venir por Abbie. Como corresponde, lo mas cercano a un chaman en Sleepy Hollow es un vendedor de autos, de cuello y corbata, que se indigna ante la idea de revertir a costumbres de su etnia. Otra lección. En el mundo de Ichabod Crane, un chamán era alguien respetable. En el mundo moderno, la magia no tiene cabida por lo que el médico brujo debe dedicarse a vender autos.

Finalmente lo convencen y los lleva a un a especie de bodega donde les da a beber un preparado. Otro gol para Crane quien con una probada descubre los ingredientes de la poción (jazmín, lúpulo y corteza de cerezo). Probablemente los granjeros coloniales, expertos en homeopatía, podían deducir el contenido de un preparado de yerbas tras solo un sorbito.



La poción es para que Abbie (e Ichabod que galantemente insiste en acompañarla) entre al reino de los sueños y se enfrente al espectro, pero para que éste no los domine necesitan de veneno de escorpión que los mantendrá despiertos. Así Ichabod y Abbie se someten al pinchazo de un alacrán en sus respectivas panzas, pasan a un plano onírico y encuentran al coso este que no solo pretende juzgar a la detective sino también al viajero. Abbie lo neutraliza, confesando de viva voz su experiencia juvenil y lanzando el grito de “¡No te tengo miedo!” Esto impresiona tanto al monstruo que se convierte en vidrio y ella lo destruye. Pero no acaban ahí sus problemas, ya que Miss Jenny Mills ha huido del manicomio, y todavía anda El Jinete buscando su cabeza por ahí.

Con solo cuatro capítulos, “Sleepy Hollow”, ha tenido un éxito tal de audiencia  que la Fox la ha renovado para una segunda temporada. Me alegra, porque quiero seguir viéndola. Tom Myson es atractivo y sabe hacernos simpático a su Ichabod Crane.

No es culpa de Nicole Beharie que su Teniente Mills sea un poco antipática. Así es como debe ser. Al parecer es un cliché establecido en la ficción angloparlante que si se presenta  una relación (no necesariamente romántica) entre caucásico y chica étnica esta última debe ser conflictiva. No tengo problemas con eso porque, a diferencia de “Life”, no veo tensión sexual entre esto dúo de investigadores. Yo prefiero que Ichabod pronto encuentre a su Katrina y que Abbie se empareje con su jefe, El Capitán Irving. Aun sin esas posibilidades de romance, la serie ofrece bastante en el terreno de la fantasía como para engancharme. Se la recomiendo a todos mis Reyes de Fabula.