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martes, 2 de agosto de 2022

Zombis en la Guerra Civil Española: MalnaZidos de Netflix

 


Me daba ilusión ver MalnaZidos (Valley of the Dead) en Netflix. Eso de que a fines de la Guerra Civil las Dos Españas se echasen una mano,  para sobrevivir y combatir un mal mayor,  sonaba bien. Me sorprendió que apenas un par de días en Netflix tuviese tan mala prensa. Iba a saltármela cuando mi instinto gatuno me aconsejó hacer lo contrario. Así pude disfrutarme una buena película de horror con toques cómicos y caer en cuenta que es lo que realmente molesta a los críticos.

¿Son Los Zombis peores que Fachas y Rojos?

A mí no me gustan las películas de zombis. Nunca he sido fan de ningún tipo de Walking Dead. Mas allá de Los Caminantes Blancos,  no le entro al tema ni le encuentro chiste,  y eso que los zombis son los favoritos universales. Si hasta los coreanos se han agregado al género con su famosa Train to Busan. Por eso hubiese preferido que si querían usar la Guerra Civil Española como marco de algún tema paranormal lo hubiesen hecho con vampiros o licántropos, pero si ya se había escogido a los muertos-vivos, había que apechugar.

No es que MalnaZidos sea única o la primera en combinar el conflicto fratricida con el terror. Ahí tenemos los ejemplos,  y muy buenos,  del cine de Guillermo del Toro con El Espinazo del Diablo y El Laberinto del Fauno. La diferencia es que en estos filmes teníamos muy claro que los peores villanos no eran entes sobrenaturales sino fascistas de carne y hueso.




Incluso en la excelente y menospreciada Lobos Sucios, los buenos eran represaliados republicanos obligados a trabajar en una mina gallega. El malo era el omnipresente Pierre Kewitt encarnando a un SS imbuido en la mística ocultista nazi que venía a buscar wolframio en la sierra y acababa de almuerzo de unos lobos patriotas que bien podían ser lobisones.



En resumen, eso es lo que no pasa en MalnaZidos (la Z es por lo de los zombis) donde los fachas son simpáticos, y a ratos mejores que sus contrincantes. Esa es la verdadera razón por la que la crítica española y catalana (no se podía esperar menos) se ha volcado en contra de un filme que acusan de ningunear la seriedad del conflicto y de falsear la historia. No se sabe si por decir que los alemanes crearon zombis a punta de experimentos macabros,  o por darles un rostro humano a los fascistas.

Yo me quedo con la crítica de Raquel Hernández Lujan, en HobbyConsolas que cree que lo mejor del filme es su “ácido mensaje de reconciliación” que ella expande a nuestra época en donde también un virus letal nos debería unir en vez de llevarnos a otras guerras. Pero este tipo de comentario positivo ha sido poco común en lo que respecta al filme de Alberto del Toro y Jesús Ruiz Caldera.



ManaZidos ya comenzó con mal pie puesto que, aunque hecha en el 2020 y presentada ese año en el Festival de Sitges, tuvo ( por razones pandémicas)  que ser postergada tantas veces que solo vino a ser vista en los teatros esta primavera pasada donde se dice que no tuvo muy buena acogida. ¿Sería que el público se cohibió con las acusaciones de los críticos de fallar a la memoria histórica?  ¿Acaso España sigue tan o más dividida que en 1938,  año en que ocurre la acción de MalnaZidos?

La “z” está ahí como recordatorio de los zombis, pero también de los nazis que los fabrican. Está basada en la novela de Manuel Martin Ferreras La Noche de Difuntos del ‘38 y ambientada como en el libro en octubre de ese año durante la Batalla del Ebro.



El filme abre con un cliché cinemático que ha sido usado en westerns, películas de mafiosos y hasta en Kill Bill, una masacre en una boda. Lo original es que los novios y sus invitados son simples campesinos aragoneses y quien ejecuta la matanza es un mayor de la SS, tan caricaturesco que parece salido de Hellboy. Lo que no es caricaturesco es lo que sucede inmediatamente. Tras ser rociados con un polvillo azul, los cadáveres cobran vida.



Saltamos ahí al campo nacional. Van a fusilar al Capitán ‘Jan Lozana (Miki Esparbé de Cuerpo de Elite) y como siempre lo salva su tío el Coronel Lozana. Jan es un abogado mercantil que ha acabado como oficial de Requetés sin que se entienda mucho que motivos políticos lo han llevado a hacerlo puesto que,  aparte del tío con influencias,  tiene un hermano en el bando republicano.



Aprovechando su conocimiento de leyes, lo han metido en el tribunal militar donde ha dado muestras de algo que escasea e incómoda en esa guerra entre hermanos: la compasión. Su última hazaña ha sido evitar la ejecución de un jovencito que intentaba desertar. Cuando se le ha regañado, Jan ha atacado a un juez que resulta primo de Franco. El tío lo vuelve a salvar, pero será la última vez. La sentencia es que tanto Lozana como su protegido,  el soldadito De Cruz,  deben demostrar su lealtad al bando Nacional cumpliendo con una misión suicida.



Un Road Trip a Tierra de Nadie

De Cruz que será muy ingenuo (“en mi pueblo todos somos vírgenes, Capitán” dice) sabe que esto es solo un equivalente al paredón, pero Lozana que posee el estoicismo y sentido del deber de La Vieja España, acepta cruzar “Tierra de nadie” y llevarle un mensaje al General Alarcos

La pareja entonces inicia un road trip donde ambos se internan en los bosques en un jeep. Casi llegando a “tierra de nadie” los detiene un destacamento alemán. Lozana que tiene tanta labia como conocimientos de mecánica tiene De Cruz, consigue que les deje seguir su camino, pero el capitán nota que los alemanes están cercando el valle con alambre de espino.



Poco después avistan un avión italiano derribado. Lozana insiste en ir a socorrer al piloto. Es ahí donde son hechos prisioneros por un destacamento republicano que trae a todos los personajes tipos posibles:  El veterano sargento;  la miliciana que obedece al mote de “Matacuras” (Aura Garrido de El Ministerio del Tiempo) ;  el brigadista gringo con su cámara fotográfica;  el lacónico Mechas experto en explosivos;  el ruso fortachón Brodsky que es más español que el gazpacho y, por supuesto, un comisario político.

Al brigadista se le ocurre tomarle una foto al cadáver del piloto y ahí estalla la Marimorena. El cadáver cobra vida, se zampa al brigadista y se arrastra (no tiene piernas) a merendarse a los otros. Todos corren despavoridos por el bosque donde tienen otros encuentros iguales de espeluznantes con Caminantes (no blancos porque se ve un poco puercos). En una de esas para cubrir la retaguardia a sus compañeros, Brodsky es devorado por los zombis.


El grupo se sube a un bote y enfila proa a otro sitio más seguro. Todos están aterrorizados al ver que los muertos resucitan.  Solo saben que se neutraliza a los zombis disparándoles a la cabeza. A Jacinto , El Sargento, le baja un temor religioso. Insiste en que Lozana,  como representante del bando católico,  debe tener una explicación, puesto que según la Biblia  “D-s resucitó en Nazaret”. Lozana pacientemente explica que el resucitado fue Jesús, que lo hizo en Jerusalén,  ÿ no se andaba comiendo a la gente.



En una de esas llegan a las alambradas que rodean el valle y descubren que están electrificadas. Hay mucho recelo y creen que lo que ocurre está ligado a la misión de Lozana, pero esta se reduce a un trozo de papel en el que está inscrita la criptica frase “Se necesitan cojones para ganar una guerra”.

Otra parada es en un caserón donde se les unen nuevos compañeros de viaje que corresponden a clichés asociados con los Franquistas: El Alférez Jurel,  tan enamoradizo que parece acosador;  el soldado marroquí Rafir;  y una monja de armas tomar, la Madre Flor apodada “La Urraca”. Siguen más discusiones ideológicas y teológicas,  ya que muchos creen que este levantamiento en masa de muertos corresponde a la llegada del Apocalipsis. Es La Urraca la que zanja el asunto diciendo que lo que sucede no es obra de D-s “sino de alguien que quiere jugar a ser D-s”,



Le queda a Lozana ir atando cabos. Descubre que en su carta para el general Alarcos hay un mapa trazado con tinta invisible que corresponde al valle. El encuentro con la única sobreviviente de la masacre , la novia, les confirma que esto es obra de los nazis. Se trata de experimentos macabros y la misión de Lozana y De Cruz era llevar un mapa que explicase a los nacionales en que punto del valle está el laboratorio que fabrica a los zombis.




A Lozana se le ocurre (porque es el único al que se le ocurren cosas) que mejor que vayan a buscar refuerzos nacionales. He aquí que aparece el elemento infaltable en estos cuentos que intentan dar un rostro amable de los franquistas. El grupo de guerreros anti zombis puede contener gente decente, pero los Nacionales no lo son y lo demuestran apoyando a los alemanes.  Solo queda esta Liga de Españoles de Bien para salvar a España y al mundo.



Entran en juego ingredientes básicos del cine de zombis que aportan ternura a personajes y trama. A medida que algunos del grupo son mordidos por las bestias se presenta el doloroso deber de ultimarlos, lo que se hace a regañadientes. Hay personajes, y de ambos bandos, que prefieren sacrificarse por sus compañeros y por el bien común,  demostrando que el heroísmo no tiene color político.

Por supuesto lo mejor del guion es cuando humanizan a los personajes incluso fuera de ese escenario de sacrificios y sacrificados. Sor Flor descubre que Jacinto lleva bajo su guerrera una medalla de la Virgen. “Es un amuleto” masculla el sargento que ya anda medio enamorado de la monjita. De Cruz descubre que “Mecha” es su admirado Miguel Andreu, campeón de motociclismo y La Matacuras le confiesa al alférez que solo ha matado a un sacerdote,  un pedófilo que abusó de su hermanita.



El momento más conmovedor es cuando Mechas y Jurel están atrapados en un camión rodeados de zombis hambrientos y finalmente se confiesan porque odian al otro bando. El alférez porque los Republicanos le mataron a la novia, el motociclista porque vio como la aviación enemiga bombardeaba su casa matando a su mujer y su hijo.

Aun así, el descontento con el filme radica en motivos políticos y se entiende. Tras pasarme un mes viendo filmes de la Guerra Civil y de la posguerra he notado que cuando un “facha” es bueno (o buena) se debe a que no tiene realmente una devoción por su ideología o su causa. Eso ocurre en Ispansi!, en Mientras dure la guerra y en las novelas de Ignacio del Valle.  Jan Lozana se alistó en los Requetés y nadie sabe por qué, pero obviamente no es un conservador furibundo.

En cambio, y esto les ha escocido a los Rojos, MalnaZidos muestra que,  después de los Nazis,  el peor humano vivo de la serie es El Comisario. A diferencia de los otros que buscan salvar el pellejo o evitar que la plaga de resucitados se propague, este politólogo dice “Todo es política”.  Quiere el polvillo crea-zombis para entregárselo a los soviéticos, ganar la guerra, ganar todas las guerras y apoderarse del mundo. Nuevamente aparece el mensaje de que son las ideologías las que dividen a los humanos.



SPOILER Aun así es interesante que, en el final, aunque sobreviva la pareja romántica no se queden juntos los enamorados. El motivo es porque, como dice ella,  “No tenemos nada en común”. Es cierto, pero como que desentona con el mensaje de unidad del filme. Algo bueno y original es que también sobreviva Rafir. Algo es algo.

Contenido Violento y Gory: Ejem, se trata de una película de zombis. ¿Qué esperabas?

Contenido Sexual o Desnudos: 0 y apenas un beso.

Contenido Feminista: Serán estereotipos, pero me han gustado mucho Flor y Matacuras, su fortaleza reside más en cómo piensan y reaccionan que como pelean.




Factor Diversidad: El Moro Rafir y creo que es hora de tratar a los zombis como minoría. LOL

lunes, 20 de marzo de 2017

Pride and Prejudice and Zombies. O cómo un éxito fantástico fracasó en pantalla


En su momento, promocioné la adaptación de la sátira de Seth Grahame-Smith, aunque no hice ningún intento por verla. Pero al enterarme que había sido un fracaso de taquilla, me entró la curiosidad por conocerla. “Orgullo y Prejuicio y Zombies” lo tenía todo para convertirse en un icono del género fantástico. ¿Qué impidió que lo fuera?

La fama le llegó a Seth Grahame Smith gracias a esta curiosa amalgama del texto clásico de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio, y la mitología zombi. En el 2007, sus editores en Quirk Books le solicitaron que creara este nuevo tipo de literatura (que obviamente sería una especie de fanfictión) para aprovechar dos corrientes de moda:  la obra de la Austen y la locura por los zombis.

Grahame-Smith ya era un autor publicado, un especialista en exploraciones sariticas sobre temas como el cine pornográfico, el género del horror y hasta había publicado un libro sobre El Hombre-Araña, pero este sería su primer trabajo de ficción. Tras leer el texto, Grahame-Smith se embarcó en lo que denominaría como “microcirugía”, la intercalación de la tradición zombi dentro de la historia de las Hermanas Bennett y su búsqueda de marido.

A pesar del temor de la casa editorial de que el producto final ofendiese a los devotos de Jane Austen, el libro salió al mercado en el 2009. En un par de semanas era el más vendido en Estados Unidos, permaneciendo en las listas de bestseller por más de un año. Desde entonces se ha convertido en un clásico del género fantástico, y ha sido traducido a veinte idiomas haciendo posible que los Austen fans conozcan a fondo el tema del Apocalipsis Zombi y haciendo que los zombi freaks lean a Doña Jane.



Usando el texto de Austen de trasfondo, el autor crea una historia alternativa de la Inglaterra de la Regencia. En algún momento del Siglo de Las Luces, se infiltra un virus que convierte a los humanos en zombis. Si se evita que consuman cerebros, la transformación es estancada y el afectado mantiene una apariencia normal, pero si le come los sesos al vecino…ya sabemos lo que ocurre.

La población zombi aumenta y arrasa con ciudades enteras y sus habitantes. Los nobles ingleses se fortifican en sus mansiones y envían a sus hijas a estudiar artes marciales al Japón. Todos se convierten en cazadores de zombis. Lady Catherine De Burgh es la más afamada decapitadora de zombis del Reino Unido, posee un ejército de ninjas que protegen sus tierras y ella misma luce un parche sobre el ojo que perdiera luchando contra. Los muertos-vivos Las familias de escasos recursos envían a sus hijas a la China. Eso crea una división social, y parte del desprecio que las Bingley sientes por Las Bennets, es que estas últimas han entrenado en un templo Shaolin, y hablan cantonés en vez de aprender japonés.

Todos estos pequeños detalles hacen una lectura deliciosa de un librito que es una parodia respetuosa de  un clásico. Aunque a veces Grahame-Smith cae en vulgaridades anacrónicas como el que Lizzie confiese haberse enamorado del Coronel Darcy por lo ajustado de los pantalones del caballero que enfatizan lo bien dotado que está debajo de su cintura.

Obviamente, un éxito de esa calaña temía que llevarse a la pantalla. Por años, se han peleado el proyecto varios estudios hasta que finalmente quedó en manos de Natalie Portman y se esperaba que la actriz israelí lo protagonizará. Eventualmente., Nat prefirió ser la productora y el rol de Lizzie recayó en Lily James (Cenicienta, Downton Abbey). Sam Riley (Maléfica, Suite Française) es Darcy, Bella Heathcombe (Victoria de Sombras Tenebrosas) es Jane, Charles “Tywin” Dance interpreta a Papá Bennett, y Lena Heady es la tuerta Lady Catherine.

Yo me moría de ganas de ver el duelo entre Cesei y Cenicienta que en este libro no es verbal, pero optaron en la película por hacer que Lizzie pelara con el criado de Catherine. El personaje de Lena es resumido a tres escenas, cual más inútil.

El filme ha condensado bastante del libro. Agradezco que hayan quitado la subtrama de Charlotte Lucas, y su conversión a zombi, porque era muy trágica. También, que hayan prescindido de las largas discusiones teológicas de Lizzie con El Señor Collins quien en la versión de Grahame-Smith es un desdichado clérigo que acaba cometiendo doble pecado (eutanasia y suicidio) por amor.

Pero me pesó que en el filme nunca visitemos Pemberly, que las hermanas Bennett, aparte de Jane y Elizabeth, no tengan personalidad y sean totalmente superfluas, y que los ninjas de lady Catherine se hayan convertido en unos individuos con sombreros de copa que parecen escapados de Alicia en el País de las Maravillas. Georgiana Darcy apenas es mencionada, Lady Anne De Burgh aparece en una sola escena y está totalmente muda, y como dije la Lena le dan apenas seis minutos en pantalla.


En cambio, se creó todo un nuevo arco alrededor de George Wickham (Jack Huston), que lo convierte en un representante de un segmento de la población zombi que, a punta de comer sesos de chancho, evita convertirse en antropófagos. Lamentablemente, esta subtrama esta tan mal editada y es tan difusa que nunca llegamos a creer las buenas intenciones de George (después de todo estamos hablando de Wickham) y no es sorpresa descubrir que también es un no-muerto.

A pesar de estos esfuerzos, el filme es un fracaso puesto que lo vendieron como cine de acción y el público se queja de que no la hay. La vendieron como cinta de horror y los fans del genero se quejan que no se asustan. Se supone que es una comedia negra y nadie se ríe. Esas son las razones por las cuales audiencia y críticos le hicieron la cruz. ¿Tienen razón?   En algunos puntos sí.


Como comedia es un fiasco. El único que me arranca risas es Matt Smith (uno de los innumerables Dr. Who) que en el rol de Mr. Collins termina siendo lo mejor del reparto. Si hay escenas terroríficas. Al comienzo cuando una jovencita sube a contarle a una amiguita que el tío acaba de perder la cabeza por zombi y descubre que la amiga también esta putrefacta, me hizo chillar recordándome al vampiro en la mecedora en “Salem’s Lot.”

También es bastante aterrador el encuentro de Jane Bingley con una familia de zombis en el bosque, pero estos detalles se pierden en escenas que tienen grabado el membrete de “no se olviden que esto es una bufonada”. Aquí no existe el equilibrio entre terror y comedia negra que nos ha dado franquicias inolvidables como “La Momia “y “Los Piratas del Caribe”.

No soy una experta en escenas de acción, pero si hablamos de artes marciales, no están a la altura de un wuxia, ni siquiera de “Kill Bill”. Sin embargo, no me frustra ver a las Bennett convertidas en guerreras con navajas en la liga como la Carmen de Bizet. Me queda claro que las únicas veces en que Lizzie y Darcy se comunican románticamente es cuando están decapitando zombies juntos.

He oído muchas quejas de que no llegamos a creernos los personajes y no los queremos como nos ocurre al leer Pride and Prejudice. Quien mejor ha expresado este sentir es Manohla Dargis que en su reseña en el New York Times se queja que la Lizzie de Lily James ha sido transformada “radicalmente” y por lo tanto se aleja del personaje que creara Austen.
(Frock Flicks)


Aunque en la novela original vemos en muchas ocasiones a Elizabeth enojada, el mal humor no es una característica que defina su personalidad. El orgullo y su capacidad para prejuzgar son los que la llevan a situaciones que la irritan. La Elizabeth de Seth Graham-Smith, tiene serios problemas de anger managememt malajemente. Da la impresión de que su trabajo de mata-zombis le ha agriado el carácter y convertido en una una persona colérica e exaltada, lo que no parece conducente para ser una asesina profesional.

En el libro, Lizzie es la más brutal de sus hermanas, la única que según su padre tiene instintos asesinos. Siempre está planeando decapitar a alguien sea Lidya, Charlotte o Darcy. Cuando Caroline Bingham la ofende, Elizabeth casi le rebana el cuello con su cuchillo, y cuando vence a los Ninjas de Lady Catherine, le arranca el corazón a uno y se lo come sin que se lo ordene una horda dothraki.

Esta violencia es parte de la comedia negra que el libro funciona porque todos son violentos en ese mundo. Darcy apalea a una criada y deja invalido a Wickham, y el maestro chino de Lizzie la golpea con una vara de bambú. Sin embargo, el filme le baja el tono a esa aura violenta de Lizzie, por lo que tuvieron que alargar, con nefastos resultados, la escena del libro donde Darcy por primera vez pide la mano de la Señorita Bennett.

En el libro, Elizabeth se ha enterado que Darcy impidió que Bingley cortejara a Jane. Indignada planifica matarlo. Va a verlo, le da una paliza y termina azotándole la cabeza en contra de la chimenea. Darcy huye herido. 

En el filme, Darcy propone marimono a Elizabeth. Esta le pregunta si planeó separar a Jane de su amigo, por creerla una caza fortunas (no, como en el libro, porque creía a Jane a punto de volverse zombi). Lizzie golpea a Darcy. Primero con los puños luego arrojándole jarrones a lo Scarlett, finalmente agarrando el atizador de la chimenea. Pero es cuando Darcy le recuerda que fue su propia madre la que en público expresó su ambición de casar a Jane con un millonario, que Elizabeth pierde el control y lo agrede con el atizador y con su cuchillo. Hasta ahora, Darcy ha permanecido pasivo, preso de su absurda caballerosidad, pero cuando nota que Lizzie lo quiere matar, se defiende y la vence.

En el libro, hay una evolución en Elizabeth que la lleva a entender que, aunque sea justo y meritorio ser sanguinaria con los zombis, la violencia no es algo que deba ejercer con los humanos. Esto queda claro cuando le perdona la vida a lady Catherine. En la cinta, es Darcy quien deja a Elizabeth llorando en el suelo y Lady Catherine quien acaba con su cuchillo en el cuello de la chica.

Ha habido feministas que se quejan de que la mala prensa del filme nace del repudio que sufren obras en las que las mujeres son las protagonistas. No veo protagonismo en una película donde solo hay un personaje femenino importante, donde las mujeres usan la violencia como medio de diálogo con parejas y hasta con las hermanas y donde la protagonista es tan descerebrada que no creo que ningún zombi quiera devorarla.

Jane Austen permite que Elizabeth,  impulsada por su manía de prejuzgar y su orgullo, cometa insensateces, pero en el mundo bucólico y campesino de Pride and Prejudice, tales errores son fáciles de remediar. Un caso diferente es la sociedad caótica y en crisis de la novela de Seth Grahame-Smith donde a cada rato se presentan situaciones de vida y muerte. Se espera que guerreros como Lizzie y Darcy posean, aparte de la habilidad para manejar una catana, presencia de ánimo, sangre fría y la habilidad de tomar decisiones acertadas.

 La Lizzie del filme tiene vacilaciones peligrosas como el de permitir que la zombi Mrs. Feathersrone (cuya irresponsabilidad provocó su estado y el rebrote de la amenaza zombi) se le acerque y aun se molesta cuando Darcy la rescata.

Más adelante, Jane es malherida en una escena escalofriante, pero que manda al diablo toda certeza de que las Bennett han sido perfectamente entrenadas para defenderse de los no-muertos. Jane es s llevada a casa de Los Bingley. Ahí, Elizabeth entorpece los esfuerzos de Darcy por diagnosticar si su hermana ha sido mordida por sus atacantes.


Es una escena absurda (aunque su propósito sea hacer reír) donde Lizzie caza una por una las moscas carroñeras de Darcy. Las moscas son el único modo de demostrar que Jane está sana, y si no lo está, no hay manera de evitar su metamorfosis. Por lo tanto, la necesidad de Lizzie de retardar lo inevitable y de poner en peligro a los que los rodean demuestra muy poco juicio. Darcy queda con la duda de si Jane está en camino de convertirse en una Walking Dead lo que lo motiva a alejarla de su amigo. ¡Al final es Lizzie la causante de la ruptura entre su hermana y Bingley!

Todas estas fallas, la gran mayoría creadas por los libretistas , me fueron aparentes mientras veía la película. Me sorprendí a mí misma dedicando más tiempo a analizar las fracturas en la trama que ha internarme en esta. Como se quejan los críticos, el filme no engancha y menos sus personajes. Las escenas intercaladas (y la pésima edición) distraen al público en vez de mejorar el texto (textos) original.

Eso lo noté en una escena temprana donde Jane y Lizzie hablan de Bingley. Los diálogos son los de Austen, pero en vez de mostrarnos a las hermanas peinándose en un momento íntimo.  ¡Nos las muestran dándose golpes y empujones por toda la casa y el jardín!  En vez de reírme o tratar de oír lo que decían, me la pasé preocupada de que en algún momento una de ellas quedase aturdida o se quebrara el cuello.

Mucho se comentó en su momento sobre los problemas que tuvo la adaptación fílmica para nacer. Se habló hasta de “La maldición de la Austen” La verdadera maldición está en la producción de un filme que fracasa como cinta de acción, comedia y filme de horror, pero para mí el verdadero fracaso es la imposibilidad de crear una obra feminista. De “Girl Power” esta película no tiene nada.


Si no me creen vean la película, en español aquí

domingo, 30 de octubre de 2016

Clásicos Modernos: Mis favoritas para Halloween


Las últimas cuatro décadas han sido cruciales para el género del terror.  Se han hecho filmes de altísimo presupuesto, aunque no se han acabado  los siempre populares “B” a los que los fans acceden en sus versiones de video,  DVD, Blu-Ray y otros formatos. Hemos visto franquicias aparecer, desaparecer y convertirse en cintas de culto. En lo personal no me enamoran la mayoría de de esas películas. Yo sigo prefiriendo lo más elegante, lo más profundo lo más espeluznante. ¿Al final de qué se vale ver anchuras sanguinolentas y monstruos peludos cuando lo que asusta es algo interior, algo que afecta tus órganos? Aquí les van mis  15 favoritas del periodo  comprendido entre 1980 y el 2001.

1.       The Shining (El Resplandor, 1980):
   
    Ni sé por dónde empezar. ¿El mejor filme de terror de todos los tiempos? ¿Suena eso muy pretencioso? Lo cierto es que el Maestro Stanley Kubrick agarró una novelaza de Stephen King (que siempre ha despreciado el filme) y creó una pieza de arte que asusta precisamente porque puede ocurrir. Un hombre insatisfecho que maltrata a mujer e hijo,  consigue el empleo perfecto y la oportunidad de realizarse en lo que él cree ser, un escritor. Sucede que el empleo perfecto, cuidar de un hotel de lujo situado en los páramos nevados de Colorado y desierto por estar  fuera de temporada, termina por enloquecerlo y llevarlo a querer matar a su familia. Pero esa es solo una lectura. Otra es que hay un espíritu maligno en ese espacio. Ya en el pasado otro cuidador asesinó a sus hijas bajo la influencia del espectro. El único que sabe la respuesta es el pequeño Danny al que un amiguito imaginario le cuenta lo peligroso del lugar y lo peligroso que es el padre. Jack Nicholson es a la vez siniestro y cómico como el asesino en potencia. Shelley Duvall que estuvo enferma casi todo el rodaje, se ve convenientemente  frágil y aterrorizada del marido-monstruo. Hay escenas de terror inolvidables, las cascadas de sangre por los corredores del hotel, los fantasmas de las mellizas asesinadas, y ese laberinto por el cual el demente Jack persigue a su hijo. No me nieguen que Don Memo del Toro no se inspiró en esa escena para el final de “El Laberinto del Fauno”.




2.       The Changeling (Al Final de la Escalera, 1980):


      El mismo año del “Resplandor” debuta en los cines “Al final de la escalera”,  otro filme de alto presupuesto con actores caros y una escenografía impresionante. George C. Scott interpreta a John Russell, un compositor y maestro de música que renta un palacete en Canadá para pasar ahí el duelo por la muerte de su esposa e hija. Pero como vimos en “The Shining”, esconder la neurosis en un lugar solitario solo invita espíritus chocarreros, y uno de ellos comienza a perseguir al músico. Russel, con la ayuda de la corredora de propiedades (Trish van Devere, esposa de Scott en la vida real), inicia una investigación para saber quién puede ser el fantasma y qué desea. Exploración de archivos, un cuarto sellado y una tenebrosa sesión de espiritismo llevan a  John hasta el poderoso senador Joseph Carmichael, antiguo dueño de la casa. Carmichael,  interpretado por Melvyn Douglas, una de las glorias del cine de los 40s, no está interesado e incluso envía un hombre a amenazar al compositor. El  esbirro termina muriendo a manos del espectro y Russell se da cuenta que están lidiando con un fantasma muy enojado. El titulo en ingles es “The Changeling”, no hay que confundirlo con su homónimo, el de Angelina Jolie dirigido por Clint Eastwood. En el folclore, un changeling es una criatura fea que las hadas dejan en compensación por  los bebés humanos que se roban. El fantasmita de esta historia es un changeling odiado por alguien  que lo desheredó y asesinó. En español completa aquí



3.       Ghost Story (Historia Macabra, 1981):

      Un acierto de los elencos  del cine ochentero fue la recuperación de actores del pasado. De pronto, estos viejitos encontraron empleo de nuevo y se hicieron conocidos a nuevas generaciones. Un ejemplo es este escalofriante filme basado en la novela de Peter Straub. En un pueblito de Nueva Inglaterra, cuatro pilares de la sociedad, y amigos desde la infancia, se reúnen periódicamente para contarse cuentos de fantasmas. Ni se imaginan que van a vivir uno muy pronto. Nadie sabe el secreto del Chowder Club formado por  estos caballeros, interpretados por grandes del cine de Hollywood de los 40s: Melvyn Douglas, (John) Douglas Fairbanks Jr (Edward), el maravilloso Fred Astaire (Ricky) y John Houseman (Sears). (A propósito en Los Cuarentas, Houseman no fue actor sino libretista).Cuando su gemelo David muere traes caer de una ventana, Don Waverley (Graig Wasson) regresa a su  pueblo a reunirse con Edward, su padre. Don siente que hay algo raro en la muerte de su hermano. Durante una sesión del Chowder Club,  Don encuentra la fotografía de Eva, la belleza que enloqueció a los miembros del  club en su juventud. Lo extraordinario es que Eva es idéntica a Alma (Alice Kirge) ex novia de Don, y que aparentemente tuvo algo que ver con su gemelo.  Poco después, Edward muere misteriosamente. Es entonces que los miembros sobrevivientes del Chowder Club revelan a Don la verdad. Alma es en realidad el fantasma de Eva que murió accidentalmente a manos de Edward. Pero esa no es toda la historia. Creyendo a Eva muerta, Edward y sus compinches la lanzaron a una laguna. Ella solo estaba inconsciente y murió ahogada. Ahora su fantasma viene a vengarse de todos los culpables de su muerte y de sus hijos también. En inglés, completa aquí.





4.       Poltergeist ( Juegos Diabólicos, 1982):



      No me pasen remakes, no me pasen secuelas, esta es la única e inolvidable. Otra obra maestra de Steven Spielberg. Una familia como tantas se traslada a  una casa de los suburbios donde pronto comienzan a aparecer espíritus traviesos que interactuan con la más pequeña de la familia. Con gran apertura de mente, los Freeling (Craig Nelson y Jobeth Williams) intentan comunicarse con los duendecillos a los que Carole Anne  (Heather O'Rourke) llama “Tv People” (gente de la tele) porque se  relaciona  con ellos después que acaban las transmisiones . “Ya están aquí” anuncia la rubita, pero  La Gente de la Tele  se vuelve agresiva y la secuestran. Sin sangre ni violencia, esta es una de las películas que mas “meyo” me ha causado en la vida. Ese payaso de juguete me dio más julepe  que el “Pennywise”; lo mismo  Diana Freeling (J. Williams) intentando llegar a esa puerta que insiste en alejarse de ella; y  ese cementerio sobre el que se construyó la casa que finalmente exige justicia con los cadáveres saliendo de sus tumbas, me tuvieron  al borde de la silla mordiéndome las uñas y chillando.



5.       Something Wicked This Way Comes (El Carnaval de las Tinieblas, 1983):


      Ray Bradbury, maestro en la ciencia ficción, también incursionó en el género fantástico como lo demuestra esta obra que los Estudios Disney llevaron a la pantalla en 1983. Un pueblecito de Illinois cambia su monotonía con la llegada de una feria ambulante. Will (Vidal Peterson) hijo del bibliotecario del pueblo, y su amigo Jim (Shawn Carson) están impresionados por el espectáculo creado por El Señor Oscuro (Jonathan “Gorrión Supremo” Pryce) también conocido como “El Hombre Ilustrado” porque esta cubierto de tatuajes. El ofrece más que entretenimiento con su laberinto de espejos y su tiovivo. En un pueblo donde todos anhelan algo, El Señor Oscuro ofrece la oportunidad de cumplir los deseos como el carrusel que rejuvenece o madura a quien se sube a sus caballitos. Pero eso tiene un precio, cada tatuaje del Señor Oscuro representa el alma de quien se la vendió. Solo Will y su padre (Jason Robards) reconocen el peligro e intentan salvar al pueblo. Magnificas actuaciones de Robards y Pryce, una atmosfera totalmente análoga a la de la novela de Bradbury ,y efectos especiales más que respetables, elevan esta cinta a un producto para todos los públicos, no solo los niños.



6.       The Believers (Los Creyentes, 1987):


      En junio de 1988, la policía fronteriza mexicana y su homologa de Estados Unidos hicieron en Tamaulipas, un hallazgo macabro. Se trataba del cementerio y laboratorio de un culto satánico  supuestamente  practicante del palo mayombe: Dos detalles singularizaron este culto dirigido por Adolfo Constanzo. La importancia de los “clientes” de Constanzo que abarcaban narcotraficantes, policías y gente de la alta sociedad (hasta hoy se rumora que los nombres de Yuri y Lucia Méndez aparecían en su libreta) y el hecho que en el adiestramiento de los miembros del culto se incluía ver este filme de John Schlesinger. Basada en la novela de Nicholas Conde, “Los Creyentes” sigue al siquiatra Carl Jameson (Martin Sheen) desde Minnesota a Nueva York, donde consigue trabajo con el departamento de policía. Tanto Carl como su hijo Chris (Harley Cross) están traumatizados por la muerte de la esposa del siquiatra. Hay una ola de asesinatos rituales de niños y jóvenes en la ciudad y la policía la conecta con los practicantes del rito de la santería. A pesar de las quejas de los santeros  que consideran “The Believers” como ofensiva hacia su fe, el filme ayuda  a explicar la diferencia entre “santería” y la oscura “brujería”. Tom López (Jimmy Smits) es un agente de policía que sabe la diferencia. Cuando descubre que los brujos tienen su placa también sabe que ya es hombre muerto.  López pierde la razón,  e intenta suicidarse, para luego morir de peor manera. Muchos han criticado como sobreactuada esa escena en la cual el desesperado López  se arrastra por las calles  quejándose de dolor de barriga y muere gimiendo “¡culebra, culebra!” Pero esa escena es crucial y luego se explica  cuando le practican la autopsia a López y descubren reptiles en sus extrañas. Como que no estaba muy equivocado el loco. Esa escena y la otra en que a la protagonista  (Helen Shaver) le estalla la mejilla con una hilera de arañas escapando de la herida, ya ilustran el terror que sirven para ilustrar lo terrorífico que este filme que inspiró a monstruos de la vida real. En español, completa aquí.


7.       The Serpent and the Rainbow (La Serpiente y el Arco Iris, 1988)


      El terror se magnifica cuando ocurre en un contexto histórico que le da un aura de realidad. La cultura haitiana está vinculada al vudú y al mito de los zombis. La historia del Siglo XX de Haití tuvo un nombre François “Papa Doc” Duvalier. Su cruel dictadura también estuvo ligada al vudú. En este filme, tal vez uno de los mejores trabajos del legendario Wes Craven, historia y mito se dan la mano. No sabemos que es más macabro un mundo en donde los muertos caminan o la sala de torturas del jefe de los Tontón Macout (el órgano represor de Duvalier) quien además también es un doctor brujo. Bill Pullman es Dennis Alan, un antropólogo que ha llegado a Port au Prince en busca de una droga anestésica que supuestamente explicaría el fenómeno de los zombis. Alan es el típico americano ingenuo, pero lleno de sarcasmo, que cree que lo puede todo por su pasaporte, pero como le dirá Peytraud (Zakes Mokae) antes de torturarlo “no veo al  embajador cerca”. Alan logra huir de la isla con la famosa droga crea-zombis. Pero tal como lo ha amenazado, Peytraud lo persigue en sus pesadillas e invade el cuerpo de una mujer en una cena para darle mensajes. Alan  concluye que solo regresando a Haití podrá librarse del brujo. Wes Craven consigue el equilibrio perfecto entre el horror de vivir bajo una dictadura y el horror que surge de lo sobrenatural y el horror de esa falsa normalidad del vivir  bajo una dictadura. Hay escenas pavorosas: otro médico brujo que se auto-decapita; una novia espectral que oculta una horrible calavera bajo el veloy de cuya boca surge una serpiente, y por supuesto el momento en que Alan es enterrado vivo con la esperanza que resucite como zombi. Ahh y casi me olvido, la escena en medio de una comida elegante que de un plato de sopa surge una mano verde.



8.       Nightbreed (Razas de la Noche, 1990):

      Me había olvidado de esta joyita. Clive Barker adaptó su novela corta “Cabal “en la que nos lleva a conocer “Midian” una ciudad subterránea  que es todo un reino de fábulas. Boone  (Craig Shaeffer) sufre unas pesadillas en las que deambula por “Midian” una ciudad de monstruos. Su novia Lori lo convence de ir al psiquiatra. El Dr. Decker (interpretado por nada menos que David Cronenberg en su etapa de actor) es un asesino en serie. Le mete LSD al pobre paciente y lo convence y que él es el criminal. Boone logra llegar a un cementerio abandonado que es la entrada a  Midian, una ciudad de monstruos pecadores que forman la cofradía de la “Night Breed “(Raza Nocturna) y que incluso adoran a su propio dios Baphomet (¿Seria el gato de Los Templarios?). Los monstruos lo rechazan por no ser Nightbreed genuina. Boone tiene que huir de un monstruo que quiere comérselo (no en el sentido sexual aunque Jodorowsky ha hecho una lectura gay de esta obra) y cae en manos de Decker que le confiesa quien es el verdadero asesino antes de entregarlo a la policía que lo mata. Boone despierta en la morgue. Ha resucitado,  ha sufrido una deformación física que lo hace aceptable a los monstruosos habitantes de Midian y se va a vivir con ellos. El corazón de Lori le dice que su novio vive y va al cementerio a buscarlo. Ahí se encuentra con Rachel, una “monstrua” más civilizada. Luego que Lori la ayuda con su hijita Babette,  Rachel le cuenta toda la historia de la Nightbreed. Ellos son los monstruos del folklore,  No eran nocivos, solo feítos, pero  fueron obligados por los humanos a vivir en un mundo subterráneo.  El problema es que los humanos nuevamente, ahora capitaneados por Decker, vienen a destruir a la Nightbreed. En la época en que la vi (y en video) la fantasía me importaba un bledo, pero las Razas de la Noche me encantaron. Ya sé que los efectos especiales pueden resultar risibles para los sofisticados ojos del Tercer Milenio, pero la trama tiene una profundidad conmovedora. Los personajes te llegan al alma desde Lori, dispuesta todo por el hombre de ama, hasta Peloquin, un monstruo con boca de alcantarilla que termina por  caerte simpático. El final, y conste que hay dos versiones, es un poco atropellado (el cura que se vuelve bueno y luego vuelve a ser malo), pero es una cinta inolvidable. ¿Mi escena favorita? Cuando un humano se dispone a matar a la pequeña Babette y Lori le suplica “¡Es solo una niña!”, El humano no le hace caso, pero Rachel se pone detrás del asesino, le entierra la mano por la espalda y le arranca el corazón. Lo que debería ser gore, termina siendo una catarsis. Es exactamente lo que yo le haría a cualquiera que amenazara a una hija mía. Pueden verla fragmentada y subtitulada aquí .



9.       Ghost (Más Allá del Amor, 1990)

       Me decía alguien  “¿Cómo vas a poner ese dramón sentimental en una lista de películas de terror? Concedo que"Ghost” es un romance sobrenatural, pero que tiene momentos de terror. Sam, un corredor de bolsa (Patrick Swayze) es asaltado y muerto en un callejón. Le toma un buen rato descubrir que es un espectro y debe solicitar  ayuda a la gente más insospechada incluyendo a Whoopie Goldberg en la galardonada interpretación de Oda Mae Brown, una vidente charlatana que gracias a Sam descubre sus verdaderos dones. Ahora Sam tendrán que vengar  su muerte  y proteger a su mujer (Demi Moore) del verdadero asesino. Como siempre, los villanos humanos interpretados por Tony Goldwyn y el desaparecido Rick Avilés, ofrecen más miedo que los fantasmas, pero lo que congela la sangre son esos diablos descarnados que los arrastran al infierno o ese fantasma suicida y lunático que debe adiestrar a Patrick Swayze en el arte de ser un espectro. En español completa aquí.




10.   Sleepwalkers (Sonámbulos, 1992):


       Le decía a la Reina Any que para mi Stephen King solo  puede adaptarse a la pantalla chica en formato de miniserie, pero El Maestro también ha escrito libretos especialmente para el cine y un ejemplo es esta historia. Tanya es la última virgen adolescente de un pueblecito de Indiana. No se entiende que con ese físico todavía sea virtuosa y se vea obligada  a bailar con la escoba pero a su vida entra El Príncipe Azul, Charles Brodie (Brian Krauze, el Leo de "Charmed") recién llegado al pueblo. Charles y su bella madre Mary son demasiados perfectos, demasiado lindos. Hay gato encerrado aquí y más de uno. Los Brodie son cambia-pieles. Los últimos ejemplares de una raza de hombres-gatos. Además son amantes (esto está peor que Los Mellizos Lannister) y asesinos seriales.Para sobrevivir necesitan absorber la energía (con resultados fatales para la victima)  de jóvenes vírgenes. La policía anda tras sus pasos, y los Brodie se están muriendo de hambre. Charles, desesperado se lleva a Tanya de picnic, la ataca y esta debe ser rescatada por el gato Clovis (mascota de un policía al que Charles araña fatalmente). Resulta que los felinos y los Sleepwalkers son enemigos a muerte. Ahora Charles y su madre librarán una batalla para que su especie no se extinga. Tanya es la única cura y los gatos del vecindario la única salvación.  Cualquier historia que tenga felinos de protagonista atrae mi atención pero Sleepwalkers” tiene otros meritos. Los Brodie son conmovedores y aterradores como solo puede serlo una especie en extinción que debe matar o morir. Alice Kirge, como la madre dispuesta todo por un hijo-amante, tiene la grandeza de una Cersei. Hay una escena fantástica en la que rapta a Tanya literalmente de las greñas. Mädchen Amick una de esas “prometedoras bellezas “de "Twin Peaks" se ve convenientemente bonita, ingenua y boba como corresponde a su personaje. Ellas, los actores felinos que están fantásticos (y es difícil traer gatos al set) son lo mejor de la película. También inolvidable es el tema clásico de Santo y Johnny “Sleepwalk” (sonámbulo) que añade una atmósfera onírica al cuento. En inglés completa aquí.

11.   Sleepy Hollow (La Leyenda del Jinete sin Cabeza, 1999):

       Me fue difícil incluir una película de Tim Burton en este listado. Es el director de fantasía por antonomasia, ¿pero terror? Y sin embargo Burton celebró el fin de siglo, y su suculenta mancuerna con Johnny Depp, con una adaptación del clásico cuento de terror de Washington Irving. Una atmísfera lúgubre y oscura sirve de marco para las aventuras de Ichabod Crane ahora convertido en un inspector de policía neoyorquino enviado al pueblito de Sleepy Hollow para investigar una serie de truculentos asesinatos. La descripción de la sociedad del Valle del Hudson en vísperas del Siglo XIX es fantástica. Es toda una amalgama marcada por esa confusión propia de país recién nacido que no sabe cuáles son sus raíces, del recuerdo de una Guerra de Independencia que ha dado origen al monstruoso jinete sin cabeza, y también el resabio de esa  Nueva Inglaterra puritana que todavía cree en supersticiones y persigue brujas. Cristina Ricci está exquisita como una Katrina que también es brujita (algo que no supieron desarrollar en la serie de televisión) y Christopher Walkern es aterrador y repelente, sin y con cabeza, con esos ojos de loco y esos dientes de sable. En español aquí.





  












12. The Ninth Gate (La Ultima Puerta, 1999):


:     Johnny Depp anduvo  bien ocupado en el mundo fantástico en esas vísperas del Tercer Milenio y lo demuestra esta adaptación de El Club Dumas  de Arturo Pérez Reverte. Aunque un poco camp hay algo sobrecogedor en esta historia de un manuscrito maldito y perdido. Boris Bolkan (Frank Langella), coleccionista de libros satánicos, anda en busca de un manual de grabados llamado Las 9 Puertas de la Oscuridad.  Bolkan contrata a Dean Corso, un buscador de libros,  para que vaya tras  las tres copias existentes y determine cuál es la genuina. El viaje, que lleva a Corso  de Nueva York a Paris y de ahí a la península ibérica, va dejando una estela de cadáveres atrás. Muchos desean ese libro que ofrece una invocación a Lucifer y están dispuestos a matar por el manuscrito. Pero el libro ha sido escrito por el mismísimo Satanás y solo él  ayudará al elegido a pasar por esa novena puerta. No les cuento el final que es sorpresivo solo que tal como lo he dicho siempre, El Diablo  tiene vagina. Muchos se han quejado  de esta obra de Roman Polanski comparándola desfavorablemente con su anterior experimento en el género.“Rosemary´s Baby” es única y no puede compararse. Yo encuentro que aquí se ha hecho un buen trabajo en el género y aunque hay momentos risibles también los hay de genuino suspenso y muchas sorpresas. Depp incapaz de una mala actuación, es ayudado por  Emanuelle Seigner (Madame Polanski) como la enigmática “hada madrina” de Corso que siempre aparece oportunamente para rescatarlo. Completa con subtítulos en español aquí.


13.   The Mummy (La Momia, 1999):


       1999 fue  un año fecundo en el género terrorífico y fue el año en que Stephen Sommers resucitó a uno de los grandes monstruos de la Universal. Es difícil describir objetivamente una de las veinte mejores películas que he visto en mi vida. La acción, la aventura, el thriller, y la fantasía se yuxtaponen armónicamente y dan gran cabida al humor representado por Brendan Frazier (para mí este es su mejor rol), John Hanna y Kevin J. Oconnor. Pocas heroínas son tan adorables como Evie Carnahan, y Rachel Weisz es mi actriz favorita desde que la interpretó, pero no nos olvidemos que este es un filme de terror. Terroríficos son  la invasión de escarabajos, los batallones de momias, Las 7 Plagas de Egipto y toda la evolución para que un esqueleto medio podrido se transforme en el perverso Imothep (Arnold Vosloo). 


14.   The Sixth Sense (El Sexto Sentido):


       No se puede hablar de 1999 sin mencionar el primer  éxito de M. Night Shymalan. Me cuesta incluirla porque no la considero una película de terror. No me asusta, me conmueve, pero es una parte innegable del cine de fantasmas. Haley Joel Osmett se convirtió en una estrella instantánea con  su retrato de Cole, un niño que ve espíritus. “Veo gente muerta” es su explicación. Bruce Wilis es el psiquiatra que intenta ayudarlo y termina creyendo en el Más Allá. El final es la mayor sorpresa de este filme que es un gran aporte al género paranormal. En español fragmentada aquí. O en inglés completa aquí.

15.   El Espinazo del Diablo (2001):

       Amo a Guillermo del Toro; me gusta su audacia aun para los fracasos, me encanta que sea un gordito irreverente;  y que se atreva a ser un mexicano que triunfa en Hollywood con su propio estilo de terror. Sin embargo, tuve que escoger su mejor obra para este listado y fue dificil: “Cronos” nunca me ha convencido, “El Orfanato” nunca me ha gustado, "El Laberinto del Fauno" y "Hellboy" son fantasias, de "Mama"  y “Crimson Peak “todavía no sabemos si serán  clásicos. Eso solo nos deja una opción, esta joya. La acción ocurre en España a fines de la Guerra Civil. Carlos, cuyos padres han muerto en el frente es enviado al Santa Lucia, a un orfanato regentado por Carmen (Marisa Paredes) y el Dr. Casares (Federico Luppi). Carlos intenta adaptarse a su nuevo espacio donde se vive bajo la tensión del cierre de una guerra, lo  que colocaría  a los habitantes del orfanato en el bando perdedor. La presencia de una bomba sin explotar que ha quedado clavada en el patio es un recordatorio constante del conflicto, pero hay otras pasiones reprimidas: la lujuria, la violencia, la codicia. A Carlos lo molestan sus compañeros, pero él se da cuenta que hay problemas mayores en el mundo. Los secretos de los adultos que lo rodean  se aúnan a  un misterio que oculta ese edificio y que estalla un día en la forma de un fantasma que exige justicia. Producida por Almodóvar y basada en un guion que Don  Memo escribiera a los 14 años, “El Espinazo·” es una demonstración de que el peor mal reside en los vivos. El villano del filme no es el fantasma de Santi, un niño ahogado, ni El Fascismo; ni siquiera Jaime el dibujante que al principio le hace bullying a Carlos. El monstruo es Jacinto, el cuidador del edificio (Eduardo Noriega que está de rechupete) un hombre dispuesto a todo, hasta a matar, para satisfacer sus apetitos.  Aquí completa.

Las preguntas de rigor ¿Cuáles son sus favoritas? ¿Cuáles les gustaría ver? ¿Y cuál se me olvidó? ¡Feliz Halloween!