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jueves, 26 de mayo de 2016

Que el Bien y El Mal sean Entrelazados: Penny Dreadful 3x03


Sin llegar a ser un mal capitulo (“Penny Dreadful” es incapaz de hacernos eso,) fue tal vez un poco enigmático y me dejó confundida. Demasiados discursos a favor de hacer el mal, demasiados planes ambiciosos, demasiada gente que busca poder. Veamos que ocurrió en “Good and Evil Braided Be.”

Comenzamos con Calibán quien ha regresado a Londres. Tiene visiones de haber vivido en el Limehouse en un cuartito con su mujer e hijo. A pesar de su miseria, son felices y se quieren.  ¿Qué sucedió? Porque cuando llega al cuarto descube que un chico inescrupuloso lo renta a hombres solteros.

Calibán averigua y averigua y descubre que su familia ahora habita una buhardilla de una casa derruida a punto de colapsar, cercana a una fábrica de esas que en el Londres Victoriano contaminaban el aire y explotaban a los pobres obreros. Calibán se oculta en el entretecho y ve que su hijo está muy enfermo No puede levantarse, la tos lo ahoga y su único entretenimiento es leer el  Secuestrado de R.L. Stevenson. La Criatura no sabe cómo ayudar a los suyos. Acaba asaltando a un borracho y robándole el reloj que deja para que su mujer compre medicamentos para el pequeño tísico.

El pobre Señor Balfour está respondiendo interrogatorio de Víctor. Sabe que tiene sufre ataques de locura, pero no las recuerda. Este persona jeme conmueve horrores y al parecer a Jekyll también. Una súbita y horrible crisis de Balfour (Curioso vinculo. El hijo de Calibán lee las aventuras de David también apellidado Balfour cuyo autor también es el creador de Jekyll y Hyde) provoca la ira sagrada del médico. 

En un extraño discurso, Henry Jekyll clama en contra de una sociedad que exige del individuo un comportamiento contra natura, una supresión de emociones y apetitos como la lujuria y la ambición. Esa supresión enloquece al individuo. Tiene razón hasta cierto  punto. Como dice el Talmud, sin lujuria no nos reproduciríamos, sin ambición no trabajaríamos. El pecado esta en el exceso.

Frankenstein  observa impávido a su colega. Acabada la arenga, Víctor acusa a Jekyll de ser un indisciplinado y por eso no ha  desarrollado una droga que pueda controlar los accesos más animales del ser humano. El pretende hallar una cura en la electricidad. ¿Podrá?

Mientras tanto, Lily y Justine, muy elegantes (Justine ya tiene su sombrerito tricornio) están en la terraza de un salón de te. Atraen la atención de caballeros libidinosos, pero los ignoran. Justne afirma que en su corta vida solo ha conocido dos tipos de hombres: los que quieren tener sexo con ella o los que quieren golpearla. Lily-Bronna recuerda nostálgicamente que ella conoció a un hombre diferente. Sus recuerdos de Ethan son interrumpidos por la aparición de sufragistas portando pancartas. La manifestación es disuelta con brutalidad por policías a caballo.

Despectiva Lily dice que no sigue esa agenda. Ellas buscan igualdad, en cambio La Novia de Frankenstein quiere dominar. Le dice a Justine que irán en busca de prostitutas, de mujeres abusadas, de las caídas, de las parias y creerán un gran ejército. Termina diciendo  que le molestan las sufragistas porque son muy ruidosas. Es cierto, ruidosas e inoperantes. El feminismo homogéneo, es como el Lobby Rosa o el marxismo, no representa realmente a todos los que dicen representar.

Más tarde, en La Mansión Gray, Doryan se ha conseguido al culpable de las desdichas de Justine. El que la prostituyó, abusó de ella y la vendió para que fuera asesinada en público. Lo tienen desnudo, maniatado y amordazado. Doryan juega con un cuchillo y le cuenta a Justine que en el Medievo, las novicias se amputaban sus pechos y se los ofrecían a Cristo. Ya, Dorian. ¿De cuál fumaste? 

Justine, harta de la cháchara, le quita el cuchillo y apuñala (varias veces) a su ex verdugo. Queda más salpicada de sangre de cerdo que Carrie en el prom. Dorian se excita y la besa. Lily también. Pronto están bañados en sangre, disfrazados de chuletas a lo Lady Gaga, y en la cama dando rienda suelta su pasión. Al día siguiente, Lily reafirma su decisión de armarse de un ejército. “La Libertad” explica a sus compañeros de juerga “es una puta que debe ser encamada en un lecho de cadáveres”.




Kaetenay y Sir Malcolm Murray  parece que le pidieron prestado el barco a Meñique, porque  ya van en un tren por Nuevo México. El explorador, que no tiene un pelo de tonto, le pregunta al Apache porque lo buscó. Si es tan unido a Ethan como dice debió ir en su busca solo. El chaman explica con medias palabras, que Ethan confía en Sir Malcolm más de lo que confía en Kaetenay. Le dice a Murray que Ethan no viaja solo, con el va una adoradora del diablo, con marcas en el cuerpo, ect.  Malcolm, por la descripción, reconoce que el lobo va en compañía de la hija de su ex amante.

En ese momento, Kaetenay s lanza uno de esos discursos que ya se han vuelto clichés. La bruja dominara a Ethan, el es el elegido, pero hay que evitar que ella lo domine, sino el se irá al Lado Oscuro. Si eso ocurre, reinaran Los Otros, todo será oscuridad, ganara Trump y la raza humana se volverá obesa. Ya lo hemos oído cien veces, pero la voz de Wes Studi le impone “gravitas”, y me estremece.


En eso aparecen , en el vagón, un par de cowboys racistas y borrachos. Quieren que el indio se vaya al vagón del ganado. Sir Malcolm, como recordaremos, es hombre de escasa paciencia. Se incorpora y les dice educadamente que “el caballero” viaja con él, que se vayan a la letrina con su racismo y que si quieren llegar a viejos y enseñarles “sus grotescos modales a sus maleducados críos” mejor se largan. ¿Sera la figura de Sir Malcolm, su acento o que no entendieron ni papa de su florido discurso? El caso es que los bullies huyen. Murray observa la pétrea cara del Apache esperando una señal de gratitud. Espera en vano Kaetenay es demasiado orgulloso para agradecer.

Rusk y  Osgood, encuentran lo que quedó de los hombres Talbot en Cascabel. Parece que Ethan se dio una buena panzada. Después de la masacre de huargos de GOT, me alegra ver que los lobos siguen ejerciendo el poder en alguna parte.

 Hay un cadáver que no esta destrozado, ni comido, le rompieron el cuello. Los policías llegan a una misma conclusión. Talbot no viaja solo. Rusk le pregunta a su colega si cree en lo oculto. Cuando la respuesta es negativa, le dice que mejor empiece a creer. El sabe que Ethan Lawrence Talbot no es un maleante común


El lobo despierta en un establo bajo la vigilante mirada de la brujita. Hécate está decidida a cuidarlo y protegerlo. No pudo hacer café, pero le ofrece su cantimplora. Sus razones son las de toda mujer que ha encontrado su media naranja. Ella quiere ver como Ethan se convierte en una bestia, entonces el será el Rey Lobo y ella su reina. Muy fácil de entender.

Como compañeros de viaje se llevan un poco mejor que Arya y El Perro Clegane. Cuando Hécate admira el paisaje, el lobo gruñe “odio cada  pulgada del paisaje y a ti te odio un poquito menos”. Cuando ella expresa sus ansias por conocer al futuro suegro, el lobo casi se la zampa. La brujita vuelve a meter el botín al decir que ella es mejor prospecto que “la melancólica Miss Ives”. “¡No te atrevas a mencionar su nombre!” ruge Talbot apodado Chandler.



Para cruzar el desierto, los fugitivos necesitan caballos. Como no hay ferias equinas por ahí, ni tienen mucho money encima, deciden robarse los de un humilde rancho, el único en millas a la redonda. Los ponis no están muy contentos de que los manosee un lobo. Meten tanta bulla que alertan al ranchero que llega armado de un fusil.

La encantadora Hécate le sale al camino con un cuento chino de que es una turista inglesa y que nunca ha visto un rancho y que….. Ethan se pone a aullar “¡No, Hecate, Noooo!” El hombre va a disparar y la bruja lo degüella. Antes que podamos respirar, con salto de gata, Hécate entra al rancho y hace pedazos a la ranchera. Sale y le dice al contrito lobo que "lo hecho, hecho está" y solo cuando haya cubierto el mundo de cadáveres, cuando camine sobre ellos  y ya no pise el suelo, tendrá derecho a llorar. Con ese pedazo de filosofía entendí que Ethan es Arya y Hécate es Sandor Clegane.


Más adelante, cuando se detienen a descansar son sorprendidos por Oslow,  Rusk y Compañía quienes les disparan con tan horrorosa puntería que Rusk hace un alto al fugo y deja que los forajidos huyan, porque uno de ellos es una dama. ¡Ay, esta caballerosidad victoriana!

El Llanero Murray y Tonto se apearon en alguna parte del tren y ya llegaron al Rancho Sangriento. Malcolm está escandalizado. El Ethan que él conoció sería incapaz de una masacre parecida. Kaetenay le explica que Ethan ya se está pasando al lado de las bestias. O lo salvan o lo destruyen.


Se me olvidó contarles algo del arco de Calibán. Cuando estaba buscando a su familia divisó a Vanessa en un parque de diversiones. Iba a saludarla cuando apareció Drácula Sweet. Aunque triste de no renovar su amistad, John Clare se mostro contento de verla sonreír y bien acompañada.


Sweet sigue con su velado cortejo. Le cuenta a Vanessa que hace un año que enviudó (¿Se referirá a la muerte de Mina?) que está transido de dolor y recién recuperándose. Insiste en llevarla uno de esas galerías de espejos cóncavos a pesar de que ella no quiere. Él le dice que es hermosa y la arrastra a la galería para  que se convierta en un esperpento valleinclanesco. 





Sucede lo que sucede en esos laberintos. Se separan, Vanessa se pierde como Rita Hayworth en “La dama de Shanghái” y termina sola en un cuarto donde se le aparece el vampiro que la ha estado siguiendo. “¿Dónde está Tu Amo?” le espeta ella. No se entiende qué quiere el vampiro. La manosea, la acosa, le dice que pronto se encontrará con El Amo, tal como se encontraron una vez “en un cuarto blanco”.



Sweet rescata a Vanessa y la lleva a tomar té. Pero ella está muy alterada. Ha recordado que es una mujer si licencia para amar. Le dice que será  mejor  no verse más. Se levanta y se marcha. Sweet indignado (a lo mejor quería que Miss Ives pagara la cuenta, vampiro gorrón) agarra una taza y la pulveriza en su puño. Más tarde, llega al galpón vampírico y le da una paliza al entrometido (nunca sabemos qué le pasó al flacuchento para motivarlo para ir en contra del Amo). Drácula dice que solo hará suya a Vanessa cuando ella este destruida y llegue arrastrándose a sus pies. (WTF? Nos salió castigador el Drácula) Acto seguido hace que los vampiros se zampen al desobediente.

Una alterada Vanessa visita a  la psiquiatra. Se siente frustrada porque su propio médico se rehúsa a creerle. Seward intenta mediar argumentando que los miedos de la paciente son tan reales que antes de enfrentarlos, Miss Ives prefiere camuflarlos con horrores de cuentos infantiles. Harta de esa actitud condescendiente, la bruja dentro de Vanessa se manifiesta. Le agarra la mano a Seward y se saca un momento Kinvara. Ósea le lee la suerte, o el pasado. Seward tiene cicatrices en el cuerpo producto del maltrato de un hombre que la hubiera matado, si la siquiatra no lo hubiera matado antes. MM, suena a buena candidata para el Ejercito Lily.


Vanessa ha recordado las palabras del vampiro. El cuarto blanco es un cuarto  de manicomio, exige que Seward la hipnotice. El procedimiento lleva a Vanessa a revivir lo que bloqueó su mente, o fue bloqueado por la trepanación que le practicaron en el manicomio. Se ve en su cuarto acolchado, blanco, está en el suelo, hay un camastro. Siente ruido Se acurruca en un rincón. Entra un ordenanza con una bandeja de alimentos. La cámara lo enfoca. Es Calibán, ósea, es Calibán antes de convertirse en La Criatura.

A propósito no nos olvidemos de recordar el progreso de Renfeld. Parece que Drácula lo tiene escribiendo cien veces “Vanessa”. Será para mejorar su caligrafía, entremedio, el secretario ya desarrolló un apetito por las moscas. ¡Qué sabroso!


Fue un capitulo neurálgico y notable, pero colmado de signos de interrogación. ¿Al final quién es Azor Ahai aquí? ¿Vanessa o Ethan? De ambos se dice que han sido “elegidos” ¿Cómo van a matar a Ethan si él es El Salvador? ¿Qué quiere y para quién trabaja Drácula? ¿A quién mató la Doctora Seward? Y temo por Lily, creo que confía demasiado en Dorian.


 Frase de la noche

“¿Cómo se consigue algo en esta vida?  Con destreza, con sigilo, con veneno, con una garganta cortada calmadamente en medio de la noche, con la cuidadosa  silenciosa acumulación de poder.” De Lily Frankenstein.

viernes, 20 de mayo de 2016

Depredadores, lejanos y cercanos: Penny Dreadful 3x02


Ah,  Reina Elle, así que los Dreadful teníamos razón.  El Sweet era de todo, menos Sweet.   Este ha sido un capítulo lleno de sorpresas. Kaetenay no es la figura paterna que creíamos, y Hécate se convierte en la salvadora de Ethan ¿pero por cuánto tiempo? Vamos a comentar "Predators Far and Near," la segunda entrega de la tercera temporada de "Penny Dreadful".

Es increíble lo buen sastre que es John Logan y el cuidado con el que hilvana su historia. No hay en su historia patinadas como las de Lord Fellowes en  “Downton Abbey” o arbitrariedades  incoherentes como las de Los Arcángeles en "Juego de Tronos".

Vamos primero a Londres donde Jekyll y Frankenstein han abierto su laboratorio. Jekyll trabaja de día en Bedlam, el infame manicomio, donde experimenta como un Maestre Qyburn cualquiera. Este año parece que estaremos gozando de una revisión de la psiquiatría de la Belle Epoque.

Jekyll está empeñado, antes de domar a Lily, de curar a su amigo. Quiere que deje las drogas y se alimente más. Lo lleva a un salón de té a comerse una chuleta. En el transcurso del almuerzo,  el mestizo cuenta su historia. Es hijo de un noble inglés y de una dama hindú. Cuando ya harto de su exótica amante, el Lord Jekyll se vuelve a Inglaterra, la madre soltera cae en desgracia. Es repudiada por su familia y se convierte en una Intocable literalmente ya que contrae lepra y muere de ese mal. E  padre de Jekyll lo hace venir a Inglaterra donde lo educa, pero no se gana el cariño del hijo.

El médico sueña con el día en que su odiado padre muera y le deje titulo y fortuna. Que siga soñado porque los bastardos no heredaban nada en la Inglaterra victoriana,  y menos un mestizo. El color de piel de Henry Jekyll es también un impedimento para encontrar empleo. Solo un antro como Bedlam  lo acepta y en calidad de anestesiólogo para calmar a los orates que son tratados como la escoria de la tierra.  Ni los ordenanzas llaman “doctor” a Jekyll.

Victor asiste a una demostración de los experimentos de su amigo. Traen a un loco furioso y lo plantan en una silla de barbero que Henry tiene en su sótano-laboratorio. Lo presenta. Es el Señor Balfour, un independistas escocés que tuvo la temeridad de atentar contra la vida de la Reina Victoria. Lo encerraron  en Bedlam donde ha perdido la razón. Ahora es peor que Ethan en plenilunio. Hay que amarrarlo y amordazarlo. Jekyll inyecta algo en el cuello del demente y éste se calma totalmente y pide con gran cortesía un vaso de agua. Victor está asombrado. ¿Servirá esto para Lily?

Lily y Doryan Gray aparecen este episodio. Los vemos llegar de noche al Limehouse en busca de uno de esos “clubes privados” donde se practica lo ilegal y lo pervertido. Este tugurio atiende a sádicos. La pareja se encuentra sentada en un semicírculo y rodeados de encopetados señores en traje de noche. Por el recibimiento del dueño a la pareja sabemos que el espectáculo consiste en torturar y matar a una jovencita a la que traen desnuda y con los ojos vendados. 

Le quitan la venda, la niña escupe a su verdugo (un encapuchado) éste la cachetea, pero eso solo un entremés. Hay una variedad de instrumentos de tortura cerca. El encapuchado elije un mazo con clavos, pero antes que golpee a la niña Doryan se para y lo mata de un balazo. Lily pega un salto de gata y con un cuchillo que extrae de su ropa procede a degollar a los sádicos. Los que quedan vivos son ultimados por Doryan. Lily recoge a la niña desmayada y le ruge “¡Eres mía!”

La chica despierta en una cama limpia, vestida  con un camisón de encaje. Baja la escalera (está en la mansión de Doryan) y lo ve bailando con Lily. Esta le informa que una vez ella también se prostituyó y fue maltratada. Ahora quiere que la chica la ayude en su “monumental” venganza.
Esa noche, Víctor va a casa de Doryan y se sienta en un banco afuera a espiar a Lily que se prepara para dormir. La ex Bronna baja y de manera muy gentil, intenta convencerlo de que se vaya, que se olvide de ella. “Yo te creé” argumenta el científico loco. Su deber es protegerla. Lily determina que ella es la verdadera creadora en este cuento. Lo besa en la boca y le dice que se vaya.  Cree que Victor sufre del dolor de un primer amor y de eso siempre se sobrevive. Ni tanto, hay tanto adolescente suicida.

Victor confía demasiado en que Henry Jekyll lo va a ayudar. Como lo han adivinado muchos Dreadful, el personaje está obsesionado, homoeroticamente hablando, con Víctor. Lo dijo “Las cosas que se hacen por amor”. Con ese reconocido adagio  ya vemos a Bronna-Lily siendo aventada por una ventana de la torre.

Entretanto, las autoridades nuevomexicanas ponen en marcha su engranaje para la captura de Ethan Chandler, nacido Talbot. Mientras se fotografía a los alguaciles muertos, todos muy ordenaditos en sus ataúdes, en la oficina del sheriff hay un match entre Rusk y un nuevo personaje. Se trata del Agente Federal Ostow, un representante de La Ley de la Frontera (oxímoron total) y de un estilo de vida que repudia el colonialismo británico del cuan los yanquis se han liberado. Se burla de Rusk, un manco citadino que pretende encontrar un asesino en serie  en un chamizal desconocido y perdido.

Rusk también tiene un código de conducta. El sirve a su Reina (La Primera de  su Nombre, La que No Arde) y hasta que no vea a Chandler, Talbot o como se llame, colgando de una horca no se presentará ante Victoria. Y que Oslow no pierda el sueño sobre su invalidez. En servicio de la Corona ha cabalgado por terreno peor, con un brazo sabe manejar un caballo y también ver en la distancia. Según él. Ethan y su gente se han detenido en u poblado llamado Cascabel y van camino a la Cordillera Talbot (¿Cacharon? Talbot, es la tierra de las familia del fugitivo) “El lobo vuelve a su guarida” sentencia Rusk

Olvidémonos de estas jactancias de nachos con acentos diferentes. Lo importante es que afuera en un banco esta Hécate, con su vestido blanco sin una mancha de sudor y con sombrero, como toda una dama. Lo ha escuchado todo, sonríe como brujita y se pone de pie. Ya sabe dónde ir.

Me gusta como John Logan ha conseguido enlazar las historias de manera que aunque en continentes diferentes, los personajes se encuentren. Malcolm y su fiel compañero indio van en un buque de mala muerte rumbo a Estados Unidos. Malcolm le escribe a Vanessa sin contarle del verdadero motivo de su viaje. Según él se va de cacería. Estas cartas dan un tono epistolar al capítulo y es un homenaje a sus fuentes de origen. Drácula y Frankenstein.

Katenay le cuenta al explorador sobre su extraña relación con “su hijo”. Ethan participó en matanzas de Apaches. Arrepentido, fue en busca de Kaetenay, uno de los últimos sobrevivientes y le suplicó que lo dejara sin cabellera. Katenay prefirió dejarlo vivo, para verlo sufrir. En vez de continuar explicando de qué forma hizo sufrir a Ethan (¿tendrá que ver con su licantropía?), Kaetenay le pregunta a su compañero de viaje si alguna vez ha odiado a alguien tanto que antes de matarlo, ha preferido tenerlo cerca para verlo sufrir. Malcolm reconoce  que es lo que sintió por Vanessa, pero con el tiempo llego a amarla como una hija. Es lo mismo que ha ocurrido con el Apache.

Y de ahí viene lo único confuso del capítulo. En el barco, Kaetenay decide hacer un ritual-sahumerio para viajar astralmente hasta donde está Ethan. Lo encuentra y se le mete en el sueño. Y aquí viene lo misterioso. Ethan agrede al Apache. No lo saluda como a un padre. Lo acusa de haber matado gente, quiere su cabellera. Es como si existiera, en ese espacio onírico, una reversión de roles. Kaetenay lo llama “Apache” pero Ethan reniega del título.  Kaetenay dice que necesita de Ethan y ahora sabe donde encontrarle. “Tengo sangre en los dientes y en mi alma, creo” es la manera de Chandler-Talbot de rechazar un empleo.

“Eres exactamente el Apache que busco” es la despedida del chamán (oye, si  con una pipa, unos abalorios y un poco de humo sabes meterte en la cabeza de un dormilón que esta a miles de millas de distancia tienes que ser chamán).

Esa noche, los secuestradores de licántropos llevan a Ethan a un puesto de esos del Oeste donde venden de todo. Es el famoso “Cascabel”. Mientras desahogan sus aficiones shopaholicas, dejan al lobo encadenado cerca de una mesa. Una viejita india limpia la mesa y reconoce a Ethan. Le habla en el dialecto (ya, ya sé, esta es Maria Oupenskaya del filme de Lon Chaney). Le dice que es parienta de Kaetenay. “¿Dónde está el viejo demonio?” pregunta el lobo. La anciana le cuenta que toda su familia ha sido desterrada a Oklahoma. Solo Kaetanay se libró de ese destino. “Te ayudaría si pudiera” le dice con tristeza mirando las esposas que encadenan a Ethan. El la llama “madre” y al ver que el plenilunio se acerca, le pide que se vaya. La Apache obedece y la luna llega gordita a mirar al hombre recordándole que es lobo.

En un segundo, Ethan, convertido en monstruo, comienza dar arañazos. Sus garras son como las espadas de Ser Arthur Dayne. Da cuenta de casi todos los secuestradores. El líder saca un revolver con mano temblorosa ¿Puede matar un licántropo sin una bala de plata?  No llegamos a saberlo porque tras él llega Hécate en uniforme de Nightcomer (desnuda, calva y tatuada). Mata al del revólver y se enfrenta al Lupus Dei que la saluda con u gruñido (uff, Lord H. me saluda así a veces).

Y volvemos a Vanessa en Londres, lista para su segunda sesión con la psiquiatra. Se ha cambiado de ropa y llega enguantada a la cita. La recibe un Renfeld tan agitado que parece más loco que los pacientes.

La Dra. Seward le dice a Miss Ives que taparse las manos no le quitara la comezón. Para hacer mas entretenida la sesión pretende grabar las confesiones de Vanessa en un artilugio milenario, unos cilindros de cera, precursores de las grabadores. La paciente se sobrecoge. No le gusta la idea de dejar un record de sus secretos. Espera, niña, a vivir en la era de la fotografía digital, Blu-Ray  y los camcorders.

Seward ordena a su paciente que le dé un reporte completo de sus pecados. Nerviosa, Vanessa comienza por la seducción del novio de Minna, de ahí continua, y continúa. Al final, médico y paciente están agotadas. La psiquiatra le ordena a Miss Ives hacer algo que “la haga feliz”. Vanessa parte al Museo a buscar al Dr. Sweet. No, nena, no. Lo peor que se puede hace es intentar quitarse un clavo con otro clavo.

Encuentra a al zoólogo dando una charla sobre lobos. Al verla, finge  no recordar su nombre, pero cambia el tema. Ahora charlará sobre escorpiones. El Pequeño Escorpión acapara la atención del maestro y levanta la mano más veces que Hermione Granger. Al acabar la charla, Sweet acompaña a Vanessa. Sigue sin acordarse de su nombre, pero se deja ver en su lado más vulnerable. Confiesa que aunque el museo patrocina expediciones en busca  de material nuevo, él siempre se queda en Londres. Comparte sus sueños de explorador, sueños perdidos de un niño  cuyo ídolo era El Capitán Nemo. Vanessa dice que su ídolo es Juana de Arco quien nunca perdió su fe y murió por sus ideales.

Esa noche, Vanessa decide trasgredir las costumbres de esa época e invita al zoólogo al cine. Cine, cine no es, falta un año para que Los Lumiere inventen la cámara. Se trata de una exposición de diapositivas ilustrando las Veinte mil leguas de viaje submarino, el libro favorito del Dr. Sweet. Vanessa observa la felicidad en la cara de su amigo. ES conmovedora su necesidad de hacer feliz al hombre que le interesa. La entiendo, pero es tan peligrosa esa empresa.

Acabado el show, Vanessa continua en onda osada y ofrece a Sweet llevarlo a tomar café a Simpson’s-on-the-strand (uno de los restaurantes de moda de entonces). El se niega y ella se va a casa a pie, pero  seguida por toda la horda vampira.


Esa noche, el alborotado Renfeld vuelve al galpón de los vampiros. Necesita sangre, pero el Amo antes quiere un informe completo. Renfeld le dice que Vanessa le contó su vida y milagros a Seward, pero esta no le creyó una palabra. Complacido, El Amo permite que el secretario beba de su muñeca. La cámara enfoca su mano, sube por el antebrazo y vemos (¡Lo sospeché desde un principio!) que Drácula es…. ¡el Dr. Sweet! Me uno a todos los críticos que antes que yo han exclamado “¡Pobre Vanessa!”

lunes, 17 de agosto de 2015

¿Atrapados y sin salida? Mis esperanzas en el futuro de Penny Dreadful


Para muchos seguidores de “Penny Dreadful “, el final de la segunda temporada fue catastrófico. Un miembro de La Liga Anti Monstruos perdió la vida; Vanessa perdió la fe; Calibán la esperanza y el Lobo Chandler, su libertad y pasaporte. ¿Seré yo la única que veo esos desastres como tropiezos menores? Algo me dice que pronto los personajes, que parecen estar atrapados, recobrarán su libertad de una manera inesperada. Alerta: SPOILERS a granel.

El tema de la trampa comenzó en el penúltimo capitulo. Evelyn captura a Sir Malcolm para usarlo como cebo y atraer a “Amunet” Ives. Vanessa, sin escuchar consejo de nadie, parte a la casa embrujada a rescatar a su padre adoptivo (¿Solo adoptivo?). Al hacerlo acepta el desafío de la perversa médium de enfrentarse a Lucifer. “Ven a conocer a tu Amo “le dice la McRory con una sonrisita que hiela la sangre.

La Brigada Anti-Monstruos en pleno, incluyendo a Ethan (y eso que hay luna llena), parte a rescatar a su reina y todos caen la trampa. Las Nightcomers (con excepción de Hécate, que al final fue la más lista del cuento) atrapan al pobre Lyle, al que ni la recitación del Shema parece poder salvar. ¿Por qué Lyle tendrá tanto cuidado con que no se sepa que es judío? Le rogó a Victor que no revelara su secreto.

En cuanto a Victor, las brujas lo encierran junto a Malcolm, A ambos los atormentan los zombis de su pasado que los agobian a con reproches y empujan al suicidio. Pero la trampa más terrible se la prepara Hécate a Ethan y a Sembene. Comprimidos en un estrecho corredor, observan aterrorizados como los rayos plateados entran por el cielo raso. Chandler tiene una sola salida: darse un tiro, pero Sembene lo detiene. Le recuerda que El Señor le ha encargado una misión. No puede morir. El pistolero baja el revólver, se convierte en lobo y mata a Sembene.



Tengo que tomar un respiro, cada vez que revivo esa escena es un golpe que siento en los ovarios. No puedo creer que Sembene esté muerto. Y lo confirmo “está tan muerto como Jon Snow”, ósea renacerá de alguna forma porque Sembene es un personaje con demasiadas posibilidades para desaparecer tan fácilmente. Seguro que Malcolm llevará su cadáver a algún doctor brujo experto en resucitar zombis.

Después de la muerte de Sembene, esperaba una masacre total. Pero no contaba con Vanessa. Careada con esa muñeca clon por cuya boca habla El Demonio, la aprendiz de bruja recurre al Verbis Diablo y la hace pedazos. Las muñecas se desmayan, los escorpiones son absorbidos por “El Pequeño Escorpión” que ahora tiene las toxinas dentro del cuerpo.


En ese momento, Evelyn Poole comienza desmoronarse como La Bruja Mala del Oeste. Le llega el “viejazo”. Aúlla desesperada al sentir como las arrugas invaden su rostro. Para su suerte, llega el licántropo que de un zarpazo impide que siga envejeciendo. ¡Qué fácil se acabó con esa diabla! Yo quería que sufriera más.

Ethan-lobo y Vanessa se ponen frente a frente. Tal como ocurriera en el primer episodio, La Ives avergüenza al monstruo quien huye sin hacerle daño. En el acto acaba el hechizo. Lyle mata a balazo limpio a las brujas. Malcolm y Victor olvidan sus planes suicidas, y Hécate desaparece en la noche tras incendiar la casa con el cadáver de su madre en el interior. Como la Khaleesi, ha emergido del fuego lista para reinventarse.

Paralelos a este cuento del castillo de “Irás y no volverás”, otros personajes también se encuentran  enjaulados. Algunos literalmente como el pobre Calibán que cayó en la trampa  de  Lavinia que resultó la más perversa de su familia. Los Putney murieron a manos de Calibán, y posiblemente Lavinia muera de inanición o se parta la cabeza contra la pared. Se lo merece, ciega traidora.

Un twist fantástico de John Logan fue convertir al ser más frágil e inocente de la historia en el peor monstruo. Fue la cieguita la que se encargó de enjaular a “Mr. Clare” para que se convirtiera en la gran atracción del zoológico de freaks que sus padres planeaban para aumentar el caudal de sus arcas. Esa escena en que los repelentes Putney le dicen al encarcelado Calibán lo que piensan hacer con él estuvo escalofriantes puesto que ahí ya no se sabía quién era el freak, si Calibán o sus carceleros.



Doryan Grey y Bronna resultaron inmortales, pero quedaron tan encerrados como los demás. Es cierto, sobrevivieron a las balas del Dr. Frankenstein y desdeñosamente le perdonaron la vida al Creador. Aun así, y a pesar de sus bravatas de como dominarán la mundo (otra vez, Pinky y Cerebro) esa escena final de ellos bailando como muñequitos de caja de música daba la impresión de que estaban  encerrados en su propio narcisismo.


El joven Frankenstein quedó al final solo en la única compañía que no lo abandona, la morfina. Calibán partió en un viaje hacia El Polo Norte. Le rogó a Vanessa que lo acompañara. Miss Ives, generosa como siempre, le dio un apasionado beso y lo dejó partir asegurándole “usted el más humano que he conocido”. Malcolm, cargando el cadáver de su amigo, el ex comerciante de esclavos, partió al África a darle un entierro digno a Sembene.

Todos quedaron en tránsito. La pareja de bailarines inmortales en su in tándem circular que igual crea una atmosfera claustrofóbica.; Victor encapsulado en  La nave del olvido drogadicto; Calibán rumbo al continente helado, y el explorador en su viaje fúnebre. Ethan Chandler, tras entregarse la policía, recibe un horrible  corte de pelo y horribles noticias. Su sueño de muerte limpia no se realiza. Se le empaca a  USA donde lo esperan la horca y su padre, no se sabe cuál es peor castigo.


Entiendo entonces la sensación de desesperanza que queda en los espectadores, encarnada en ese último gesto de Vanessa de lanzar su crucifico al fuego. Muchos interpretan ese gesto como una pérdida total de fe, un rechazo de D-s y por lo tanto del Bien. Me niego a aceptar eso.

La fe de Vanessa es parte de su constitución física. Esta breve “noche oscura del alma”, como la llamara San Juan de la Cruz,  es únicamente una etapa, un momento desesperación que no afecta  la espeluznante (no hay otra palabra de definirla) manía de Vanessa de ayudar al prójimo, de  vivir para proteger a otros, de ejercer una caridad que se niega a sí misma, de hacer el Bien. Después de todo El Bien, así en abstracto, es otro nombre para D-s.



Si Severus Snape hubiese conocido a Víctor Frankenstein lo hubiese tildado de “insoportable sabelotodo”, y nunca estuvo tan manifiesta la soberbia intelectual del médico que cuando acusó a Miss Ives de ser una “adicta a la religión”. Una adicta es una fanática y alguien como ella, tan pragmática en su manera de practicar el catolicismo no puede ser calificada de tal. Ninguna fanática religiosa ayudaría a practicar abortos,  seria aprendiz de bruja, se involucraría en vendettas asesinas o sería tan tolerante y flexible con los pecados ajenos.

Reitero, Vanessa tal vez pase por una etapa de irreligiosidad, quizás impiedad, pero no ha dejado de creer. Como Madame Kali, siente que Dios le ha vuelto la espalda y no ha sabido apreciar o recompensar su sacrificio. El duelo entre Amunet y su supuesto Amo-Futuro-Marido fue terrible porque la  puso cara a cara con  la tentación máxima: vender su alma al Diablo, a cambio de una felicidad semi-eterna junto al pistolero licántropo.


Ahora sabemos cuál es el sueño que Vanessa anhela. Y entre El Amo y Madame Kali la presionaron de una manera tan diabólicamente irresistible que a mí me hubiera sido imposible  rehusarme. Le prometieron décadas de felicidad domestica junto al hombre que ama, la familia que siempre ha soñado tener y morir tranquila en su cama, rodeada de los suyos. Todo a cambio de una eternidad convertida en la Madre de todos los Males. Un precio exiguo  cuando no se tiene nada y se nos ofrece todo, pero Vanessa rechazó esa propuesta, se enfrento al Mal y lo destruyó.  ¿Y cuál fue su premio? Descubrir que Ethan, su amado, es una bestia en noches de luna.


Aun así Vanessa acepta este nuevo desafío y le ofrece, a quien ya deberíamos llamar Larry Talbot, su vida para compartirla. Pero Ethan está agobiado por el remordimiento de haber matado a su amigo. La rechaza en una breve carta y se entrega a la policía. Aun así, yo creo que ese barco no llegará a América, que en el próximo plenilunio, Ethan será rescatado por Hécate, que ese par no ha comenzado todavía la hermandad que puede llegar a ser.


Creo que Ethan y Hécate serán el próximo desafío de La Liga Anti-Monstruos, y tal vez  tengan que batallar también en contra de Los Inmortales. Por algo Brona y Doryan lanzaron una amenaza a Victor. En cuanto al Dr. Frankenstein, no me importa nada ni cual sea su final. Como diría Cersei “No tiene remedio”. Y Calibán regresara de su expedición al Artico y apuesto que será el rival de amores del hombre-lobo. Vanessa no quiso acompañarlo hasta los hielos árticos, pero siente admiración por el pobre monstruo.

Lo último que vemos es a la desconsolada Vanessa, sola en su cuarto, en una casa vacía, arrojando su crucifijo a la chimenea. Un gesto fútil que nace de la desilusión, pero Vanessa es demasiado mujer, demasiado bruja, demasiado ángel, demasiado Amunet para dejarse ganar por sus enemigos. Cuando vuelva Malcolm, ya se pondrán a trabajar en algún plan futuro. Rehabilitar al drogadicto, acabar con los inmortales, o rescatar al lobo de la bruja. Y la fe de Vanessa seguirá con ella. Lo dijo Calibán cuando le recordó que D-s siempre la esperará. “Pero Ud. No cree en D-s” le dice la sorprendida  Miss Ives. “Pero usted si” le sonríe el monstruo humano.



jueves, 25 de junio de 2015

El Mal Avanza a Paso de Caracol: La Segunda Temporada de Penny Dreadful


Dejé de reseñar la segunda temporada  de “Penny Dreadful “por falta de tiempo y quórum, nunca por aburrimiento. He gozado cada capítulo que he visto y me apena  cuando la califican de lenta y aburrida  o se quejan de que carece de argumento o conflicto que resolver. Si de algo sufre esta serie de Showtime es de exceso de conflictos. En cuanto a historia, ahí está ese eterno conflicto entre El Bien y El Mal. La diferencia es que aquí “los buenos” deben primero vencer el Mal en su interior. Eso  toma tiempo lo que explica el frustrante ritmo de caracol de este cuento de terror victoriano. ALERTA DE SPOILERS para quienes no hayan visto PD hasta el capitulo “Memento Mori” (2x08). Además incluiré  los promos de YouTube  del penúltimo  episodio de la temporada.

No desdeño totalmente  las críticas puesto que tienen algo de razón.  En “Penny Dreadful” las historias paralelas al combate principal se sienten desvinculadas, a pesar de los esfuerzos un poco burdos de hacer que Vanessa Ives se involucre en todas ellas sea comprándole calzones a Lily-Bronna, recitando poesía con el Monstruo de Frankenstein, o asistiendo al desastroso baile de Dorian Grey.

Se ha dicho que Eva Green carga la serie sobre sus hombros, que ella es el meollo de todo este laberinto de perversión, esoterismo y fantasía decimonónicos. No discuto tal aseveración porque ella es la serie, ninguna otra subtramas opaca los momentos en que llena la pantalla. Vanessa Ives es tan importante que cuando Doryan Grey se lamenta que  ella insista en llamarlo “Mr. Grey”, expresa lo que todos los personajes desean: la atención total del “Pequeño Escorpión”.


Bruja, amada por Lucifer, y diosa inalcanzable, Vanessa es la quintaesencia de la musa que inspiró el arte de su época. La Belle Dame Sans Merci combinada con los modelos pre-Rafaelistas. Tan frágil como una Elizabeth Barret Browning y tan apasionada como una de Las Bronte, con  dejos de las hadas artúricas de la poesía de Tennyson, Vanessa es también una reina, emula de la Victoria Regina que dio nombre a su era. Tal  como la soberana tiene su John Brown que no usara kilts, pero sabe disparar, traducir latín y le crecen cosas con la luna llena.



La conclusión es que si Vanessa no anda por ahí, las subtramas no se sostienen por si solas. Como ejemplo veamos  las aventuras del Dr. Frankenstein. John Logan  ha conseguido diversificar, sin falsear, los puntos principales del relato de Mary Shelley. Víctor construye a La Novia de Frankenstein que rechaza a La Criatura y se enamora de su creador. Calibán halla más cariño en un ser invidente. ¿Pero dónde está la diferencia que pueda engancharnos con una trama tan conocida?

Víctor se enamora y pierde su virginidad gracias a su mujer-robot. Sin embargo la Prima Lily es más cercana a la Coppelia de Hoffman que a la gritona Elsa Lanchester. Tiene gustos caros, le atraen los bailes y la diversión. No le basta con Víctor, coquetea con Dorian Grey y vuelve a su viejo oficio, solo que acaba estrangulando al nuevo cliente.

En cuanto a John Clare, el nuevo alias de Calibán, me está aburriendo. Sufre mucho y su relación con la cieguita Lavinia no avanza. Tan latigudo es este Calibán que Lily consiguió asustarlo con su discursete anti-hombre y su plan de acabar con Víctor. Al menos, tuvo la decencia de besar al Monstruo, porque al final Lily, muy guapa ella, es más monstruo que John Clare.



Pero si el arco Franken-Lily no consigue atraparme, la fábula de Dorian Grey es un despropósito total.  No es descabellado que el esteta se sienta atraído por un travesti. Doryan es el aventurero sexual por excelencia y su apetito por lo nuevo y escandaloso en la alcoba es insaciable (mi hermano insiste en que DG ya ha explorado la zoofilia al “comerse” al Lobo Chandler.)Con el auge contemporáneo de nuevos géneros sexuales, es comprensible que se intente atraer al colectivo transgenero, pero la aparición/desaparición  del travesti no tiene pies ni cabeza. Ciertamente no ayudó a simpatizar mucho con los cross-dressers puesto que Angelique duró muy poco en escena.


Dorian Grey conoce y le gusta una chica que es un chico, decide enfrentarse a su sociedad viviendo abiertamente su romance. Incluso hace una fiesta en honor de su amante. Todo perfecto ¿Pero qué ocurre? En plena fiesta, el veleidoso aristócrata se siente atraído por una mujer con los ovarios bien puestos (aunque los hayan extraído de un cadáver.) La corteja  de manera tan pública y descortés que yo, en lugar de la travesti, le doy una pateadura ahí mismo en el medio del salón.


No se entiende. ¿A Dorian qué le gusta, quién le gusta? Nadie puede ser tan veleta. Aparte que en vida nunca le interesó mucho la Bronna aparte de excitarse con una mina que le vomitaba sangre al llegar al orgasmo. Ni supo que la prostituta tísica había muerto. Pero ahora los ojos se le van tras las curvas de Lily Frankenstein como si fuera lo más deseable del mundo y hasta la reconoce. Algo que no ocurrió con Vanessa que también conocía a Bronna.






En el último episodio titulado “Memento Mori”, lo desconcertante se volvió disparatado. Como la esposa de Barba Azul, Angelique entra al cuarto escondido y por fin vemos el Retrato de Doryan Grey. A pesar de que jura que guardará el secreto, Dorian no le cree y la envenena. Colorín Colorado. Lo siento Dorian-fans, pero espero que Lily le de matarile.

Las otras  líneas argumentales de esta temporada son débiles. Todo el cuento del detective Rusk que peleó en La Guerra Bóer (totalmente anacrónico mencionar un evento que ocurrirá casi una década más tarde) me latea hasta las lágrimas. Y espero que el sobreviviente-chantajista  de la Matanza de La Posada de Los Marineros tenga mal fin. Sobre todo  ahora que encontró al Lobo y la Caperucita escondidos en una casita en el bosque. La verdad que sus chantajes no le quitan  el sueño a nadie ni al mismo Ethan Chandler.


En cambio, muchos se quejan de que Sembene no tenga historia todavía, sin reparar en lo necesario y poderoso  que es su rol de raissonneur. Es al africano al único de La Brigada Anti-Monstruos al que Ethan se atreve a revelar su secreto  y me espeluznó y encantó a la vez que fuera Sembene el testigo de la metamorfosis del cowboy. Por si fuera poco, Sembene, cuyos lazos con el explorador nunca han sido explicados, será quien rescate a Sir Malcolm embrujado por la vagina de la supuesta Evelyn Poole.

A mí siempre me ha desagrado Helen McRory, y no porque haya capturado al pelirrojo más sexi de la pantalla, pero este papel le ha quedado a la medida. Evelyn Poole, Madame Kali o cualquiera sea su verdadero nombre (como la Reina Nicoll también creo que puede ser Erzebeth Bathory) es un personaje totalmente desalmado. Como la Condesa Sangrienta, La Poole vive con un solo objetivo, la eterna juventud. Para  eso sirve a un satánico Amo que exige le traigan a Vanessa para que sea su consorte.

En su obsesión por ser siempre joven y mala, Evelyn pasa por encima de todo, de su hermana, incluso de una hija con quien mantiene una rivalidad un poco bufa. En realidad, mucho de este arco de las brujas es algo chocarrero. Evelyn azotando al aristócrata masoquista, o matando vaquitas parece un remedo de bruja malévola. Incluso su seducción de Sir Malcolm es más hilarante que sexy  y su colección de muñecos vudús, rellenos con sangre y vísceras de bebés, es repulsiva y jocosa a la vez. Me recuerda las marionetas de “Puppetmaster”. La única ocasión en  que el personaje trasciende la caricatura es cuando le dice a Ferdinand Lyle que no fue ella quien se alejó de D-s, fue Él quien la abandonó.


Lyle es un personaje que me cautiva. Un granuja encantador que sirve a La Poole con esperanza de que lo mantenga eternamente joven y que le guarde el secreto de sus escapadas homosexuales. Sin embargo, en esta temporada, Lyle ha revelado un lado más serio como que tiene la preparación de un judío ortodoxo y que también posee conciencia. Cansado de jugar el rol de agente doble, finalmente en el penúltimo capítulo, Lyle se inclinará por El Bien y confesará a La Brigada Anti-Monstruos su conexión con las hechiceras. Esperamos que sobreviva a esta traición y que reaparezca en la ya anunciada Tercera Temporada.


Hasta ahora, Evelyn Poole ha fallado en todos sus intentos por atrapar a Vanessa o incluso de neutralizar a su fiel “Perro de Dios.”  Cómo la misma Hécate le dice, la espiritista está vieja y es un poco chambona, aunque no tanto como la hija a quien Ethan reconoció enseguida como una impostora. La pobre brujita ni se preocupó en imitar un acento de la Nueva Inglaterra, ni de leerse un libro de mitología para saber el origen de su nombre.

También es que hemos descubierto mucho sobre Vanessa y su pasado y por eso la sentimos una contrincante vigorosa. Ya no es solo la jovencita perseguida por demonios, la ex lunática que provocó la desdicha de su mejor amiga. Ahora sabemos que habla parsel, y que es una bruja bona fide.

Lo mejor de esta temporada fue  presenciar el entrenamiento mágico  de Vanessa bajo la tutela  de una bruja rural, semi inmortal cuya casa le había sido regalada por el mismísimo Cromwell. Maravillosa estuvo Patty Lupone como  Joan Clayton, la Cut-Wife , una  curandera de pueblo que funge como ginecóloga campesina  Sin embargo, esta mujer cuya mayor desgracia fue ser hermana de Evelyn Poole, era también una eficaz taumaturga que legó toda su sapiencia a su discípula a quien apodara “El Pequeño Escorpión”.

Lloré la horrible muerte de Joan , sobre todo porque recientemente me enteré que la ultima bruja en ser quemada en el Reino Unido fue una irlandesa de Tipperary, linchada por sus mismos parroquianos, en 1895, ósea la época de “Penny Dreadful.” Pero más ira me causó que el señor local, el mismo que le presenta el traste a La Poole para que le dé con su fusta, no contento con quemar a una inocente, marcara con un hierro candente a Vanessa. Aunque estoy de acuerdo con la ira de Ethan, comprendo y aplaudo que Vanessa usara su poder para hacer que al  asesino de su maestra lo devoraran sus propios perros.


Y hablando de perros, esta temporada supimos que Ethan Chandler es el producto de la aristocracia ranchera del Viejo Oeste y que efectivamente sirvió en La Caballería. De sus experiencias militares conserva  una excelente puntería y un remordimiento constante por el papel que jugó en la pacificación/masacre de los nativos americanos. Lo que no sabemos aun es como contrajo su licantropía. Pero para las brujas está claro que lo que para Chandler es una maldición, es en realidad parte de su misión vital.


El pistolero debe  luchar contra El Mal  y proteger a Vanessa. Lo que no se sabe es si parte de  la misión del  Hound of God sea enamorarse  de la bruja. Es evidente que ambos están predestinados a estar juntos, a protegerse mutuamente. ¿Incluye eso el amor? Como sabemos, Vanessa tiene vetados los placeres de la carne puesto que son una invitación para que su demonio personal la posea. ¿Pero no será el hombre-lobo  el encargado de romper ese maleficio? Ya suena a cuento de hadas y es uno de los motivos por los que shipeo a rabiar a este par.


Faltan nada más que dos capítulo. En el próximo Vanessa sola se enfrentará a su rival para rescatar a Sir Malcolm. Ver a Vanessa llegar, envuelta en la bruma londinense, a la casa de Evelyn Poole es un homenaje a todos esos filmes de “luz de gas”, pero verla persignarse nos recuerda la llegada de Max von Sydow en “El exorcista”.

La verdad es que la señal de la cruz en Vanessa es el equivalente al desenvainar la espada de Eowyn y Brienne of Tarth. Vanessa es una guerrera. Es una guerrera bruja. Es una guerrera bruja y católica. Una combinación tan extravagante que abre mil posibilidades y que es el anzuelo  que me tiene  colgada de “Penny Dreadful”.