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martes, 7 de julio de 2015

Sin Licencia Para Amar: Vanessa Ives, Melusine, Dame Ragnell y otras mujeres monstruosas


Un detalle novedoso del ultra original compendio de virtudes que componen a Vanessa Ives, protagonista y raison d’etre de “Penny Dreadful”, es su incapacidad de disfrutar de su sexualidad. Tras años de meterse en líos cada vez que se metía en la cama de alguien, el personaje de Eva Green descubre a fines de la primera temporada que cada encuentro sexual es una invitación para que un demonio la invada. Como Vanessa, hay mujeres en el mundo del mito, leyenda y fantasía que no pueden amar, sea porque representan un peligro para la pareja, o porque su apariencia hechizada inhibe el contacto con cualquier posible amante.

Que a Vanessa la ronden los demonios y que se manifiesten como un espejo de su sensualidad no es de sorprender. Ya  Los Textos Apócrifos  nos cuentan  la historia de la pobre Sarah cuyos maridos tienen la mala costumbre de morirse en su noche de bodas, y siempre antes de consumar su unión. La eterna virginidad de Sarah se debe a que ha provocado la pasión de nuestro conocido Ashmedai, Rey de los Shedim, y que es Su Majestad quien se presenta en la cámara nupcial para acabar con sus rivales.

Sarah, a diferencia de las mujeres de mis novelas, no cede ante los caprichos del Rey y se le enfrenta aun sabiendo que lo que le espera es una soltería eterna y que jamás vivirá su “hora de felicidad”. Para suerte de ella se le aparece su primo Tobías, que viene de protagonizar su propia road movie en donde su compañero de viaje  ha sido el mismísimo Arcángel Rafael. 


Tobías se casa con Sarah, a pesar de la mala reputación de la archiviuda. El Arcángel le da al novio un emplasto hecho con tripas de pescado. Tobías, en vez de pasarse la noche de bodas en merecumbé, hace que su esposa se le una en oración. Aparece el Rey de los Shedim, los ve rezando y no fornicando, huele la peste a pescado y emprende veloz  rumbo a Egipto. Tobías y Sarah pueden vivir felices, comer perdices, y hacer el amor cuantas veces lo permita el calendario judaico.

A lo mejor eso es lo que tendrán que hacer en Penny Dreadful para desencantar al “Pequeño Escorpión”. “Desencantar” es un término de cuento de hadas, una forma de literatura donde proliferan  mujeres hechizadas que solo pueden volver al mundo real gracias a la intervención  de un valeroso príncipe o héroe. En la Saga de los Nibelungos, tenemos a Brunilda en su lecho flamígero, ahí está La Bella Durmiente del Bosque sumida en profundo sueño,  y  Rapuncel encerrada en su torre. Todas  son ejemplos de mujeres que no pueden vivir y menos amar hasta que llegue el hombre de su vida a desencantarlas.


Un caso diferente tiene lugar en el cuento de Hans Christian Andersen, “La Sirenita”. La heroína del cuento es una princesa marina, mimada por su familia, que ve alterada su existencia al enamorarse de un humano. A la que Disney llamaría Ariel solo le queda un camino. Cambiar su destino y apariencia vendiéndole su voz a una bruja. Es una metáfora de los peligros del amor que obligan a las mujeres a dejar de ser ellas y a perder su derecho a expresarse, a cambio de ser felices junto a un hombre.


A pesar de que Disney y “Once Upona Time” (y Ron Howard en su comedia romántica “Splash”) insisten en darle un final feliz a este cuento, la verdadera Sirenita pierde todo derecho a amar e incluso a volver a ser quien fue. La moraleja es cada oveja con su pareja, pero también que hay mujeres que no pueden obtener el amor que desean porque no son de este mundo. ¿Será el caso de Vanessa?

Hay  casos de mujeres de otro mundo que pueden ser felices en el mundo humano. Es lo que ocurre con Kim Basinger en la comedia de ciencia ficción “My Stepmother is an Alien” (completa y en español). Celeste  es una marciana que viene a la tierra investigar y detener un experimento que puede afectar a su planeta. Tras descubrir las maravillas terráqueas, como el whisky, los sándwiches, Jimmy Durante, y sexo y romance, Celeste dice que prefiere vivir con los terrícolas,  amar a Dan Ackroyd y formar con él una familia.

Curiosamente, este es un motivo que aparece en cuentos del folklore universal, sin ese final feliz. La esposa sobrenatural nunca se adapta a la vida normal ni puede resistirse a los prejuicios humanos que terminan por quitarle la licencia para amar. La leyenda de Melusine es el ejemplo más conocido.



Debido a una maldición, el hada Melusine se convierte dragón un día de la semana. Raymond de Lusignan, Conde de Poitou se enamora de ella. Se casan, tras él prometerle que la dejará en paz un día a la semana. Son muy felices y tiene como cien hijos (de los cuales muchas familias reales europeas dicen descender). Pero, pero, la curiosidad  gana al Señor Conde, la espía y al romper el tabú también deshace los lazos matrimoniales. Melusine no puede ser feliz con un hombre que no cumple sus promesas y que es incapaz de  confiar ciegamente en ella. Se marcha llevándose a sus hijas y dejando los hijos varones con el padre.


Aunque este cuento, que con variaciones existe a lo largo del globo terráqueo, y puede interpretarse desde el punto de vista femenino/feminista de una mujer que insiste en mantener su privacidad e independencia, cambia si se le ve desde la óptica masculina. ¿Qué tal si a Raymond no le gustó una mujer con escama y se buscó una con piel más tersa? Por algo, Melusine ocultaba su transformación. Y después de todo las razones para ser amada en nuestro Siglo XXI van asociadas a rasgos físicos supuestamente perfectos.

No se necesitan ver las mil y un versiones del cuento de Betty La Fa para reconocer que las arrugas, el sobrepeso, y la falta de atributos corporales y faciales, afectan las posibilidades de una mujer de conseguir la pareja deseada. La fantasía también hace eco de esa realidad y muchas veces la doncella hechizada presenta apariencia monstruosa que la hace repelente a la vista.

De ese motivo folclórico, mi favoritas son las leyendas asociadas con las loathly hags (viejas repugnantes) que encontramos en los cuentos celtas. El primero  es el de Niall de Los Nueve Rehenes. En uno de esos concursos para ver quién tiene más méritos para ser rey de Irlanda, Niall y sus hermanos llegan a una fuente mágica custodiada por una vieja fea. La vieja exige un beso como pago por un trago  de agua. Solo Niall se anima y... ¡oh, maravilla! La vieja se vuelve guapa y joven y lo corona rey.

Más triste es la historia de Diarmuid  y el Hada que pertenece al Ciclo Feniano. Diarmuid es el más joven de la Banda de los Fianna, los legendarios guerreros de la antigua Irlanda. Una noche, llega una  anciana y andrajosa mendiga a suplicar techo y comida al hall donde duermen los guerreros. Todos  la rechazan con asco. Solo el joven Diarmuid le hace un espacio cerca del fuego. Pasan la noche juntos y a la mañana siguiente ocurre la conocida metamorfosis. La Loathly Hag es una poderosa y hermosa fae. Se casa con Diarmuid y hasta le pone una mansión cerca del mar. Solo le impone una condición. Nunca recordarle que fue fea, vieja mendiga. Como el Señor de Lusignan, Diarmuid rompe la promesa y como Melusine, el hada se marcha.
·De The Enchanted World: Spells and Bindings de Time-Life Books


Diarmuid, muy arrepentido, parte en una de esas búsquedas heroicas hacia el Otro Mundo, ahí encuentra  que su mujer, que es hija del Rey de Las Hadas,  yace  moribunda. El dolor de la separación la está matando. A continuación hay otra búsqueda por la cura que es suministrada por un druida. Diarmuid recibe una copa cuyo contenido debe beber su mujer, pero el druida le advierte: apenas la beba el hada sobrevivirá, pero el amor que el guerrero siente por ella desaparecerá. Efectivamente, la pócima salva la vida del hada, pero Diarmuid deja de amarla en ese instante demostrando otra vez que hay criaturas fantásticas sin licencia para  el amor.

·De The Enchanted World: Spells and Bindings de Time-Life Books


Aunque hay muchas leyendas similares  no se puede hablar de hags sin mencionar a la Dame Ragnell del Ciclo Artúrico cuya existencia fue cantada en varios poemas medievales e incluso es incluida en uno de los más famosos trabajos literarios del Renacimiento, Los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer.

Estos son los puntos básicos del relato. El Rey Arturo se mete en problemas con un caballero que lo emplaza. En un año el monarca deberá responder una pregunta que siglos más tarde todavía no tiene respuesta: ¿Qué es lo que desean las mujeres? Si la respuesta no es la adecuada el caballero decapitará a Arturo.


Como sabemos es una pregunta difícil de responder hasta para Mel Gibson, pero al auxilio del rey llega Dame Ragnell, la hermana del caballero. Está dispuesta a darle la respuesta (que solo revelará Arturo al hermano de la dama) que salvará la vida del rey, pero a cambio, exige la mano del soltero más cotizado de Camelot, Ser Galván, el sobrino de Arturo.
(Goodreads.Com)

Como buen caballero, Galván se dispone a sacrificarse a favor de su tío.  Y sacrificio es en verdad porque Ragnell es vieja, fea, contrahecha y muy grosera. Se celebran los esponsales. Todos murmuran a espaldas de los novios. Las burlas ya tienen chato a Galván. Más encima, la novia durante su banquete de bodas, se porta más ordinaria que Tyrion Lannister en el suyo.
·De The Enchanted World: Spells and Bindings de Time-Life Books
Finalmente los novios se encuentran solos en la alcoba nupcial. Fiel a su palabra, Galván se dispone a consumar su matrimonio. Es ahí cuando ocurre el milagro y Ragnell pasa a ser despampanante. Me imagino que luego de la consumación será cuando Ragnell le explique a su marido que está hechizada, y que su licencia para amar trae límites. Puede ser atractiva para él solo en sus noches de amor. O en cambio, puede acallar todas las burlas, deslumbrando a la corte con su belleza para volver a ser vieja ramplona a la hora del sexo.

“Vos elegís” le dice la dama.
Galván lo piensa mucho, pero se encuentra en un dilema y finalmente dice
“Os dejo a vos la elección, Mi Señora.”

Y esa es la punchline, porque al decir esas palabras, al ceder su derecho de amo y señor, Galván está expresando la respuesta secreta que salvó la vida de su tío, pero también está desencantando totalmente a su esposa. Lo que las mujeres quieren es tener la última palabra, el derecho a escoger y solo así pueden romper cualquier hechizo que las domine y les impida amar.

Nuestra óptica moderna encontrará muchas explicaciones sicológicas a estos ejemplos que he descrito. A mí lo que más me impresiona  es la conciencia de los narradores antiguos de lo difícil que siempre ha sido para una mujer “especial” poder encontrar el amor y vivirlo a su manera.

jueves, 28 de junio de 2012

Ya no son para niños: Hollywood y los cuentos de hadas


(foto de culture.com)


Este año hemos visto dos versiones fílmicas de Blanca Nieves. El año pasado vimos “Tangled”, adaptación animada de Rapunzel,  y a Amanda Seyfried  huir del Lobo Feroz en “La Chica de la Capa Roja”. Pronto tendremos a Angelina Jolie como un hada ofendida en “Maleficent”, basada en La Bella Durmiente. En pos de la siempre vigente fantasía,  Hollywood ha encontrado una inspiración en los cuentos de hada.

Angelina Jolie en "Maleficent" (foto de thehollywoodgossip.com)


Toda obra de ficción tiene su orígen en algún mito y los cuentos de hadas son una variación “urbanizada” del mito y la leyenda folclórica. Se basan en ellos y  conservan  sus arquetipos, tal como refinan elementos  sobrenaturales que en el pasado fueron creencias religiosas. En del cuento de hadas sobreviven seres que antes representaban un peligro para quienes creían en ellos: duendes, dragones, troles, sirenas, brujas y, por supuesto, hadas. En los cuentos ocurren cosas prodigiosas, los animales hablan, la gente sufre metamorfosis, las fregonas se vuelven princesas, los sapos se vuelven príncipes. Es ese espacio  hasta los reyes deben someterse a los designios de magos y hechiceras y las princesas son encantadas por hadas celosas.

Hay  quienes verán en estas fábulas meros relatos para hacer dormir a los niños,  nosotros, los "Fantásticos”, reconocemos en ellos  el origen de nuestro género favorito.  No es de sorprender que Hollywood concuerde con esta última percepción y  le arrebate al estudio Disney su mayor fuente de inspiración. De ahí nacen estos nuevos filmes que pretenden darle a viejas ficciones un ángulo más sofisticado.

Este año tuvimos dos visones del la historia de Blanca Nieves. Si bien "Mirror, Mirror” es una parodia jocosa, “Blanca Nieves y el Cazador” es más que un simple intento de desligar a Kristen Stewart de los vampiros. Los críticos han ninguneado este último filme haciendo hincapié en que lo único que vale en él es Charlize Theron en su retrato de la pérfida Reina Ravenna, que en  malevolencia deja chica a Cersei. 



Aunque pretenda ser una victima de una sociedad patriarcal, Ravenna termina siendo la mayor enemiga de sus congéneres. No solo intenta matar a su hijastra, pero además es el mayor peligro de las mujeres de su reino, cuya savia vital mantiene su belleza fresca en una variación de la leyenda de Elizabeth Bathory.

(Foto de guardian.co.uk)


En esta versión, Blanca Nieves deja atrás el estereotipo de damisela en apuros, para convertirse en una amazona guerrera, que ya sabemos que las nenas en armadura están de moda. ¿Será que Kristen está lejos de ser mi actriz favorita, que sus peligros y batallas me dejan fría (aparte del episodio del Bosque Negro que me encantó)? A mi el que me gusta es El Cazador. Desde que lo incluyen en el titulo, ya no están diciendo que el personaje de Chris Hemsworth es tan importante o más que la heroína. Ciertamente es más importante que el pobre príncipe William que no sabe qué pinta en este cuento.

(foto de digitalspy.com)


Resulta curioso que en un intento por darle a la trama un sesgo feminista o hacer más compleja a la heroína,  se termine privilegiando a quien es el verdadero protagonista. El Cazador es un  gruñón, antisocial, medio borracho y obsesionado con resucitar a una esposa muerta, pero  que termina de protector y mentor de Blanca Nieves a quien se supone debe matar. Sin El Cazador hubiese encontrado este filme inaguantable y es que él es quien proporciona un equilibrio a una historia que sin ser romance, es de pareja.

(moviesabout.com)


Si Blanca Nieves y su Cazador han logrado satisfacerme, no puedo decir lo mismo de  “La Chica de la Capa Roja” que acabo de ver en HBO. De pequeña ningún cuento me daba mayor terror que La Caperucita. Tal vez, porque décadas antes de leer The Uses of Enchantment de  Bruno Bettelheim, yo ya sabia que el Lobo Feroz era un hombre peligroso que no únicamente devoraba (léase, las hacia caer en actos sexuales) Caperucitas, además les mentía fingiendo ser un personaje benévolo.



Por eso me encantó "The Company of Wolves”, esa visión gótica de Neil Jordan de Caperucita Roja. Aparte de demostrarnos que el cuento es una metáfora del angst adolescente y del despertar de la sexualidad, el guion adopta una postura positiva hacia  la licantropía y ofrece un par de lecciones morales tal como que el deseo combinado con compasión  supera todos los miedos. Inolvidable la escena final en que Caperucita transformada en lobo huye con su licántropo.



Nada de eso me brindó la de la Capa Roja. No niego que es un buen relato de misterio. La identidad del hombre lobo me resultó una sorpresa, pero ya estoy aburrida de ver tantos cuentos de pueblos paranoicos que ante peligros sobrenaturales acaban  cayendo en manos de amenazas mayores, los fanáticos religiosos.También tengo un problema con un reparto que no me atrapa y con una Amanda  Seyfried sosísima que no llega a ser mas  que una serie de iconos, La Bella del Pueblo, La Bruja, La Carnada para el Hombre-Lobo, etc. Ni ese final ininteligible que nos  da a entender que Valerie vive esperando a su licántropo salva un filme lleno de clichés.

Un problema de traducir el cuento infantil a la pantalla es que se le depura de lo mejor, y se promueven los clichés más babosos y personajes y situaciones acartonados. Se evita cualquier controversia. Por ejemplo, en la versión original del cuento  de Rapunzel antes que la bruja haga un Jaime Lannister y defenestre al príncipe, éste se las ha arreglado para preñar a la heroína. Nada de esto fue incluido en “Tangled”. En una versión barroca italiana La Bella Durmiente es violada en su sueño por El Príncipe quien, tras su experiencia necrófila, la abandona. A Aurora no la despierta un beso sino los dolores del parto. Inclusive en la refinada versión de Charles Perrault, el Príncipe es hijo de una ogresa caníbal que quiere devorar a sus nietos. No creo que se atrevan a incluir estos detalles en “Maleficent”.

(Foto de Wikipedia)


Ya es hora de que Hollywood, que tanto se ufana de no tener tapujos y de ser audaz hasta el punto del mal gusto, se atreva a desvincular al cuento de hadas de su aura infantil. Que descoloque al espectador ofreciendo todo lo que el cuento puede aportar en su exploración de la psiquis humana aun en sus aspectos más tortuosos.

 Para eso deben dejar  atrás  cuentos demasiados conocidos que ya en la imaginación popular están circunscritos a versiones infantiles. Hay muchísimos  cuentos que merecen oportunidad de interesar a públicos en ambos lados de la categoría G, que después de todo edad no es sinónimo de madurez ni intelecto. Si queremos oscuridad ahí está mi cuento favorito, Piel de Asno, que inicia con un padre que quiere implantar el incesto en su familia. La Hija del Rey del Pantano, uno de los cuentos menos conocidos de Andersen, incluye metamorfosis, animales parlantes, y un viaje en el tiempo, pero su base es una violación de la que nace Helga, la protagonista.

Jean Marais y Catherine Deneuve en una versión fílmica de "Piel de Asno" de los 70's (foto de sensacine.com)


Las Mil y una Noches brinda una riqueza de material fantástico e incluso de ciencia ficción fusionada con los matices de la tragedia humana. Y como esos hay millares de ejemplos que los productores de Hollywood deben recordar en su búsqueda de material fantástico. ¿Qué cuento de hadas querrías ver convertido en filme?