miércoles, 4 de septiembre de 2019

Lo Bueno y Lo Malo de la Segunda Temporada de "The Terror"



Con ciertas dudas voy a recomendar “The Terror: Infamy”, y únicamente porque la Segunda Temporada de la serie de Sir Ridley Scott destaca por sus méritos en medio de la mediocridad del material de época/histórico del 2019. Como cuento de terror, asusta; como denuncia social retroactiva, informa y estremece; como una visión atmosférica de Estados Unidos en 1942 es fidedigna y transporta. El problema es cuando se unen esos tres factores. No hay pegamento que los sujete, la trama se mueve o vertiginosamente o a paso de caracol, y los protagonistas no dan la talla.

LO BUENO
El Kwaidan: El relato de terror es lo más efectivo de la serie.Casi sin escenas de sangre (aunque una fantasma a la que la cara se le comienza a desgarrar al punto que debe suturársela es bastante gory), ni monstruos, la presencia de lo maligno es parte de la atmosfera.



“¿No sientes como que alguien nos observa siempre?” pregunta el protagonista. Es que Yuko es omnipresente, y por hermosa que sea la fantasmita, se sabe que cuando ella pasa, alguien pierde la cabeza, la vista o la vida. Y esa primera escena donde el espíritu en forma de viento irrumpe en un funeral, derriba un ataúd que expulsa a una muerta vestida de blanco como una novia, es tan bella como espeluznante.

Kiki Sukesane: El personaje de Yuko es el eje central de esta temporada, un peligroso espíritu que provoca desgracia donde pisa. Kiki Sukesane se las arregla para hacerla exquisita y amenazadora a la vez. Cuanto más frágil sea su aspecto de muñequita japonesa, más terrible es ver que su envoltura humana se descascara, se le tuercen los huesos, sangre mana de sus ojos.

Eso es maquillaje, pero Kiki logra conmover, asustar, intrigar sin nunca provocar repulsión. Estamos de su lado aun sin conocer sus motivos para desencadenar desastres. Junto con George Takei, la japonesita es lo más elogiable en términos de actuación en el reparto. Si algún día hacen otra versión de Shogun, me gustaría ver a Sukesane como Lady Mariko (y a un Gran Danés de nariz quebrada como el Anjin-San).

La Glacial Indiferencia: La gran promesa de esta temporada era la exploración de un periodo de la historia estadounidense bastante oscuro y que todavía se desconoce. Vemos como la población japonesa de una isla de la costa californiana es expulsada de su hogar y luego encarcelada. Vemos como un puñado de inocentes pescadores japoneses son acusados de espionaje y encerrados en una cárcel en los páramos de Dakota del Sur, sin juicios, sin abogados, sin atención médica.

A pesar de que esa es la agresión peor, que, aunque les hablen con dureza no hemos viso apremios físicos y que al único que han matado hasta ahora fue porque agredió a un guardia y amenazó con un arma a los soldados que lo balacearon, estamos ante un horrible caso de abuso y tortura mental de inocentes. Lo más horrible es la indiferencia glacial conque los blancos se dirigen o tratan a los prisioneros.

Esa indiferencia se manifiesta en su manera de ignorar sus preguntas más básicas como “¿Dónde estamos?” La fría crueldad con que envían a los prisioneros-pescadores a pescar en el hielo y luego que sobreviven, les exigen que pesquen también para ellos (los guardias) tengan que comer da la impresión de que tampoco están muy contentos de estar en ese desierto helado, pero eso no los hace empatizar con sus cautivos.

Diferente es la glacial indiferencia que el protagonista experimenta tras ser obligado a instalarse con su familia en Los Ángeles. Nadie, con la excepción de su maestro judío, está dispuesto a ayudar a Chester (Derek Nio) y a su familia.

Contrasta la actitud del profesor con la de su vecina que rápidamente delata a Chester al FBI, o las miradas de reproche que le dirigen a Chester sus compañeros caucásicos cuando regresa a la universidad. ¿Cómo es posible que toda una población viese indiferente que mujeres y niños fuesen encarcelados nada más que por creer que podían ser espías?

Los Paralelos con el Presente:   La razón tiene que ver con un flagelo del presente, la xenofobia. La idea de que hay razas inferiores y por ende peligrosas. Se entiende que tras el ataque a Pearl Harbor y el conocimiento de las atrocidades que los japoneses estaban cometiendo en el sudeste de Asia, se crease desconfianza, pero hay otro factor en juego.

En Gran Bretaña, al comienzo de la guerra, se arrestó a todos los fascistas importantes, y a todos los alemanes e italianos (aun a los judíos y a los refugiados políticos) y los pusieron en campos, la mayoría en la Isla de Man. 7,000 fueron enviados a Canadá y 740 murieron cuando su barco (la Arandora Star) fue bombardeado.

En Estados Unidos solo 11,000 alemanes (y la mayoría por ser miembros del Bund y otras asociaciones abiertamente Nazis) fueron encarcelados. De la inmensa población italoamericana solo 250 fueron a prisión. De hecho, compartieron campos con los japoneses. ¿Entonces cómo se explica que todos los japoneses en suelo americano (más de 100.000 incluyendo mujeres, niños y ancianos) fuesen considerados un elemento peligroso?

Esa desconfianza nacía de un temor ancestral a lo que se llamaba “orientales” o más comúnmente “El Peligro Amarillo” (The Yellow Peril).  Los japoneses y los chinos fueron tan pioneros en el Oeste como los caucásicos. Ayudaron a construir el ferrocarril, pusieron tiendas y lavanderías y los japoneses se volvieron pescadores como habían sido en su tierra, pero nunca se les dejó ser parte de la sociedad blanca.

La idea preconcebida era que estas personas eran todas criminales en potencia, vendedores de drogas, secuestradores de jovencitas obligadas a prostituirse, miembros de sociedades criminales. La ironía es que, aunque algo de eso era aplicable a los chinos, los japoneses, hasta después de la Segunda Guerra Mundial, casi no eran convictos de actos delictivos, era gente tranquila y de bien.

Sin embargo, existía esta percepción, se les creía un grupo peligroso, salvaje y delincuente, más o menos como muchos nos ven a los latinos.  Existía también otro temor, los matrimonios mixtos. Había una preocupación que hoy escucho de parte de gente anti-latina de que al mezclarse ese elemento foráneo con la población “blanca” se cambiaría el perfil racial de Estados Unidos.

Las imágenes que nos ofrece la serie de gente empujada a subir en buses y a acabar en campos (Roosevelt los llamó “de concentración”) en establos y otros edificios ruinosos nos recuerdan a las que nos muestran las noticias sobre lo que ocurre en la frontera México-Estados Unidos. Uno de los momentos más chocantes de la serie es cuando el ejercito irrumpe en el orfanato donde trabaja Luz (Cristina Rodlo), la novia de Chester, y se llevan a todos los niños japoneses, incluso a los bebés.

“Todo el que tenga una gota de sangre japonesa debe ser internado” reza la nueva política. Esto motiva a Luz que está embarazada, a trasladarse voluntariamente a Colinas de Oro, el campo en Oregón donde están internados Chester y su familia.

Parece grotesco e increíble ¿verdad? Tal como nos parece hoy grotesco ver criaturas separadas de sus padres, viviendo en jaulas, o presentándose ante un juez que no habla su idioma, sin interprete ni abogado. Lo terrible es que ambos escenarios corresponden a la realidad.
Pequeño indocumentado se pesenta ante el juez.

En Manzanar, el campo más grande de concentración de japoneses existía un espacio conocido como “La Aldea de Los Niños”. Ahí fueron internados niños de tres orfanatos, dos de Los Ángeles (Shonien y Maryknoll House) y uno de San Francisco (El Ejército de Salvación).  
Bebés huerfanos en The Children's Village

Mas increíble aun, se envió a ese lugar a niños que ya habían sido adoptados por parejas caucásicas, separándolos de facto de sus padres, Muchos padres de crianza blancos tuvieron que entregar a los niños temerosos de la nueva ley que amenazaba con cárcel a quien “amparase a un japonés”.

Otro tremendo absurdo, fue que los niños de matrimonio mixto también estaban obligados a ir con el padre o madre japoneses a esos internamientos. Es lo que ocurre en el filme “Come See the Paradise”.

Peor aún, huerfanitos que parecían blancos y nadie sabía que tenían hasta solo un octavo de sangre nipona, de pronto se encontraron tras alambre de púas solo porque el FBI diligentemente había desenterrado sus árboles familiares. ¿Se imaginan si eso ocurriera hoy con los latinos con la predominancia de matrimonios entre nosotros y gente de otros grupos étnicos incluyendo caucásicos?
Bajo guardia armada huerfanitos japoneses son llevados a un campo.

La Atmosfera de Época: A diferencia de muchas series que cubren los 40 (sobre todo las españolas) se han recreado muy bien no solo los establos donde son internados los protagonistas sino también el ambiente de la era. Tenemos música de Duke Ellington, Johnny Mercer y Artie Shaw.

La ropa también está perfecta. Las faldas tan cortas de Luz se deben a que su falta de vestuario maternal acorta las que trajo cuando no tenía barriga.  (Chester le tiene que regalar sus camisas y le manda hacer un blusón maternal con un saco). Por otro lado, la escasez de tela fue un fenómeno en todos los países en guerra.

Los cupones para géneros eran escasos y para hacerse un vestido había que ahorrar meses de cupones, por eso las faldas femeninas se hicieron cada vez más menguadas. Por último, parte del uniforme de las “pachucas” californianas contrastando con los inmensos trajes de los “pachucos”fueron unas futuristas minifaldas. Lo mismo ocurrió con otra tribu urbana de entonces, Los “Zazous” que florecieron durante la Ocupación de Francia.
Pachuca de Los Angeles con minifalda


LO MALO
El Ritmo Desigual:  Aunque tal como la Primera Temporada, se esperaba que esta comenzara lentamente y fuese adquiriendo velocidad a medida que avanzaba, “The Terror: Infamy” tiene un desequilibrio en términos de dinamismo. Se entrecruzan escenas muy lentas con otros sucesos tan acelerados que uno no comprende lo que pasó. Lo del espía infiltrado en Dakota fue tan WTF que ni nos preocupamos de si se ahogó, se congeló, o si regresó con bien a la prisión.
Enfrentandose a un espía

Las escenas de Chester y Luz (hasta el tercer episodio) son la parsimonia misma. A ella le dan diálogos tan largos que devienen en monólogos soporíferos. Sin embargo, las escenas de la súbita decisión de Chester de huir del campo, la forma en que lo hizo, tal como el modo en que llegaron él y Luz a casa de su profesor, fueron tan apresuradas e ininteligibles que restaron credibilidad a los hechos.

La Pareja sin Química: Luz y Chester son la pareja menos romántica que haya visto recientemente. Se la pasan en largos discursos que al otro no parecen interesarle y ciertamente no nos interesan. Ambos están conscientes de que cometieron un ‘terrible error” (tener sexo premarital). Al comienzo la única solución viable es un aborto. Cuando Luz decide tener al bebé y darlo en adopción, a Chester le baja un sentido de responsabilidad e impulsivamente le ofrece matrimonio.

Luz inicialmente lo rechaza, porque él no tiene nada que ofrecerle. Luego acepta huir con él, a pesar de que eso los convierte a ambos en prófugos de la justicia. Finalmente decide acompañarlo de regreso al campo, pero porque cree que ese será el destino final de su hijo.

Me dio un poco de lata que pusieran una pareja tan sin gracia. Sobre todo, si uno las compara con amores interraciales más intensos en el mismo contexto como la ya mencionada “Come See the Paradise” o en “If Tomorrow Comes”, una versión de Romeo y Julieta en días de Pearl Harbor.

El Personaje de Chester: No quiero sonar como el recapper de The AV Club que parece odiar la serie, pero Chester Nakayama es insufrible. Una mezcla de arrogante con pasivo, indeciso con impulsivo, de egoísta con exagerado, que alterna entre actos irresponsable con súbitos accesos de conciencia que lo hacen tomar decisiones erráticas y peligrosas. Alexander Woo, el escritor, explica que trató la personalidad de Chester como una mixtura de lo tradicional japones y la actitud de un chico americano de entonces, pero el coctel le quedó amargo.

Quizás un actor más competente hubiese podido hacernos a Chester interesante o añadirle más complejidad, pero Derek Nio no da la talla y le falta experiencia. Aparte que (soy una gata seriefila muy frívola) ¿por qué escogieron un actor tan feíto y poco carismático? Hay japoneses guapísimos (yo tenía un vecino…ayy) pero este ni siquiera está como para darse un taquito de ojo.

El Terror al “Gran Salvador Blanco:  Cuando a comienzos de los 90 comenzaron a aparecer libros y filmes sobre “Los Justos” (así les llamamos a los que salvaron judíos durante el Holocausto), y sobre todo después de “La Lista de Schindler” hubo una reacción contraria en la misma comunidad judía. Unos lo vieron con escepticismo (Como mi Ma que decía que, si fuera verdad “que tantos nos dieron un vaso de agua a los judíos, nos hubiéramos ahogado en un mar”).  

Otros argumentaban que mostrar a un puñado de rescatistas minimiza y trivializa la tragedia del Holocausto haciendo creer que tuvimos muchas manos que nos extendieron ayuda. Bendita cada mano, pero por cada Schindler hubo cientos de batallones de la SS y sonderkommandos, etc.

Un caso similar ocurre con blancos “buenos” en filmes sobre esclavos u otras formas de racismo contra la población de color de USA. Para definir este combatido cliché, la cultura afroamericana ha creado un término The Great White Savior (el gran salvador blanco).

En esa categoría caen desde (hasta ayer) admirados iconos como Atticus Finch en To Kill a Mockingbird hasta personajes contemporáneos como Viggo Mortensen en “The Green Book”.  Oigo comentarios de parte de la inteligencia afroamericana que no prevalecerían esos clichés si hubiese más filmes hechos por negros, para negros y donde los negros se salvasen a sí mismos y a su comunidad.

Pues parece que algo de esa actitud se les ha pegado a los productores de esta serie, porque no hay ni un blanco bueno. El profesor de Henry, aparte de solo tener dos escenas, resultó ser un incompetente. ¿Sera cierto que NADIE levantó la voz para protestar el injusto encarcelamiento? ¿No hubo salvadores blancos?

A pesar de que en los campos la medicina, y todo tipo de asistencia estaba en manos de profesionales nipones, hubo blancos que si lograron entrar como fue el caso de sacerdotes y pastores protestantes puesto que había muchos japoneses que eran cristianos. Llegaron los cuáqueros que fue el grupo que más militó a favor de los internados y el fotógrafo Ansel Adams quien hizo una crónica-denuncia del internamiento. 
Internados en Manzanar. Fotografía de Ansel Adams

Aunque la Cruz Roja tenía prohibido entrar, eso no evitó que sus representantes se presentasen periódicamente en las entradas de los campos. No serian “salvadores” pero demuestran que no había una total indiferencia en el mundo no japones.

Otra cosa, la serie nos muestra a los jóvenes japoneses manifestando desprecio por los estadounidenses y sobre todo por la idea de unirse a su ejército. Chester se enlista solo para huir del bakemono, del espíritu que lo tortura.

Eso no es cierto. Todas las memorias y criónicas de la época hacen hincapié en el deseo de los internados de probar su patriotismo. Lo atestiguan los kilos de medallas ganadas por soldados Nisei. Se sabe de qué aun en los campos había cursos de” Americanización” solicitados y dados por los mismos japoneses. ¿Entonces por qué excluir esta verdad que motivaría un periodo de asimilación en la comunidad japonesa de la posguerra?
Jovencitas Nisei en uniforme de la Fuerza Aerea de los Estados Unidos

Como ven “The Terror: Infamy” es imperdible, pero incluso en su más aplaudido merito, la lección histórica,  cae en exageraciones y falsificaciones de una realidad ya en si trágica y vergonzosa.

jueves, 25 de julio de 2019

The Terror: Infamy. Segunda Temporada



Una de las mejores series del año pasado fue “The Terror” de AMC, una producción de Sir Ridley Scott. Basada en la novela homónima de Dan Simmons, “The Terror” recibió buena crítica, aunque su final fuera casi tan incoherente como el de “Juego de Tronos”. Aun así, merecía más propaganda y ciertamente si iba tener una secuela, esta debería ser más publicitada. Les digo porque probablemente muchos de ustedes no saben que abre el lunes 12 de agosto, por AMC, y que creo que es estreno mundial.

Yo recuerdo que los trailers, fotos y artículos precedieron por casi un año a la primera temporada. Recuerdo las fotos de Jared Harris, Ciaran Hinds y Tobias Menzies que salían a cada rato en los sitios dedicados a propagar noticias de esta serie producida (entre otros) por Sir Ridley y basada en una novela que en su momento fue un superventas.

¿Fue eso lo que motivó la campaña publicitaria? ¿La falta de propaganda de la segunda se debe a que es un guion de un desconocido, que ni siquiera tiene título y que no hay actores de calibre en el reparto aparte de George Takei? Precisamente fue gracias al Señor Sulu que recibí noticias de la cercanía de la serie,

El año pasado, poco después del cierre de la última temporada, se anunció que habría secuela, aunque independiente de la recién terminada serie. Solo se supo que tendría lugar en uno de los campos de detención donde japoneses-americanos fueron encerrados durante la Segunda Guerra Mundial.

Hace un par de semanas, mi hermano me mostró en el TVGuide, una notita de cuarto de página que anunciaba que el estreno sería el 12 de agosto. Poco después me llegó una entrevista de George Takei. Después de décadas de militar en la lucha de los derechos LGTB, Takei se ha unido a otra causa. La solicitud de liberación de los pequeños latinos separados de sus padres, inmigrantes indocumentados, y enjaulados en campos de detención a lo largo de la frontera con México.

En la entrevista me enteré de que el Señor Sulu no es ajeno a esta experiencia, ya que es uno de los últimos sobrevivientes de Manzanar, el campo de concentración más grande de estos que surgieron poco después de Pearl Harbor a lo largo de la costa del Pacifico californiano.  Takei recordó que quien firmara el permiso para la creación de los campos fue Franklin Delano Roosevelt, un presidente demócrata, y que los niñitos de la frontera la están pasando peor, porque al menos Takei y sus compañeritos no fueron separados de sus padres.


A mí me gusta mucho cuando la fantasía y el horror entran en terreno histórico. No hay muchos filmes sobre el tema (“Mientras nieva sobre los cedros”;” Come See Paradise”; “Farewell to Manzanar)” y este tiene la particularidad de que se concentrará en la vida cotidiana en el campo. Para eso han contratado a George Takei para que los asesore, pero por supuesto aparte de la lección de historia, está el relato de terror y a juzgar por el tráiler va a ser terrorífico.

Chester Nakayama (Derek Myo) es uno de los muchos norteamericanos de ascendencia japonesa que, junto con sus padres, es internado en manzanar. Esto implica abandonar su trabajo de fotógrafo, sus posesiones, y sus amigos incluyendo a Luz Ojeda (Cristina Rodlo), su novia mexicana.

Ya en el campo, Chester comienza a alucinar con Yuko (Kiki Sukezane), una mujer de su pasado. Estas alucinaciones van seguidas por extrañas muertes. Sera el viejo pescador Yamato-San (Takei) quien informe a Chester que la causa de las muertes es un bakemoto, un espíritu o fantasma que busca reencarnarse. Mas mala noticias para Chester, este bakemoto lo seguirá a todas partes, incluso al ejército de los Estados Unidos al que Chester como muchos otros japoneses (los llamaban Nisei) se unirá en un esfuerzo por demostrar su patriotismo.

La idea de crear un Kwaidan que es un cuento tradicional japones de fantasmas con este trasfondo histórico acentúa el dramatismo y la sensación de incertidumbre y aprehensión. La iluminación, la tonalidad, el vestuario todo te transporta a la época, pero está el toque moderno de denuncia de estos campos que han vuelto a surgir y de la criminalización de determinadas minorías étnicas. Hoy todos admiramos lo japonés, su cultura, sus autos, su tecnología, su comida, su cine, sus mangas, pero hubo una época, incluso antes de Pearl Harbor, que los japoneses eran considerados parte de un grupo inferior y despreciable.

miércoles, 12 de junio de 2019

Tronos de hierros: ¿Cuál será la nueva “Juego de Tronos”?



 Desde que acabara “Game of Thrones” que la pregunta candente es si volveremos a ver una serie como esta que atrape a públicos variados, que se convierta en franquicia, y que de que hablar. Sinceramente, ni “Los Soprano”, ni “Dexter”, ni “Breaking Bad” tuvieron el poder mediático de GOT. Solo “Lost” estuvo cerca de su altura y tal como no ha habido otro “Lost”, vale preguntarse qué serie podría llegar a hacernos olvidar la producción de HBO. Entretanto, varios shows futuros se ufanan en que llegarán a ser el nuevo “Juego de Tonos”. ¿Les creemos?

Si hablamos de lo que al final era más importante para Weiss&Benioff, ósea las intrigas cortesanas y las guerras entre dinastías, entonces lo más cercano en el horizonte es “Catalina la Grande” que se espera se estrene este otoño por HBO. Dependiendo de su éxito podrá haber otras ficciones históricas que nos recuerden la épica lucha por el Trono de Hierro.

En cambio, si hablamos de magia, monstruos y fantasía a granel, la que gana sería “The Witcher”. Como GOT, esta high fantasy está basada en una serie de libros que le han cosechado al polaco Andrzej Sapkoswki fama internacional, en la que se combina una lucha por un trono con monstruos, sus cazadores y mucha magia. Se espera la estrene Netflix este diciembre.

En términos de televisión bajo demanda también quieren aprovechar la fantasía para alcanzar ratings. Disque que en Amazon Prime van a hacer una nueva versión de The Dark Tower porque la de Idris Elba no gustó a nadie. Los servicios de streaming andan muy ocupados con refritos fantásticos. Hulu quiere convertir toda la saga vampírica de Anne Rice, ósea las aventuras de Lestat en serie y Netflix ya compró los derechos de Las Crónicas de Narnia. Pero, qué pereza, todo está ya tan visto.

En cambio, Showtime ya anunció que tiene los derechos de la saga de Patrick Rothfus (El Nombre del Viento) que me dicen que es la única saga equiparable a la Canción de Hielo y Fuego. A mí me gusta mucho lo que hace Showtime, pero hasta no ver el elenco y saber que está en proceso de producción no voy a inclinarme a comentar.

En cambio, sí estoy a la espera de “City of Angels” el spinoff de “Penny Dreadful”. Se cree que en otoño comienzan las grabaciones. Brent Spiner, mi recordado Beta de “Star Trek: The Next Generation”, será el jefe del policía de Tiago Vega, el protagonista interpretado por Daniel Zovatto. Amy Madigan será Mis Adelaide Finisterre, madre de la evangelista Sister Molly (Kelly Bishe) y tesorera de la cuantiosa fortuna que su hija (personaje inspirado en Aimee McPherson) cosecha a costa a de sus incautos fieles. Me gustaría creer que “City of Angels” podría ser una gran franquicia, pero si “Penny Dreadful” no lo fue, no tengo tantas esperanzas.

El 30 de agosto se estrena en Amazon Prime la esperada “Carnival Row”, una fantasía victoriana sobre un mundo donde humanos y hadas coexisten, pero donde la intolerancia cada vez se hace mayor. Orlando Bloom será el Inspector Rycroft Philostrate encargado de resolver una serie de brutales asesinatos para los que necesita de la ayuda de su examante, el hada Vignette Stonemoss (Cara Delavigne).

Otra fantasía victoriana es “The Nevers”, que es anunciada como ciencia ficción (¿será un steampunk?) y que es el nuevo proyecto de Joss Wheldon. HBO se la ganó a Netflix. Laura Donnelly (la Jenny Frazer de “Outlander”) será Amalia True, la líder de una liga de damas extraordinarias, cada una dotada de un don prodigioso, que deberán salvar el mundo de una peligrosa amenaza.

En HBO andan apuraditos tratando de sacarse de la manga otra serie-fenómenos. Yo que ellos tendría un poco de cuidado con los telespectadores que hemos demostrado ser exigentes, criticones y con ojo abierto para chambonadas. Ya le están apostando a “Westworld” porque creen que sus fans son los mismos troneros. Hay troneros que gustan de Westworld, pero no necesariamente le van a rendir la pleitesía que al “Juego de Tronos”. Yo he visto algunos episodios del cuento de la rebelión de robots en un parque temático. Es interesante, bien actuado, pero no me atrapa.

Muchos críticos aseguran que la próxima mega serie será “Watchmen”. A pesar de lo respetable de su pedigrí (está basada en la novela gráfica y mega bestseller de Alan Moore) esta distopia poblada de superhéroes se me hace simpática, pero nada más. Vale recordar que ya tuvo versión fílmica que pasó sin pena ni gloria.

Hablando de versiones fílmicas, ni me nombren “His Dark Materials” que se vienen HBO. Yo odié el filme, odié a Lyra (hasta odié a Dakota Blue Richards hasta que me ganó como Trewlove en “Endeavour”) y Philip Pullman, como Neil Gaiman, se ha caído de mi lista de escritores cuyas obras quiera ver en pantalla. Así que por sus fans me alegro de que haya adaptación de la obra de Pullman y los “Good Omens” de Neil Gaiman residan ahora en Amazon Prime, pero no me las vendan.

Me sorprendió enterarme de que la adaptación de Lovecraft Country de Matt Ruff había caído en manos de HBO. Obviamente FX no cuenta con presupuesto para un propósito de tan gran envergadura. Imagínense un “Green Book” sin Viggo, pero con muchos elementos fantásticos. Atticus (Jonathan Majors) y Black Canary (Jurnee Smollet Bell) enfrentarán los peligros del racismo en el sur de los 50, a la vez que batallarán monstruos en esta producción de Jordan Peele y el legendario J.J. Abrams.

La HBO cree que LC puede ser la próxima “Lost” (ya hemos oído eso antes) y ha concebido el proyecto no como miniserie, sino como una serie de varias temporadas. HBO realmente está empeñada en crear una franquicia que le permita resarcirse de las pérdidas que conlleva el final de su serie fetiche.

Y por supuesto, está en la que cifró mis esperanzas, el guion escrito por Ser George y que originalmente titularon “The Long Night” y que ahora lleva el nombre tentativo de “Blood Moon”. Supuestamente tiene lugar miles de años antes de llegada de los Targaryen a Poniente y de la construcción del Trono de Hierro.

En ella Martin exploraría esa larga noche invernal cuando los Caminantes Blancos invadieron Poniente, el origen de los Otros y el auge de la magia en la Vieja Valirya. Se espera que veamos a Bran El Constructor (interpretado por Josh Whitehouse, el Hugh Armitage de Poldark), la alianza con los Niños del Bosque y la edificación del Muro.

Para cualquier tronero esa premisa suena fascinante, pero ya hay un caveat. Martin escribió el guion, pero la serie estará en manos de Jane Goldman y HBO nos ha alertado: los eventos pueden no ser los que Martin nos ha hecho conocer ni llegaran a las conclusiones previas a la Canción de Hielo y de Fuego. Momento de chirriar los dientes y convertirnos en Inmaculados.

Si no fuera por este escollo yo diría que lo normal, lo lógico, es que esta precuela saciara el apetito de los fans y se convirtiera en un spinoff de la franquicia que tanto ha llenado los cofres de HBO, pero ya no confío en ese canal. Lástima porque sus series prometen.

¿Y Uds. Troneros a cuáles les apuestan o acaso se me ha escapado algún nuevo proyecto que puede llenar las botas de “Juego de Tronos”? ¿O acaso creen que serie digna de sentarse en el Trono de Hierro será una ficción histórica y no un cuento fantástico?


jueves, 6 de junio de 2019

Las Costas de Barataria: La Anti-Fantasía en el Quijote y en “Juego de Tronos”



Las Aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha puede ser calificada como un ensayo en la anti-fantasía. Su héroe alucina que vive en reinos de fábula y quienes lo rodean le llevan la corriente para burlarse de él, para entretenerse o para manipularlo. Al final, sin saberlo, acaban reafirmando la fe del caballero. Dan Weiss y David Benioff manipularon la saga martiniana intentando alejarla de su marco fantástico, pero solo consiguieron hacernos soñar más con esas quimeras, encantamientos y seres extraordinarios que pueblan Una Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin.

Novela de Caballería = Fantasía Épica
Cuando comencé este blog tenía una intención, demostrar que todo lo mágico de la fantasía actual estaba vinculado con El Quijote. Parece un oxímoron. Don Quijote fue escrita por Miguel de Cervantes, un humanista, un hombre moderno atrapado en una era todavía dominada por supersticiones. Al final, Don Quijote se arrepiente de todas sus locuras. Pero ese no es el Quijote en el que creo. Ese fue un Quijote impuesto por las sensibilidades de una época que le temía a lo mágico por considerarlo diabólico.

Sin embargo, Cervantes escribe una novela en clave que busca hacer reír con su parodia de un género que en el siglo XVII está cayendo en desuso. Solo que el parodiar la novela de caballería la resucitara al menos para generaciones de siglos posteriores. Yo nunca he sido amiga de la fantasía épica, pero reconozco que es el renacimiento del género caballeresco, y que muchos de sus personajes son quijotescos.

 La Canción de George R.R. Martin, aunque combina muchos subgéneros, es esencialmente High Fantasy y transcurre en un mundo que Alonso de Quijano reconocería. Un mundo de caballeros (y damas-caballero) con muchas misiones que cumplir, pero también un mundo de gente cínica que se burla de lo caballeresco tal como se burlan de lo sobrenatural, hasta que este factor se le sienta a la mesa.

Nosotros como espectadores somos más Don Quijote que quienes se mofan de él. Como lectores de La Canción notamos lo que se escapa a los que están ocupados en el juego de tronos. Nosotros si creemos en Los Caminantes Blancos, en que Melisandre da a luz sombras y que Daenerys es la Madre de Dragones. Eso es algo que Weiss&Benioff no nos pudieron quitar tal como todas las bufonadas que se hacen a costa de Don Quijote solo reafirman en él y en Sancho su creencia en fuerzas mayores.

Cuando comencé este blog hablé de “Las Costas de Barataria”. Ese título es una ironía porque, aunque Barataria sea una ínsula (isla), al pobre Sancho Panza lo engañan dándosela en forma de pueblo sin siquiera salida al mar. Al público tronero se nos entregó un relato sobre zombies, dragones y magia por doquier. Pero al final se rebanó de tal manera lo sobrenatural que Los Otros pudieron ser derrotados con una simple daga, tal como murió apuñalada La Que No Arde, tal como se descubrió que a los dragones se les podía eliminar con arpones. El poder de la magia resultó una chapuza, el verdadero poder quedó en manos de los objetos punzantes.

Don Quijote de la Mancha es la historia de un loco, pero este loco en su mente crea universos portentosos. Don Quijote jura que existen gigantes, doncellas encantadas, yelmos y brebajes mágicos. Cuando por primera vez leemos la obra nos reímos. “Miren con lo que sale el loquito” decimos, pero una relectura nos empieza a hacer entender al hidalgo metido a caballero y llegamos a creer que los gigantes se vuelven molinos de viento para ser invisibles al ojo humano.

No sabemos como resucitará Jon Snow en Vientos de Invierno. Pero casi podemos jurar que la Mujer Roja tendrá algo que ver en esa resurrección. En la serie, es Ser Davos quien suplica a una Melisandre llena de dudas que vuelva a la vida al Bastardo de Invernalia. El Caballero de la Cebolla le dice a la bruja que él no creía en nada pero que ella le enseño a creer. “ Estoy rogandole a la mujer que me mostró que los milagros existen”. ¡Qué frase tan maravillosa qué reafirmación de la fe en lo prodigioso! Pero rápidamente Weiss&Benioff le ponen coto a esa fe. Jon no está contento de estar vivo. Davos descubre que Meli provocó la muerte de Shireen, se las jura al Hada Roja. Jon destierra a Melisandre y la amenaza con matarla si vuelve por El Norte.

En la Tercera Temporada, Melisandre hace caso omiso de amenazas, llega a Winterfell, hace un par de monerías mágicas intrascendentes; aconseja a Arya matar al Rey de la Noche; y a la mañana siguiente se desploma en la nieve, muerta de vejez según el script, en realidad víctima del desprecio de Los Ds por los elementos mágicos en la saga. Desde el comienzo, los productores-directores-guionistas han dicho que hay que bajarle un poco al tema sobrenatural, no vaya a ser que el público piense que se trata de literatura juvenil.

Magia Solo Cuando Conviene
En su magnum opus, Cervantes explica la demencia de su héroe como resultado de haberse obsesionado con la lectura de un género muy de moda en la infancia del autor: la novela de caballerías. Consciente de que son estos mamotretos los culpables de tanto entuerto, la sobrina de Don Quijote y su ama de llaves consultan a los amigos del tío y patrón, el señor Cura y El Barbero que se las da de letrado. El consenso es que hay que quemar los libros herejes. Sin embargo, se da una situación curiosa. Tanto el Barbero como El Cura se rehúsan a quemar determinados libros, arguyendo que se trata de buena literatura o que contienen datos de valor.


Esta discriminación, esta selectividad, también aparece en” Juego de Tronos” donde se echa a mano a lo sobrenatural para solucionar algún problema insoluble, como cuando Bran se wargea en Hodor para rescatar a Meera y matar a Locke. Además, que, aunque los últimos episodios nos han demostrado lo fácil que es acabar con zombis y dragones, Weiss&Bemioff nos dejaron el mensaje de que existe un tipo de magia que es mas poderosa que toda la de los brujos de Asshai.

¿Quién fue el hechicero más eficaz de Juego de Tronos?  Pues El Maestre Qyburn, experto en robótica. Su Ser Gregor fue una maquina de matar, un Terminator malulo al que al final solo se pudo destruir despeñándolo de una almena para caer en un lago de fuego. ¡Hasta la vista Baby!

Por supuesto que la serie nos quiere hacer creer que Qyburn es un científico un poco loco, pero que ha construido un robot que como el monstruo de Frankenstein destruye a su dueño. Solo que Qyburn no trabaja con partes mecánicas ni miembros artificiales (como la Manita de Oro de Jaime Lannister) sino con el cuerpo de un hombre emponzoñado.

En la serie no nos muestran como Qyburn revive al hermano del Perro. En cambio, en la saga se habla de oscuras prácticas, de los gritos de gente torturada en las mazmorras. Cersei envía a su ex aliada Falyse Stokeworth a que Qyburn le extraiga la savia humana, la esencia vital para revivir a su campeón (Ser Robert en el libro). En suma, Qyburn practica la terrible necromancia, la magia que utiliza muertossea para interrogarlos o para revivirlos a veces como zombis como es el caso de Ser Gregor.

La diferencia entre los grandes “resucitadores” de la saga, Thoros y Melisandre, es que ellos resucitan invocando la energía de un dios poderoso R’hllor, el Señor de la Luz. Qyburn se apoya en magia negra lo que lo hace tan nefasto y peligroso como el Rey de la Noche, que tal como el Dr. Mortis, convierte a sus victimas en soldados zombi que integra a su ejército.

Pero tal como nunca se explicó que poder movía a Los Otros, los secretos de Qyburn se fueron a la tumba, y el mundo volvió a quedar desprovisto de magia. Incluso esa vaga declaración de Bran de que encontrará a Drogón que es la primera alusión (en tres episodios) de los poderes clarividentes del nuevo rey son un guiño de los Ds a lo fantástico en la serie que siempre debe ser falso y de poca monta, “la Industria” como la llamara Basilio en El Quijote.

En Don Quijote los “cuerdos” también le hacen un guiño a lo sobrenatural si sirve para calmar o neutralizar al Caballero de la Triste Figura. Cuando Don Quijote exige saber quién escondió sus libros, le cuentan que fue El Sabio Frestón quien sustrajo la biblioteca. Cuando el posadero harto de los problemas que le causa su delirante huésped, decide correrlo de su venta solo puede hacerlo aceptando el rol que el Quijote le asigna, ser el señor del castillo y con poder de armar caballeros.

La Quijote de Tarth y Sancho-Podric
Aunque estos personajes crean estar llevando la corriente al loco, en realidad reafirman el poder de lo maravilloso en la mente del Quijote, en la nuestra, y tal vez en la suya propia porque todos deben jugar un rol asignado no solo por Don Quijote sino por la literatura caballeresca y las mismas reglas de caballería. Es el posadero quien le recuerda a Don Quijote la importancia de tener un escudero que se haga cargo de los menesteres mundanos de su amo, tales como pagar cuentas.

Sancho Panza, el escudero que Alonso Quijano escoge para compañero de aventuras, es otro personaje que comienza desconfiando de la cordura de su amo y acaba siendo creyente ferviente de lo maravilloso. Sancho es simple e ignorante, pero no es tonto.  Sin ser tan mercenario como Bronn, el escudero se embarca en andanzas que lo ponen muchas veces en peligro, esperando honores y la famosa ínsula que don Quijote le asegura es el premio a los escuderos fieles.  Al final, más Podrick que Bronn, Sancho será un defensor de las causas caballerescas y un devoto discípulo de su amo.

Menciono a Podrick porque Brienne de Tarth es el personaje más quijotesco de la Canción de Hielo y Fuego (libro, no hablo de la serie). La Moza no es una mujer hombruna, no es la que quiere ser caballero, ni tampoco una gran guerrera. Ella solo quiere servir. Idealista y generosa, La Doncella de Tarth es la quintaesencia del verdadero caballero andante. Los críticos han comparado sus andanzas con las del Quijote tal como han equiparado a Podric con Sancho.

Es por eso por lo que Festín de Cuervos es mi libro favorito de la saga porque gran parte del texto está ocupado con las empresas quijotescas de Brienne. Restándole el humor, sus paradas en posadas, sus esfuerzos por deshacer entuertos, sus encuentros con sabios caminantes y malhechores, y su búsqueda heroica que obedece tal como la del Quijote al amor (Don Quijote todo lo hace para honrar a Dulcinea; Brienne sigue los deseos del hombre que ama, Ser Jaime Lannister) nos recuerdan mucho a la obra cervantina

Además, para gente como Ser Randyll Tarly, la conducta de esta chica noble es tan patológica como lo es la de Alonso Quijano para sus parientes y amigos. Tristemente, Weiss&Benioff decidieron saltarse todo este valioso material y nuevamente lo hicieron por su miedo a lo sobrenatural. La búsqueda de La Doncella de Tarth desemboca en lo fantástico. 

Tras sufrir el ataque de un monstruo (Mordedor) quien le arrebata parte del rostro, Brienne cae en las garras de su señora, Lady Catelyn Stark, ahora convertida en Lady Corazón de Piedra, un zombi vengativo. Todo este fabuloso episodio fue desperdiciado por los productores que tanto le temen a lo prodigioso.

El Quijote Apócrifo
Al final de la primera parte de Las Aventuras de Don Quijote de la Mancha, el caballero retorna al hogar, supuestamente curado o cansado de sus locuras. Sancho tiene un emotivo encuentro con su familia y todos en paz. Mas el éxito alcanzado por esta, la primera novela moderna, fue tal que él publico reclamaba una secuela. Ahí Cervantes pronunció las famosas palabras “nunca segundas partes fueron buenas”.  Un suceso inesperado lo haría cambiar de opinión.

En 1614, un tal Alonso Fernández de Avellaneda publica el que hoy conocemos como “El Quijote Apócrifo” una segunda parte que indigna a Cervantes y lo empuja a publicar una secuela de las aventuras de su caballero. Este texto aparece en 1615 y se considera aún mejor a la primera, porque el tema lúdico (y mágico) es superado por el realismo. Se habla de hechos reales contemporáneos como la expulsión de los Moriscos, se incluyen personajes reales como el bandido Roque Guinart y hay muchas alusiones al Quijote Apócrifo, desde tener a un personaje de esa obra, Don Álvaro de Tarfe, hasta un encuentro entre Don Quijote y el mismísimo Avellaneda.

Se da una sinergia extraordinaria entre realidad y ficción en el hecho de que el texto admita la existencia del hidalgo como personaje literario. Ahora Don Quijote es reconocido por quienes han leído sus aventuras o lo conocen de oídas. Eso lo lleva a tener encuentros con personas que lo tratan (aun creyéndolo loco) como si fuera una estrella de cine. Este reconocimiento ratifica tanto los ideales caballerescos como el entorno quimérico de donde provienen estos.

Me resulta notable como en su afán por burlarse de Don Quijote otros actores de su tragicomedia caen en imitaciones tan elaboradas del universo prodigioso de Alonso Quijano que pareciera que se las creen. Si bien en la Primera Parte, la necesidad de utilizar lo mágico del género de caballerías era encontrar un punto común para convencer y controlar al demente, ahora lo peregrino y maravilloso está el servicio de entretener a otros.

El Quijote como Espectáculo y la Adaptación de GOT
Cervantes fue también un insuperable dramaturgo. Sabía que la obra de teatro posee una fuerza más poderosa que la de la lectura. El teatro será un motivo constante en esta segunda parte. Primero  ocurre un encuentro con una comparsa de actores que van en una carreta representar Las Cortes de La Muerte. Por supuesto, Don Quijote los cree espectros reales y arremete contra ellos.

Mas adelante se encuentra con el timador Gines de Pasamontes, ahora convertido en el titiritero Maese Pedro. Nuevamente, Don Quijote se mete de tal manera en la puesta en escena del poema medieval de Don Gaiferos que quiere perseguir al moro que supuestamente ha raptado a Melisenda.

Cervantes, a través de su caballero, nos indica cómo es posible cautivar a un espectador con una obra audiovisual e incluso manipularlo. Este es un tema muy moderno y vigente. Su mayor evidencia aparece en la visita del Quijote y su escudero a casa de don Antonio Moreno, un político catalán, quien asegura poseer una cabeza parlante que profetiza el futuro. A pesar de que se trata de un vulgar truco de feria, tanto los ilustres huéspedes de Don Antonio como otras visitas quedan convencidos por las respuestas del artilugio. Este episodio nos muestra el poder de embaucar de los políticos.

Pero el mayor ejemplo de engaño colectivo y de recreación fantástica lo ofrece el episodio de los Duques. Se ha interpretado este periodo como una crítica a la arrogancia de la aristocracia, pero pocos han parado en mientes que Los Duques, además de anfitriones y burladores de Don Quijote, son también ávidos lectores del género de caballería y fans del Caballero de la Triste Figura.

Todo el tinglado que arman para divertirse a costa de sus huéspedes es también un parque temático dedicado a Don Quijote y a sus aventuras. Con su inmensa fortuna,  ellos crean un espectáculo que es entretenimiento y homenaje a la vez. La visita del Quijote les da permiso para trasladar sus lecturas a un escenario. Como Cervantes, ya han descubierto que mejor que leer es ver un relato en la cual los personajes tienen voz y rostro.

Don Quijote se encuentra con los Duques cuando él y Sancho pasan por su peor momento. La aventura del barco encantado casi los ha ahogado en el Ebro. Sancho se siente culpable porque mucho le ha mentido a su señor (todo el episodio del encantamiento de Dulcinea) y ha perdido fe en el Quijote e incluso en la promesa de la ínsula. Es entonces que se encuentran con una lujosa comitiva en el bosque aragonés. Son los Duques que van de cacería.

Los Duques son jóvenes, millonarios, ociosos, aburridos y frikis totales. Apenas se enteran de la identidad del Quijote y su escudero exigen que vengan a su palacio a pasarse una temporada con ellos. Durante la estadía, Sancho y su amo pasan mil peripecias obligados a ser actores en las pantomimas de sus anfitriones, pero al final tanto Don Quijote como su escudero han recobrado la fe en su empresa y los Duques se han entretenido creyendo, aunque sea en la ficción, que el mundo de encantos e ideales caballerescos existe.

Observando el retablo que los Duques montan, se me vienen a la cabeza la génesis de GOT. En varias ocasiones D&D han relatado como, unidos por la pasión por la Canción de Hielo y Fuego, emprendieron una búsqueda heroica para convertirla en serie de televisión. Primero convencieron a Martín y luego a la HBO de dejarlos montar su retablo. Tal como los Duques son Quijote freaks, Los Ds eran troneros de corazón, pero ambas parejas cometieron el mismo error. En su adaptación pretendieron crear sus propias reglas olvidando que Cervantes y Martin ya había sentado ciertas pautas.

Al intentar violentar los cimientos de estas leyendas, los adaptadores atropellan a los personajes y sus arcos y muchas veces se ven chasqueados. La Duquesa como lectora maneja información que el mismo Quijote ignora. Ella sabe que Sancho mintió al dar como cumplida la misión de su señor de llevarle una misiva a Dulcinea del Toboso. El ingenuo escudero le revela a la duquesa (Martin contando el final) que ha engañado a Don Quijote haciéndole creer que Dulcinea esta hechizada.

Con este dato, la duquesa fragua todo un espectáculo diseñado para hacer reñir al escudero y a su amo. El mismísimo Merlín se aparece y promete que Dulcinea quedará desencantada si Sancho se pega mil azotes en las posaderas. Sancho se niega y ni las suplicas ni amenazas de su amo lo convencen, pero tampoco se delata que era la esperanza de la Duquesa.

En su afán por separar amo y escudero, los Duques llegan a inventarse la deseada ínsula. Sancho parte a gobernar Barataria y en su ausencia, Don Quijote es acosado por Altisidora, doncella de la Duquesa, quien se finge enamorada del Caballero de la Triste Figura. A pesar de lo guapa y joven que es Altisidora, Don Quijote no siente más que compasión por ella. Dulcinea siempre reinará en su corazón. Los Duques descubren que no se pueden alterar los hilos argumentales de la narrativa establecida, no se pueden sacar a los personajes de sus personalidades.

Como Weiss&Benioff, los Duques tienen dinero para fastuosos efectos especiales desde el caballo alado de Clavileño hasta la creación de una aldea que se convertirá en Ínsula Barataria. Y aquí nuevamente demuestran su ineptitud. Ínsula como su nombre lo indica, debería estar rodeada de agua, pero ellos la embuten en un bosque lejos del mar. Parten de la base que el zafio Sancho no notara la diferencia geográfica (será Ricote quien explique el error geográfico en que ha caído su vecino).


Aun así, para todos es una sorpresa el buen juicio con el que el escudero se desempeña, a pesar de las trampas que los crados del duque le ponen al paso. Incluso cuando Sancho ve que no hay manera de evitar una guerra en la que acaba vapuleado, prefiere dimitir de su cargo de gobernador antes que cumplir los caprichos de sus bélicos súbditos.

Don Quijote y Sancho se marchan de la corte del Duque con tanta fe en lo prodigioso como cuando llegaron. Sus anfitriones pueden haberse reído a costa de los incautos invitados, pero no lograron eliminar la ficción de la realidad. En cambio, han pasado ellos a ser parte de la primera. Tal como la obra de Weiss&Benioff comenzó inspirando memes y ahora ellos son los memes.

La Verdadera Ínsula Barataria
El nombre de Barataria es peyorativo, se refiere a lo disminuido, a lo prosaico, a lo vulgar. Es una falsa ilusión, una mentira barata, algo inexistente, por lo tanto, carente de valor. Sin embargo, si hoy buscan en el índice de un atlas encontrarán una Bahía de Barataria, un Bayú Barataria y la Reserva Nacional Barataria, todas localizadas en la Parroquia de Jefferson en el estado de Luisiana.
Barataria , parte del Parque Nacional de Jean Lafitte

Esta proliferación del nombre de la mítica isla nace del amor de Jean Lafitte, el pirata-caballero, por la crónica cervantina. Cuando decidió crear su mini reino en la desembocadura del Mississippi en el Golfo de México, le puso un nombre sacado de su libro favorito: Barataria. A pesar de que esta ínsula (y lo era en realidad, dos islas: Grand Terre y Grand Isle) fuese un centro de operaciones para contrabandistas y corsarios, se vivía bajo las reglas dictadas por Sancho Panza y con mas justicia y paz que en todo el territorio de Luisiana. Así fue como Barataria llegó realmente a tener costas.

Cervantes no se imaginó que su uso de lo prodigioso, fuera para hacer reír o para demostrar lo irracional del Quijote, llegaría a convertirse en muchas mentes en una realidad maravillosa. Porque el lema de la novela “nada es lo que parece” ya en si encierra una promesa de reino de fabulas y la ingenuidad obstinada de Don Quijote encierra un mensaje de fe. La fe es mágica y sin magia no hay fe. Ese fue el error de Weiss&Benioff que al cercenar lo mágico de su serie, al decidir que lo que importaba era el prosaico juego de tronos, perdieron la visión de lo que realmente era importante en la Canción de Hielo y Fuego.

Una ironía de Don Quijote es que Cervantes se enfoca en un protagonista desequilibrado mentalmente, pero que ratos discurre con mas sensatez que muchos cuerdos. Sin embargo, la razón por la cual El Quijote es tan atractivo es que su locura va asociada a ideales olvidados y aunque aparentemente obsoletos, siempre admirados y recordados con nostalgia. El haber vinculado la demencia del Quijote con el genero caballeresco y su forma de pensar hace el libro vigente para lectores en una era en que lo maravilloso de ese mundo fabuloso se vuelve moda.

El Siglo XIX volvió los ojos a Don Quijote. Los escritores europeos emergiendo del romanticismo y su pasión por lo mágico y lo medieval, entendieron el texto cervantino. Lo usaron como modelo para crear la novela moderna en la cual caballeros ingleses acompañados de sus amigos y criados se largaban por los caminos en busca de aventuras (El Club Pickwick) las esposas insatisfechas de médicos rurales franceses dejaban que sus lecturas las empujasen a vivir locuras (Madame Bovary); y príncipes rusos, por ser tan generosos eran considerados locos (El Idiota).

Los novelistas europeos supieron equilibrar la fantasía con la realidad y la psiquiatría moderna ha demostrado que ambas son necesarias para una mente sana. Es el exceso de una u otra lo que provoca desequilibrios mentales. Lo mismo ocurre en un argumento, por eso la fantasía épica como la novela de caballería pueden acabar aburriéndonos. Mi razón para preferir la Leyenda Artúrica, el Orlando Furioso y algún que otro cantar de gesta es porque ocurren en un mundo real, aunque poblado de entes fabulosos.

Por eso amamos La Canción de Hielo y Fuego, donde hay una inspiración real para las creaciones de la portentosa imaginación martiniana (Braavos es Venecia, los Dothraki son los hunos y Cersei es Margarita de Anjou) combinada con una miscelánea de pasiones humanas. Los personajes son guiados por el amor, la ambición, el honor y a veces por el instinto de supervivencia que los hace luchar por o en contra de sus semejantes y también batallar dragones, Caminantes Blancos y magos de Asshai. Si adaptaran Don Quijote privando la adaptación de todo ese caudal de referencias a mundos míticos, perdería su encanto tal como “Juego de Tronos” en su hincapié por ser realista y por postergar lo prodigioso perdió fuerza argumental y acabó en un caos.