jueves, 13 de septiembre de 2012

Mina Harker y Lucy Westenra: Las Primeras Heroínas del Género “Vampírico” (I Parte)



Creadas por Bram Stoker como la personificación de la pureza y fragilidad femenina, Lucy y Mina han logrado capturar la imaginación de los fanáticos de Dracula. Gracias a esa popularidad, estas jóvenes han vivido una evolución en las versiones fílmicas de la inmortal historia del conde-vampiro hasta dejar atrás esas imágenes idealizadas que les otorgará Stoker.

En Dracula, Mina Murray es una joven maestra en la Inglaterra de a fines del Siglo XIX. Está comprometida con el abogado Jonathan Harker. En las cartas que intercambia mientras él está de visita en el castillo de Dracula, Mina menciona a su amiga Lucy Westenra a la que va a visitar durante las vacaciones. Después que Jonathan logra huir del castillo de Dracula, Mina se reúne con él en Budapest donde se casan.

(fanpop.com)


 Entretanto, Lucy se debate entre tres pretendientes: el aristocrático Arthur, el ranchero Quincy y el médico John Seward. Finalmente escoge a Arthur. Dracula ha llegado a Inglaterra y comienza a atacar a Lucy cuando está dormida. Ella enferma y Seward, incapaz de curarla, solicita la ayuda de van Helsing. Lucy y su madre son atacadas por el vampiro ahora en forma de lobo, ambas mueren. Los pretendientes se unen a van Helsing para destruir al vampiro. Comienza a aparecerse el aspecto de Lucy pero con conductas vampíricas.  Van Helsing y el trió de pretendientes se ven obligados a destruir el cadáver de la joven para terminar con su nefasta actividad.

Lupita Tovar en la versión mexicana (1931) de Dracula (drkrm.com)


Llegan los Harker que se unen a los cazadores de vampiros. En venganza, Dracula ataca a Mina en varias ocasiones y la hace beber su sangre. Todo indica que ella se convertirá también en chupa-sangre. Dracula telepáticamente da órdenes a Mina lo que les permite a los hombres seguirlo hasta los Cárpatos y destruirlo. Tras la muerte del vampiro, Mina queda libre de todo mal, ella y Jonathan reciben felices a su primer hijo.

La audiencia del siglo XX, que seria la primera en abrazar la obra de Stoker, inmediatamente reconoce en estos personajes al ideal femenino de su época, el epitome de la dama perfecta.  A pesar de que Mina trabaja, lo hace por necesidad no por independencia, incluso se expresa con desprecio sobre sus compatriotas que buscan liberarse. Lucy es rica, no necesita hacer nada y puede darse el lujo de elegir al más adinerado de sus pretendientes. Ambas amigas son sumisas, obedientes y sexualmente ingenuas. Esto contrasta con las “novias de Dracula” que atacan a Harker demostrando ser  liberadas e insaciables. Lucy que, antes de su muerte era discretamente coqueta, al convertirse en vampira se  vuelve una agresiva seductora. Mina, en cambio,  representa la inocencia de la mujer inglesa que debe ser protegida de corruptas influencias extranjeras. La lucha entre Dracula y sus opositores evidencia una necesidad masculina de ejercer control sobre la mujer.

La Cazadora de Vampiros
Aunque ya antes del Siglo XIX, Dracula fue llevada al escenario, sus derechos para el cine no estaban en venta. Por esa razón, el director impresionista alemán F. Murnau debe cambiarles el nombre a los personajes cuando adapta la novela de Stoker ahora llamada “Nosferatu” (1922). La historia  tiene lugar mayormente en el puerto alemán de Bremen a mediados del Siglo XIX. Thomas Hutter se despide de su esposa Ellen para viajar al castillo del Conde Orlok. Allá, el siniestro Orlok admira el cuello de Frau Harker en un portarretratos que Harker lleva consigo. Harker regresa a Bremen, tras vivir terribles aventuras en ese castillo en los Cárpatos. Orlok también llega al puerto y con él viene lo que los aterrados habitantes creen es una plaga mortal. Solo Hutter conoce a raíz del mal.
Greta Schroeder como Ellen (sopranosimage.tripod.com)

Como el Harker de Stoker, Hutter tiene una actitud protectora hacia su mujer y trata de mantenerla al margen del horror que la rodea, pero Ellen desobedece a su marido y lee un libro sobre vampiros que la ilumina e impulsa a la acción. Cuando fracasan sus esfuerzos por alertar a la población sobre el vampiro, Ellen solo tiene un camino por delante: sacrificarse por su comunidad. Sabedora que la luz del sol mata al engendro, atrae a Orlok a su cuarto y le permite morderla. Tan deliciosa es la sangre de Ellen que el vampiro no se da cuenta que salió el sol y muere, pero  ha alcanzado a desangrar a la mujer. La película termina con Hutter abrazado al cadáver de Ellen.

En 1979, Werner Herzog dirige una nueva versión de “Nosferatu” con Bruno Ganz como Jonathan y Klaus Kinski (quien había interpretado a Renfeld en la versión española de Dracula) como el vampiro. Ahora no existían problemas legales por lo que se podían usar los nombres verdaderos. Aun así, la protagonista, interpretada por la siempre exquisita Isabel Adjani, se llama Lucy no Mina Murray. Dracula tiene un encuentro con Lucy en el que le suplica que le brinde un poquito del amor que le ofrece a Harker. Ella se niega.  Como en el filme de Murnau, Lucy intenta alertar a sus conciudadanos sobre el peligro que representa el vampiro. Cuando fracasa, decide sacrificarse cediendo a los deseos de Dracula. El vampiro ocupado en saborearla no repara en que ha llegado el día y muere junto con Lucy. En un inexplicable final, Herzog hace que Harker los sobreviva a ambos… ¡Pero convertido en vampiro!
Nosferatu y Lucy (lacinerata.com.ar)


A diferencia de las versiones anglosajonas que insisten en representar a Mina y a Lucy como victimas de su propia fragilidad femenina, las adaptaciones continentales convierten a Mina en una mujer poderosa, luchadora y altruista. En la versión de la RAI del 2002, y que tiene lugar en la Budapest moderna, contrasta el espíritu filantrópico de Mina (Stefania Rocca) con la frivolidad de Lucy (Muriel Baumeister). En esta miniserie, Dracula (llamado Conde Vladislav Tepes) demuestra tener más carácter que todos y se aprovecha de  los deseos y miedos de los personajes para convencerlos de dejarse convertir en vampiros. Solamente Mina, con su combinación de voluntad y fe, será  quien consiga destruirlo a pesar de que eso conlleve  dejarse convertir en una chupasangre.

El Poder Recae en Lucy
Por siete décadas el cine y la televisión angloparlantes producirán versión tras versión de Dracula. A diferencia de los europeos, la mayoría de ellas seguirán retratando a Mina y a Lucy como unidimensionales señoritas victorianas, damiselas en eterno peligro de convertirse en “Las Novias de Dracula”.  Este esquema aparece por primera vez en la versión de Todd Browning de 1931, una primera versión sonora  recordada por su estética onírica y por la imponente presencia de Bela Lugosi en el rol protagónico. Una variación es que el Conde (a diferencia del libro) interactúa socialmente con sus  futuras víctimas. Debido a la crisis económica, Dracula fue situada en el Londres contemporáneo, pero aun en un marco moderno, tanto Lucy como Mina (Helen Chandler) se comportan como  inútiles doncellas decimonónicas.
Bela Lugosi y Helen Chandler (doctormacro.com)


Las únicas variaciones que verán Lucy y Mina  tendrán que ver con su parentesco. En la versión de Hammer en que Sir Christopher Lee por primera vez da vida al Conde, Lucy es la cuñada de Mina. En la versión de la BBC de 1973, con Louis Jourdan interpretando a Dracula, Lucy y Mina son hermanas. Pero la mayor variación consistió en convertir a Lucy en la heroína de la historia. Ya vimos que Werner Herzog llama así a la protagonista femenina de su filme a pesar de que las características corresponden al personaje de Mina.

En la versión televisiva de 1968 en que Sir Denholm Elliot hace de Dracula, Lucy (Susan George) es quien muerde a la olvidable  Mina (Suzanne Neve). En la versión de Hammer, Lucy es la novia de Harker, por lo tanto es más importante que su cuñada  Mina (casada con Lord Arthur Holmwood). En la disparatada versión televisiva de 2006, mezclaron estos elementos y Lucy (Sophia Myles) está casada con Lord Arthur y es la protagonista. Aun más terrible, Lucy es la víctima tanto de Dracula como de su esposo que se ha casado con ella sin confesarle que sufre de sífilis. Desesperado por encontrar una cura a su mal, Lord Arthur recurre a una sociedad secreta llamada “La Hermandad” y es así  que se vincula con el vampiro. Encuentra la cura, pero el precio será su mujer.

Sophia Myles y Stephanie Leonidas(burnham-on-the-sea.com)


Mina (Stephanie Leonidas) es amiga de Lucy y novia de Jonathan Harker. En esta versión Dracula (Marc Warren) mata a Harker. Mina va a pasar su duelo en el Castillo de Holmwood. Las amigas conocen a Dracula en un cementerio y Lucy lo invita a cenar. Aunque Arthur sabe quien es Dracula, no puede evitar que éste muerda a su mujer. El Dr. Seward, amigo de la pareja, entra en sospechas cuando Arthur niega su permiso para que se le haga una transfusión a Lucy que muere. Convertida en vampiro, Lucy ataca a Mina. Arthur la salva y remata a su no-muerta esposa. Dracula mata a Arthur, Seward mata al vampiro y se queda con Mina. Versión olvidable que no recomiendo.

El mejor retrato de Lucy como protagonista será en la maravillosa "Dracula" que Frank Langella protagonizó en 1979. Langella había interpretado exitosamente al Conde en Broadway y aceptó el rol en una historia que  debe más a la adaptación teatral que a la novela de Bram Stoker. La acción transcurre solamente en la costa  inglesa (Cornualles) donde John Seward (Donald Pleasance) tiene su asilo para lunáticos y su casona donde vive con su hija Lucy (Kate Nelligan). La historia tiene lugar un poco antes de la Primera Guerra Mundial y Lucy es una moderna estudiante de Leyes,  independiente, feminista y consiente de su poder sexual. Un completo contraste con la romántica y enfermiza Mina (Jan Francis) que en esta versión es hija de van Helsing.


De visita en casa de los Seward, y en una noche de tormenta,  Mina  baja a la playa y rescata el cuerpo del Conde Dracula. Langella interpreta un Dracula muy particular que aunque no soporta el sol, puede ser visto de día si está nublado. Así aparece en casa de los Seward a agradecer a su “salvadora” como la llama. Después que el Conde, para quitarle una migraña,  hipnotiza a  Mina todo indica que ella será  su novia, no la voluntariosa Lucy que se incomoda ante lo que cree es el poder del extranjero para dominar a su amiga. Pero Lucy también ha caído bajo el hechizo del vampiro. Sin embargo, Lucy es la novia de Jonathan Harker, un abogado  a cargo de los negocios del Conde  en Inglaterra.


Aunque desde Bela Lugosi que se hablaba del potencial sexi de Dracula, es Langella el primero en reflejar todo su sex-appeal romántico. Para eso, el actor exigió que en sus escenas no se mostrase nunca sangre, y que jamás usaría colmillos falsos por lo que siempre parece estar haciéndoles el amor a sus “novias”. Todo en este vampiro es sensual (mucho mas que el pobre Robert Pattinson), elegante, intenso, pero Kate Nelligan no se le queda atrás. La química entre ambos es manifiesta cuando bailan un vals en casa de los Seward. Su Lucy es atrevida declara que ama la noche y el terror y  no teme tener encuentros amorosos y clandestinos con Jonathan.  Es en uno de ellos que Dracula aprovecha para drenar a Mina provocándole la muerte.


Aunque todo indica que Mina murió de un fallo respiratorio (las marquitas en el cuello son demasiado pequeñas para haberla desangrado),  Lucy siente remordimientos. Cuando Jonathan insiste en llevársela a Londres para poder verla “feliz nuevamente”, le responde colérica “¡No quiero ser feliz!”. Sin embargo, esa misma noche, Lucy vuelve a sonreír durante una cena en la Abadía de Carfax donde vive el vampiro. Es una escena cargada de tensión sexual, a pesar de que ambos están separados por una larguísima mesa. El Conde la conquista con una combinación de consideradas galanterías y sus reminiscencias nostálgicas que lo hacen anhelar su pasado y aborrecer el presente (“He visto a muchos amigos morir”). La noche termina con un apasionado beso. Dracula pide disculpas, pero Lucy es enfática, ella ha venido por su propia voluntad y por su propia voluntad ha correspondido al beso de su anfitrión.
Lucy Seward (egosumqui.blogspot.com)


De ahí en adelante la relación entre ambos será muy diferente a la del libro. Llega al pueblo el Profesor van Helsing (Sir Laurence Olivier), padre de Mina. Sospecha que su hija fue atacada por un vampiro. Lucy no cree en esas patrañas, pero acepta usar la cruz que le regala el profesor. A Dracula no le gustan ni la cruz ni los ajos que van Helsing cuelga en la tumba de Mina. Esa noche una criatura monstruosa irrumpe en el manicomio y agrede a las pacientes, una de ellas la identifica como “Miss Mina”. Van Helsing no tiene dudas y exige que Seward lo acompañe al cementerio de noche. Efectivamente, Mina es un vampiro y su padre debe destruirla. Entretanto, Lucy se prepara para acostarse y  se quita el crucifijo. Aparece el Conde en su cuarto y ella se le entrega voluntariamente en una de las cinco escenas más eróticas que recuerde haber visto en el cine (y eso que no muestran ni un pezón). Se las dejo para que juzguen, pero no me sorprende la anécdota que cuenta Langella que muchos maridos le han dicho que, tras ver esta escena, sus mujeres se vuelven sexualmente agresivas.


Una oportuna transfusión rescata a Lucy de la muerte, pero ella le pertenece a Dracula y  no por hipnosis ni por beber sangre de vampiro sino porque cree que el Conde es su pareja ideal. Se niega a creer nada malo de su amante y acusa a van Helsing de atormentar al hombre “más triste y más bueno del mundo”. Dracula ya no se oculta de sus cazadores. “Ella es mía” le dice descaradamente a Harker. A van Helsing le confiesa que  tuvo muchas mujeres, pero que Lucy tendrá un lugar por encima de todas ellas. A Lucy le dice que se irán juntos y que procrearan nuevos vampiros. Este es un parlamento novedoso puesto que no se refiere a convertir a humanos en vampiros sino a tener hijos de su amor. En este sentido, la película abraza la tradición europea de que los vampiros pueden engendrar hijos o con  los de su especie o con humanos.
(ebay.com)

Lucy y su Conde se marchan rumbo a Rumania en un barco. Van Helsing y Harker abordan el navío en alta mar. En la  bodega encuentran una gigantesca caja dentro de la cual duermen abrasados Dracula y su mujer. El vampiro despierta y los ataca. Deja malherido a van Helsing quien alcanza a atravesarlo con un arpón. Harker arrastra el cuerpo de Dracula hasta la luz del  sol. El vampiro se deshace, pero queda una Lucy cuya sonrisa enigmática pronostica que no está  libre de la influencia vampírica. (CONTINUARA)



13 comentarios:

  1. ¡Hola!

    La verdad es que "Drácula" es uno de mis libros preferidos, y aunque hay actitudes de Mina y Lucy que lógiamente no comparto porque no son de mi época, creo que ni de lejos es una obra tan machista como haces ver en tu artículo.

    El personaje más estereotipado y machista, sin duda, es Lucy. Ella sí responde a la idea de femineidad que se tenía en la época: una mujer hermosa y coqueta, y a la vez pura, inocente y totalmente dependiente de los hombres. Lucy es el paradigma de lo que los victorianos pensaban que era una mujer: una criatura frágil, pura y a la vez caprichosa que necesita ser cuidada y protegida por los hombres porque no puede valerse por sí misma. Por supuesto, su dulzura y su amabilidad son exquisitas: jamás contradice a Van Helsing, a Arthur ni a los otros hombres.
    Sólo hay dos notas importantes: una, Lucy acaba muerta. Dos, también obedece ciegamente a Mina.

    Y aquí, hablando de Mina, es donde encontramos a un personaje que ya no es tan machista ni tan estereotipado. Para empezar, Mina trabaja. Por las razones que sean, pero trabaja, no está en casa esperando que su marido le ponga la comida en la boca. Hay que tener en cuenta que en el siglo XIX era totalmente normal, incluso entre las sufragistas, estar casadas y que la mayor parte del dinero la trajera el marido. Esto fue así hasta los años 80 del siglo XX, y ya en el siglo XIX se consideraba el trabajo femenino (entiéndase el trabajo de las chicas "bien", no las jornadas de 16 horas de las obreras pobres en las fábricas) como una actitud avanzada que denotaba independencia así que injustamente creo yo puedes considerar a Mina un personaje machista por ello cuando hace unos pocos posts considerabas a Sabrina, la bruja, progresista, siendo un ama de casa del siglo XX que ayuda a su marido con su trabajo. De hecho, si recordamos bien, Mina no piensa en "la nueva mujer" con desprecio sino más bien con curiosidad, incluso muestra deseos de una mayor libertad sexual y una menor rigidez social. Le copio literalmente del capítulo ocho: "Tal vez esas nuevas mujeres escritoras lanzarán un día la idea de que debería permitirse que los jóvenes de ambos sexos pudieran contemplarse dormidos antes de casarse. Aunque supongo que en el futuro la nueva mujer ya no constentirá que su papel se ciña solamente a ser pedida en matrimonio, sino que será ella lq ue pida la mano del hombre. Y estoy segura de que lo hará muy bien".
    Yo creo que estas palabras revelan a una feminista en ciernes, no a una mujer que desprecia el feminismo :-)

    En segundo lugar, Mina es uno de los pilares de la novela. Demuestra ser un genio taquigráfico, le gasta bromitas a Van Helsing, es ella quien va a buscar a Jonathan a la mismísima Transilvania para cuidarlo y llevarlo de vuelta a casa, anima a todo el grupo cuando desesperan para enfrentarse al vampiro. De hecho, demuestra tanto valor e inteligencia que los hombres, aunque al principio la tratan con los mismos miramientos que trataban a Lucy, se acaban dando cuenta de que ella no es como Lucy y deciden ponerla al corriente de todo lo que está pasando e incluirla en el grupo como un aventurero más. Y la independencia emocional y sexual del personaje, junto a su fuerza moral (ella es la guía y la fuerza moral del grupo, incluso más que Van Helsing, incluso cuando ya se encuentra mancillada), se demuestran cuando ella se muestra inmune a la corrpución y al poder de Drácula, intentando con todas las fuerzas conservar su humanidad y su libre albedrío.

    (sigue más abajo)

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  2. (continuo)

    Lo que sí he notado es que en todas las adaptaciones cinmetográficas se hace que Mina, o Lucy, o ambas, se enamoren del vampiro o al menos se sientan sexualmente atraidas por él. Esto no pasa en el libro, ni por asomo. Drácula no es un seductor, es un corruptor. Y sus "novias" no son precisamente mujeres liberadas; están a sus órdenes, como esclavas en un harén, y hacen todo lo que él les dice. Inexplicablemente hay quien ve a Drácula como el que trae la libertad social y sexual a la mujer y Jonathan el que la constriñe, cuando es justo al contrario: es Drácula quien transforma a las mujeres en esclavas a su servicio y es Jonathan el que aparece como marido liberal, que confía totalmente en su mujer, es cuidado por ella y la ve como una igual.
    Creo que en las películas se trató de cambiar la historia para dar más morbo, cosa que desde luego se consigue (¿qué mujer mínimamente friki no ha tenido fantasías sexuales con un vampiro?), pero lo malo es que esta revisión de la historia ha pasado a formar parte del imaginario colectivo produciendo la sensación de que la Mina de la novela es una mujer frígida, sumisa y encorsetada por los hombres que necesita el amor prohibido de Drácula para liberarse personal y sexualmente, cuando no es así ni de coña. Basta con leer la novela, para darte cuenta de que Bram Stocker pretendía escribir una historia feminista, donde la mujer protagonista, Mina, deja de ser la clásica dama vulnerable en apuros a la que hay que proteger para convertirse en una mujer fuerte e inteligente, con ideas propias, sin cuya inteligencia y fuerza moral los hombres habrían fracasado (les habría sido imposible atrapar a Drácula a tiempo sin el vínculo psíquico de Mina). Si nos ceñimos a los estereotipos de la época, si vemos el argumento de la mayoría de novelas que se publicaban entonces, donde las mujeres eran meras secundarias de fondo, recompesas que ganar o víctimas que salvar, nos daremos cuenta de que "Drácula" es una novela innovadora y feminista para la época, del mismo modo que lo es "Jane Eyre": ninguna de las dos rompe drásticamente con la moralidad de su época, pero las dos muestran a mujeres fuertes, listas, seguras de sí mismas y con las ideas muy claras que deciden sobre su vida (en lugar de dejar que otros decidan por ellas) y tienen un papel decisivo en la historia.

    Un abrazo, como siempre es un gusto poder hablar contigo de literatura ^^

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  3. Querida Ana, es un gusto para mí hablar de literatura contigo y te agradezco el tiempo y la energía que te tomas en leerme y responderme.
    Antes que todo, jamás reprobaría o calificaría de antifeminista a un personaje por ser esposa, madre o ama de casa, tres labores arduas, ingratas y poco reconocidas. Tampoco me molesta que Mina sea un apoyo para su marido, ojala tuviéramos más personajes así. Lo que digo es que Mina es un personaje de su época y está limitada por los principios sociales victorianos. En su tiempo puede haber parecido una heroína aguerrida, pero para fines del Siglo XX ya era una mujer reprimida y sometida.
    Eso se nota más cuando se le da un rostro, un aspecto visual. Coppola lo consigue al mostrarnos a Mina por vez primera con ese vestidito cerrado color hoja seca, ese peinado, esa espalda tan derecha (ahora, entre nos, a mi me gustaría tener una buena postura como esa) que demuestra que es una mujer que vive para el orden, para seguir las reglas, para servir a todos, principalmente a los hombres de su familia, lo que Virginia Woolf llamaría despectivamente “The Angel in the House”. Contrasta esta imagen con la final de Mina desbocada, toda magia, toda acción. De Angel de la Casa ha pasado a ser Bruja del Castillo. Y sin embargo sigue viviendo para un hombre, protegiendo a un marido, pero no al que su sociedad espera que sea su compañero, ni siguiendo los estatutos que esa sociedad le impone como esposa.
    Respecto al trabajo de Mina. Por supuesto que tienes razón. No todas las mujeres victorianas podían trabajar. Solo trabajaban las que lo necesitaban para subsistir. Si Lucy fuera pobre tendría que trabajar. Si Mina fuera rica, viviría como Lucy. Ella no trabaja ni por gusto ni por vocación. Además fijémonos en que enseña. No es maestra de matemáticas ni de historia. Enseña etiqueta en un colegio de señoritas, ósea ayuda crear otras muñequitas como Lucy. Lo de la taquigrafía si reconozco es un toque de Stoker de resaltar su diferencia con las demás mujeres, y tal como señalas es inteligente y su intelecto asombra a van Helsing y hace que los demás la integren. No niego que Stoker la vea como una mujer fuerte, pero siempre en un contexto de su época. Mina rechaza con toda su fibra al vampiro, pero físicamente es incapaz de resistírsele. Digamos que a Stoker no se le ha ocurrido que sea ella quien destruya a Dracula (como lo han hecho en la versión de la RAI), eso seria ir en contra de su ideal de mujer perfecta.
    Por ultimo, y esto es poco conocido. Dracula califica como “novela de invasión” un género muy en boga en esa época y que consistía en mostrar los peligros de dejar que ideas “extranjeras” invadieran al Reino Unido, contaminando los cimientos de su sociedad. Dracula es una alegoría de esos miedos. Tal como ocurriría con los orientales en el siglo XX, los otros europeos (principalmente los del Este) eran vistos como corruptores de mujeres a las que seducían con sus artes nefastas y a las que había que proteger ya que al ser física e intelectualmente débiles eran presas fáciles. Mina entonces es un epitome del patriotismo victoriano de la mujer que no se deja influenciar por conceptos continentales que corrompen su sociedad y el rol que las mujeres juegan en ella.

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  4. El drácula original de Stoker era la vez un manifiesto del puritanismo sexual victoriano y del miedo a las influencia extranjeras "pernicosas". Todo envuelto en una capa de terror del mejor. Es un clásico que nunca pasa de moda. Aunque estás en lo cierto las figuras femeninas son plenamente pasivas. Lo cual no es de extrañarse porque la sociedad del tiempo daba ese rol a las féminas. Lo que sí es extraño es el hecho de que ese estereotipo se mantuviera hasta bien entrados los 70 y casi rozando los 80's. Nada como Langella. Comprendo a Lucy en esa película. Amiga el mejor erotismo es sutil, no hace falta enseñar nada, se trata de excitar la imaginación del espectador. Al menos eso pienso yo. Otro punto a favor de la versión del 79 es que muestra un lado "humano" del vampiro enamorado. Ya no es la bestia sedienta de sangre/sexo que actúa por mero instinto. Es el amante que teme causar dolor a su amada. También está la mejor Lucy de la historia, fuerte, inteligente, valiente, pero ante todo que no se avergüenza de su sexualidad ni de su capacidad de elección. Fue una evolución lenta de la heroína, pero redonda.

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  5. No me había leído los comentarios anteriores. No me canso de leer el Drácula original a pesar de que es como ya dije antes, producto de su época. La independencia de la que goza Mira en el libro y el respeto que se gana de los hombres es un gran avance. Pero es simplemente lo más lejos que puede llegar. No es que esté mal, es sólo es que eso, un producto de su época.

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    1. Querida Scarlett, gracias por tu aporte. Mina para su época es una adelantada, pero no para las audiencias modernas que admirándola sienten que ha dado todo lo que puede dar. Por escasez de tiempo y espacio (que se acercan las fiestas y ni he podido hacerte el esquema prometido de Las Puertas) no mencioné todas las obras del Siglo XXI que giran en torno a Mina, novelas románticas como Dracula in Love de Karen Essex o Dracula my Love: The Secret Diaries of Mina Harker de Syrie James,. En el filme The League of Extraordinary Gentlemen ella es vampira con poderes sobre los murciélagos. Ahora, no estoy totalmente de acuerdo con algunas clonaciones del personaje, en el comic es una virago-calzón suelto que da más patadas que la Lisabeth Salander.

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  6. Tanto Estelwen como Scarlett mencionan el magnetismo sexual de Dracula que fue lo último que Stoker tenia en la cabeza (recordemos que Dracula es Sir Henry Irving, el odiado y abusador patrón del pobre escritor). En el libro, Dracula es un vejo feo con colmillos y uñas largas. La idea de verlo como sex-symbol surge de su puesta en escena. Los actores más populares (y por ende los más sexis) fueron los que interpretaron a Dracula en el teatro, y la audiencia veía a un guapetón ahí hincándole el diente a una señora pechugona, y claro ya les bajaba el morbo. Aparte que eso de morder a una mujer, obvio que no era por hambre. De ahí viene el cine y Bela Lugosi y Sir Christopher Lee, ambos fueron símbolos sexuales que a mi me dejaban fría. Yo le encuentro su atractivo a Sir Chris, pero no como Dracula, hasta como Sauron se ve más sexi.

    Estelwen dijiste que todas hemos tenido fantasías con vampiros. Yo sé que mi Beta Scarlett concuerda, pero hijas, yo no. Que los vampiros colmilludos ahí deben tener un aliento peor que yo después de comerme un encebollado. A lo más estoy haciendo una excepción con Alexander Skarsgard en True Blood y eso porque en mi tercera edad estoy desarrollando afición por los escandinavos (ugg y a mi que no me gustan los rubios).
    Toda esta autorreferencia es para decir que debo ser freak, porque las imágenes de vampiros siempre han estado ligadas a la sensualidad, pero conmigo no van. A mi me han funcionado solo dos de esas imágenes draculianas, Langella y Oldman. No precisamente por su atractivo. Langella tiene esos ojos sicilianos que matan, pero su actuación (con excepción de sus escenas con Lucy) es bastante “camp” (por la influencia de su trabajo en Broadway) y Gary en el pellejo del Príncipe Vlad parece cruce entre Jack Sparrow y Meñique camino a una fiesta de disfraces. Lo que me los hizo eróticos es un elemento que ni a Stoker ni adaptadores anteriores se les habría ocurrido, la idea del vampiro como héroe trágico. Y esa no la inventó Coppola, sino Dan Curtis que la usa por primera vez en su serie “Sombras Tenebrosas”.

    http://reinosdefabula.blogspot.com/2012/05/erase-una-vez-en-collinwood-la.html

    Como dices Scarlett, la versión Langella tiene ese elemento crucial, ver el lado humano del vampiro enamorado. Ósea El Conde trata a Lucy mejor que el pobre Jonathan que es un verdadero patán. Lo mismo ocurre con Gary Oldman que lo vemos más preocupado de Mina que Keanu al que se lo regalo a las Novias.

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  7. Técnicamente hablando, a los vampiros no les puede oler el aliento porque al ser muertos vivientes no tienen bacterias en la boca que descompongan los restos de comida, que es lo que provoca el olor del aliento en las personas. Supongo que es otra razón por la que los vampiros parecen sexys: al no estar vivos, no sudan, no pueden oler mal, no tienen necesidad fisiológicas incómodas (por decirlo de alguna manera XD)... eso los hace más perfectos que el mortal común, un poco como el ideal irreal de caballero andante o dama enamorada de las novelas medievales, que ya decía Cervantes en "El Quijote" que no parecían humanos porque parecía que no les hacía falta comer, ni lavarse, ni ir al baño; siempre estaban perfectos XDD

    En cuanto a Mina, estoy con Scarlett. Cierto que comparándola con las mujeres de hoy en día sus actitudes no son modernas, pero es que una novela no se puede, ni se debe, desligar del momento histórico en el que fue escrita. ¿Por qué? Porque, si no, es inmposible de comprender la intención del autor al escribirla. Es natural que la forma de pensar de los personajes no nos parezca igual que la nuestra; ¡si fue escrita hace ciento cincuenta años! Para la mentalidad de la época, Mina es un personaje feminista que aboga por un papel más activo e igualitario de la mujer entre los hombres, y es así como debemos verlo, porque si tratamos de juzgarlo con los ojos de nuestra época nos equivocaremos. Es como si alguien del siglo XIX viera, por ejemplo, "Thelma y Louise"; desde la mentalidad victoriana puede que el espectador pensara que el final es una justicia poética, un escarmiento para las mujeres que creen que pueden comportarse de ese modo, una viso para que todas sepan a dónde lleva ese camino. Pero nosotros, que somos de la época de esa película, sabemos que el final es un grito de protesta contra la constricción social que (aún) sufrían las mujeres entonces. Es necesario ver las obras de arte desde los ojos de la época en que fueron escritas; si no, es imposible que entendamos cuál era la intención del autor.

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    1. Gracias por aclararme la fisiología vampírica. La verdad es que nunca la había pensado mucho. Lo de que no van al baño, me vine a enterar esta temporada de True Blood. Lo que me cuentas me hace ver cual es el atractivo, no solo del amante vampiro, sino de ser vampiro y ahí entra lo que decías que Las Novias de Dracula son esclavas. De acuerdo, pero también son mas poderosas que Lucy y Mina, tienen el poder del vampiro, son inmortales, no se enferman, no envejecen, no necesitan comer mucho, no van al baño, no necesitan aplicar para una tarjeta de crédito (nunca he sabio de un vampiro pobre), no necesitan vehículos porque vuelan, traspasan paredes, etc. Ahora si entiendo el poder de ser vampiro y es ese don, esa posibilidad que la Mina de Stoker rechaza. En eso demuestra un gran carácter.
      Soy la primera en reprochar (aunque es clamar en el desierto) que se separe una obra, actitud o evento histórico de su contexto cronológico. Pero si situamos a Mina en la literatura de su época sigue siendo un símbolo del status quo, una defensora de valores burgueses. Dracula es del 1897, la literatura victoriana de esa década se caracteriza por obras especulativas, de ciencia-ficción, fantásticas y neo-góticas. En general, la mayoría de esas novelas o carecen de personajes femeninos o estos son relegados. En ese sentido, Stoker le da un gran poder a Mina, pero porque pasa a ser una portavoz de las fuerzas del orden. Si tomamos a Dracula como novela de invasión, un género que no suele incluir mujeres, Mina es el símbolo de Britannia, una Britannia un poco xenófoba que esté diciendo “yo no voy a dejarme seducir por modas extranjeras o por ideas revolucionarias que vengan del este de Europa” (hay que pensar que el comunismo, el anarquismo, todos los-ismos estaban entrando en Inglaterra desde Rusia y los países de su esfera). El rechazo de Mina a lo que ofrece el vampiro va unido al abrazo de los ideales conservadores. Ella puede ser útil, enérgica pero sin salirse de su esfera porque eso seria seguirle el juego de Dracula.
      Lo que pasa es que para admirar a Mina hay que aceptar que se puede ser fuerte y conservadora, que hay vigor y atractivo en serlo. Lamentablemente los últimos cincuenta años nos han creado repugnancia por esos ideales que Mina personifica. Examinando a los escritores contemporáneos de Stoker, los que hoy consideramos clásicos victorianos (Thomas Hardy, Henry James, Somerset Maugham), todos se especializan en heroínas transgresoras, rebeldes que quieren salirse de molde y que son castigadas por eso. Mina es lo contrario y por eso triunfa (a diferencia de las versiones fílmicas europeas en las que muere, protegiendo a su comunidad). Ella representa la necesidad de atender al colectivo por sobre los deseos individuales ya que lo primero es una forma de autoprotección. En eso se desliga de la Mina de Coppola, de Bella y otras “novias de vampiros” que solo pueden lograr su felicidad independizándose del colectivo.
      Este debate está muy interesante, gracias por contribuir.

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  8. Es cierto que Mina, como personaje, se mantiene dentro del modelo victoriano... pero con matices. Creo que hay dos puntos principales que separan a Mina de la clásica dama victoriana:

    1) Es una mujer fuerte que decide por sí misma. A diferencia de Lucy y de su madre, por ejemplo, no cumple el estereotipo victoriano de "dulce y delicada florecilla a la que hay que proteger y mantener en la ignorancia de todo porque si no se desmaya". Mina sabe lo del vampiro, sabe el peligro que corren ella y sus seres queridos, y a pesar de ello dice "yo quiero luchar codo con codo junto a los hombres, yo quiero estar en primera línea con ellos", y lo que es más, los hombres le hacen un hueco entre ellos porque la admiran y la ven como la líder espiritual del grupo, por decirlo de alguna manera.

    1) Mina no rechaza a la "nueva mujer" de la que tanto se está hablando, sino que muestra curiosidad y hasta afinidad por ellas. Hay que tener en cuenta que en la época en la que "Drácula" fue escrito (1897), algunos movimientos feministas en Inglaterra se habían vuelto radicales y hasta violentos (el WSPU, por ejemplo, además de los tradicionales medios de propaganda como los mítines y las manifestaciones, recurrió a tácticas violentas como el sabotaje, el incendio de comercios y establecimientos públicos, o a las agresiones a los domicilios privados de destacados políticos y miembros del Parlamento). Eso hacía que muchas mujeres vieran con simpatía a las feministas pero por miedo o aprensión no se atrevieran a militar directamente junto a ellas. Mina, a juzgar por su actitud, es así: ve con curiosidad y agrado el feminismo pero no es el tipo de persona que se dejaría detener en una manifestación, que lanzaría piedras contra los políticos o que se arrojaría a los pies de un caballo de carreras como símbolo de protesta (como hizo realmente en 1913 la activista Emily Davidson, que murió como consecuencia de este acto).
    El hecho de que Mina Harker mire con simpatía a la "nueva mujer", y sienta deseos de una mayor libertad sexual y una menor rigidez moral, ya la distancia bastante de lo que se esperaba de una mujer en la Inglaterra victoriana.

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  9. Tienes toda la razón cuando dices que a pesar de todo Mina no es una revolucionaria, no se sale del molde ni se rebela contra los hombres. Pero es que, relamente, no le hace falta. Los hombres que están alrededor de Mina (Van Helsing, Jonathan, Arthur, John Seward y Quincey) son perfectos caballeros, sin rastro de prepotencia, arrogancia o machismo, que se comportan con gran sensibilidad y admiran profundamente el valor, la fuerza y la inteligencia de Mina en lugar de censurarlo. Es cierto que se asombran ante ello, dando a entender que no lo consideran común, pero no lo condenan. La actitud de los protagonistas masculinos es más "qué extraordinario que sea una mujer tan fuerte y valiente, ojalá hubiera más como ella", que "vaya, una mujer fuerte y valiente, eso va contra natura; reprimámosla todo lo que podamos". Ella no es una dama en apuros, tampoco es una rebelde extremista; sencillamente, los hombres la aceptan en igualdad y ellos y ella se salvan y se sostienen mutuamente, los unos a los otros.
    Realmente, el único hombre del libro que trata de someter, dominar y doblegar a Mina (intentando transformarla contra su voluntad en algo que ella no quiere ser y obligándola a convertirse en una de sus amantes) es el propio Drácula. Y él, precisamente, es el único hombre de la historia contra el que Mina se rebela activamente.

    Yo creo que todo esto muestra que Bram Sotcker abogaba por un feminismo moderado, en el que los propios hombres fueran los primeros en darse cuenta de que las mujeres tienen mucho que decir y hacer y que no es justo tratarlas a todas como pálidas y temblorosas florecillas; si quieren saltar al ruedo, pueden hacerlo, no en plan "yo contra el mundo y a la mierda todo", sino codo con codo y en armonía con los hombres, que deberían ser sus aliados naturales y no sus enemigos.
    Vamos, que Stocker (igual que Mina) era un reformista, pero no un revolucionario. Y me parece muy bien. Las cosas no sólo se cambian desde la ruptura absoluta, también se pueden cambiar desde una posición conservadora. Lo importante, en última instancia, es que Mina tiene ideas propias, es escuchada, y se respeta su derecho a elegir. Y ella elige libremente y se convierte en un elemento fundamental para el triunfo de la historia. Al fin y al cabo, en eso consiste la libertad de la mujer: en que podamos elegir por nosotras mismas lo que nos conviene más, incluso si elegimos un estilo de vida convencional porque eso es lo que más nos va.

    Actualmente, estamos llegando al extremo de que parece que si una mujer no opta por ser madre soltera, fóbica al compromiso, adicta al trabajo, divorciada, infiel o lesbiana, es que no es feminista. Y se puede ser feminista y defender la igualdad entre sexos estando felizmente casada y teniendo niños. Hay que recordar que lo importante no es la opción que elegimos, sino lo libres y formadas que somos para elegirla. Esta lección, que creo que no deberíamos olvidar, es la que nos dan libros como "Drácula" o "Jane Eyre".

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    1. Todo este debate me ha llevado a la conclusión (a la que llegaste tú) de que si el hombre es un verdadero caballero, atento y respetuoso, no hay necesidad de que la mujer rompa moldes. Después de todo hay muchas mujeres que solo se realizan como esposas y madres. Yo tenia una amiga que era catedrática y que la única terapia que la desestresaba era el trabajo doméstico. Como dices, el problema del feminismo radical es que (como las sufragistas desmesuradas) termina siendo un terrorismo intelectual y no deja a la mujer elegir. Gracias por hacerme entender a Mina

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    2. Gracias a ti por hacerme pensar en ello, la verdad es que nunca le había dado tantas vueltas al personaje de Mina y al feminismo en Drácula hasta que tú has propiciado este debate en tu blog ^^U

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