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(foto de culture.com) |
Este año hemos visto dos versiones fílmicas de Blanca Nieves. El año pasado vimos “Tangled”,
adaptación animada de Rapunzel, y a Amanda Seyfried huir del Lobo Feroz en “La Chica de la Capa
Roja”. Pronto tendremos a Angelina Jolie como un hada ofendida en “Maleficent”,
basada en La Bella Durmiente. En pos
de la siempre vigente fantasía, Hollywood
ha encontrado una inspiración en los cuentos de hada.
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Angelina Jolie en "Maleficent" (foto de thehollywoodgossip.com) |
Toda obra de ficción tiene su orígen en algún mito y los cuentos de
hadas son una variación “urbanizada” del mito y la leyenda folclórica. Se basan
en ellos y conservan sus arquetipos, tal como refinan
elementos sobrenaturales que en el
pasado fueron creencias religiosas. En del cuento de hadas sobreviven seres que
antes representaban un peligro para quienes creían en ellos: duendes, dragones,
troles, sirenas, brujas y, por supuesto, hadas. En los cuentos ocurren cosas
prodigiosas, los animales hablan, la gente sufre metamorfosis, las fregonas se
vuelven princesas, los sapos se vuelven príncipes. Es ese espacio hasta los reyes deben someterse a los designios
de magos y hechiceras y las princesas son encantadas por hadas celosas.
Hay quienes verán en
estas fábulas meros relatos para hacer dormir a los niños, nosotros, los "Fantásticos”, reconocemos en
ellos el origen de nuestro género favorito. No es de sorprender que Hollywood concuerde con
esta última percepción y le arrebate al estudio
Disney su mayor fuente de inspiración. De ahí nacen estos nuevos filmes que
pretenden darle a viejas ficciones un ángulo más sofisticado.
Este año tuvimos dos visones del la historia de Blanca
Nieves. Si bien "Mirror, Mirror” es una parodia jocosa, “Blanca Nieves y
el Cazador” es más que un simple intento de desligar a Kristen Stewart de los vampiros.
Los críticos han ninguneado este último filme haciendo hincapié en que lo único
que vale en él es Charlize Theron en su retrato de la pérfida Reina Ravenna,
que en malevolencia deja chica a Cersei.
Aunque pretenda ser una victima de una sociedad patriarcal, Ravenna termina siendo
la mayor enemiga de sus congéneres. No solo intenta matar a su hijastra, pero
además es el mayor peligro de las mujeres de su reino, cuya savia vital mantiene
su belleza fresca en una variación de la leyenda de Elizabeth Bathory.
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(Foto de guardian.co.uk) |
En esta versión, Blanca Nieves deja atrás el estereotipo de
damisela en apuros, para convertirse en una amazona guerrera, que ya sabemos
que las nenas en armadura están de moda. ¿Será que Kristen está lejos de ser mi
actriz favorita, que sus peligros y batallas me dejan fría (aparte del episodio
del Bosque Negro que me encantó)? A mi el que me gusta es El Cazador. Desde
que lo incluyen en el titulo, ya no están diciendo que el personaje de Chris Hemsworth
es tan importante o más que la heroína. Ciertamente es más importante que el pobre
príncipe William que no sabe qué pinta en este cuento.
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(foto de digitalspy.com) |
Resulta curioso que en un intento por darle a la trama un sesgo
feminista o hacer más compleja a la heroína, se termine privilegiando a quien es el
verdadero protagonista. El Cazador es un
gruñón, antisocial, medio borracho y obsesionado con resucitar a una
esposa muerta, pero que termina de
protector y mentor de Blanca Nieves a quien se supone debe matar. Sin El
Cazador hubiese encontrado este filme inaguantable y es que él es quien proporciona
un equilibrio a una historia que sin ser romance, es de pareja.
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(moviesabout.com) |
Si Blanca Nieves y su Cazador han logrado satisfacerme, no
puedo decir lo mismo de “La Chica de la
Capa Roja” que acabo de ver en HBO. De pequeña ningún cuento me daba mayor
terror que La Caperucita. Tal vez, porque décadas antes de leer The Uses of Enchantment de Bruno
Bettelheim, yo ya sabia que el Lobo Feroz era un hombre peligroso que no
únicamente devoraba (léase, las hacia caer en actos sexuales) Caperucitas,
además les mentía fingiendo ser un personaje benévolo.
Por eso me encantó "The Company of Wolves”, esa visión
gótica de Neil Jordan de Caperucita Roja. Aparte de demostrarnos que el cuento
es una metáfora del angst adolescente
y del despertar de la sexualidad, el guion adopta una postura positiva
hacia la licantropía y ofrece un par de
lecciones morales tal como que el deseo combinado con compasión supera todos los miedos. Inolvidable la escena
final en que Caperucita transformada en lobo huye con su licántropo.
Nada de eso me brindó la de la Capa Roja. No niego que es un
buen relato de misterio. La identidad del hombre lobo me resultó una sorpresa,
pero ya estoy aburrida de ver tantos cuentos de pueblos paranoicos que ante peligros
sobrenaturales acaban cayendo en manos
de amenazas mayores, los fanáticos religiosos.También tengo un problema con un
reparto que no me atrapa y con una Amanda
Seyfried sosísima que no llega a ser mas que una serie de iconos, La Bella del Pueblo,
La Bruja, La Carnada para el Hombre-Lobo, etc. Ni ese final ininteligible que
nos da a entender que Valerie vive
esperando a su licántropo salva un filme lleno de clichés.
Un problema de traducir el cuento infantil a la pantalla es
que se le depura de lo mejor, y se promueven los clichés más babosos y
personajes y situaciones acartonados. Se evita cualquier controversia. Por
ejemplo, en la versión original del cuento de Rapunzel antes que la bruja haga un Jaime
Lannister y defenestre al príncipe, éste se las ha arreglado para preñar a la
heroína. Nada de esto fue incluido en “Tangled”. En una versión barroca
italiana La Bella Durmiente es violada en su sueño por El Príncipe quien, tras
su experiencia necrófila, la abandona. A Aurora no la despierta un beso sino
los dolores del parto. Inclusive en la refinada versión de Charles Perrault,
el Príncipe es hijo de una ogresa caníbal que quiere devorar a sus nietos. No
creo que se atrevan a incluir estos detalles en “Maleficent”.
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(Foto de Wikipedia) |
Ya es hora de que Hollywood, que tanto se ufana de no tener tapujos
y de ser audaz hasta el punto del mal gusto, se atreva a desvincular al cuento
de hadas de su aura infantil. Que descoloque al espectador ofreciendo todo lo
que el cuento puede aportar en su exploración de la psiquis humana aun en sus
aspectos más tortuosos.
Para eso deben
dejar atrás cuentos demasiados conocidos que ya en la
imaginación popular están circunscritos a versiones infantiles. Hay muchísimos cuentos que merecen oportunidad de interesar a
públicos en ambos lados de la categoría G, que después de todo edad no es sinónimo
de madurez ni intelecto. Si queremos oscuridad ahí está mi cuento favorito, Piel de Asno, que inicia con un padre
que quiere implantar el incesto en su familia. La Hija del Rey del Pantano, uno de los cuentos menos conocidos de
Andersen, incluye metamorfosis, animales parlantes, y un viaje en el tiempo,
pero su base es una violación de la que nace Helga, la protagonista.
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Jean Marais y Catherine Deneuve en una versión fílmica de "Piel de Asno" de los 70's (foto de sensacine.com) |
Las Mil y una Noches
brinda una riqueza de material fantástico e incluso de ciencia ficción
fusionada con los matices de la tragedia humana. Y como esos hay millares de
ejemplos que los productores de Hollywood deben recordar en su búsqueda de
material fantástico. ¿Qué cuento de hadas querrías ver convertido en filme?