Creo que todos quisiéramos
una oportunidad de regresar al pasado y cambiar muchas cosas. Eso le ocurre a Úrsula,
la protagonista de esta serie inglesa. Úrsula muere al nacer para luego tener
la oportunidad (casi una docena de veces), de revivir y cambiar las
circunstancias que la llevan a morir en su infancia, adolescencia y madurez.
Solo que cada vez enfrenta obstáculos que parecen insalvables. Basada en el
superventas de Kate Atkinson, que en
español se llama Una vida tras otra , encontré su adaptación en Tubi y
espero puedan encontrarla en otra plataforma.
En Londres 1940, Úrsula
(Thomasin McKenzie de JoJo Rabbit) despide a Teddy, su hermano
preferido, que se ha unido a la Real Fuerza Aérea. Durante la cena, contemplan
la posibilidad de revivir sus vidas, evitando cometer los mismos errores. Úrsula
ignora que ella ya lo ha hecho. Que murió durante el parto de Sylvie, su madre,
solo atendido por la criadita Bridget. Úrsula tuvo otra oportunidad y alcanzó a
ser revivida por un médico, solo para morir a los cuatro años ahogada en el mar
durante un paseo en la playa.
Silvie y Ursula
Aunque Úrsula no tiene
memoria de vidas pasadas, posee un instinto que le permite evitar situaciones
que anteriormente la llevaron a la muerte. Así en vidas subsiguientes se aleja del
mar y de las ventanas altas. Lo que no puede evitar son sucesos foráneos e
históricos tales como la gripe española a la que sucumbirá en casi cuatro ocasiones.
Como la portadora del germen es Bridget, que lo ha contraído durante los festejos del Armisticio,
Úrsula intenta alejarse de ella, prohibirle la entrada a su casa y finalmente
la arroja por las escaleras. La vapuleada criada no puede ir a Londres y así
salva su vida y la de su agresora.
Sylvie se da
cuenta que su hija sufre de un problema mental y eventualmente Úrsula acaba con
un psiquiatra y no sigo. En los próximos episodios veremos a Úrsula crecer, enamorarse, casarse, tener una hija, pero las
experiencias de su propia mortalidad la harán melancólica y timorata. Aun así, el
personaje nos llega porque sabemos lo que ha pasado, algo que ella desconoce.
Desde un punto de
vista místico, incluso de religiones que creen en la reencarnación, el espíritu
de Úrsula ha sido dañado y eso le impide ser feliz. La moraleja es que, aunque
podamos cambiar nuestras acciones, hay factores externos, incluso históricos,
que manipulan nuestro destino. Por otro lado, hay una advertencia que debemos
aceptar lo bueno y lo malo que la vida nos ofrece.
Life after
Life aprovecha las muchas
vidas de Úrsula para brindarnos un retrato de la evolución histórica y social
de Inglaterra desde 1910, el año en que nace la niña. Vemos las dos guerras
mundiales, mencionan la Gran Huelga del
’26 con el odioso Maurice, el hermano mayor de Úrsula, uniéndose a las fuerzas
de la oligarquía en contra de los huelguistas.
Los Todd acompañan a su padre camino al frente
Un personaje
importante es la Tía Izzy interpretada por Jessica Findlay-Brown, que nunca llegó a hacer carrera tras su
intempestiva marcha de Downton Abbey. En la serie, tras matar otra vez a
la sobrina, con su pésima manera de conducir, se convierte en parte importante
de la vida de Úrsula. A Sylvie le molesta su cuñada quien después de
conducir una ambulancia durante la Gran Guerra se dedica a vivir de manera independiente
y bohemia gracias a una columna semanal que escribe titulada “Las aventuras de
una moderna solterona”.
Izzy a punto de matar a su sobrina
La serie no nos cuenta―como
en la novela― que los reparos y fastidio de Sylvie se deben a que,
en su adolescencia, Izzy tuvo un hijo (con un hombre casado) al que dio en
adopción. El hecho es que Izzy quiere que Úrsula tenga más vida que la que le
impone Sylvie. Así le ofrece su primer cigarrillo, le regala perfume francés y
hace los arreglos para que su sobrina aborte, luego que es violada y embarazada por un amigo
del hermano.
Tras renacer
varias veces, Úrsula, gracias a Izzie y a su psiquiatra, el Dr. Klallen, desecha su miedo morboso a morir, y goza de
una feliz adolescencia. Eso hasta que, en una escalera,el americano Howie la viola. Izzie consigue
que un médico le practique un aborto a la sobrina. Úrsula contrae una infección
y sus padres son avisados.
Sylvie le brinda
a su hija un desprecio que asombra a quienes creen que la chica solo sufrió de
un envenenamiento a la sangre. Desolada, e incapaz de seguir con una vida
normal, Úrsula abandona su familia y sus estudios. Se traslada a Londres donde
se gradúa de una escuela de secretariado. Consigue empleo, pero vive casi como
ermitaña en un cuartito donde su única amiga es la botella.
Un día, un extraño la recoge después de una caída en
la calle. Tres semanas más tarde, Úrsula se casa con el extraño. Derek resulta
ser un despreciable narcisista que la humilla y golpea y nos pasamos un capítulo
deseando que le llegue la muerte a Úrsula para acabar con tanto infortunio. Por
fin el marido le parte la cabeza con un cenicero, Úrsula resucita y en su nueva
reencarnación se defiende a golpes de su cuasi violador cambiando su vida. Me detengo
aquí y paso a hablar de la novela.
Mi hermano me la prestó
advirtiéndome que tenía “poco de sobrenatural”, lo cual es cierto. Agregaría que es un volumen
pesado que pudo ser más breve y se le agradece a la adaptación haberle
recortado mucho de lo superfluo. También el haberla organizado de una manera más
coherente y cronología. El libro comienza con Úrsula matando a Hitler (¡!) y
eso puede hacemos creer que es el centro de la trama cuando solo es parte de
una de las muchas reencarnaciones.
Hay muchos personajes
que han desaparecido, tal como subtramas
que realmente no se mencionan como el bebé regalado de la tía o la doble vida
que Silvie lleva en Londres con amistades que nadie conoce. Lo que la serie
hace es mostrarnos a Úrsula en tres facetas. La primera es víctima de los
hombres.
La pequeña Ursula
La segunda es
mujer que controla su destino. Evita la violación, va a Oxford, y tiene una
breve carrera de maestra de inglés en la Alemania de Los 30. Sostiene un
romance con un joven alemán que acaba cuando lo sabe nazi y muere anciana en
Los 80, habiendo hecho carrera en el sector administrativo del gobierno. En la
tercera faceta se casa con el alemán, tiene una hija, queda atrapada en el
Tercer Reich y se suicida para evitar caer en manos de los rusos. Es entonces,
otra vez, víctima de circunstancias históricas.
Estéticamente es
un filme hermoso que sabe utilizar el paisaje natural. Las actuaciones son
respetables. Jessica Brown Findlay no tiene un rol muy difícil. Es divertido
ver actuaciones casi cameo, de Saura Lightfoot-León (The Agency) como líder de las Bund Deustcher Madel y Louis
Hoffmann (Dark y All the Light We Cannot See) como el amante nazi
de Úrsula, y esposo y padre de su hija en otra reencarnación. Sin embargo, hay
algo de monótono y melancólico en ese constante renacer y morir. Un fatalismo
al que le falta el humor de Russian Doll o El día de la marmota.
Ursula y su amante nazi.
Contenido
Violento y Gore: La vida
de Úrsula está marcada por hechos violentos, sus muchas muertes, su agresión a Bridget,
su intento de magnicidio, ese periodo en el que es violada y luego sucumbe a
los golpes del marido, pero no hay nada gore.
Contenido
Sexual y Desnudos:
Tenemos una violación , y a Úrsula en varias ocasiones en la cama con diferentes
hombres, pero no hay desnudos.
Factor
Feminista: A pesar de que
Úrsula está rodeada de mujeres independientes (su tía) y semi independientes
(su madre) está dominada por su miedo a la muerte que la lleva a caer en
trampas de otros personajes masculinos, su hermano Maurice, su violador, y su
marido. Los únicos hombres buenos de la historia son su padre y su hermano
Teddy.
La familia es todo lo que Ursula ama
Factor
Diversidad: Cero. Increíble
para una serie inglesa. Tan conscientes de esa falencia están los productores
que en una ocasión en que Úrsula muere en el Blitz en un refugio, la acompaña
un crisol de razas (una hindú y un negro). En una reencarnación, Úrsula
descubre que Jimmy su hermano menor es gay.
¿Si pudieras vivir de nuevo tu existencia pasada qué
cambiarias?
Teníamos miedo y
por razones legitimas. Adaptar una novela casi sin diálogos, con cientos de
imágenes sobrenaturales, y con constantes saltos de tiempo parecía tarea
irrealizable. Mas si la ponían en manos de Netflix. Nos ha asombrado que se ha
podido hacer y que es un espejo de un libro considerado una obra maestra de
literatura.
Existe una
confusión sobre las declaraciones de Gabriel García Márquez respecto a este
magno opus. Se cree que él no quería que su obra fuese llevada a la pantalla.
Hay algo de cierto en eso, pero la realidad de sus palabras es que escribió Cien
Años …de manera tan criptica que fuese imposible adaptarla. Pues el equipo
de esta producción ha superado esa valla.
Lo que el premio
Nobel afirmase es que―y la sabia de ambos―es que existe una
dinámica diferente para escribir guiones y escribir novelas. . Refiriéndose
puntualmente a Cien Años de Soledad, Gabo relataba que muchos lectores
se identificaban con los personajes o los identificaban con parientes, amigos o
conocido. El asignarles rostros de actores específicos destruía esa
identificación. Yo tengo mis problemas con el elenco, que me reservaré, pero
como que los personajes no se asemejan a la imagen física que me había
imaginado.
Los directores
Alex García López , Laura Mora y su gente comenzaron por apoyarse en dos
factores: el primero fue ordenar los eventos del libro de acuerdo a un orden cronológico.
La novela comienza en un futuro remoto: Aureliano Buendía enfrenta un pelotón
de fusilamiento y evoca un momento de su infancia, cuando su padre lo llevó a
conocer el hielo. De ahí pasamos a un Macondo ya fundado adonde llegan
Melquiades y su tribu de gitanos y para el tercer episodio retrocedemos para
saber por qué Jose Arcadio Buendía y su esposa Úrsula Iguaran abandonaron su
tierra para internarse en la selva en busca del mar.
Pues aquí
comenzamos por la boda de Los Buendía; seguimos con el duelo entre José Arcadio
y Prudencio; el exilio, acompañados de amigos fieles; la infructuosa búsqueda
del mar; el nacimiento de Arcadio y la fundación de Macondo. Eso da fluidez al
relato y nos permite apreciar lo visual, especialmente el paisaje que va desde
lo desértico con cactus del pueblo de donde son originarios los Buendía hasta
ciénagas y junglas para acabar en las esplendorosas playas de Barranquilla.
Si agregamos que
han retenido una voz narradora que explica-con las palabras del texto lo que va
ocurriendo junto con pensamientos de los personajes, no hay manera de que el
espectador se pierda. Toda la serie mantiene nuestros sentidos alerta y de paso
conocemos e identificamos a los personajes.
Ursula y José Arcadio
Existía también
el temor―en mi caso acrecentado por la nueva y bochornosa adaptación de Como agua para chocolate―de que
esta versión restase importancia al realismo mágico. No ha sido así. A cada
paso nos percatamos que esto ocurre en un universo donde prima lo real
maravilloso desde esas creencias de que la endogamia produce niños monstruos
hasta los imanes de Melquiades. Aunque ambos pueden ser posibles, mientras no
veamos niños con cola de puerco podemos dudar o no, tal como el ver objetos que
hacen moverse otros objetos , aun conociendo la explicación científica, nos parece
un acto prodigioso.
Incluso antes de
llegar a Macondo lo extraordinario persigue a los Buendía como esas puertas que
se cierran solas sin que ráfaga de viento las empuje o el espectro de Prudencio
que se vuelve presencia constante en la casa del hombre que le quitó la vida
hasta empujar a José Arcadio y a los suyos a emigrar adonde el fantasma no los
persiga.
Prudencio
Las actuaciones
son adecuadas y la historia se va desarrollando de manera lineal, nacen niños
que se vuelven hombres, desaparecen personajes como José Arcadio Jr., su madre
que va en su busca, y retorna con hermanos indígenas, Llega pronto la niña Rebeca,
portando un saco con los huesos de sus antepasados y con ella la enfermedad del
insomnio. Ese es el menor de los males que acarreará Rebeca. También retorna
Melquiades que había muerto, pero resucitó. Así se suceden los detalles
prodigiosos que aumentan a medida que Macondo crece y se pone en contacto con los
males de la civilización.
Melquiades
Podríamos decir
que los ocho episodios capturan la esencia del libro con modificaciones menores.
¿Cuáles son estas? Diría que antes de mencionarlas tenemos que recordar que
Netflix busca atraer a públicos diversos. Cien Años de Soledad podrá ser
una obra maestra de la literatura, pero no es un cebo para toda audiencia. Se
lee más fácil que se ve―he ahí el secreto de su difícil adaptación―y no
tiene mucha acción.
Por eso ha sido
en los episodios finales donde más cambios se han hecho, debido a que ahí se
sale del marco fabuloso y se entra en la historia. En este caso la de una
revolución armada entre liberales y conservadores que duraría décadas a fines
del siglo XIX y entrado el XX. Lo que se ha hecho en realidad es agilizar la
trama con mucho balazo, mucha violencia, mucha muerte que es lo que busca
cierto público.
Por otro lado, la novela de García Márquez traía muchos
elementos que ofenden las sensibilidades modernas. Aunque ni en Colombia ni en América
Latina se prohíbe el matrimonio entre primos, para el televidente
estadounidense son perfectamente comprensibles las supersticiones que rodean el
producto de tal unión y que atormentan a Úrsula.
El incesto en la
obra de Gabo toma otros carices. Cuando Úrsula llama “puta” a su amiga Pilar al
enterarse que es amante de su hijo, no es porque haya diferencias de edad entre
ella y José Arcadio. Tampoco porque Pilar haya sido partera en el nacimiento de
su joven amante, sino porque esos amores han empujado a José Arcadio a
abandonar a su familia. Otro que está enojado con Pilar es Aureliano, el
hermanito de José Arcadio, pero cuando crece se acuesta y preña a Pilar. Su hijo
Aureliano José se cría con los abuelos y ya de mayorcito anda acosando
sexualmente a su tía Amaranta.
Pilar Ternera
Habiendo tanto
incesto en la novela, me hizo gracia que un reseñador colombiano (joven) en YT
armase todo un escándalo por lo que determinó “un asco”, una relación
incestuosa que no es tal. Se refiere a Rebeca y José Arcadio. Un absurdo total
puesto que no solo no los unen lazos sanguíneos, además acaban de conocerse. El
que Rebeca se haya criado con los padres de su amante no afecta a José Arcadio,
puesto que no estuvo ahí, para él es incluso más desconocida que Pilar Ternera.
Sin embargo, es innegable
el rol que el incesto juega en esta obra y antes de acusar a Gabo de degenerado,
tenemos que recordar que esta novela es
una epopeya combinada con mitos de origen y fundación. Agradezco a Gato Sir
George que me ha hecho ver como el incesto hace esa aparición en las épicas
griegas y en la leyenda artúrica (ni hablar de la Biblia) como indicación de la
superioridad de estos personajes. En este caso los Buendía, como ocurriera con
los Targaryen y Mellizos Lannister, son
los que trascienden reglas sociales y barreras morales en su auge. Ahí estará
su talón de Aquiles que provocará su caída.
Mas no quiero
adelantarme, ya que todavía falta mucho por contar y ver, y vamos a estar esperando con ansias la
segunda parte. Sorprendida todavía de lo bien que les ha quedado, la recomiendo
tanto para los amantes de la novela como para quien nunca la haya leído.
Contenido Violento
y Gory: Como dije, los
episodios finales traen la violencia histórica a Macondo, pero desde el
comienzo tenemos sangre y muertos. Un poco Gory el fantasma de Prudencio con
esa herida de lanza en el cuello y ese asqueroso tapón de esparto con el que
intenta evitar desangrarse.
Contenido
Sexual y Desnudos: Gabo
era muy dado a meter sexo en su historia, pero no era pornográfico. Ahora, en
Netflix, se han destapado para convertir cada uno de esos encuentros en escenas
pasionales y graficas, tal como aprovechan cualquier oportunidad para encuerar
a los actores.
Hay un detalle
que mucho incomoda al lector moderno, no a los de nuestra época, conscientes de
que en este universo mágico ocurre lo insólito. La pasión que Remedios Moscoso
despierta en Aureliano―hombre hecho y derecho― una nena de nueve años.
Aunque en la obra Aureliano se espera un par de años hasta que Remedios entre
en la pubertad para hacerla su esposa, el lector moderno verá
pedofilia y perversión en esa relación, por lo que la intérprete de Remedios es
una niña de como trece años.
Factor
Diversidad: Tenemos la
descripción de vida y costumbres de la Colombia costeña con actores que
representen las mixturas de razas;tenemos
gitanos; un italiano, el fotógrafo Pietro, y Úrsula retorna de su infructuosa
búsqueda de su hijo mayor en compañía de una pareja de indígenas que pasan a
ser parte de la Familia Buendía.
Aunque pequeño,
Portugal es un país lleno de tradiciones, de leyendas y folclore. En el 2023, la televisión portuguesa creó esta antología
que combina anécdotas históricas con creencias sobrenaturales del país lusitano
que van desde doncellas guerreras hasta el imperdible lobishomen.
El primer capítulo
cubre la leyenda de Inés Negra, un personaje semi histórico. Las crónicas
medievales cuentan que durante la guerra por el trono lusitano entre Enrique de
Castilla y Juan de Avis, una importante fortaleza, el castillo de Melgaҫo fue
asediado por las tropas de quien sus enemigos denominaban “El Rey Bastado”.
Situado en la frontera de Galicia y Portugal, Melgaҫo era un punto geográfico
que no debía estar en manos de castellanos, pero se le consideraba inexpugnable.
Finalmente, en
1388, se levantó el sitio. Entre los portugueses surgió el rumor de que se
había logrado vencer al adversario gracias al combate cuerpo a cuerpo de dos
mujeres, resultando triunfador la campeona del rey Juan de Aviz. Ya para el
siglo XIX, la leyenda era conocida. Inés
Negra era una vaqueriza que seguía al ejército, no se sabe si como guerrera o
soldadera. Al divisar entre las huestes castellanas a una pelirroja que parecía
ducha en combate, la desafió.
Aceptado el desafío,
comenzaron ambas féminas―dotadas de armas y cotas de malla― a
darse mandobles, pero hartas de tanto peso, se despojaron de sus cascos y
escudos y comenzaron una “pelea de gatas”, con mamporros, arañazos, patadas y
jalones de cabello. Finalmente, Inés Negra correteó a la pelirroja que tuvo
que buscar refugio en los muros del fuerte. Así se consiguió esa importante
victoria tanto estratégica como moral.
En la antología
se ha elaborado un poco en la biografía de Inés. Natural de Melgaҫo se
ha unido a una gavilla de bandoleros que sirven al Rey Bastardo. A Inés le
entra miedo cuando se les encarga llevar un cargamento hasta el Castillo de
Melgaҫo. Corre el rumor de que el motivo que éste es impugnable es
porque los castellanos tienen una guerrera que ha hecho pacto con el Diablo.
Solo Inés sabe que es Helena, la hermana a la que abandonó.
A pesar de esa premisa, el relato no tiene
aspectos sobrenaturales y más adquiere tropos de Juego de Tornos con una
doncella-caballero que es un poco cínica y escéptica del poder de los reyes que
exigen tanto del pueblo llano. La pelea final tiene dejos (sin tanta violencia
y gore) del enfrentamiento entre Los Hermanos Clegane.
Ines avista a su hermana
“ El pacto con el
Diablo”, el segundo cuento es más ligero y con tintes de comedia. Gonzalo, El
Fraile de Tagilde, es un monje nómada y guitarrista que goza de inmerecida fama
de hacer milagros. Por eso en el pueblo de Amarante es convocado para exorcizar
a un travieso demonio que no los deja en paz.
En la tercera
historia entramos en el mundo de fabulas, tipo Mil y una Noches. Salma,
hija de un alcalde moro (estamos en un Portugal pre-Reconquista), cree poder alejar
la tristeza de su padre recuperando el tesoro que perdió por culpa de una
hechicera. Para eso lo convence de no ejecutar a un peligroso pirata que será
su guía y protector en un viaje a tierras misteriosas y mágicas.
En “El Buey
Bermejo” seguimos en días de la Reconquista. Salí es enviado por el
Califa en busca del Príncipe Yusuf. En su camino, el emisario encuentra un
grupo de cadáveres, algunos moros otros Templarios. Entre ellos está el herido
Erkan, que revela ser un contrabandista moro. Erkan hace que Salí lo
lleve a la taberna del Buey Rojo, donde el emisario conocerá a otros personajes,
todos involucrados en la búsqueda de un tesoro legendario.
La quinta
historia nos lleva a un pasado más remoto cuando Lusitania era tierra de los
celtas. El jefe de un clan quiere escoger un sucesor y un marido para su hija. Justo
cae del cielo una inmensa serpiente en el Rio Mondego. El jefe determina que
quien mate a la serpiente será su heredero y esposo de su hija.
“El Niño Lobo”,
que cierra esta antología, alude a una
de las figuras más tenebrosas del folclore galaico-portugués: el lobisomen.
Estamos en el siglo XIX, una campesina destrozada por su esterilidad pide ayuda
a una Moura para poder embarazarse. Como he mencionado antes (y en mi novela)
en el folclore gallego y el portugués “Mouros” se refiere a una raza de seres
que habitan un mundo subterráneo, y poseen poderes mágicos, típica descripción
de hadas celtas.
La Moura concede
el deseo, pero el niño es extraño, arisco, violento, amigo de la sangre y que devora aves de corral
crudas y semi vivas. Para peor, en noches de luna llena se convierte en lobo.
Obvio que con esas credenciales va a ser repudiado por los aldeanos y por su
propio padre.
Lusitania
presenta una antología muy diversa que cubre diferentes géneros y épocas históricas.
Pasamos del siglo XIV a la Reconquista. Desde las épocas prerromanas al siglo
XIX. Tenemos leyendas históricas, cuentos de la tradición árabe, y terror
tradicional. Seguimos los modelos establecidos por los Hermanos Grimm; el Schwanke,
relato de humor campesino (“ El Pacto con el Diablo” ) y el Marchen, el
cuento de hadas típico con un héroe que debe destruir a un monstruo para así
obtener la mano de la princesa. En cambio, “El Buey Bermejo” sigue las pautas
de un relato de misterio donde varios pillos buscan un tesoro.
No estoy muy
familiarizada con la televisión portuguesa. He visto un par de cosas de época (Gloria, Los Misterios de Lisboa), pero no lo
suficiente para comparar. Tampoco conozco mucho a los actores. En este elenco
solo reconocí a Joana Ribeiro (Gloria, Das Boot) que interpreta a Elena en el episodio “Inés
Negra”. Solo sé que, si hubiese algo en la cinematografía o actuaciones que
estuvieran irremediablemente mal, yo lo notaria.
Voy a ser franca,
las leyendas me entran por el oído, me gusta o leerlas, que me las lean o
narrarlas. No necesito de props visuales. Me gusta imaginarme lo que está ocurriendo.
Por eso no voy a ponerme a discutir sobre la calidad de los efectos especiales.
No sabría decir si la serpiente del Mondego está mal diseñada o si debería
haber más maquillaje para el licántropo del último cuento.
Solo sé que la atmosfera, sea de misterio,
cuento de hadas o terror, es impecable y que “El Niño Lobo” me aterrorizó
precisamente por lo que no muestran, pero que se siente, una presencia
amenazadora constante. Me recordó al filme de la Hammer La Maldición del
Hombre Lobo donde solo al final Sir Oliver Reed muestra la máscara lobuna.
Contenido
Violento o Gory: Desde
luchas medievales hasta un niño que devora vivas a aves de corral, la violencia
y la sangre fluyen a través de esta colección.
Contenido
Sexual y Desnudos:
Ninguno.
Factor
Feminista: Tenemos una
doncella guerrera (Inés Negra) y una princesita que se hace a la mar a buscar
una tierra fabulosa, e incluso una campesina con una agenda, tener un hijo
cueste lo que cueste.
Factor Diversidad: Vemos a moros y cristianos, y los
primeros son interpretados por afro-lusitanos.
Se la considera
una de las 50 mejores novelas mexicanas, se la ve como un ejemplo de literatura
feminista, es parte de esa fascinación de las audiencias modernas con la comida
y su confección. Es entonces comprensible que después de casi 30 años de
llevársela a la pantalla, Salma Hayek Pinaud y la HBO hayan querido formatearla
como miniserie. ¿Pero les ha quedado bien? ¿Se han respetado las pautas que le
impuso Laura Esquivel? ¿O es nada más que una telenovela barata llena de
clichés?
AVISO: Esta nota
contiene spoilers del libro, filme y los primeros cuatro episodios de la
miniserie.
Antes que todo
quiero corregir la idea de que las variaciones en el guion se deben a que esté está
basado, no solo en Como agua para chocolate sino también en una secuela El
diario de Tita. Este último es en realidad una combinación de libro de
cocina y diario de vida. Siempre amiga de lo interactivo, Esquivel ha creado un
formato que a primera vista recuerda a un diario de colegiala. Sus tapas están
quemadas, indicio de que sobrevivió el incendio de Las Palomas, está escrito en
letra cursiva, incluye fotografías pegadas, flores secas y otros elementos que
solemos esconder en las páginas de un diario.
Página de El Diario de Tita
A pesar de que
muchas de sus recetas son incluidas en la miniserie, el contenido es nada más
que la perspectiva de la diarista de los sucesos narrados en la anterior
novela. Las novedades son pocas, tales como el que John tras recibir calabazas
de Tita, conoce a Shirley y forma una familia con ella o que Pedro avergonzado,
dedica el resto de su matrimonio a su esposa y ya no acosa sexualmente a la cuñada.
Nada de eso aparece en la miniserie. Se lo habrán guardado para la Segunda
Temporada. ¿Pero había necesidad de una Segunda Temporada?
La Obra de
Laura Esquivel
Muchos
concordamos en que la pequeña joya de
Laura Esquivel no ha tenido un buen trato en esta versión. Se le han hecho
cambios innecesarios e incomprensibles. No se ha respetado el realismo mágico
ni sus vínculos con el empoderamiento de la protagonista. Está por debajo de la
versión fílmica. No puedo evitar y hacer memoria de cuando debutaba la película
de Alfonso Arau en el cine y el impacto que tuvo en la imaginación popular (no
solo en la hispana) y en mi vida
La primera de mi
entorno que fue a ver Como Agua para Chocolate fue mi ex cuñada que
volvió a casa llorando. Me dijo que el personaje de Tita le había recordado mi
caso y que iba a hacer todo lo posible para librarme de la nefasta influencia
de mi madre. Obvio que, con esos datos, me acerqué al filme (y libro) con mucho
interés. Me tranquilizó saber que aparte de tener una madre controladora, yo no
me encontraba en circunstancias tan adversas como Tita, aunque si me encantó
saber que ambas hallábamos serenidad en la cocina.
Ya para ese
entonces, mi madre rechazaba una de sus mayores virtudes, lo que en Chile se
conoce como “tener manito de monja”, o sea sus dotes culinarias. Nuestra
pequeña cocina se había convertido en mi reino y laboratorio. Como Tita, yo descubrí
que la gastronomía combina ciencia, arte y brujería. Mi sueño era tener una
cocina como la de ella, grande, con mucha estantería para hierbas mágicas (léase
especias y condimentos), con cazuelas de barro, y mesones tan amplios que sobre
uno Mama Elena trajo al mundo a Tita.
Mama Elena de parto.
En Como Agua
para Chocolate, Laura Esquivel inició un nuevo capítulo del realismo mágico
latinoamericano y supo combinar lo fantástico con la realidad mexicana de fines
del Porfiriato e inicios de la Revolución Mexicana. Hizo una denuncia contra el
machismo que empeora si lo ejerce una mujer como Mama Elena, y demostró cómo se
puede circunnavegar esa discriminación sin dejar de ser una señora respetable.
Mama Elena tuvo
amores con un hombre de sangre mixta. Las normas sociales la obligaron a
casarse con un blanco de su clase, pero se las arregló para tener amante y marido
sin que nadie se enterase. En cambio, Tita es una brujita de cocina que con sus
platillos domina, cambia y controla su vida, su ambiente y a quienes la rodean.
Este tipo de literatura reemplazó la imagen de la mujer como esclava del fogón
y pasó a ser parte de un subgénero en donde la cocinera consigue amor y fortuna
gracias a su buena mano. Un nuevo tipo de empoderamiento del que ya he hablado
en otra nota.
El Filme de
Alfonso Arau
El éxito del
libro de Esquivel obligaba a que el siguiente paso fuese un filme que, a diferencia
de la mayoría de adaptaciones, es casi idéntico al texto. Alfonso Arau,
entonces esposo de Laura Esquivel, hizo una maravilla visual, actoral y
argumental. Parte de la belleza de la película fue que la misma autora colaboró
en ella y siempre ha agradecido a su ex por el respeto que le tuvo a su obra. Para quienes amamos esa versión, la serie resulta inferior en los tres aspectos.
Visualmente no tiene el poder de los colores e iluminación que caracterizaban
la obra de Arau y que embellecían y dotaban de magia el árido paisaje norteño. Se extraña la exquisita fotografía de Emmanuel
Lubezki.
El elenco sin ser
malo, tampoco es muy brillante. Extrañamos la imponente figura de Regina Torné o de
una Delia Casanova que fue la primera elección para el papel . Irene Azuela (Belascoaran) no es mala actriz, pero le faltan tablas para
esa Mama Elena demoniaca que, aun como fantasma, perseguirá a su hija menor. Un
cambio es que el Dr. Brown (mi personaje masculino favorito) hace entrada
temprana en la miniserie y se extraña a Mario Iván Martínez que tenía el
colorido y el manejo del inglés para ser un “gringo bueno”.
El nuevo Dr. Brown, nada muy impresionante.
Azul Guaita ha
hecho buenos trabajos en la televisión, pero yo la sigo viendo como la bebita
que en la primera versión de Clase 406 dio vida a Juanita, la hija de
Sherlyn, producto de la violación perpetrada por el maestro de gimnasia (Tony
Dalton). La actriz argentina es más bonita que Lumi Cavazos, pero le falta esa
aura radiante, ese poder actoral que transformó a una estudiante de teatro sin
experiencia de cámaras (una “jipiosa” como la llamó Arau) en una señorita del Porfiriato,
delicada y firme como una flor acuática.
Las dos Titas.
Azul es demasiado
moderna―ayudan esos diálogos que ni se parecen a los de la Esquivel― para
interpretar a una mujer llena de compasión y ternura y que en esas virtudes
encuentra fortaleza. Por ejemplo, cuando Tita-Azul se niega a prometerle a Pedro
que cuidará a su hijo nonato porque “nunca podré querer a ese niño” , se me enchinó la
piel. Ni Scarlett O’Hara le dijo eso a Ashley cuando él le exigió la misma
promesa. Es imposible que una mujer que vive para darle de comer a los
hambrientos exprese esa dureza de sentimientos.
Tampoco me gustó
que a Tita le bajase la leche gracias al atole milagroso. Primero, que es
posible que a una mujer, aun virgen como Tita, le brote la leche. Por supuesto
que a los lectores nos gusta creer que ahí hubo algo mágico, pero si la magia
estaba en el atole ¿por qué no se lo dio a Rosaura y así consiguió que
fuese su hermana la que pudiese amamantar al hijo? No se entiende. Incluso, Robertito muere lejos de su tía en la novela, porque su madre carece de leche. Entonces
indirectamente, Tita seria culpable de esa muerte.
Tita amamantando al sobrino
Para mí el que
Tita alimente al sobrino es un suceso fundamental. En la serie lo disminuyen
haciendo que ocurra atropelladamente. Entre que ella atiende a su cuñado herido
y escucha su confesión de que ha matado a un hombre, el amamantamiento prodigioso
pasa casi desapercibido.
La Revolución Supera
al Realismo Mágico
Debido a que
tienen que estirar la trama se le han añadido otros temas, como la política y
la historia. Vemos a Pedro en Puebla, en
medio de un mitin revolucionario que es interrumpido por los federales. En el
libro, la única que se involucraba con la Revolución era Gertrudis. Laura
Esquivel no es una mujer de derechas ni una oligarca (es diputada de Morena),
pero en su libro no hace una apología de la Revolución ni una denuncia de los
militares porfiristas o huertistas. Son parte del trasfondo de un cuento de
hadas.
El General Alejándrez
visita la hacienda tres veces: una para llevarse a Gertrudis; otra para
saquearla y la tercera, ya muerta Mama Elena, para que su mujer pueda verse con
sus hermanas. Aquí lo han convertido en un peón humillado por Los Musquiz,lleno de rencor social, que anda mosqueando
desde el primer episodio.
Este es el General Alejandrez como se lo imaginó Esquivel
La mención a la
Revolución, a la opresión de los pobres y a los abusos de los ricos me aburre,
porque como sabemos la Revolución no solucionó nada, más bien empeoró las cosas
hasta este siglo creando nuevos problemas. En ningún momento de la novela se dice
que Pedro simpatice con esa Revolución. Y para el espectador lego esa lucha de la serie no
se entiende, nadie sabe por quién pelean ni qué esperan conseguir.
Otro cambio han
sido las Hermanas de la Garza que no son como las describe Esquivel. Ni Rosaura
era tan argüendera, ni Tita andaba de tapadera de Gertrudis. HBO todavía cree
que tiene que meter mucho sexo en sus historias y que no basta el poder
afrodisiaco de la comida. Convierte a Gertrudis en una desvergonzada, a cada
rato manoseándose con su maestro de piano.
Esta Gertrudis, calentona, pero huesuda.
En la novela,
Gertrudis es la más jaranera, la menos formal, pero su despertar sexual se lo
debe a la carga erótica que su hermana vuelca en un platillo particular. Por
eso es tan impactante ver a Gertrudis (en el filme) corriendo desnuda por los
campos en busca de amor carnal y de su destino, tal como lo describe el libro.
En la serie no se entiende el cambio.
Claudette si tenia formas voluptuosas para parecer una mujer devorada por la pasión
Hay momentos
maravillosos visualmente en los que prima el realismo mágico como cuando Tita
traicionada por Pedro, siente tanto frio que cubre su ropa de cama con
escarcha, pero en otros es como un elemento accidental que o no trasciende o
tiene explicaciones lógicas. La serie como que intenta capturar la atmosfera del
libro para luego evadirla.
Eso ocurre con la
música. En el primer episodio la música incidental y la banda sonora están
perfectas combinando opera, temas folclóricos y el vals “Alejandra” que bailan Tita
y Pedro en un evento que, si no está en el libro, es necesario para que
apreciemos el vestuario y veamos el modo de vida de las clases altas norteñas
en vísperas de la Revolución. Esta armonía es interrumpida en el Tercer
Episodio donde comienzan a meter canciones pop que destruyen el espíritu de
época con su modernismo.
Aborreciendo a
Pedro
Han engordado la biografía
de Pedro. No solo es vecino de las De La Garza, también tiene un tío militar
que codicia la herencia del sobrino. Lo más interesante es que existe una
guerra entre Mama Elena y los Musquiz. Al quedar viuda, el padre de Pedro , aprovechándose
de su luto e ignorancia, la estafó con la compra de unas reses, algo que la
rencorosa mujer no le perdona.
Pedro, que ha estado noviando con Tita desde la
infancia, quiere acabar con esa enemistad entre ambas familias. Se le ocurre
que su padre ofrezca las reses como regalo de bodas. Tras probar un dulce
preparado por Tita (un buen ejemplo de la magia culinaria), al padre le parece
tenerla de futura nuera Van a pedir la mano de la susodicha, pero cuando Mama
Elena le ofrece a Rosaura, Pedro la acepta. Hasta su padre se escandaliza.
Me aburre la
historia de amor. Nunca me gustó, ni en el libro ni en la película. Pedro
siempre me pareció poca cosa para Tita. En las versiones anteriores, Pedro y Tita
se conocieron en su infancia, pero nunca hubo trato entre ellos. Tita viene a
sentir algo cuando el muchacho le pasa un mensaje en misa. Aun así, han
intercambiado un mínimo de palabras. Se atraen físicamente, eso es todo.
Se entiende que Pedro
acepte la propuesta indecente de Mama Elena, pero no quita que sea un
aprovechado. No solo tendrá dos mujeres, además una casa donde todas estarán
pendientes de él. Como dijo mi hermano. “Quiere ser gallo de su gallinero”. Por
eso siempre me irritó que Tita lo privilegiara por sobre la lealtad y el amor
de John.
Alfonso Arau
describió a Pedro como“un perfecto
imbécil” y dijo que la única manera de venderlo sería que lo interpretase un
actor tan guapo que se le perdonase todo. Por eso se fue a Italia y se trajo a
Marco Leonardi que había dado vida a Toto en su etapa adolescente en Cinema
Paradiso. Bueno ahora no tenemos a Leonardi, y este Pedro salió más
calzonazos que el del libro. No me entra el romance por ningún lado y menos
cuando el guion ahora ha hecho más
profunda la relación.
Pedro y Tita son
vecinos, han noviado desde niños, intercambiado
beso y cartas (interceptadas) por años. Hay una relación formal, hay promesas.
Lo normal en esa cultura, hubiese sido que Pedro se robase a Tita, no aceptar una situación tan irregular. Su
mismo padre se lo reprocha y Tita le dice que hubiese preferido que la hubiese
secuestrado. Fue un cambio absurdo de esta producción de Salma Hayek. Hay muchas fans del libro y filme que están
descontentas con el giro que ha tomado la historia. Sobre todo, con Pedro. Una
incluso pone en su cuenta de Instagram―a raíz de la serie― “otro domingo
aborreciendo a Pedro”.
El poder de la
historia reside en la cocina de Tita, ahí está su liberación, no en un amor que
la consume, pero nunca parece real. El sacar a la obra de su marco de fabulas y
convertirla en denuncia social sin sutilezas, aumenta la debilidad de Pedro
como personaje y no lo hace más simpático. No se entiende como puede ser un
aguerrido revolucionario si es incapaz de enfrentarse a la suegra, en un último
caso para que deje de mangonear a Tita.
Como dijo Gato
Rafa, esta adaptación se siente como una telenovela de VIX. Ante un solo
capitulo, mi Beta Lore dijo que era muy “cursi”. La recomiendo, pero con
reparos. Conste que estamos hablando de literatura. Así que para quienes desean
verla, siempre antes aconsejo leer el libro y ver la película de Alfonso Arau.
Contenido Violento
y Gory: Escenas de enfrentamientos
entre guerrillas y militares. En el primer capítulo, los federales matan a un revolucionario
en un mitin de Puebla y en el cuarto hay una escena de tortura impensada por Esquivel.
Contenido
Sexual y Desnudo: No muy
graficas, pero ya desde el primer capítulo tenemos el elemento sexual presente
gracias a Gertrudis que es la coscolina de Las Palomas. Después de la ingesta
de codornices con salsa de pétalos de rosa, esperábamos el desnudo obligatorio
de la susodicha, pero aquí se fueron al chancho como decimos en chileno. Hubo
desnudo y huida con Juan (que en el libro ni era peón ni amigo de Gertrudis);
además que Pedro se zampó la codorniz fantaseando que se comía a Tita encuerada;
y en su cuarto vimos a Mama Elena masturbándose. Ya como que le pusieron mucho
color. ¿No?
Como bono, en el
mismo episodio, Rosaura le hizo un striptease al marido para que la sacara del
nicho de esposa virgen. Hablando de perdida de virginidad, para sacarle roncha a
la hermana, Rosaura cuelga la sabana ensangrentada junto con la colada. Era
costumbre en los países de la cuenca del Mediterráneo mostrar la sabana
manchada al día siguiente de la boda. Todavía se hace entre gitanos y en algunos
países musulmanes, pero la costumbre es colgarla desde una ventana, no juntarla
con la ropa limpia.
Factor
Feminista: Reitero, el
feminismo de la novela y del filme se centra en el reino domestico de Tita y de
sus platillos transformadores. Como la serie no sabe transmitir esa magia, no
hay tal feminismo. Gertrudis no se hubiese convertido en generala
revolucionaria si no hubiese comido los pétalos bañados de la pasión de su
hermana.
En la serie, Gertrudis
siempre ha querido liberarse, su huida es solo parte de esa liberación. Cuando
Tita dice que “comparte las ideas revolucionarias” de su hermana, se me antoja preguntarle cuáles son esas
ideas, Tita en su libro revoluciona desde la cocina no desde la política. Un
toque modernista es que Gertrudis dice: “la lucha armada es mi vida”. En el libro,
Tita recibe una carta de su hermana que le cuenta que está en un burdel porque
el fuego que iniciaron las codornices solo pudieron apagarlo muchos hombres. Únicamente
ahí, ya apaciguada su pasión, Gertrudis se une al General Alejándrez y a sus
revolucionarios. Su instinto la lleva al sexo no a la revolución.
Factor Diversidad: Sin mencionarlo directamente, hay una
forma de racismo entre la clase patronal (blanca y criolla) y los peones
(indígenas). Gertrudis es de piel más oscura que sus hermanas porque su
verdadero padre tenía sangre africana. En El Diario de Tita, Nacha
instruye a la cocinerita en tradiciones indígenas, como que cuando nace su
sobrino, entierra el cordón umbilical del niño. En la serie, nadie ha hecho uso de esos elementos tan
interesantes.