lunes, 22 de agosto de 2022

La Religión de los Ermoza: Sueños, brujas y maldiciones en The Beauty Queen of Jerusalem

 


Creo haber cumplido con haber visto la segunda parte de esta horripilante serie. No me nace escribir una reseña final. Basta decir que es tan mala o peor que la primera, puesto que se han desligado de la novela totalmente. Pero lo más curioso de esta fanfiction sin pies y cabeza es que nos cuenta que más que poseedores de una cultura artística e intelectual, o custodios de tradiciones familiares o religiosas, los sefarditas nos caracterizamos por creer en brujas y supersticiones que superan la “religión doméstica”(folk religión) que los judíos observantes practican de mayor a menor manera.

Es un poco difícil para mí hacer esta crítica porque como toda persona étnica conservo lo que los antropólogos llaman  “religión popular”. Eso consiste en cumplir con ciertas costumbres que no necesariamente son parte de un dogma, apoyarme en hierbas medicinales cuando estoy enferma,  y preservar tabúes y convenciones familiares. Hacer todo eso me parece culturalmente importante y una manera de vincularme al inconsciente colectivo de mis ancestros.

Es parecido a lo que hable al reseñar Dark Winds sobre como lo que otros verían como superstición es en realidad una expresión de la espiritualidad nativa. Solo que en The Beauty Queen… se muestra como un reemplazo de una religión para gente tan ruin que su fe en la magia señala atraso y una vía para hacer daño.

El Significado de los Sueños

Desde la Biblia hasta Freud, las manifestaciones oníricas han sido parte de la cultura judía sea como mensajes mágicos o manifestaciones de un subconsciente desasosegado. En la tradición judía, la aparición en un sueño de alguien recientemente fallecido es un mensaje de ultratumba que debe ser atendido.

En La Reina de Belleza… Mercada insiste en que recibe visitas de su difunto marido.  El mensaje es referente a la nuera que Rafael ha escogido. Todos le creen porque es parte de la tradición sefardita la de tomar decisiones basándose en sueños.

Años más tarde, cuando ya Gabriel está casado con Rosa, la esposa que su padre le eligió en El Mas Allá, le llega el turno de recibir una visita onírica de Rafael. Para entonces Gabriel está cometiendo adulterio con Rochel y la aparición de Rafael es tan vivida que señala la conciencia sucia del adúltero.

                                  Ni los sueños ni las visitas del Mas Allá detienen el adultetio de Gabriel y Rochel

La Bruja de Mercada

Aunque la Biblia condena específicamente la brujería, la necromancia y toda forma de adivinar el futuro, por siglos los miembros de las tres religiones monoteístas han buscado ayuda de curanderos , adivinadores y todo tipo de practicantes de magias negra y blanca.

Me detengo para señalar una ironía de mi religión. Aunque la “bruja” suele ser siempre mujer y en PIrkei Avot (Dichos de los padres) los grandes rabinos advierten de los peligros de tener muchas hijas ya que son más proclives a ejercer la magia, tanto los profetas como los talmudistas más famosos eran capaces de provocar hechos milagrosos que en Hogwarts hubiesen sido tildados de ‘Mágicos”. La excusa es que era el poder divino el que ejercía a través de ellos. ¿Por qué dudar entonces que el poder divino puede trabajar también a través de una mujer de fe?

                                              La cita  de Pirkei Avot

Mercada es clienta de una bruja que ya parece caricatura de lo fea y malacatosa que es (hasta tiene una nube del ojo). La hechicera practica varias artes adivinadoras Algunas parecen charlatanería, como el pretender adivinar el sexo del nieto que espera su cliente leyendo los pozos del café.

                                 Es una creencia universal que se pueden leer los sucesos futuros en los pozos de café

Sin embargo, Jilda acierta cuando en plomo derretido descubre que a Gabriel le van a llegar dos hijos varones. Mercada no entiende, pero nosotros al ver el vientre abultado de Rochel comprendemos que Gabriel espera un hijo ilegitimo y otro nacido del adulterio.

Los Peligros de la Embarazada

Una mito del folclore judío universal es la creencia en espíritus. Mercada,  en el libro,  es descrita como tan temerosa de estos entes que cuando vuelve del mercado siente pasos de seres invisibles que la siguen.

Según la tradición,  estos espíritus habitan un mundo paralelo al nuestro. Cada uno de nosotros tiene un “doble” en ese mundo que es nuestro reflejo en el espejo. Estos dobles son tan envidiosos que desean ocupar nuestro lugar y suelen hacerlo en ocasiones en que estamos vulnerables; recién nacidos, en vísperas de nuestra boda, etc..  Las mujeres son las que más peligran sobre todo en sus embarazos, partos y cuarentenas.

De ahí la preocupación de Mercada y la bruja Jilda por Rosa lo que no le evita a la embarazada maltratos de parte de la suegra. Sucede que la preocupación es siempre por el hijo, la madre es un mero instrumento. Curiosa la superstición a la que alude Jilda. Aun cuando el embrión sea macho, puede que la embarazada borre al orinar los guevos y la chuchunica (pene) del feto. Por descabellada que parezca la teoría revela que,  antes que los científicos el saber popular,  reconocía que el sexo masculino de un bebé lo determina la madre.

Engañando a Lilith

En la tradición judía,  desde el retorno de Babilonia,  que nuestro equivalente al Diablo cristiano es la diablesa Lilith, primera esposa de Adán quien se convertiría en la Reina de los Demonios. Debido a su infertilidad o por ser madre de hijos deformes, Lilith siente un gran odio hacia las embarazadas y sus bebés.

Según declaración propia (extraída en exorcismos),  como compensación,  el Eterno le ha dado poder sobre las bebitas hasta los cuarenta días (de ahí la famosa “cuarentena”) y sobre los varoncitos hasta el octavo día en que suele celebrarse el rito de la circuncisión. Con eso en mente,  se busca “engañarla” cambiándole el nombre al bebé incluso vistiéndolo de nena (con moños rosados)  algo que veremos en la serie.



Jilda no habla de Lilith sino de otros entes malévolos a los que descortésmente llama Los de abaisho, aludiendo al mito universal de que hay espíritus subterráneos que suben para interferir en la vida humana. Como a veces pueden ser útiles y benévolos (ya saben que hablo de los Shedim), un buen sefardita los llama Los meyores que mosotros.

El problema con los espíritus se presenta cuando Rafaeliko,  el único hijo varón de Gabriel y Rosa cae enfermo . Los médicos no pueden curarlo y hay que acudir a la sapiencia de Jilda. Esta insiste en vestirlo de nena y “vendérselo” a Victoria Franco, vecina de los Ermoza. Nada de eso sirve y Rafaeliko fallece.

De Como Jilda Reemplazó a Mercada

En el libro, Jilda aparece solo una vez, cuando Mercada tras ver fallidos sus poderes, y de haber acudido a un cabalista, el Rabino Samuel , decide como último recurso solicitar la ayuda de una hechicera a pesar de que esto va en contra del judaísmo.

En el libro, Mercada es curandera, como tal es parte de una comunidad de gente acostumbrada a las medicinas naturales que no la ven como bruja. Sin embargo, es Mercada quien sabe hacer livianos: ese ver el futuro en plomo derretido que se deja caer en agua y cuyas formas los magos saben interpretar.

                                             Mercada haciéndose la víctima como siempre

Es a punta de livianos y exorcismos que Mercada ha sabido sacar a Rochel del cerebro (no del corazón) de su hijo. Es ella quien decide vender a su nieto (en el libro Rosa pierde dos hijos varones recién nacidos) porque ella misma pasó por eso proceso. De ahí su nombre de “mercada”(comprada).

¿Por qué sacar toda esta información, tan necesaria sobre una comunidad que aun reconoce roles femeninos que empoderan a la mujer? Pues es parte de la necesidad judía seglar contemporánea, y que me temo renace en Israel, de que un buen israelí/judío debe ser libre de religión y de otras supercherías. Por eso digo que hay mala intención en retratar en la serie a Mercada, su nuera y hasta su nieta,  como dependiendo de brujas y magias oscuras.

Jilda, Medium y Ginecóloga

Debido a eso, es Jilda la que adquiere importancia en la serie.  Cuando Luna ha quedado catatónica luego de ver como los árabes violan a su madre,  su abuela quiere que la lleven con Jilda. Ahí nos enteramos de que la bruja posee dones espiritistas. Mercada sospecha que el espíritu de su nieta ha abandonado el cuerpecito de la niña. Gabriel se niega a mandar a su nena a una bruja fea y cura a Luna a punta de vestidos bonitos.

El médico que ha atendido a Luna menciona que muchos niños judíos están como ella traumatizados por los horrores vistos en el pogromo. Lástima que no se les pueda curar a todos con zapato nuevos. Me exaspera ver a Los Ermoza pendientes de esa criatura narcisista desde la infancia . En cambio, nadie se preocupa de Rosa, la verdadera víctima. El mal de Rosa no se cura con un guardarropa nuevo por lo que ella buscará la ayuda de Jilda.



La bruja se niega a interrumpir el embarazo de su clienta. Cambia de opinión al saber que se trata del producto de una violación. Cuando las infusiones de hierbas no bastan para bajarle a sangre a Rosa, Jilda le practica un aborto.Milagrosamente, el feto sobrevive, aunque Rosa casi muere de una infección. Jilda anuncia a Mercada que esa criatura es un milagro y viene protegida. Rosa lo entiende así y se dedica a proteger a su hija antes y después de nacida. Como siempre,  solo cuenta con el apoyo de su hermano. Gabriel y su madre detestan a la bastarda y Mercada vuelve a acudir a Jilda en busca de una solución terrible

La Maldición de los Ermoza

Mercada solicita de la bruja, la misteriosa Pulsa Di Nura. No se sabe si quiere que Jilda la invoque o se comunique con alguno que pueda hacerlo. En este marco, Oded Davidoff, Dafna Prenner  y su incompetente equipo vuelven a demostrar irresponsabilidad e irrespeto tanto por el judaísmo como por los sefarditas.



La PDN (y escribo las siglas por respeto) es mencionada en tratados cabalísticos como un castigo divino que recae en determinadas personas luego de ellos muertos. Una extravagancia de nuestra historia cultural es que desde inicios del Siglo XX  grupos ultraortodoxos residentes,  en lo que es hoy Israel,  se han ufanado de usarla como arma política. Desde entonces que afiebrados fundamentalistas (los hay en todas las religiones) se han adjudicado la enfermedad o muerte de figuras políticas asegurando que han invocado dicha maldición.

Si lo hicieron cometieron una herejía criminal. Primero,  por tomarse atribuciones que solo le corresponden al Todopoderoso. Segundo, porque contrarían el mandamiento judaico de rezar por la redención de nuestros enemigos, nunca su destrucción. En general , los ortodoxos modernos no creen en esta maldición y desprecian la idea de que pueda ser practicada por un ser humano.  ¿Cuán perversa puede ser Mercada para conjurarla contra una niña inocente?

Mal de Ojo y Exorcismo

Cuando Mercada casi envenena a la pequeña Becky con Arak y la reacción del cuerpecito de la niña es cubrirse de ronchas alérgicas Los Ermoza en pleno parten donde Jilda. La bruja anuncia simplemente que esto es “Mal de Ojo”.  Todos los judíos tradicionales, de la cultura, persuasión u origen que seamos,  creemos en la Ayn Ora, tal como los sicilianos modernos siguen creyendo en la Jettatura. Solo que en nosotros es parte de la religión la encontramos en la Mishnah y en el Midrash.

                                                 Un amuleto judío contra el Mal de Ojo

Curiosamente, es una creencia que aparece entre los no judíos también. Cuando Maurito, que me espera en el Cielo de los Gatos, tuvo eczema, dos veterinarios (jóvenes profesionales) expresaron su sorpresa ante el mal diciendo “te lo ojearon”.

Así que no es de sorprender el diagnostico de Jilda. Cubre las cabezas de Rosa y Becky con un lienzo blanco. Recita plegarias tradicionales (prekantes) invocando los nombres hebreos de madre e hija. Un error es que dice Rifka bat Rosa. Rosa no es un nombre hebreo. Mi madre se llamaba Elena, yo soy María Elena. Cuando rezan por mi salud dicen “Miriam Bat Deborah”. Miriam,  la hija de Débora. Usan nuestros nombres hebreos.

La astuta bruja conociendo el odio que Mercada siente por Becky, la acusa de ser la ojeadora y conmina a confesar su crimen. Mercada se niega. Jilda revela el pedido de Mercada (chao a la confidencialidad entre curandera y cliente). Sintiéndose acorralada, Mercada entra en tal estado de tensión que le estalla un vaso sanguíneo y de su ojo mana sangre. Finalmente confiesa. Gabriel hipócritamente se escandaliza.

                                              Un milagro que Becky haya sobrevivido a todas las brujerías de Mercada

El ojo deja de sangrar. Jilda ordena a la culpable hacer un acto de contrición: debe ayunar, purificarse en la MIkvah y recitar salmos. Los Ermoza se marchan. Jilda sigue con su proceso de sanación. Envuelve a la bebé en intestinos de res (no me pidan que les explique esto). El eczema desaparece. Jilda se niega a aceptar un pago de la agradecida Rosa.

Mercada hace su acto de expiación, pero en alarde de su ignorancia incorpora lanzarse cubetas de agua helada. El proceso de arrepentimiento judío no involucra mortificaciones físicas más que la abstención de comida, bebida y placer sexual. No le sirve de mucho ya que se ha contagiado del eczema de Becky. Jilda convoca otra reunión de los Ermoza que opera como terapia familiar. Mercada debe confesar que nunca su esposo la visitó en sueños. Fue una invención para separar a Gabriel de Rochel y para castigarlo porque lo culpaba de la muerte de Rafael. “Yo soy tu castigo” dice Rosa tristemente,

Ahí se acaban los problemas. Mercada se exilia en España,  Rosa le da el divorcio a Gabriel, pero él prefiere quedarse con su familia y acaba aceptando a Becky como hija. ¿Y a quien hay que agradecerle? A la Bruja Jilda. En el último capítulo de la temporada hasta Luna la visita para tener noticias de David que está peleando en La Batalla de Creta.

                                               Como predijo, Jilda, David vuelve cambiado de la guerra

Aquí contrastan dos aspectos de ambas mujeres. Jilda trabajará lo oculto, pero es piadosa y respetuosa d D-s y sus mandamientos. En cambio,  en el mismo episodio,  vemos a Luna mohína y aburrida durante la ceremonia de Havdalah que cierra el Shabbath. ¿Como se explica que esta criatura tan despectiva de la religión de sus mayores y solo carne y nada de espíritu,  crea en brujas y sus poderes?

Esta dependencia de las Ermoza de una hechicera (algo que se han inventado para la serie) deja a la familia a un nivel de oscurantismo poco común en el mundo sefardita, sobre todo en su representación de las mujeres. Rosa y Victoria son analfabetas, pero incluso una mujer con algo de instrucción como Mercada vive sujeta a supercherías. Luna se burlará de la incultura de su madre, pero a los veintidós años sigue siendo estúpida, indocta y perezosa, a pesar de las muchas oportunidades que la vida le ha dado.

La ironía es que la única judía con agencia y conocimientos en este cuento de mujeres rústicas, atrasadas y malévolas es Jilda. A través de veinte episodios vemos su sapiencia en botánica, psicología, obstetricia y sobre todo su conocimientos religioso e incorporación a sus hechizo de oraciones tradicionales judías. La vemos ejercer su trabajo sin ambición de lucro y con ética, precisamente de lo que carecen sus clientes.

En el universo sefardita pre-Holocausto siempre existieron curanderas que fungían como enfermeras, parteras, guías espirituales y hasta consejeras matrimoniales. Se les respetaba porque eran mujeres de vida ejemplar. Algunas teniendo la oportunidad de hacerlo, siguieron cursos de enfermería u obstetricia como mi bisabuela que se fue a España a estudiar en La Escuela de Matronas que hoy es el  Hospital Santa Cristina.

Una lástima que la serie no hubiese tenido una protagonista “bruxa” en vez de cifrarla en los aburridos quehaceres de una boba presumida. Otra ironía es que en Bahréin se haga una teleserie (Um Haroun) homenajeando a una famosa comadrona judía de los Cuarenta y en Israel se gaste dinero en una saga de agoreras iletradas. Al menos en Shtisel, la sefardita que los Shtisel no quieren en su familia es una destacada laboratorista y estudiante de biología.


                                                             Shira Levy, el nuevo rostro de la mujer sefardita

 

Bibliografía Consultada

Kohen, Eli y  Dahlia Kohen Gordon: Ladino English/English-Ladino Concise Encyclopedic Dictionary (1999)

Levy, Isaac Jack y Rosemary Zumwalt: Ritual Medical Lore of Sephardic Women (2001) 

martes, 2 de agosto de 2022

Zombis en la Guerra Civil Española: MalnaZidos de Netflix

 


Me daba ilusión ver MalnaZidos (Valley of the Dead) en Netflix. Eso de que a fines de la Guerra Civil las Dos Españas se echasen una mano,  para sobrevivir y combatir un mal mayor,  sonaba bien. Me sorprendió que apenas un par de días en Netflix tuviese tan mala prensa. Iba a saltármela cuando mi instinto gatuno me aconsejó hacer lo contrario. Así pude disfrutarme una buena película de horror con toques cómicos y caer en cuenta que es lo que realmente molesta a los críticos.

¿Son Los Zombis peores que Fachas y Rojos?

A mí no me gustan las películas de zombis. Nunca he sido fan de ningún tipo de Walking Dead. Mas allá de Los Caminantes Blancos,  no le entro al tema ni le encuentro chiste,  y eso que los zombis son los favoritos universales. Si hasta los coreanos se han agregado al género con su famosa Train to Busan. Por eso hubiese preferido que si querían usar la Guerra Civil Española como marco de algún tema paranormal lo hubiesen hecho con vampiros o licántropos, pero si ya se había escogido a los muertos-vivos, había que apechugar.

No es que MalnaZidos sea única o la primera en combinar el conflicto fratricida con el terror. Ahí tenemos los ejemplos,  y muy buenos,  del cine de Guillermo del Toro con El Espinazo del Diablo y El Laberinto del Fauno. La diferencia es que en estos filmes teníamos muy claro que los peores villanos no eran entes sobrenaturales sino fascistas de carne y hueso.




Incluso en la excelente y menospreciada Lobos Sucios, los buenos eran represaliados republicanos obligados a trabajar en una mina gallega. El malo era el omnipresente Pierre Kewitt encarnando a un SS imbuido en la mística ocultista nazi que venía a buscar wolframio en la sierra y acababa de almuerzo de unos lobos patriotas que bien podían ser lobisones.



En resumen, eso es lo que no pasa en MalnaZidos (la Z es por lo de los zombis) donde los fachas son simpáticos, y a ratos mejores que sus contrincantes. Esa es la verdadera razón por la que la crítica española y catalana (no se podía esperar menos) se ha volcado en contra de un filme que acusan de ningunear la seriedad del conflicto y de falsear la historia. No se sabe si por decir que los alemanes crearon zombis a punta de experimentos macabros,  o por darles un rostro humano a los fascistas.

Yo me quedo con la crítica de Raquel Hernández Lujan, en HobbyConsolas que cree que lo mejor del filme es su “ácido mensaje de reconciliación” que ella expande a nuestra época en donde también un virus letal nos debería unir en vez de llevarnos a otras guerras. Pero este tipo de comentario positivo ha sido poco común en lo que respecta al filme de Alberto del Toro y Jesús Ruiz Caldera.



ManaZidos ya comenzó con mal pie puesto que, aunque hecha en el 2020 y presentada ese año en el Festival de Sitges, tuvo ( por razones pandémicas)  que ser postergada tantas veces que solo vino a ser vista en los teatros esta primavera pasada donde se dice que no tuvo muy buena acogida. ¿Sería que el público se cohibió con las acusaciones de los críticos de fallar a la memoria histórica?  ¿Acaso España sigue tan o más dividida que en 1938,  año en que ocurre la acción de MalnaZidos?

La “z” está ahí como recordatorio de los zombis, pero también de los nazis que los fabrican. Está basada en la novela de Manuel Martin Ferreras La Noche de Difuntos del ‘38 y ambientada como en el libro en octubre de ese año durante la Batalla del Ebro.



El filme abre con un cliché cinemático que ha sido usado en westerns, películas de mafiosos y hasta en Kill Bill, una masacre en una boda. Lo original es que los novios y sus invitados son simples campesinos aragoneses y quien ejecuta la matanza es un mayor de la SS, tan caricaturesco que parece salido de Hellboy. Lo que no es caricaturesco es lo que sucede inmediatamente. Tras ser rociados con un polvillo azul, los cadáveres cobran vida.



Saltamos ahí al campo nacional. Van a fusilar al Capitán ‘Jan Lozana (Miki Esparbé de Cuerpo de Elite) y como siempre lo salva su tío el Coronel Lozana. Jan es un abogado mercantil que ha acabado como oficial de Requetés sin que se entienda mucho que motivos políticos lo han llevado a hacerlo puesto que,  aparte del tío con influencias,  tiene un hermano en el bando republicano.



Aprovechando su conocimiento de leyes, lo han metido en el tribunal militar donde ha dado muestras de algo que escasea e incómoda en esa guerra entre hermanos: la compasión. Su última hazaña ha sido evitar la ejecución de un jovencito que intentaba desertar. Cuando se le ha regañado, Jan ha atacado a un juez que resulta primo de Franco. El tío lo vuelve a salvar, pero será la última vez. La sentencia es que tanto Lozana como su protegido,  el soldadito De Cruz,  deben demostrar su lealtad al bando Nacional cumpliendo con una misión suicida.



Un Road Trip a Tierra de Nadie

De Cruz que será muy ingenuo (“en mi pueblo todos somos vírgenes, Capitán” dice) sabe que esto es solo un equivalente al paredón, pero Lozana que posee el estoicismo y sentido del deber de La Vieja España, acepta cruzar “Tierra de nadie” y llevarle un mensaje al General Alarcos

La pareja entonces inicia un road trip donde ambos se internan en los bosques en un jeep. Casi llegando a “tierra de nadie” los detiene un destacamento alemán. Lozana que tiene tanta labia como conocimientos de mecánica tiene De Cruz, consigue que les deje seguir su camino, pero el capitán nota que los alemanes están cercando el valle con alambre de espino.



Poco después avistan un avión italiano derribado. Lozana insiste en ir a socorrer al piloto. Es ahí donde son hechos prisioneros por un destacamento republicano que trae a todos los personajes tipos posibles:  El veterano sargento;  la miliciana que obedece al mote de “Matacuras” (Aura Garrido de El Ministerio del Tiempo) ;  el brigadista gringo con su cámara fotográfica;  el lacónico Mechas experto en explosivos;  el ruso fortachón Brodsky que es más español que el gazpacho y, por supuesto, un comisario político.

Al brigadista se le ocurre tomarle una foto al cadáver del piloto y ahí estalla la Marimorena. El cadáver cobra vida, se zampa al brigadista y se arrastra (no tiene piernas) a merendarse a los otros. Todos corren despavoridos por el bosque donde tienen otros encuentros iguales de espeluznantes con Caminantes (no blancos porque se ve un poco puercos). En una de esas para cubrir la retaguardia a sus compañeros, Brodsky es devorado por los zombis.


El grupo se sube a un bote y enfila proa a otro sitio más seguro. Todos están aterrorizados al ver que los muertos resucitan.  Solo saben que se neutraliza a los zombis disparándoles a la cabeza. A Jacinto , El Sargento, le baja un temor religioso. Insiste en que Lozana,  como representante del bando católico,  debe tener una explicación, puesto que según la Biblia  “D-s resucitó en Nazaret”. Lozana pacientemente explica que el resucitado fue Jesús, que lo hizo en Jerusalén,  ÿ no se andaba comiendo a la gente.



En una de esas llegan a las alambradas que rodean el valle y descubren que están electrificadas. Hay mucho recelo y creen que lo que ocurre está ligado a la misión de Lozana, pero esta se reduce a un trozo de papel en el que está inscrita la criptica frase “Se necesitan cojones para ganar una guerra”.

Otra parada es en un caserón donde se les unen nuevos compañeros de viaje que corresponden a clichés asociados con los Franquistas: El Alférez Jurel,  tan enamoradizo que parece acosador;  el soldado marroquí Rafir;  y una monja de armas tomar, la Madre Flor apodada “La Urraca”. Siguen más discusiones ideológicas y teológicas,  ya que muchos creen que este levantamiento en masa de muertos corresponde a la llegada del Apocalipsis. Es La Urraca la que zanja el asunto diciendo que lo que sucede no es obra de D-s “sino de alguien que quiere jugar a ser D-s”,



Le queda a Lozana ir atando cabos. Descubre que en su carta para el general Alarcos hay un mapa trazado con tinta invisible que corresponde al valle. El encuentro con la única sobreviviente de la masacre , la novia, les confirma que esto es obra de los nazis. Se trata de experimentos macabros y la misión de Lozana y De Cruz era llevar un mapa que explicase a los nacionales en que punto del valle está el laboratorio que fabrica a los zombis.




A Lozana se le ocurre (porque es el único al que se le ocurren cosas) que mejor que vayan a buscar refuerzos nacionales. He aquí que aparece el elemento infaltable en estos cuentos que intentan dar un rostro amable de los franquistas. El grupo de guerreros anti zombis puede contener gente decente, pero los Nacionales no lo son y lo demuestran apoyando a los alemanes.  Solo queda esta Liga de Españoles de Bien para salvar a España y al mundo.



Entran en juego ingredientes básicos del cine de zombis que aportan ternura a personajes y trama. A medida que algunos del grupo son mordidos por las bestias se presenta el doloroso deber de ultimarlos, lo que se hace a regañadientes. Hay personajes, y de ambos bandos, que prefieren sacrificarse por sus compañeros y por el bien común,  demostrando que el heroísmo no tiene color político.

Por supuesto lo mejor del guion es cuando humanizan a los personajes incluso fuera de ese escenario de sacrificios y sacrificados. Sor Flor descubre que Jacinto lleva bajo su guerrera una medalla de la Virgen. “Es un amuleto” masculla el sargento que ya anda medio enamorado de la monjita. De Cruz descubre que “Mecha” es su admirado Miguel Andreu, campeón de motociclismo y La Matacuras le confiesa al alférez que solo ha matado a un sacerdote,  un pedófilo que abusó de su hermanita.



El momento más conmovedor es cuando Mechas y Jurel están atrapados en un camión rodeados de zombis hambrientos y finalmente se confiesan porque odian al otro bando. El alférez porque los Republicanos le mataron a la novia, el motociclista porque vio como la aviación enemiga bombardeaba su casa matando a su mujer y su hijo.

Aun así, el descontento con el filme radica en motivos políticos y se entiende. Tras pasarme un mes viendo filmes de la Guerra Civil y de la posguerra he notado que cuando un “facha” es bueno (o buena) se debe a que no tiene realmente una devoción por su ideología o su causa. Eso ocurre en Ispansi!, en Mientras dure la guerra y en las novelas de Ignacio del Valle.  Jan Lozana se alistó en los Requetés y nadie sabe por qué, pero obviamente no es un conservador furibundo.

En cambio, y esto les ha escocido a los Rojos, MalnaZidos muestra que,  después de los Nazis,  el peor humano vivo de la serie es El Comisario. A diferencia de los otros que buscan salvar el pellejo o evitar que la plaga de resucitados se propague, este politólogo dice “Todo es política”.  Quiere el polvillo crea-zombis para entregárselo a los soviéticos, ganar la guerra, ganar todas las guerras y apoderarse del mundo. Nuevamente aparece el mensaje de que son las ideologías las que dividen a los humanos.



SPOILER Aun así es interesante que, en el final, aunque sobreviva la pareja romántica no se queden juntos los enamorados. El motivo es porque, como dice ella,  “No tenemos nada en común”. Es cierto, pero como que desentona con el mensaje de unidad del filme. Algo bueno y original es que también sobreviva Rafir. Algo es algo.

Contenido Violento y Gory: Ejem, se trata de una película de zombis. ¿Qué esperabas?

Contenido Sexual o Desnudos: 0 y apenas un beso.

Contenido Feminista: Serán estereotipos, pero me han gustado mucho Flor y Matacuras, su fortaleza reside más en cómo piensan y reaccionan que como pelean.




Factor Diversidad: El Moro Rafir y creo que es hora de tratar a los zombis como minoría. LOL

martes, 31 de mayo de 2022

Las Muchas Muertes de Nadia Vulvokov: Russian Doll de Netflix



Ni es muñeca, ni es rusa, pero como las matriushkas, se multiplica a cada instante . No porque lleve muchas vidas, sino porque cada muerte provoca un cambio en su historia personal. Hablo de la heroína de las dos temporadas de la serie de Netflix que me ha hecho reconsiderar el salirme del servicio de streaming. Aunque parezca ser una versión sombría y más adulta que El Dia de la Marmota, Muñeca Rusa es una buena incursión en la comedia sobrenatural con la que cerramos mayo y celebramos una década de nuestros Reinos de Fabula.

Si han intentado ver el primer capítulo  (de media hora) de Muñeca Rusa y apagado el canal, no se sorprendan. Hay personas que cancelan la serie al cuarto de hora, irritados con la malhablada heroína que no acaba de morirse, en cambio continúa regresando a una fiesta muy fútil llena de gente ociosa que finge quererla,  pero que en realidad colabora en su autodestrucción. Mi consejo es cálense al menos tres capítulos para ver tanto la evolución de la trama como la de su protagonista, y ahí decidan si siguen con Nadia en un surreal, pero místico,  viaje de autodescubrimiento.

El Cumpleaños Fatal

Nadia Vulvokov es lo que hoy se llama una hípster. Es creadora de software de juego de videos. Un empleo que no la apasiona, pero que paga la renta de su departamento de dos ambientes en el East VIllage y todas las drogas que Nadia consume y que no parecen afectarla mucho (¡Eres una cucaracha!” comenta su amiga Maxie,  “nada te mata”) .



No tiene parientes. Lo más cercano a ellos son Ruthie, su psiquiatra (más tarde descubrimos que también es su madre adoptiva) y John Reyes, el corredor de propiedades casado que fue su última pareja. Aunque hace medio año que terminaron, Johnrecién divorciadoparece querer volver con Nadia y ella también parece encontrar difícil sacarlo de su vida. No es que lo quiera o algo parecido. Nadia es tan ególatra que no hay afectos en su vida salvo Oatmeal (avena) un gato vagabundo al que le da albergue.

La acción comienza en la fiesta de cumpleaños de Nadia que ha preparado en su loft su amiga Maxime. Aunque todos sus amigos, hasta John,  están presentes, Nadia esta nerviosa. Oatmeal ha desaparecido y el hecho de cumplir 36 años la misma edad que tenía su madre al morir la tiene incomoda. Para calmarla, Maxie le pasa un porro de marihuana mezclada con cocaína. Aparentemente se trata de lo último en la onda psicodélica israelí (todavía no he encontrado un israelí que los haya probado).

                 El Famoso Cigarrillo

Nadia encuentra un posible compañero de cama, pero camino a su apartamento ve a Oatmeal. Va a buscarlo, y la despistada hipster es arrollada fatalmente por un taxi. Cuando recobra la conciencia se encuentra en el baño de Maxi y descubre que ha retrocedido varias horas antes de su muerte. Sin comprender lo ocurrido sale con su ex John a buscar al gato. Logra evitar el taxi, rescata a Oatmeal y se va a pasear por la ribera del East River, pero cuando el díscolo felino se escapa nuevamente, Nadia cae al rio, se ahoga…¡y renace en el baño de Maxime!

                       El Famoso Oatmeal

En la próxima media hora (capitulo 2) Nadia morirá casi media docena de veces, cayendo en varias ocasiones por salidas de subterráneos (esos peligros de las aceras de Manhattan) y rodando como tres veces por las escaleras del edificio de Maxie. Todo al son de “Gotta Get Up” de Nilsson, canción que me remonta a mis 12 años (la banda sonora de Muneca Rusa es excelente). Ya para entonces nuestra paciencia se debería haber acabado y solo deseamos que se muera de una vez, pero salva la historia el que la renacida intenta tomar control de su vida.



Buscando Respuestas y Encontrando a Alan

Primero cree que sufre de alucinaciones debido al cigarrillo israelí. Busca al proveedor de los puchos, el sikh Wardog. Este la presenta con el “Doctor” Daniel, fabricante de los cigarrillos que le cuenta que el ingrediente secreto no es coca, sino ketamina ( ¡el analgésico que le dábamos a Maurito cuando le extirparon un colmillo!).  Maxime le recuerda a su amiga que ya se ha metido ketamina.

                          El Famoso Wardog

Nadia entonces acepta que ha heredado la esquizofrenia de su madre y para detener las alucinaciones se interna en el psiquiátrico de Bellevue. Pero en el camino tiene una discusión con los camilleros y provoca un accidente. ¿Y que creen? Se muere otra vez.

En medio de tanta muerte (ya ni se atreve a bajar las escaleras y desciende por la salida de incendios) Nadia recuerda que el loft de Maxi queda en un edificio que una vez albergó una yeshivá.S e le ocurre que el sitio puede estar embrujado. Aunque de judía, la hipster solo tiene el nombre (su opinión es “la religión es sexista, racista y no sirve para lucrar a costa de ella”),  



Nadia se presenta en la oficina del rabino, cuya congregación es dueña del edificio, pero se le enfrenta Shifra, la secretaria, que se vuelve La Mole cuando se trata de proteger a su patrón. Notando lo estrafalaria que es Nadia, le dice que vuelva en compañía de su marido.




Nadia recluta a John y mientras este se entrevista con el rabino, Nadia intenta congraciarse con la secretaria. Tras descubrir que ambas son estériles debido a fibromas (¿Tendremos que culpar a nuestra Madre Eva por esta maldición que nos cae a muchas gatas judías?), Shifra se ofrece a recitar una oración para proteger a Nadia. Lo que reza es la oración nocturna (o “pequeño Shemá”) que rezamos para invocar la protección angelical. Yo la uso, incluso cuando me hayo en espacios donde me siento insegura.

   Nadia pide ayuda a los angeles de Shifra

Mientras tanto, John le cuenta sus cuitas amorosas al rabino que concluye que el problema está en Nadia. “No son las casas las embrujadas, sino las personas”. John se guarda de decirle esto a su ex y vuelven a discutir sobre si retomar o no su relación. Nadia decide ir a buscar a un desamparado que siempre ve antes de morir. El mendigo que responde al nombre de “caballo”(Horse) está desolado porque le robaron sus botas en el albergue de desamparados (un sitio pavoroso aquí en Nueva York).

No le robaron su maletín de instrumentos de peluquería por lo que deducimos que Caballo fue una vez barbero. El homeless le hace un corte de cabello a su nueva amiga y esa noche la pasan juntos (no ocurre nada sexual) en el parque bajo la misma cobija. El frio nocturno les provoca a ambos una hipotermia fatal.



Nadia resucita con un nuevo propósito:  impedir la muerte de Caballo. Como siempre vuelve a la fiesta de su cumpleaños, le es posible encontrar al mendigo en el refugio y se pasa la noche velando sus bototos para que no se los roben.

Al día siguiente, fortalecida por su buena acción y segura que ha cambiado el destino,  sube a un ascensor. Se cortan los cables, el elevador se precipita al vacío y todos gritan despavoridos. Ahí Nadia nota la presencia de un chico guapo muy tranquilo. Cuando lo interroga,  él le responde “me muero a cada rato”. La reanimada ha encontrado un compañero de viaje. Alguien con quien explorar las razones de ese extraño proceso de resurrección.



Alan,  quien se suicidó a raíz del descubrimiento de la infidelidad de la novia, cree que este perpetuo retorno a la vida es un purgatorio donde deben expiar sus pecados. Aunque Nadia define a su compañero de desdichas como “un narcisista moralizante” ‘intenta reparar yerros desde llamar para que arreglen una fuga de gas que puede acabar con la vida de Ruth,  hasta recobrar su relación con John e incluso conocer a la hija de este, pero la solución no va por ahí.

Alan y Nadia descubren que sus procesos siguen dinámicas parecidas, que han resucitado ambos 15 veces y que sus muertes están ocurriendo casi simultáneamente. Será por ese camino que descubran muchas cosas, la menor: como evitar morir y resucitar de nuevo.



No quiero seguir para no dar spoilers. Baste decir que, aunque se la venda como sitcom, es demasiado compleja para dividirla en capítulos de treinta minutos, así que traten de ver varios episodios (mínimo tres) a la vez.

Segunda Temporada:  En La Nueva York Ochentera

La primera temporada de Russian Doll debutó en Netflix en el 2019. Como saben, fue un año tan difícil que no tuve casi tiempo de ver televisión y menos una comedia con toques sobrenaturales. Los que la vieron o la amaron o la odiaron. Fueron los primeros los que consiguieron que el guion de Natasha Lyonne ganase un premio de la Asociación de Criticos de Televisión, y recibiese cuatro nominaciones a los Emmy.

Con tanto revuelo que provocó, era de cajón que se le hiciese una segunda parte. Solo que el Covid impidió que esto sucediera. Fue ahora, en abril 2022, dos años después de acabada la primera temporada, que Netflix ha rescatado esta serie locochona, a ratos irritante, pero que tiene mucho de redimible.



El único spoiler que les cuento de la primera temporada es que a final Alan y Nadia se salvan mutuamente, demostrando que lo ocurrido se soluciona venciendo el miedo a nuevos amigos y con un buen toque de solidaridad. En la nueva temporada, Nadia a punto de cumplir cuarenta años, encuentra un portal en el subway neoyorquino y renace en 1982, en el cuerpo de Leonora,  su madre. ¡Y embarazada de sí misma! Esto le permite descubrir como su madre perdió la herencia de las Vulvokov.

                          Nadia convertida en su madre y embarazada de si misma.

Ya en el primera temporada sabíamos que lo único que Nadia conserva de Leonora y de la Abuela Vera es una moneda de oro sudafricano que lleva colgada al cuello. Sucede que, tras su liberación de Auschwitz,  Vera Peschauer Vulvokov recuperó parte de su fortuna y,  no confiando más en los bancos,  la invirtió en 150 monedas de oro. Según los cálculos de Nadia, esas monedas hoy tendrían un valor de $150.000. Esa pequeña fortuna hubiese permitido a Nadia costearse su carrera universitaria y vivir holgadamente, pero como descubre en su viaje en el tiempo, la embarazada Leonora las robó ayudada por su amante de turno.



Nadia intenta recuperar las monedas, no tanto por el dinero,  sino porque asocia su regreso al pasado con la necesidad de enmendar el error de su madre. Nadia recupera el maletín con las monedas, pero se lo roban en el tren, en una escena cuya ironía solo entendemos los neoyorquinos de mi generación.

El metro que Nadia pronto aprende a usar para sus saltos cronológicos (es como el Tardis del Dr. Who) es típico de los 80, sucio, rayado de grafiti,  con guardias y perros en los vagones para prevenir atracos y violaciones, y con Angeles Guardianes patrullando las estaciones para prevenir crímenes. Ese era el tren donde he viajado yo muchas veces. Pero cuando yo ya estaba en Chile, apareció un alcalde que impuso el lema de ‘”Tolerancia Cero” y limpio las estaciones de maleantes y basuras .

                        Nadia pide ayuda los Angeles Guardianes

Ese alcalde fue Rudy Giulianni, cuyo nombre hoy solo evoca el ridículo y el escarnio, pero muchos no olvidan que antes de cometer torpezas convirtió al metro neoyorquino en un espacio seguro y accesible. Hoy,  gracias a la pésima gestión del alcalde anterior, nuestro actual alcalde Eric Adams ya no tiene manos para solucionar un auge de delincuencia que ha devuelto al subway su aura de peligroso e intransitable.

Una Temporada con Muchas Abuelas

Volviendo a la trama. Nadia desesperadamente buscará enmendar y cambiar su pasado, a pesar de las protestas de Alan quien está enfrentando otro problema. Como él y Nadia están místicamente conectados, Alan también descubre los placeres y desdichas de ser viajero en el tiempo.

 Si Nadia arrastra a Maxie hasta Budapest para descubrir los secretos familiares, Alan se encuentra atrapado en el Berlín del Este en 1961. Peor aún, está atrapado en el cuerpo de su abuela Agnes. Aunque Alan está feliz con Lenny, el pretendiente de la abuela, no lo alegra mucho el saber que Agnes, una estudiante de ingeniería, ha dibujado unos planos para que Lenny y otros crucen subterráneamente a la zona occidental de Berlín.

                          Agnes en la Alemania Comunista

No todos los espectadores han quedado contentos con esta segunda entrega que carece del misticismo y profundidad de la anterior. Aunque persisten los magníficos diálogos y el humor Lyonne, prevalece sobre ellos la amarga y desesperante historia de una mujer que,  desde su infancia,  tuvo que enfrentar el drama de una madre perturbada mentalmente .

Otra queja ha sido que se ha perdido la dinámica de Alan y Nadia que casi no comparten escenas.  En su búsqueda de las raíces de la disfuncionalidad de su familia, Nadia se aparta de su amigo del alma, y casi no les presta atención a sus experiencias en un estado policía como lo era la Alemania del Este. Es por eso por lo que el relato de Alan pierde potencia y eso se percibe en el poco énfasis en el background histórico.

Nos dicen que Agnes es original de Ghana y que ha venido a Berlín a estudiar ingeniería. Efectivamente, muchas universidades de la órbita soviética tuvieron programas de estudios que ofrecían becas a estudiantes del Tercer Mundo. El que no hayan escogido para el rol de Agnes una actriz que luzca como la típica universitaria, indica que la abuela de Alan era un poco mayor que sus compañeros.

                         Agnes-Alan y Lenny

Asumimos que, para aceptar viajar a un país comunista, Agnes seria simpatizante de esa ideología. ¿Entonces cómo es que la encontramos creando peligrosos planes y planos para cometer un acto que merecía cárcel? Tampoco sabemos por qué su novio Lenny y sus amigos quieren arriesgar sus vidas huyendo al otro lado del Muro.

Mas confuso es el viaje de Nadia a Budapest en 1944. Es un buen ejemplo de porque es tan difícil (pero no imposible) hacer comedia del Holocausto. El humor negro de Lyonne llega a nivel de teatro del absurdo y (al menos a mí)  me incomoda. Es imposible mostrar una ciudad donde se mataba a judíos a diario en los bancos del Danubio , y verla pasearse tan campante discutiendo sus planes a toda boca como en su encuentro con el Justo entre las Naciones,  Lazlo Kiss en una iglesia llena de gente.

Escultura en la ribera del Danubio que representa los zapatos que las victimas del nazismo tuvieron que quitarse antes de ser ejecutados
                    Nadia y Lazlo Kiss el Justo-que-nunca-existió.



La gran ironía es que el tal Justo nunca existió. Lazslo Kiss es un sobreviviente de Auschwitz, y dado que el nombre es común también es el nombre de un par de alcaldes, un futbolista,  un entrenador de natación (acusado de violar una alumna) y un obispo que ha saltado a la fama por refutar al Papa Francisco y su discurso pro inmigrante. ¿Será una manera de satirizarlo este inventarse un tocayo que salvó judíos?

Me gustaría pensar que Natasha Lyonnenieta de sobrevivientes, y criada en un mundo ortodoxo está jugando con la percepción de los hípsters judíos del Holocausto. Si pensamos en la actitud de gente como Seth Rogan y Deborah Feldman cuyo desinterés, rechazo e ignorancia de la historia,  bordean en el negacionismo, entonces cobra sentido esta visión jocosa de una tragedia tan descomunal.



Otro motivo de confusión es que nos muestren a Nadia y a Alan en sus propios cuerpos después que han asumido la identidad física de sus abuelas. El no verlos con los ojos de los que los rodean quita poder y suspenso a su trama sin aportarle humor. A pesar de esos bemoles, los animo a ver esta fantasía teñida de humor negro que esconde acertadas observaciones existenciales.

                  Alan convertido en su abuela

Contenido Violento y Gory: Las muchas muertes de Nadia son bastante violentas. Hay muchas escenas de cadáveres, pero nada realmente gory.

Contenido Sexual: Muchas situaciones sexuales. La más gráfica, desnudo de espaldas de Alan después de tener sexo con Nadia. La más jocosa: una orgia al final del cumpleaños de Nadia en que todos despiertan en el suelo, semi vestidos y apilados uno sobre otro, y donde vemos a uno que tiene pegado un dildo azul celeste en la parte de atrás del calzoncillo.

Contenido Feminista: Sin discursos ni posturas políticas, la serie gira en torno a temas femeninos ofreciéndonos un retrato de las consecuencias positivas y negativas de ser la tercera generación de mujeres disfuncionales,  del rencor y nostalgia que Nadia siente por su madre, una enferma mental,  y por su abuela, una sobreviviente del Holocausto.  En términos de Sisterhood, tenemos una red de estrógeno que protege a Nadia,  desde la psiquiatra Ruthie que la cría como hija hasta las excéntricas,  pero leales,  Lizzie y Maxime.

                        Lizzie y Maxie, amigas leales de Nadia

Factor DiversidadRussian Doll es todo lo diversa que es Nueva York. Tenemos judíos;  Alan, su novia, su madre y su abuela son negros;  Delia es Roma;  Ferran es pakistaní,; Wardog es sikh, Maxime es de ascendencia asiática, John tiene un apellido hispano, etc.  En términos de diversidad sexual, Lizzie es lesbiana y Alan (en el cuerpo de su abuela) se enamora de Lenny.

Acabo esta nota agradeciéndole a todos nuestros Reyes y Reinas por su leal compañía y aporte a este blog que tantas alegrías nos ha traído en diez años. Aunque me he desligado un poco de la ficción sobrenatural,  mientras haya quorum,  este blog seguirá abierto y activo.