miércoles, 5 de mayo de 2021

The Irregulars vs The Nevers: Fantasías Victorianas

 


La Era del Superhéroes (sea Marvel, DC, o King Kong) ha reemplazado a la maravillosa New Age fantástica que originó este blog. Sin menospreciar el legítimo allure de los héroes y caricaturas, se extraña la profundidad de esa fantasía pasada. Como si se quisiera recuperar esa esencia esta primavera nos han visitado super héroes victorianos, tanto en Netflix con “The Irregulars” y en HBO con” The Nevers” y con ellos celebramos el noveno año de este blog.

Los Irregulares: Muy Diversos, pero Menos que Regulares

Después de probar suerte con “Enola Holmes” (que al menos está basada en un libro conocido) algunos incautos de la BBC se aventuraron a seguir pisándole los callos a los herederos y custodios de la obra de Sir Arthur Conan Doyle. Así nacen “Los Irregulares”, una visión revisionistatípica de la Era Twitter de Sherlock Holmes y de sus mini ayudantes The Baker Street Irregulars.

Aquí tenemos unos irregulares adolescentes, fugitivos de ese coco victoriano, The Workhouse. Son diversos, rebeldes y como dijo un crítico en The Wall Street Jornal  “uncharming characters”.  Realmente son unos pesados, pero son jóvenes y multirraciales.  Lo único que no son, es victorianos. Hablan la jerga de hoy con mucha palabrota y terminología ultramoderna, no se peinan ni se visten como en la época en que se supone que están. Beatrice, su líder (la actriz chino-irlandesa Thaddea Graham) anda vestida de vaquero del Lejano Oeste y su hermana Jessie (Darci Shaw) anda con una moda que me recuerda un cosplay que se inventó una amiga en los 90, pero que ni la mendiga más harapienta del East End se hubiese puesto en el siglo XIX.

                                                              Hermanitas Proletarias

No entiendo motivo ni necesidad de situar la historia en la era victoriana. ¿Para inventarle un romance a Bea con Leopoldo (Harrison Osterfield) el hijo menor de la Reina Victoria?  A propósito, aplaudo la investigación que hicieron de la hemofilia. En el primer episodio, Leo es arrojado por un tabernero a un piso empedrado. Un golpe de esa magnitud hubiese provocado una tremenda hemorragia en un verdadero hemofílico.

                                                         El Príncipe y la Mendiga

El verdadero propósito de colocar tan poco elevada historia en los 1880s es poder incluir (y denigrar) a Sherlock Holmes, sacarlo del canon más allá de lo que hicieron en “Enola Holmes”. Si allá Sherlock tenía una hermana, aquí tiene una hija. Si el detective interpretado por Henry Cavill era cálido y emocional, acá es solo un pobre drogadicto que ni bajo la influencia del opio puede resolver crímenes.

Para eso están Los Irregulares que, tal como Holmes son manejados por el siniestro Dr. Watson (Roy Pierreson). Al comienzo parece que Watson solo necesita mantener la ilusión de que Holmes sigue siendo el maestro de detectives, pero pronto vemos que hay algo más oscuro.  Desde el Purgatorio un espíritu (luego nos enteramos de que se trata de la madre de Bea y Jessie) ha provocado una grieta en el velo que separa el mundo real con el mágico. Esto ha empoderado a una cantidad de personajes marginalizados que ahora pueden ejercer su venganza.

Los casos son un poco pueriles (uno se roba bebés, otra roba dientes) y son resueltos de manera muy rápida y fácil por los irregulares por lo que ni siquiera tenemos muchos misterios ni una elaborada resolución basada en una mente superior como ocurría en la obra de Conan Doyle. Los Irregulares se la pasan más en discusiones sobre problemas domésticos o en diatribas en contra del mundo de privilegiados donde ellos no tienen cabida, que resolviendo crímenes. Una ironía es que muchos poderosos clasistas son interpretados por actores de color, comenzando por el despótico y despectivo Dr. Watson.



“The Irregulars” fracasa en todos los factores que hacen a una obra atractiva. Sus personajes son insufribles, su estética es rebuscadamente fea, sus misterios son pueriles y el cuento de la humanidad a punto de perecer cuya salvación está en manos de un grupo de renegados juveniles, ya está bien añejo.



Después de tragarme un par de episodios de este bodrio y ver que muchos críticos concordaban conmigo de que era intragable ni con un sorbo de champagne, tuve mis dudas sobre ver “The Nevers”, otro cuento de freaks victorianos cuya mayor mérito y mayor falla es que fue creación de Josh Whedon.

A Pesar de Josh Whedon

Una de las contradicciones de esta Era de Cancelación es que un producto puede acumular méritos, pero será cancelado si su creador está en la picota. Hace año y medio, los fans de la obra de Whedon esperaban con fervor el debut de lo que se esperaba fuese un versión de X-Men trasladada al universo victoriano. Solo que, en el camino, Whedon fue expuesto como un ente abusivo, un creador de ambientes tóxicos de trabajo, y un misógino. Milagro que alguien se atreviese a ver “The Nevers”. Sin embargo, la serie ha tenido un récord de audiencia a pesar del estigma que pesa sobre su creador.

La historia abre en Londres en 1886. Un inexplicable suceso cósmico provoca una lluvia de polvo de estrellas sobre los londinenses. Los “tocados” por ese polvo (la mayoría mujeres) desarrollan prodigiosos poderes que harán que su sociedad las conozca como “The Touched”. A propósito, “The Nevers” es un título artificial. Las “tocadas” nunca son llamadas por ese nombre, pero obvio que la serie no podía llamarse “The Touched”. Hubiese invitado a chistes de mal gusto.

                                           Mary Brighton y su misteriosa canción

Los poderes de Las Tocadas van desde lo extra útil como los de la irlandesita Penance Adair (Anne Skelly) cuyo nuevo dominio de la electricidad la lleva a crear fabulosos inventos incluyendo un automóvil. El medico jamaiquino Horatio Cousens (Zachary Momoh) desarrolla la capacidad para cicatrizar heridas y la bella Mary Brighton (Eleanor Tomlinson) con su divina voz puede calmar los miedos de “Las Tocadas”. Otros adquieren poderes un poco engorrosos como Primrose que alcanza los tres metros de altura o Myrtle que habla sin ton in son en cualquier idioma.

                                                   Primrose desde su elevada estatura

Por supuesto que el caso más peligroso es Maladie (Amy Manson) a quien le cayó el polvo de estrellas cuando se la levaban al manicomio. Se salvó de la camisa de fuerza para convertirse en la asesina serial más buscada por Scotland Yard. Gente como Maladie y sus secuaces les dan un mal nombre a Las Touched y las pone en la lista negra del gobierno, donde un gabinete de patriarcas blancos encabezados por Lord Massen (Pip Torres) busca neutralizarlas.

No es el único, hay un médico loco que anda a la caza de Touched para experimentar con ellas. Ni hablar de Lord Hugo Swann (James Norton), un hedonista y bisexual aristócrata que también anda buscando Touched para poblar su burdel que espera sea una especie de Salón Kitty donde las pupilas atraerán y espiarán a gente importante que revelarán secretos que His Lordship utilizará para sus chantajes.


                                          El mejor rol que le he visto a James Norton

Este pilar de la sociedad tiene ya en su nómina al inspector Mundy (Ben Chaplin) y quiere agregar al ingenuo Augie (Tom Riley) cuya hermana invalida Lavinia (Olivia Williams) ha creado un refugio para Tocadas. Refugio regentado por la joven viuda Amalia True (Laura Donnelly) a quien el polvo de estrellas rescató de las aguas del Támesis adonde se había arrojado. Ahora Amalia está dotada de poderes de clarividencia, capacidad para saltos largos olímpicos y habilidades pugilísticas que dejarían en vergüenza a Mike Tyson.

                                                       Amalia en el Tamesis

¿Demasiados Personajes?

Ese es el elenco principal de esta historia que ha recibido muchas críticas, la mayoría de gente que en pos de la cancelación de Whedon, busca cancelar su obra. El cuento de nunca acabar de nuestra obesamente inmoral cultura. La mayor queja es sobre la saturación de personajes imposibles de recordar… Duh! Obvio que para el nivel de déficit atencional de la generación binging, estos son muchos personajes (y eso que ni les hable del Beggar King). Ohh qué tiempos aquellos cuando nos sabíamos hasta el nombre de los lacayos de los Stark.

¿Como nos va a ser fácil olvidar a Lavinia Bigelow?  Una de esas millonarias victorianas que imparten caridad caprichos ante y mantienen a su familia aterrorizada con la amenaza de desheredarlos.  En este caso el cuasi desheredado es su hermano menor. ¿Como nos vamos a olvidar del frágil, ingenuo Augie que, nadie sabe, también está un poco “tocadito”?  

                                                 Lavinia no es tan protectora como parece

Es en la Opera, cuando Maladie interpreta su propia idea del Bel Canto con una masacre de actores y públicos, que Augie y Penance descubren que son almas gemelas, pero se interpone Lavinia quien le recuerda que un Bigelow no se puede casarse con una Tocada y menos (¡Horror!) una irlandesa. Augie obedece porque es cobarde y va a esconder su cobardía en el Club de Balseros de su mejor amigo.  Lord Swann quiere que Augie sea su socio para que el respetable apellido Bigelow le atraiga más clientes. ¿Qué dirá Lavinia?

                                       ¿Qué dirá Hugo cuando sepa que su socio es un "tocadito"?

Su opinión deja de importar al segundo capítulo cuando descubrimos que Lavinia es cómplice del científico loco en una conspiración para lobomotizar a los Touched y convertirlos en esclavos que trabajan en unas especies de minas. También descubrimos después de un magnifico match de lucha libre que Maladie una vez se llamó “Sarah” y que Mrs. True se llamó “Molly”. Que fueron amigas hasta que Amalia traicionó a Maladie, pero entonces la viudita no tenía el mismo rostro.

Resulta muy significativo que un disparate con patas como “The Irregulars” reciba todo tipo de elogios por parte de la crítica (con la excepción de Cosmopolitan, Variety y The Wall Street Journal) y “The Nevers” sea cancelada con quejas lapidarias provocadas por errores que encontramos en otras series como “Watchmen” o “Lovecraft Country” que igual han sido éxitos. En realidad, pareciera que la gran falla de la serie es que es un producto Whedon. De hecho, muchas críticas lo mencionan por nombre y en Mashable dicen que seguro que la serie repuntará cuando Whedon ya no forme parte de ella.

Aunque estoy de acuerdo con Variety (donde tuvo buena critica) que, aunque a ratos se sienta un poco tonta, siempre es entretenida.  The Nevers resulta más ambiciosa que Buffy o las películas de Los Vengadores que llevaron a Whedon hasta una cúspide para luego arrojarlo (o arrojarse) al abismo. Es cierto que los villanos son un poco caricaturescos, sobre todo Maladie que pretende ser El Guasón con enaguas, pero acaba aburriendo con su perorata sin sentido.

                                         La revelación de Maladie camino al manicomio

Otros como en Idobi.com han notado un constante pecado de Whedon. En su esfuerzo por apaciguar a los vigilantes de la diversidad, Don Josh inserta personajes de color en roles secundarios, asegurándose que los principales sean blancos. Aja, has quedado al descubierto, ¡felón!

Cuando la Profundidad se vuelve Propaganda

Mi problema es diferente. Sin querer acusar a la serie de presentismo, su profundidad me resulta panfletaria.  Por ejemplo, hay un amago de contarnos que a fines del Siglo XIX también existía una preocupación por la deformación del lenguaje. Pero hay una diferencia total entre el lenguaje inclusivo que es promovido hoy, y la molestia ante el uso de vocablos extranjeros, en este caso galicismos.

Lord Massen dice no entender porque usar émployee (empleado) cuando ya el término ingles The employed (los empleados) lo cubre. Amalia le explica que “employee” singulariza al individuo destacándolo de entremedio de la masa. Y sigue con una exaltación del individualismo que resulta contradictoria en una serie que exalta la lucha de clases y la importancia del grupo para defenderse de los poderosos.


                                                   Diálogo de Perplejos

Por otro lado, Lord Massen me parece que hace eco de mis preocupaciones cuando dice temer que el cambio genere caos. Es cierto, en nuestra cultura deconstruccionista-canceladora se busca destruir sin construir, derribar estatuas e instituciones sin hallarles reemplazo, y eso siempre genera caos. Cuando Massen habla de que están viviendo en la era de lo imposible convirtiéndose en lo posible y como eso abre los apetitos/ambiciones de quienes (no necesariamente mujeres) no deberían tenerlos, está hablando de nuestros tiempos.

Alejándonos del presentismo, examinemos los miedos de Lord Massen en su contexto histórico. Ese momento de increíbles adelantos e inventos tecnológicos dará paso, en quince años, a la Gran Guerra. Ese es un principio del caos político que llevará a las dos guerras más destructivas que haya conocido la humanidad. Los apetitos y ambiciones de unos pocos provocarán revoluciones que devendrán en dictaduras. Los cambios sociales nacidos del “progreso” maquillarán horrores del pasado y los perpetuarán bajo otros nombres y rostros hasta hoy día. Como que el patriarca blanco no anda muy equivocado.

                             Tan latosita está la serie que hasta hay quien shipea a este par

Aunque en cincuenta cosas “The Nevers” le gana a “The Irregulars”, también tiene sus bemoles. Mi hermano, que tiene ojo crítico, encuentra que hay algo falso en la escenografía, que todo parece filmado en un escenario. Es cierto que con tanto efecto especial se necesita de mucho CGI.

También, como no está acostumbrado a las películas de superhéroes, la encuentra un poco “tonta”. “Silly”es un adjetivo que varios críticos han aplicado a la trama. Estoy de acuerdo en que hay personajes que están un poco demás y que a ratos me encuentro como si estuviera viendo “Héroes” y no una serie con contenido adulto.



Una última palabra sobre los personajes, factor indispensable en mi apreciación de cualquier relato. Me gustan las Touched principales, ojalá no arruinen los personajes de Amalia y Penance. A mi hermano y a mí nos agrada, con reparos, el Inspector Mundy, y como somos representantes del patriarcado, nos encanta Lord Massen (es como Tommy Lascelles con más poder).

                         El secreto de Mundy es otro homenaje a la diversidad y realmente una sorpresa

No se puede hablar de estas seudo fantasías en seudos escenarios de fines del Siglo XIX sin evocar a la maravillosa “Penny Dreadful”. No se molesten en buscarlos parecido, si los hay es pura coincidencia. Mi hermano describió “The Nevers” como “una necesidad de construir un relato sobrenatural a lo Henry James, “pero que no pasó del inodoro de James”. Pero al menos la está viendo, “The Irregulars” solo merece su indiferencia.

¿Han visto alguna de estas series? ¿Qué les han parecido?

ADDENDUM: Terminé   de escribir esta nota el viernes pasado, antes de ver el episodio cuatro, el peor de la temporada. No seria nada, pero se trata del antepenúltimo. Yo estaba bajo la impresión de que como toda serie normal tendría 8-10 entregas. En cambio, nos dan miseras seis, y a la cuarta introducen elementos sorpresivos que nos hace notar un desnivel del libreto (aparte de escenas aburridas de las que mi hermano se queja)

Hay arcos que no avanzan a la misma velocidad que otros. Es como una pintura de franjas, en la que algunas cubren todo el lienzo y otras dejan huecos blancos. Se acaba la serie y Hugo no ha puesto en marcha su negocio, no sabemos si Lavinia y Lord Massen son aliados, y no sabemos que esconde este en el sótano. Y en un cap. nos meten una nave alienígena, la posibilidad de que Amelia venga del futuro, ect. ¿Dónde está la verdadera Mrs. True?

En vez de respondernos, entremezclan esos datos tan importantes con un cuarto de hora de Augie y Penance, muy lindos, pero cuyo romance sigue en foja cero y otra de Amalia en un bar poniéndose hasta las chanclas y rompiéndole el violín a un músico al que se quiere comer. ¿Esas son las nuevas reglas de cortejo entre mituteras?

                                            Augie y Penance, tan bonitos y tan sositos.

Todo mi interés en la serie murió, al ver que es un ejemplo de lo que pasa por entretenimiento hoy en día: libretos aburridos, fragmentados, con cabos sueltos y 0 respeto por la imaginación del público. Eso si mucho gasto en efectos especiales y en contratar elencos diversos.  De ahí que“The Nevers” amerite vergonzosos criticas como esta en The Screenrant.Lo mas triste es la interrogante de Time que como es posible que ” The Irregulars” que es más tonta (sillier) que “The Nevers” tenga mayor aceptación entre el público.

 

 

miércoles, 3 de febrero de 2021

Gogol: Terror y Fantasía Histórica Estilo Ruso

 


Feliz 2021 atrasado. Comenzamos el año con un producto exótico que es parte de mi descubrimiento de las excelentes producciones de época de la ex Unión Soviética. Confieso que le tenía miedo a ‘Gogol”. Pensé que iba a ser una especie de “Freud” que iba convertir a alguien real en detective para embarcarlo en una orgia de sexo, violencia y horror, todo lo que hoy pasa por terror. Para nada. Se trata de una serie muy original, al nivel estético de Alex de la Iglesia, con su guiño a Tim Burton, pero que combina un relato histórico de la vida de pueblitos ucranianos de comienzos del Siglo XIX con elementos folclóricos eslavos. Algunos totalmente salidos de la cabeza del Gran Gogol.

Hoy el nombre de Nikolái Gogol casi ha desaparecido aplastado por la plétora de genios literarios que nos brindó la Rusia decimonónica. En su tiempo fue muy conocido por su sátira de la corrupción burócrata de su tierra llamada El inspector general; por su novela histórica Taras Bulba, y por su clásico Las almas muertas donde combina literatura picaresca con denuncia social.



De niña lo conocía por uno de los relatos más terroríficos que he oído en mi vida, “Vy”, que mi padre nos leyera en días de invierno antes de tener televisión en casa.  “Vy” es el nombre de un monstruoso rey de los gnomos, uno más de los espantajos que aterrorizan a un estudiante de teología obligado a velar,  por tres noches consecutivas,  el cadáver de una joven bruja. En esta miniserie rusa de ocho episodios se entremezclan elementos de esa Novella con las investigaciones del joven Gogol, escritor metido a detective.



En el Moscú de 1829, Nikolái Gogol, de 20 años, se considera un fracasado. Escribe libros de poesía bajo seudónimo y luego compra las copias y las quema para evitarse leer críticas. Antes de morir, su madre le consiguió un empleo de escribano en la Policía Secreta moscovita. Gogol debe asistir en la escena del crimen tomando notas, pero en ocasiones sufre de extraños desvanecimientos durante los cuales descubre la identidad del criminal.

                                               Obras publcadas, Obras quemadas

Intrigado, el Inspector Yakov Guro lo invita a acompañarlo a la Ucrania natal de Gogol a investigar una serie de crímenes. En la aldea de Dikanka, varias jovencitas han sido encontradas degolladas. Se cree que su asesino es un fantasmagórico jinete. Las autoridades locales no quieren que en Moscú los crean salvajes supersticiosos, así que no ayudan mucho a los investigadores.

Desde su llegada, Gogol ha tenido visiones de una hermosa mujer rubia. Es Elizaveta Andreievna Danishevskaya, la esposa del millonario local. Lisa y Gogol hacen amistad y él descubre que ella ha leído y amado sus poemas. Obvio que el joven escritor se enamora de ella.



De regreso de casa de Lisa, y cruzando el bosque, Gogol se tropieza con el jinete que lo persigue. Es rescatado por Oksana, la hija del molinero, que le da una pócima que lo hace tener más visiones espeluznantes. Cuando despierta en su cuarto en la taberna, nadie le cree.

El molino está derruido y abandonado desde hace 30 años. Pero el ayudante del jefe de policía les cuenta a Gogol y a Guro que Oksana existió, que se ahogó en circunstancias misteriosas, que su padre se suicidó y su madrastra desapareció. Poco después comenzaron a aparecer jóvenes degolladas. Eso es lo que el jefe de policía Binkh no desea que los afuerinos sepan. Esta no es la primera vez que el jinete ha atacado a las muchachas del pueblo.



Gogol tiene otra visión. Se ve en medio de una cofradía de mujeres desnudas lideradas por Oksana quien le cuenta que son víctimas de su madrastra, una rusalca (ondina de rio) que también es bruja. Gogol usa sus poderes y descubre a la bruja, las muchachas la despedazan. Al día siguiente, Gogol y Guro descubren un brazo cercenado en medio del campo. El brazo es de Hannah, la tabernera, quien es una poderosa y vigorosa bruja a la que con dificultad logran matar.



Feliz por haber esclarecido el crimen, Gogol se va a dormir, pero Lisa aparece en su cuarto y hacen el amor. En medio de la refriega erótica, Lisa se convierte en Oksana y le anuncia al escritor-detective que Hannah servía al asesino, pero que este todavía anda suelto.

Gogol sale de la taberna y ve una casa en llamas. Adentro, Guro combate contra el jinete quien lo mata. Al día siguiente, Gogol le anuncia al jefe de policía que se quedará en el pueblo y descubrirá al asesino. Esa será su manera de honrar la memoria de su jefe.



Con ayuda de un equipo compuesto por Yakim, su fiel criado; Vakula, un herrero que antes pintaba frescos en iglesias y Leopold Bamgart, un médico alemán borrachín, Gogol comienza una intrincada investigación que lo llevará a enfrentarse con monstruos del folclore ucraniano, sociedades secretas y su propio pasado.

También recibirá ayuda de Oksana, la seductora rusalca que quiere ayudar a Gogol a controlar sus poderes y a descubrir por que es un elegido para vencer al jinete. Obsesionado con Lisa, Gogol rechazará a la rusalca, pero finalmente se dará cuenta que no puede continuar sin ella.


Esta magnífica historia de terror, combinada con un vistazo a la vida del campesinado ucraniano a comienzos del Siglo XIX, fue presentada originalmente en los cines. Está compuesta de tres cintas que han sido adaptadas hasta convertirse en una miniserie de ocho episodios. Su estilo recuerda al de             ” Sleepy Hollow” de Burton, pero también a lo que Poncho Cuarón hizo con Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.  Otros han dicho que les recuerda a “Penny Dreadful”, la original, y algo hay de eso.

Debido a que es cine hay más desnudos que en las series rusas de televisión. Tenemos un par de escenas de sexo gráfico, una orgia, y gore para rellenar toneles. Sin embargo, es esencialmente una historia sobrenatural y son los efectos especiales los que llaman la atención. Velas que rezuman sangre, el jinete asesino que parece un samurái fantasma, y una bruja que pone a volar a Gogol y sus ayudantes.


Tenemos una cantidad de creencias populares desde las inocentes como quemar una sábana en una noche especial para conseguir novio hasta que El Coludo deja una casaca roja en la puerta de las esposas infieles. La más importante es la creencia en rusalcas, esas ninfas vampiras del folclore ruso, que aquí son las almas de las ejecutadas por el jinete. Eso da un toque exótico a todo lo que pudiéramos considerar cliché del género como que el héroe sea tan bruto.

Es mi único problema con la serie, pero rodean a Gogol tantos personajes inteligentes, interesantes y simpáticos que puedo soportar las constantes metidas de patas del protagonista. Otra cosa que me molesta es esa vieja dicotomía entre rubia y morena. Lisa Andreievna es rubia, pálida, frágil, refinada, pura como virgen de icono, y tiene vestidos bonitos. Oksana anda en su camisón mojado de mortaja, tiene el cabello oscuro, es carnal, agresiva y lasciva. Igual, yo estoy en el Team Oksana que, aunque rompa espejos en sus ataques de celos, puede tragárselos para ir a solicitar de su rival que auxilie al torpe Gogol,  siempre metido en líos.





A pesar de que la escenografía es típica de película de fantasía con una estética minimalista e impresionista a la vez, tenemos algo que caracteriza al drama de época ruso: la atención al detalle. Lo vemos en objetos como el escritorio portátil de Gogol, el maletín de Guro que es en realidad un cesto de picnic dotado de bandejita con contenedor para huevos duros y el atril que Lisa usa para sostener la novela que lee. También en los exteriores exquisitos de las mansiones de los ricos que contrastan con las chozas de los mujiks.




Gogol también funge de documento histórico. Vemos la opresión y corrupción de la elite. Nos enteramos de que en eras pre-Jeffrey Epstein ya había orgias en las que utilizaban jovencitas secuestradas o compradas, porque la pornográfica Sociedad de las Almas Muertas subsiste gracias a   carne de siervas sobe las que sus torturadores tienen poder de vida y muerte.

Comentando “30 Monedas”, el ultimo éxito de Alex de La Iglesia, con los Gatos Honorarios Pol Gines y su señora Tati Quieta, me entró la duda de como tratan El Mal en series que no son abiertamente ateas o que incluyen personajes del clero. ¿Es posible vencer al Mal con El Bien, representado por rituales religiosos? ¿Son vistos la religión y sus representantes como poderosos ante la oscuridad diabólica?



En” Gogol” tenemos protagonistas creyentes. Gogol rechaza el ateísmo del Dr. Bamgarten diciendo que es peor que su alcoholismo. Lisa es asidua a la iglesia. El pope del pueblo es bueno y justo. Sin embargo, ni la fe de estos personajes puede impedir que un diabólico jinete siga haciendo daño. Hay humanos que lo sirvenbrujas y hasta un maleantepero nadie parece dispuesto a vencerlo usando la religión formal.

Casi al final de la serie, aparece un teólogo que hace exorcismos en nombre de la Iglesia Ortodoxa. Viene armado de estacas y clavos benditos con los que elimina brujas. inexplicablemente, Gogol lo asiste en un ritual para impedir la resurrección de una bruja que debe ser practicado en la iglesia. No se entiende el motivo por el cual el escritor abandona al pueblo y su lucha contra el jinete en una noche que sabe que este atacara. El ritual no ayuda a detener al jinete, más bien lo contrario y consiste en la lectura de un rito de exorcismo escrito en un latín deformado.

También en los tres capítulos finales descubrimos que el tema del cuento es la resurrección.  Aparentemente los resucitados son vistos como “personas oscuras” condenadas al infierno cuando les llegue su segunda muerte. Incluso alguien inocente como un niño que fue resucitado al nacer. De igual manera, las brujas vienen a la tierra predeterminadas a serlo. Tal como las asesinadas por el jinete están condenadas a convertirse en rusalcas y temerles a los objetos consagrados. Ese determinismo es un poco incómodo.


                                         Lizaveta Andreievna un personaje que da sorpresas

Por otro lado, la historia se mueve gracias al poder femenino. A pesar de ser una sociedad patriarcal, las decisionesbuenas o malas las toman las mujeres: muertas o vivas, viejas o jóvenes, ricas o pobres. Vemos a dos jovencitas ir a capturar al asesino de su padre; a una chica crear una elaborada venganza para castigar a su madrastra adultera; a otra ir a rescatar a su hermana de un burdel de millonarios; y a una niña salvar a Gogol de la hoguera. 

                                                    Vasilina, un personaje digno de conocer

En ese sentido es una historia de mujeres, para mujeres, en donde la magia femenina es omnipresente. La recomiendo como una serie que sin ser feminista retrata el enpoderamiento que nace de fuerzas buenas y malas y donde el amor (al fin y al cabo es el Mes de los Enamorados) siempre supera al Mal. Recuerden los que están en Norte América, "Gogol" puede ser vista con subtitulos en Canadá, La Unión Americana y Mexico.

miércoles, 15 de julio de 2020

Nazis, Pachucos y la Santa Muerte: “City of Angels” es otro ejemplo de la imposibilidad de crear terror étnico



Para explicar lo que es “Penny Dreadful:  City of Angels” hay que empezar por decir lo que no es. Aunque lleve en el título “Penny Dreadful” y sea producida por John Logan, en nada se parece a la serie original. No es un cuento de terror, aunque incluya elementos sobrenaturales que evitan que se la califique solamente como drama histórico. Es un total fracaso en su retrato de la cultura y vivencias chicanas. En lo único que funciona es como un reflejo de nuestro presente con policías brutales, personajes étnicos maltratados, y supremacistas blancos. Lo que sí me recordó el horroroso enredo de la Segunda Temporada de “The Terror” es un pésimo coctel de racismo y fantasía.



La Santa Inútil y Su Hermana Inexplicable

Yo fui la primera entusiasmada al enterarme que John Logan volvía al mundo del terror. Me fascinaba este relato sobre la comunidad latina de Los Ángeles en los Años 30 que combinaría folclore mexicano con el racismo californiano de la época. Mi única aprehensión se debía a que una figura central seria la deidad folclórica conocida como La Santa Muerte. La Flaquita ha estado siempre asociada con grupos marginalizados o peligrosos como pandillas y narcotraficantes. Temí que su presencia le diese mala fama al mundo hispanoparlante.

La verdadera imagen de La Santa Muerte


Incluso ahora, después de mi epifanía primaveral en la que descubrí que hablar español no te “hermana” con comunidades latinx, persiste mi tristeza de que el programa haya fracasado en su intento de crear una imagen positiva de la cultura chicana. Eso no ha sido culpa de La Santita quien, interpretada por mi compatriota Lorenza Izzio, se aleja de la iconografía oficial tanto en aspecto (no es la típica calaca) y de vestuario (su corona y mantilla ya la hacen parecer La Macarena).




La mayor falla de esta Señora de la Noche es que es francamente inútil. Aparte de rescatar al protagonista en los primeros diez minutos en la serie y resucitar al hermano de este, en ocho episodios hace exactamente NADA. Como diosa es bastante flojita. La que es tremendamente activa incluso para los idiomas (la vemos hablando en inglés, español, alemán y hasta yiddish) es la hermana de la Santa Muerte, Magda, interpretada por Natalie “Maergery” Dormer,  quien, sin embargo, nada tiene que ver con mitos mexicanos.  

La historia comienza en unos cultivos en un valle californiano. Magda, enfundada en un lago vestido de raso negro, interpela a su hermana. Hace voto de que provocará una gran conflagración que acabará con la humanidad. “Solo quedaremos tú y yo, Hermana”. Acto seguido provoca un incendio que devora los sembrados y a sus sembradores, entre ellos José Vega. Su hijito Tiago intenta socorrerlo, pero es retenido por la Santa Muerte. Tiago sobrevive, pero con la marca de La Huesera en el cuerpo.

Para su madre, una devota de la Santa Muerte, esa marca indica que su hijo es El Elegido. The Chosen one for what?  Hasta el final de la temporada todavía no entendemos qué rol juega Tiago en las artimañas de Magda cuya empresa u propósito también son ininteligible. ¿Qué gana con destruir al mundo? ¿Quién es ella? Nada de eso se comparte con el espectador y es la primera gran falla de la serie.

Pasan veinte años y nos trasladamos a Los Ángeles en 1938. Se trata de una ciudad dividida por la ambición de los blancos privilegiados y los derechos de una minoría hispano parlante. Una ciudad donde los miembros del Bund (el Partido Nazi estadounidense) marchan pacíficamente por los parques liderados por el buen Dr. Craft (Rory Kinnear) que aboga por que America no se enrede en guerras europeas y recuerda a los transeúntes que, sin los alemanes, los gringos no tendrían perros calientes, ni salchichas ni sauerkraut.

Es en esa ciudad donde Tiago Vega (Daniel Zovatto) se convierte en el primer detective latino del Departamento de Policía de Los Ángeles, pero los compañeros del nuevo policía no lo ven con buenos ojos. Ninguno quiere ser su pareja. Solo el veterano (y judío) Lewis Michener (Nathan Lane) acepta ser el compañero del joven chicano. Vega y Michener serán los encargados de resolver el más reciente y más truculento crimen en sacudir la urbe angelina.

En un acueducto aparecen los cadáveres del reconocido filántropo James Hazlett, su esposa e hijos. lo más macabro del hallazgo es que lo rostros de los cadáveres han sido mutilados para parecerse a máscaras del Día de los Muertos. Esto lleva a pensar a la policía que se trata de un crimen perpetrado por los mexicanos. Solo Lewis (que es el único que se interesa en investigar el crimen) sospecha de la conexión entre Hazlett y la carismática y hermosa Hermana Molly (Kerry Biché) una predicadora evangélica que, junto a su madre la Hermana Adelaide (Amy Madigan), maneja el muy popular y millonario Ministerio de las Voces Dichosas.

Lewis tampoco tiene mucho tiempo, ya que adyacente a su trabajo policial, está investigando la infiltración nazi en Los Ángeles, manejada por el arquitecto Richard Goss (Thomas Kretschmann) que ha venido a convertir la ciudad en un espacio digno del Fuhrer. Para eso Goss está chantajeando al Concejal Townsend (Michael Gladis), un gordito ambicioso pero cuyos muchos apetitos (tanto por comida como por chicos guapos) lo hacen proclive a ser extorsionado. Además, Michener y un mini equipo de judíos geriátricos investigan el interés de los nazis por Brian Koenig (Kyle McCarthur), un estudiante de Cal Tech.

De  Frau Fatale a Alex, La Fea
Por sobre todas estas historias, que solo vienen a entroncarse en el séptimo capítulo, reina la siniestra Magda cuya capacidad para adoptar diferentes looks y personalidades le permite interactuar con todos los habitantes de esta ciudad de Los Ángeles. Como la rubia y frágil Mrs. Elsa Branson, se acerca al bonachón Dr. Peter Kraft para que atienda a su silencioso hijito Frank (Santino Barnard).

Pronto Peter cae en las redes de esta sensual compatriota que lo hace creer que es víctima de un marido brutal. Así Craft se erige como protector de Magda-Elsa y del pequeño Frank, a quien el demonio saca y mete en su útero como si fuera una madre canguro empujando una cría en su bolsa.

Craft (cuyo verdadero nombre es Krupp) viene huyendo de una familia poderosa, pero cuyos ideales militaristas el pediatra repudia. Él ha encontrado refugio en America y en un partido cuyos objetivos tampoco entiende o comparte. Craft está harto de su esposa alcohólica que abandona a sus hijos en manos de Maria (Adriana Barraza) una criada chicana que es también madre del Detective Vega (no que esto adquiera ninguna relevancia en la serie).

El pediatra será presa fácil de la seducción de Elsa quien poco a poco va inmiscuyéndose en la Familia Craft. Solo Maria se da cuenta del peligro que representan esta Frau Fatale y su diabólico hijitolo único terrorífico de la seriepero ni la criada ni nosotros entendemos que gana Magda-Elsa en este enredo.

Más claras son las intenciones de Rio, la sexy pachuca, que empuja a Mateo (Jonathan Nieves), el hijo menor de Maria, al asesinato y la delincuencia, a la vez que lo lleva a compartir un trio sexual con Rico (Sebastián Chacon), otro pachuco angelino. Con eso María comprende que el propósito de Magda es destruir a la Familia Vega. Sin embargo, enfrente de la criada, Magda enrostra a su hermana, acusando a la Santa Muerte (que permanece en silencio) de traer dolor y desdicha a María y a sus hijos. ¿Se entiende?

Al menos conocemos los motivos de la última y más activa personalidad adoptada por el demonio Magda. Natalie ha osado verse fea para interpretar a la eficiente, pero poco atractiva Alexandra Malone, secretaria, asistente, mentora y mano derecha del gordito Townsend. Alex asesora las ambiciones de su jefe en los planes de creación de una carretería (Vía Hermosa) que dejará huérfanos de hogar a centenares de chicanos. 

Alex es también puente entre Townsend y los nazis, y lo protege de los ataques de otra concejal a quien confiesa que su objetivo es convertir a Townsend en presidente de los Estados Unidos. Así podrá Magda realizar mejor sus planes de aniquilación de la raza humana. Pero la pregunta persiste. ¿Qué beneficio obtendrá viviendo sola en un mundo en compañía de su insípida hermana?  Como dice Renaldo Matadeen en CBR.com la serie tiene un problema con lo sobrenatural.

La falta de propósito de Magda la hace débil y sosa, casi tanto como la fragilidad de la Santa Muerte. La única vez que las hemos visto en un semi enfrentamiento fue durante el combate de los policías y los chicanos comandados por Raúl Vega (Adam Rodríguez) otro hermano de Tiago.

Vimos a Magda invisible susurrar en el oído de Raúl que matara a Michener. Para defender a su compañero, Tiago dispara a su propio hermano. Los ruegos de María consiguen que la Santita resucite a su hijo que desde entonces se convierte en un amable zombi que vive apoltronado en el salón de chez Vega escuchando la radio.

City of Angels vs The Terror: Infamy
El personaje de Magda se parece al bakemon de “The Terror: Infamy”. Su motivación es confusa, sus acciones lo son aún más. Eso dificulta nuestro seguimiento del personaje, nuestro interés decae y aunque sea un placer vela actuar, su continuo afán de destruir sin construir aburre.

En “Infamy” que, como “City of Angels”, tiene que llenar zapatos muy grandes que le dejó su predecesora, se intentó hacer lo mismo, crear un ambiente que combinase realidad histórica (y racismo) con realismo mágico. Solo que no se consiguió lo que hubiésemos esperado/deseado, un ente sobrenatural derivado de la cultura de la raza oprimida que se erigiese en defensor de su pueblo. En cambio, tenemos entidades malignas y egoístas que buscan satisfacer sus propias necesidades de manera inmisericorde sin reparar en que se convierten en cómplices de la raza opresora.

En ambas series tenemos la impresión de que todo lo malo que ocurre es responsabilidad de la mujer sobrenatural. En “City of Angels” yo todavía no entiendo cuanto dominio posee Magda sobre los Nazis o sobre las evangélicas. Lo mismo ocurría en “Infamy” donde cada vez que pasaba algo malo no se sabía si era por culpa de Yuko (Kike Sukesane).

Primero, Yuko la emprendió con una torpe venganza en contra de japoneses puntuales a los que culpaba de su tragedia, luego se lanzó como kamikaze sobre inocentes mexicanos. Nunca mató blancos.  Incluso las acciones más nefastas del Mayor Bowen (C. Thomas Howell), en quien se encarnó de torpe manera todo el racismo y privilegio blanco, debíamos adjudicárselas a Yuko, ya que ocurrieron luego que el jefe del campo de Colinas de Oro fuese poseído por el fantasma vengativo.

Otra triste cualidad en común que comparten ambas series son esos protagonistas mustios, enigmáticos, inservibles y antipáticos. Al comienzo, Chester Nakamura (Derek Nyo) tiene algunos objetivos, quiere ser fotógrafo, desligarse de la mediocridad de su padre inmigrante, ir a la universidad, ser americano. Hasta su breve affaire con la mexicana Luz (Cristina Rodlo) es un acto de rebeldía que acaba con la visita del ave zancuda.

Ahí Chester se da cuenta que no quiere a Luz ni la quiere en su vida. Consigue un abortivo de su vecina y con eso a la pobre señora la pone encabezando la Lista Negra del bakemon. Cuando Luz se niega a abortar, Chester se la lleva al Campo de Colinas de Oro a vivir en condiciones deplorables, rodeada de gente hostil y él se marcha al ejército. El resto de la serie nos muestra a un Chester bamboleante que quiere ser japones cuando le conviene no serlo, y rechazar sus orígenes y cultura cuando debería abrazarlos. En un momento hasta parece que quiere ser mexicano.

Esa misma ambivalencia e incapacidad de compromiso aparecen en Tiago Vega. Nunca sabremos por qué decidió ser policía y nunca lo vemos portarse como un policía. O está muy ocupado atendiendo problemas personales o revolcándose con la blanquita Molly. Es Lewis quien investiga los asesinatos y quien establece un vínculo entre Hazlett y Molly. Aun así, Tiago sigue con su affaire con una amante trofeo porque es no es chicana. Es igual a Chester que veía en Luz un símbolo de su americanismo, de su desvinculación con la obligación ancestral de casarse con una japonesa.

Lo extraordinario es lo poco que estos personajes hacen por sus comunidades y familias aparte de traerles problemas. Tiago baila con su madre en la calle, pero tiene poco contacto con ella. Después de casi haberlo matado, Tiago casi ni se ve con Raúl. Su relación con Josefina (Jessica Garza) es nula. Cuando la encuentra siendo bautizada en el templo por Molly se indigna. “¡Yo me ocuparé de mi hermana! “le grita a la rubia. Dan ganas de golpearlo porque jamás lo hemos visto hablar con Josefina. A diferencia de Molly, no sabe ni le interesan los motivos para que la chica se haga evangélica.
Josefina y la Hermana Molly

El acto más intenso de Tiago es dejar libre a su hermano Mateo aun sabiéndolo un asesino. Lo sigue con un acto deleznable, endilgarle el crimen del oficial Reilly a otro inocente chicano. Se trata de un acto inmoral y cruel ya que Tiago obliga a Lewis a convertirse en su cómplice, además demuestra el total desprecio del Detective Vega por su chapa policial. Mas grave aún, ni le importa conocer los motivos de su hermano para matar a un blanco. Ignora que Reilly una vez intentó dejar tuerto a Mateo y que agredió sexualmente a Josefina.

Como ha dicho Danette Chávez en The AV Club, Tiago es “risiblemente malo haciendo su trabajo”. Chávez se refiere a Tiago como detective, pero su frase es aplicable al trabajo actoral de Daniel Zovatto que es pésimo. Ni sus carrillos hinchados ni las arrugas de su entrecejo ayudan a proyectar los conflictos que deberían existir en su interior. Aunque todavía está un poquito mejor que Jonathan Nieves que como Mateo no se sabe si está llorando, gruñendo o estreñido.

No Queremos a Los Vega. Queremos a Los Craft
Si me conocen sabrán que , tal como soy proclive a amar a feos, también gusto de malos actores si el rol es simpático y me cala hondo, pero entre Los Vega la única que inspira cariño es la confundida Josefina. He dejado atrás a la matriarca porque tengo más que quejarme de la vieja Coyote (apodo que le da la Santita) que de sus cachorros.

Adriana Barraza es muy buena actriz y lo demuestra en sus escenas con Magda y su alter ego, Frau Elsa, pero como madre de familia es un asco. Es un milagro (y solo porque al libretista de turno se le antojó) que no pierda del todo a su familia antes del final de temporada.

Me ha sorprendido al leer comentarios de críticos y televidentes que las historias que más entretienen de este enjambre de arcos que es “Penny Dreadful: City of Angels”, son la de la Familia Craft, sobre todo la lucha del pequeño Tom (Julian Hilliard) por librarse de su demónico “hermanito” y la de Lewis y su escuadrón compuesto por solteronas y gánsteres judíos. 
Tom con su nana María

Que en un relato étnico nuestros favoritos sean el hijito de un nazi y un policía judío es un poco triste. Y demuestra que como en “the Terror: Infamy”, el miedo a la ecuación minoría de color+ relato sobrenatural ha vuelto a afectar la calidad del producto.

¿Chicanos o Mexicanos?
Es hora de hablar de ese elemento étnico tan prometedor y tan mal manejado. Por empezar no sabemos qué son Los Vegas. Tanto Tiago como Raúl hacen hincapié en que son nacidos en Los Angeles, pero son hijos de inmigrantes.

No descienden de los californios, los primeros habitantes europeos de la zona que fueron relegados por el elemento Anglo en días de la Fiebre del Oro. Quienes hayan leído o visto alguna de las muchas versiones fílmicas de la novela de Helen Hunt Jackson,  Ramona, recordarán que la familia de la protagonista, Los Gonzaga, eran californios, orgullosos de sus raíces hispanas y bastante racistas.
Eduardo Palomo y Kate del Castillo en la versión de Ramona de 1999

Tampoco descienden Los Vega de nativos americanos convertidos por misioneros como el hoy repudiado San Junípero Serra.  Ellos son parte de una inmigración politico-economica que ocurrió en el último reinado de Don Porfirio y que se agudizó con la violencia de La Revolución. Por lo tanto, son Mexicoamericanos y su cultura es la mexicana.

Aun así, hay un intento de separar ambos mundos.  Un toque de presentismo ahí, puesto que hoy La Raza, como se denominan los chicanos, buscan desligarse de un México que siempre los ha menospreciado, pero también de los inmigrantes ilegales. Un motivo de orgullo del chicano es estar en su tierra a pesar de que la cultura mayoritaria sea Angla.

Por eso es por lo que suena raro que luego que Tiago le explique a su güera trofeo que ellos son “chicanos” y no “mexicanos”, que Maria le lance a Magda un apasionado discurso en el que celebra su mexicanidad. Maria se enorgullece de llevar sangre azteca en las venas y también menciona los caballos de La Revolución. Que yo sepa La Revolución es un fenómeno histórico mexicano y el imperio azteca nunca alcanzó tierras californianas.
Campesinos mexicanos en la California de los 30

Por otro lado, el uso del nominativo “chicano” es de Los Sesenta cuando los mexico-americanos alzaron la voz por sus derechos como parte o seguimiento de la Campaña de Derechos Civiles. Se utilizó el término para diferenciar a los que querían mantener su cultura a diferencia los “mexico-americanos” que buscaban la asimilación. Hoy a estos últimos despectivamente se les conoce como Whitiños.

Anteriormente “chicano” era un calificativo negativo usado mayormente por los Anglos. Por eso no se entiende que Maria haya criado a sus hijos orgullosos de portar ese nombre. Es cierto que la cultura pachuca si lo usaba como autodefinición, pero ya sabemos el desprecio que Mamá Vega siente por los pachucos.
Pachucos californianos

Hablando de whitiños, este segregacionismo del Siglo XXI que busca separar a hispano parlantes de hispanoparlantes” blancos” aparece en “City of Angels” en el personaje de Rio.  El tercer avatar de Magda es cuestionado por Mateo Vega por involucrarse en asuntos de chicanos. “Eres blanca” le dice. Rio, con voz aburrida, explica que es hija de sevillanos, nacida en México, pero que para los Anglos es una “dago” (termino despectivo para gente del Mediterráneo).

El grave error de Logan (y ahí también nos recuerda otra torpeza de “The Terror: Infamy”) es presentar un grupo étnico sin ofrecer lo mejor de su cultura.  Tal como la cultura japonesa es vista como retrograda en la serie de AMC, y su folclore queda reducido a espíritus malignos, la cultura chicana se limita a dos aspectos: devoción de la Santa Muerte y el submundo pachuco.

No me malinterpreten, yo amo a los pachucos, su música, su vestuario e idioma, pero no pasaron de ser una tribu urbana. Por pintoresca que sea una tribu urbana no representa en su totalidad a la cultura que le da nido. Sobre La Señora me atengo a las quejas de uno de sus devotos que coherentemente explica por qué la serie no ha sabido retratarla.
Rio y Mateo

Solo agrego que no todos los chicanos son seguidores de la Huesera, de hecho, la mayoría no lo son. Todavía La Flaquita es vencida en el imaginario mexicoamericano por su gran rival y símbolo de la identidad mexicana, Nuestra Señora de Guadalupe.  A pesar de que existió en los 70s un movimiento (hoy desbandado) llamados “Católicos por la Raza” que denunció a la iglesia católica estadounidense por abandonar a sus feligreses latinos, lo que llamamos folk religión entre los de origen mexicano sigue apoyándose en un sincretismo religioso en cuyo centro permanece La Virgen Morena.

Eso es algo que deben recordar los cochambrosos que anuncian, que, tras el derribo de monumentos, el próximo paso será asaltar iglesias para derrocar “Ídolos blancos”. Algo que recuerda la indignación de Maria en contra de Sister Molly por robarle a sus hijos y llevarlos a adorar “un dios blanco”.

La ironía es que la idolatría de Maria, por muy mesoamericana que sea, no ofrece a sus hijos ni respuestas ni escape a su condición. Cuando, en un desahogo, Tiago acusa a su madre de nunca haber aprobado ni su ateísmo ni su falta de devoción por la Santa Muerte, está rechazando la religión de su madre. Lo mismo ocurre cuando Josefina reflexiona que el Padre Núñez, el párroco del barrio, tampoco aprueba el altar de calaveras y animales disecados de Maria.
María en su templo

En la “Penny Dreadful” original, Loganque se confiesa ateo demostró un gran interés en la fe, representada por sus protagonistas, ambos católicos a pesar de ser Vanessa una bruja-médium y Chandler un licántropo. Aquí la cuestión de fe y religión se ve ensombrecida por el miedo a ofender a los Latinx. Uso el término porque no todos los estadounidenses de origen mexicano pertenecen a ese grupo que por hablar más fuerte tiene más representación. John Logan ha dicho que dejó la descripción de cultura chicana en manos de expertos, pero tales expertospor hispanos que sean sus nombres han confeccionado un salmagundi que no satisface ni a chicanos ni a Anglos.

Gorditos, Rigor Histórico y Banda Sonora: Lo Mejor de “City of Angels
¿Es todo malo en “City of Angels”?  Aunque concuerdo con el Gatito Rafa que es vastamente inferior a la original y que no debería usar Penny Dreadful como prefijo, “City of Angels” no es totalmente mala. Posee algunas virtudes como las de darle empleos a actores maduros y gorditos.

No es broma, es la serie en la que he visto más actores rollizos en este siglo. Desde el corrupto policía Reilly hasta un vejete que Elsa recoge en un bar y hace pasar por su marido, los rellenitos roban cámara. Aunque Townsend es un personaje patético, Nathan Lane y Adriana Barraza demuestran que estar peleados con la báscula no evita que puedan crear personajes activos y positivos. Hasta Rory Kinnear anda subidito de pesos.
Estos gorditos no son para burlarse de ellos

Ya mencioné que tanto Rory como Nathan protagonizan los arcos favoritos de la teleaudiencia de “City of Angels”.  Una virtud de esos arcos, y la serie, es que se apoyan en realidades históricas. Algo que no tengo que criticarle a “City of Angels” es su rigor histórico. En 1938, Los Angeles era un hervidero de corrupción, líos políticos y racismo. El Departamento de Policía de Los Angeles era el más corrupto del país. Sus miembros no solo aceptaban coimas de los criminales”,  además funcionaban como ejercito privado de una oligarquía totalmente WASP.

Esta oligarquía vivía presa de un terror a una revolución bolchevique que los privara de sus privilegios. Sus guardaespaldas policías entonces vivían vigilando grupos que pareciesen revolucionarios fueran sindicalistas o gente “diferente”. La serie nos cuenta que es la primera vez que se le da una chapa de detective a un chicano.  No se cuan cierto sea, había patrulleros de origen latino en Los Angeles desde antes de la Gran Guerra y Roman Polanski incluye uno en su obra maestra “Chinatown”.

Lo cierto es que había mucha discriminación alimentada por la depresión económica. La llegada de “Los Okies”, los granjeros de Oklahoma que habían perdido sus sembrados debido a continuas tormentas de arena provocaron una guerra por los empleos. Las autoridades locales crearon un plan maquiavélico, deportar a la población mexicana de regreso a su país.  

Las famosas repatriaciones ocurrieron a lo largo de la Unión Americana. Se deportó a más de un millón de mexicanos, el 60% de los cuales eran nacidos en los Estados Unidos. En Los Angeles la policía condujo operaciones en que arrestaban a todos los latinos que encontraban en un bar u otro sitio público y los repatriaban a México sin siquiera avisarles a su familia.

En ese clima de violencia racista, Los Angeles fue terreno fértil para el fascismo que tal como nos muestra la serie se llamaba el Bund, cuyo nombre oficial era German American Bund. Tal como vemos en “City of Angels” sus miembros andaban marchando por la calle, lanzando discursos impromptu en el parque, pero no eran tan bonachones como el Dr. Craft (nee Krupp).
El Bund alza una Suastica en Hindenburg Park (los Angeles)

Mas allá del Bund, también fue una fea realidad que los nazis bona fide prestaron atención a la costa del Pacifico y se infiltraron en muchas áreas californianas, incluyendo la policía angelina. De acuerdo con Steven J. Ross en su libro Hitler in Los Angeles los nazis, apoyados por el Ku Klux Klan, muy activo en el área, planeaban maneras de destabilizar el gobierno y de crear focos de violencia antisemita. Sus complots iban desde linchar a los grandes productores hollywoodenses (la mayoría judíos) hasta disfrazarse de fumigadores de cucarachas e infiltrarse en hogares judíos y sofocar a sus habitantes con gases letales.
Nazis californianos

Aparte del toque premonitorio del uso de gas, es sorprendente que aun antes de Pearl Harbor, Hitler y sus esbirros tuvieran planes de invadir Estados Unidos y sentar bases en la costa californiana. Incluso tenían galpones de armas y municiones en los muelles de San Diego. Quien descubriría todo esto fue un abogado judío, y veterano de la Gran Guerra llamado Leon Lewis quien creó toda una red de espionaje en Los Angeles cuyos miembros arriesgaron su vida infiltrando el cabal nazi.
Leon Lewis

Curiosamente, aunque el subtítulo del libro es How the Jews Foiled Nazi Plots Against Hollywood and America, el Grupo Lewis solo contó con un agente judío. Los demás fueron reclutados por Lewis dentro de la comunidad germano-americana de California que contaba con muchos antinazis. En la serie en cambio, muestran que el detective Lewis Michener trabaja con un escuadrón  judío fácil de identificar y asesinar.

Mejor le va a Michener con su alianza con el crimen organizado, una propuesta que me incomoda un poquito a pesar de que Meyer Lanski (con ayuda de su habibi Lucky Luciano) nunca le negó un favor a un judío. Los espectadores han querido identificar a Benny Berman (Brad Garrett) con Bugsy Siegel. Algo totalmente posible, puesto que Bugsy había llegado a Los Angeles en 1937 para reforzar los lazos entre las familias mafiosas de ambas costas.
Benny Berman y el Detective Michener

Lo que fue un anacronismo en reversa fue ese extraño episodio en Baja California cuando agentes nazis matan a representantes del Haganah (organización paramilitar creada por los judíos en lo que es hoy Israel) que están a la espera de un cargamento de armas. Aunque es históricamente genuino que Meyer Lansky y sus amigos (con un poco de ayuda de Frank Sinatra) enviaron cargamentos de armas a Tierra Santa lo hicieron a fines de los 40 para ayudar a la creación de Israel (que muy mal le pagó a Lansky).

El escenario presentado en “City of Angels” es incongruente. En 1938 el Mandato Británico de Palestina estaba en guerra con los palestinos en lo que se llamó La Revuelta Arabe. La Agencia Judía que controlaba al Yishuv (los judíos residentes en el Mandato) estaba más ocupada con sacar judíos de Alemania que de conseguir armas.

 De hecho, el Haganah estaba de brazos caídos, dedicado más a la autodefensa de la comunidad que de convertirse en un ejército. Por otro lado, es un poco descabellado que las armas se las entreguen en la costa del Pacifico. Mas rápido era enviar el cargamento desde Nueva York al Medio Oriente.

Además de la buena recreación histórica y de algunas excelentes actuaciones, “City of Angels tiene otro merito: su banda sonora. No solo la música de fondo.  La aparición especial de Patty LuPone cantando en un bar gay; y los números musicales de Sister Molly corresponden al hit parade de 1938 y el uso de música y bailes ayuda más a la comprensión y apreciación de la cultura chicana que la escuálida Santa Muerte.

Hay algunos anacronismos.  El Gatito Rafael se quejó de la música de salsa en una escena del Barrio;  mi hermano gruñó ante una versión guarachera de “Sing Sing Sing”; y lo que Tiago y su madre bailan es un bolero campesino, lo que hoy llamamos bachata.

Curiosamente, Los Vega no bailan una bachata, a pesar del sonido dominicano en el trasfondo. Ellos se crean su propia coreografía,  una mixtura de rumba y danzón que convierte el baile en algo personal, intimo, que representa una unidad familiar y cultural que la serie lamentablemente no supo expandir ni capturar. Recomiendo “Penny Dreaful: City of Angels” por las virtudes enumeradas, pero con reparos. Se la puede encontrar en Showtime On Demand,  en Hulu y en Youtube.

NOTA: Agradezco al Gatito Rafael Ochoteco por su paciencia de seguir la serie hasta el final conmigo.