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lunes, 13 de noviembre de 2023

Cuatro Épocas, Cuatro Detectives: Cadáveres en Netflix

 



Bodies fue una de las ofertas de Netflix para el mes de Halloween. Basada en la novela gráfica de Si Spence, y parte del universo Marvel,  combina la ciencia ficción con misterio detectivesco en un relato que cubre cuatro momentos históricos desde la era victoriana hasta un futuro cercano. El vínculo en común es un cadáver encontrado por tres policías con características tan extraordinarias que exigirá respuestas, las cuales tendrá que responder una inspectora del 2053 que descubre que el cadáver no es tal.

Comenzamos en “Londonistan” en el 2023, Shahara Hasan una detective musulmana,  es enviada para vigilar una marcha de supremacistas blancos (encabezados por un jinete templario) en el East End. Hasan ve a un merodeador oculto tras unos botes de basura. Avisa a sus superiores que hay  “un sospechoso asiático”. Me da risa la descripción. Me dicen eso y me pongo a buscar un japonés. Se trata en realidad, de Sayed un adolescente que parece hindú.



Sayed golpea a Hasan con la cacha de su revolver. Aun así, la detective lo persigue hasta un callejón donde se encuentra con un espectáculo insólito: un cadáver de un hombre blanco totalmente desnudo. Sayed le dice a Hasan que no ha matado a este hombre, pero luego huye.

Saltamos en el tiempo a 1941, para conocer al detective Charlie Whiteman (o Weissemann como le dicen colegas que no aprueban que haya judíos en la policía). Estamos en medio del Blitz de Londres en el tercer año de la Segunda Guerra Mundial. Aun así, hay antisemitismo dentro y fuera de la fuerza policiaca. Cuando se descubre que hay un policía corrupto en la comisaria, para el Inspector Farrell el primer sospechoso es el judío que tiene fama de mujeriego y socarrón.

Whitemann trabaja para una mujer a la que nunca ha visto, pero que lo llama esporádicamente para encargarle trabajos que no están muy de acuerdo con lo que debe hacer un servidor de la ley. A cambio le paga bien y siempre acaba los intercambios telefónicos con el mantra: “sábete amado”.



El ultimo encargo es hacer desparecer un cadáver que está abandonado en Longharvest Lane, un callejón del East End. De noche, en medio de la lluvia, Charlie va y se encuentra el mismo cadáver que descubriera Hasan en el 2023. Lo embute en la cajuela del auto, pero Farrell lo ha seguido. Un oportuno bombardeo alemán mata a Farrell y permite a Charlie huir de la escena del crimen, pero la policía encuentra el cadáver y se hace cargo del asunto.



Charlie recibe una llamada iracunda de su jefa que le exige que cierre el caso,  si no lo pagará caro. Acaba la llamada con el acostumbrado “Sábete amado”. Las mismas palabras que dirá Sayed a Hasan en el 2023 antes de suicidarse. Hasan ha localizado al joven, pero este solo dice cosas incoherentes como que sabe lo que va a pasar y no es nada bueno. Luego se pega un turo, justo cuando llega la policía

Las cámaras muestran a Sayed que antes de su encuentro con Hasan, se entrevista con su amigo Elías Mannix. La detective lo reconoce, se trata de un joven que la está siguiendo. Van a casa de los padres adoptivos del chico y encuentran que ha empapelado el cuarto con fotos de Hasan, su padre y su hijo. La angustia se apodera de la policía.

Viajamos entonces a Longharvest Lane, pero es 1892. El detective Alfred Hillinghead, un respetable policía, casado y con una hija, es llamado a la escena del crimen. Nuevamente tenemos el cadáver desnudo y tuerto. Hillinghead descubre que Ashe, un joven fotógrafo,  tiene unas placas del lugar. Lo visita en su cuartucho y descubre dos cosa. El fotógrafo ha capturado el rostro de un sospechoso que atisba el cadáver desde una ventana; y Ashe se especializa en fotos de empleados de Molly Houses (burdeles para homosexuales).



El fotógrafo nota que el policía se excita con las fotos e intenta besarlo. Indignado, Hillinghead lo esposa y lleva a la cárcel. Va a ver al forense que con métodos rudimentarios ha descubierto lo mismo que la autopsia del 2023. No se sabe que provocó la muerte del cadáver. Ha perdido un ojo, pero no por efectos de un balazo, no hay orificios de bala en el cuerpo ni se ha encontrado un proyectil. ¿Como murió?  La respuesta la tiene Iris Maplewood (Shira Haas de Shtisel y Unorthodox),  la última en este cuarteto de policías.



En el 2053, la inspectora Maplewood encuentra el cadáver en el mismo callejón, pero hay una sorpresa significativa. El hombre no ha muerto. Con esta estupenda premisa comienza Bodies, pero pronto deviene en lo conocido.  En el 2053, el Reino Unido está bajo la dictadura del “Ejecutivo”. Esto ocurrió luego de un ataque nuclear que tuvo lugar en el 2023. El ataque cobró miles de vidas, incluyendo a los padres de Iris. Desde entonces el país vive bajo un benévolo Gran Hermano interpretado por Stephen Graham y llamado Elías Manix (¡!!). 



A Iris le quitan el caso de las manos primero, y luego el Ejecutivo la contrata,  sabiéndola fiel y perspicaz. El herido se llama Defoe y es un catedrático, pero Iris descubre algo peor. El Profesor Defoe , idéntico al cuerpo hallado, está vivo y dando clases. Se trata de un encuentro entre el Defoe del futuro y el del presente.

 Defoe es una figura mesiánica que viaja en el tiempo advirtiendo de la proximidad del Apocalipsis. El hombre de la ventana que vio el Inspector Hillingham es el culpable de todo. Su descendiente Elías Mannix es quien ha heredado el culto que creó su padre y con el que domina al mundo en el 2053.




En un momento,  Iris viajará treinta años atrás para unir fuerzas con Hasan y salvar a la humanidad, pero el final abierto no nos da muchas esperanzas. Si lo contado les recuerda a Dark, no se equivocan. Tienen mucho en común, viajes en el tiempo para cambiar el pasado y evitar una guerra nuclear, hombres que se casan con sus antepasadas, un mensajero al que nadie hace caso, etc. Como la producción alemana es de 2018 y la novela gráfica comenzó a publicarse en volúmenes separados a partir del 2014, tenemos que asumir que fueron estos libros los que influyeron en Dark.

Como saben mis Reyes de Fabula, Dark dejó de gustarme después de la primera temporada. Los personajes se volvieron insoportables. No es este el caso. El problema es que los personajes no enganchan, sus historias personales aburren, sus motivos son confusos casi tanto como las explicaciones científicas para explicar los viajes en el tiempo. Se las dejo para los más científicos que yo y para los admiradores de Dark. Si prefieren filmes más profundos sobre viajes en el tiempo para evitar catástrofes o detener criminales,  les aconsejo la saga del Terminator o la viejita, pero excelente,  A Matter of Time donde H.G. Wells persigue,  en una Manhattan moderna,  a un Jack el Destripador que se ha evadido en el tiempo.

Contenido Violento o Gory: El cadáver tuerto es siempre impactante Agreguémosle las muchas autopsias. Para mí lo más Gory es el arnés de metal que Iris tiene incrustado en la espalda (me recordó al que imponían los alienígenos en Falling Skies) y que le permite caminar.



Contenido Sexual o Desnudos: El cadáver siempre aparece sin ropa.  Hay una escena de sexo gay en el arco victoriano, pero nada muy gráfico.

Factor Feminista: Puede parecer feminista el que tengamos a dos policía hembras, de siglos diferentes, investigando las raíces de un caso, pero ambas son torpes, permiten que sus emociones las cieguen y como “diversas “o policías no sirven de mucho. Iris entró al cuerpo policial solo para poder acceder a un tratamiento que la sacase de una silla de ruedas y Hasan andará con hiyab, pero tiene un gran conflicto con su religión

Factor Diversidad: Hay espectadores que se han quejado de la diversidad de personajes y actores, pero eso viene del libro. Si Spence dijo que él sentía que la sociedad británica no era inclusiva,  que sufría de xenofobia y discriminaba en contra de los que no eran como ellos. De ahí a crear cuatro detectives de diferentes épocas que experimentan o han experimentado discriminación por ser “diferentes”( gay, judío, musulmana y minusválida)

lunes, 6 de febrero de 2023

Una Travesía Corta, Pero Irritante: 1899 de Netflix



Creo que soy la única persona que bailé de alegría al saber que Netflix la cancelaba. Tenía muy buen rating,  excelentes reseñas, fans a morir, pero para mí era una plasta de serie. Aburrida, ininteligible y muy pretenciosa. A un día de estrenar en Netflix y ya tenía 36 criticas en IMDB. A los que les gustó es porque era como Dark. Los que no la apreciaron fue “porque no era como Dark”.

No es Dark

Como yo soy esa avis raris que odié Dark, vi el primer episodio de 1899 desligándola totalmente de uno de los pocos bodrios televisivos alemanes que he conocido. Me encontré inicialmente con una versión menor de Titanic combinada con una versión menor de Lost.

Al final del primer episodio había dos personajes que me caían bien: El Capitán Larsen (Andreas Tristchmann de Dark y Ku’damm) y Tove. Los otros me caían mal y muchos no me interesaban. Entiendo que no todos los espectadores llegaron a 1899 con intención de conocer personajes y que la mayoría querían acción, terror, estar al borde de la silla.



¿Tenía eso Dark? En el primer episodio recuerdo que me asustó lo que podía haber en la caverna y que, a lo largo de la Primera Temporada, me asustaban las personas con ojos quemados, pero aparte de eso… Ya para la segunda estaba tan harta de estos personajes crueles, poco solidarios y de ver sus ridículas decisiones y sus patéticas vidas personales,  que rogaba que los quemaran a todos. No llegué a ese punto con 1899.

Un error ha sido acercarse a 1899 como si se tratase de una historia de horror con cuerpos mutilados y presencias amenazante. Ni Netflix la ha vendido así. Es un poco ciencia ficción, un poco relato de misterio, con su buena dosis de suspense.

Cuando en el primer episodio, un grupo liderado por El Capitán aborda el Prometeo,  varado en el medio del Atlántico, comprendo el temor de los tripulantes, pero no lo comparto. Solo me embarga la curiosidad por saber que encontrarán. Tal vez eso irrite a los televidentes. La proliferación de misterios (“1899 acaba saturando con sus ambiciosos misterios” es la descripción de Mikel Zorrilla en Espinof).  Sus insatisfactorias resoluciones  pueden explicar la frustración de quienes  vean la serie.



Yo comencé a sentir esta frustración en el segundo capítulo. El primero me ha gustado mucho porque presenta personajes misteriosos. Para el segundo ya sabemos  qué mal aqueja a cada uno y  dejan de serme interesantes. Realmente se trata de un episodio en el que pasa cero hasta el cliffhanger cuando encuentran el cadáver de Ada . Pero mejor comienzo por el principio.

No es Titanic

La acción inicia en octubre de 1899, en el Cerbero, un barco alemán que viaja desde Southampton hasta Nueva York con un número de pasajeros a los que se les ha prometido un viaje relámpago de solo una semana de duración. Sin embargo, ya desde el comienzo sabemos que hay problemas con el viaje.

El Capitán Larsen nota que llevan solo la mitad del cargamento humano y  especias que el barco puede soportar. Por lo tanto, no es un viaje lucrativo. ¿Por qué la empresa se ha arriesgado?  Pues hace unos meses otro de sus trasatlánticos, el Prometeo, desapareció misteriosamente con toda su tripulación y pasajeros a bordo. Conjeturo entonces que estando  la naviera  un poco estigmatizada quiera atraer pasajeros, aunque no alcancen a llenar la nave.



Una de las sorpresas de esta serie (no para mí,  acostumbrada a Das Boot,  que utiliza el mismo recurso) es la diversidad del elenco/personajes que habla cada uno en su idioma. La tripulación de oficiales es alemana, los que trabajan bajo cubierta son ingleses, aunque Olek, un personaje semi importante, es polaco.

La clase humilde está compuesta de un grupo de inmigrantes daneses, gente muy religiosa que incluye a la embarazada Tove y sus hermanos Kerster y la pequeña Ada. En la clase de lujo viaja una pareja francesa de recién casados, Lucien y Clemence que no se han casado por amor. El la ignora en la conversación y en la cama.



Un toque exótico en el comedor lo pone una geisha de kimono y todo que viaja con su criada. Para el segundo episodio sabemos que anda disfrazada de Madame Butterfly, pero en realidad es china. La criada es su madre y ambas obedecen a la entrometida Mrs. Taylor que al parecer regenta un burdel en América cuyos clientes prefieren japonesas a chinitas. En el segundo capítulo, Mrs. Taylor intenta ya vender los servicios de Yin Ling al interesado, pero impotente,  Lucien.



En Primera Clase también viajan dos hermanos españoles:  Ángel (Miguel Bernandeu de Elite) y el sacerdote Ramiro (José Pimenteu). Antes de que nos lo revelaran en el segundo capítulo, yo me había dado cuenta de que no eran hermanos, de la naturaleza de su relación,  y de que Ramiro no era sacerdote.



La Primera Clase abarca al Dr. Wilbur, un médico pedante y egoísta . Por suerte para la salud de los de abordo,  en el comedor también cena la enigmática Dra. Maura Franklyn (Emily Beecham). Aunque las inglesas podían estudiar medicina en ese entonces, no se les dejaría practicar lo aprendido sino hasta el siglo XX, pero cuando se necesita de atención médica,  Maura es quien acude en ayuda de enfermos y heridos.

Eso ocurre cuando Kerster lloroso irrumpe en el comedor y suplica en un idioma que nadie entiende que ayuden a su hermana. El Dr. Wilbur sigue comiendo sin preocuparse, solo Maura acompaña a Kerster a Tercera Clase. Allí conoce a la pequeña Ada, su hermana Tove, y a sus padres que no quieren que la doctora atienda a su hija que se retuerce de dolor. Maura descubre que el bebé está en mala posición y lo acomoda.  Cuando regresa a cubierta, la doctora se tropieza con el Capitán Larsen, individuo melancólico que vive sorbiendo de una botella de brandy que tiene en el bolsillo. Él le recuerda a Maura que no está permitida la mezcla de viajeros durante el viaje.



A estas alturas , tenemos claro que Maura no se llama así y que es el personaje más importante de este cuento. Quizás porque sea la que más posee información sobre la desaparición del Prometeo, un tema de conversación constante entre los pasajeros y navegantes. Sabemos que quien provocó la desaparición del navío fue el padre de Maura , que su hermano Kieran lo descubrió y también desapareció. El padre de Maura al que solo vemos al comienzo,  en penumbras,  pero que es interpretado por Anton “Qyburn” Lesser,  la hace encerrar en un manicomio para silenciarla.

Asumimos que Maura ha huido después de recibir una misteriosa carta de Kieran en la que le comunica que está en Nueva York, le ruega que se reúna con él, pero que no confié en nadie. En el dorso del sobre (que contiene un recorte de periódico sobre el Prometeo)  está escrita la frase “lo perdido será recuperado”.



Para el segundo episodio descubrimos que Larsen también recibió un sobre similar con el mismo recorte y la misma frase. Lo único en que difieren es que el capitán ha recibido una fotografía de su mujer e hijas. Por cuchicheos de sus oficiales, nos enteramos de que Larsen no ha superado la tragedia familiar que lo ha convertido en un alcohólico. Su esposa enloqueció, predio fuego a su casa y en el incendio perecieron ella y sus hijas.

El momento culminante del primer episodio es cuando el Cerbero se cruza con el Prometeo, varado en medio del Atlántico. Reciben un mensaje Morse, pero solo identificándose. Aun así, y a pesar de la prohibición de la compañía,  Larsen insiste en dar la vuelta e ir en ayuda del barco perdido. Esto enfurece a tripulación y pasajeros.



Maura se ofrece a acompañar al capitán por si necesitan de un médico. los oficiales supersticiosos, notando que no hay señales de vida y que las gaviotas se han alejado, se niegan a secundar a su capitán. Solo el brutal Franz acepta. Un oficial “ofrece” los servicios del Padre Ramiro,  no se sabe exactamente para que. Larsen agrega a su sequito a un par de marineros que ha encontrado en el espacio donde se guardan los botes. Uno es el polaco Olek, el otro es Jerome, un afro-francés que en realidad es un polizón.

Sinceramente no entiendo porque va tanta gente al Prometeo ya que ninguno hace nada ni encuentra nada. El barco parece el Maria Celeste, está vacío, no hay señales de vida, pero tampoco de violencia. Lo único raro es que el aparato de telégrafo está roto. No se entiende como ni quien les envió un mensaje. Larsen encuentra el lazo de cabello de su hija Nina,  y Maura sigue a un escarabajo, única forma de vida,  hasta una alacena en la que encuentran a un pequeño encerrado. El niño le pasa a Maura una pirámide negra.





Se lo llevan al barco, pero el niño parece catatónico. Ni Maura puede sacarle media palabra. Entretanto se ha colado un nuevo polizón a bordo, se trata de Daniel (Auberin Bernard de Barskins y de The White Queen) que no se sabe si también viene del Prometeo o salió del mar.

La compañía naviera cablea al Cerbero con órdenes de hundir el Prometeo y de seguir su camino. Al Capitán Larsen se le ocurre la brillante idea de devolverse a Southampton remolcando al Prometeo para que inicien una investigación sobre lo ocurrido con el barco. Obvio que esto no alegra ni a la tripulación ni a tripulantes . Entremedio nos enteramos de las historias personales de varios personajes que francamente no consiguen atraparme.

Polizones y Motines

Algo curioso, Franz reconoce a Jerome con polizón , lo apalea y encierra en una cabina. Nadie reconoce a Daniel que se pasea por el Cerbero, haciendo de las suyas: se comunica con el pequeño sobreviviente, usa una tecnología del siglo XX para manejar las máquinas y provoca la muerte de Ada y otros pasajeros. Su acto final es hacer desaparecer al Prometeo.



Esto ocurre en medio de un motín que divide a todos los seres vivos del barco. Lo que comienza como una venganza por la muerte de Ada, se convierte en una guerra de clases, con pasajeros inmigrantes y tripulación empeñando las armas en contra del Capitán Larsen, algunos de sus oficiales y los pasajeros de Primera Clase. Lo extraordinario es que todo lo que ocurre en cuatro episodios carece de importancia ante las revelaciones de los últimos cuatro. Descubrimos que nada es lo que parece, nadie es quien pretende ser. Esto que suena interesante en papel, solo confunde en pantalla.

Como en Dark, se sucederán descubrimientos y explicaciones que no son ciertos. Los pocos personajes que nos simpatizan se volverán malos o bobos. Hasta eso que tanto admiran los críticos, la Torre de Babel de idiomas diferentes,  perderá coherencia.

Habrá momentos en que gente que no sabe lo que dicen entenderán súbitamente (y sin explicación más que olvido del libretista) para luego gritar que no saben ese idioma. Eso ocurre con Angel, el personaje más inútil del cuento, que al comienzo sabia inglés y un poco de francés y de pronto grita “¿Que dice?”  “¿que está diciendo?” cuando hablan en esos idiomas. . Ohhh ese el dialogo más común de 1899 seguido por frases como “esto es un sueño”, “esto no es real” “esto no está pasando” y el “no sé” como respuesta a todas las manifestaciones extrañas.



SPOILER,  SPOILER, SPOILER (Leer el siguiente párrafo solo si se ha visto la serie entera)

El barco es en realidad una nave espacial; no están en 1899 sino en el presente o un futuro distópico. Todo es una simulación como si estuvieran montando una obra de teatro. Todo afecto que tengamos por los personajes, todos shipeo de pareja pierde sentido al final. Ni siquiera tenemos claro que la última etapa corresponda a una realidad “real”.

Me dicen que así es en The Matrix, y me alegro de no conocer la magna opus de Los Warcharwski. Lo que es yo me siento estafada por 1899.Ni siquiera es tan original. El cuento de nuestra realidad manipulada por personas externas lo trató mejor Unamuno en Niebla y la idea de derrotar a la muerte simulando una realidad me recordó el cuento “La Invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares.

Contenido Violento: Hay palizas, a un niño lo arrojan por la borda. Hay muertes por doquier, aunque no hay sangre y cientos de psajeros se avientan al mar como si fueran lemmings.  ¿Lo más Gory? Pilas de cadáveres en cubierta que Olek y Jerome deben arrojar al mar.



Contenido Sexual y Desnudo: Sexo entre los recién casados. Sexo homosexual de Ángel con dos compañeros diferentes en los primeros capítulos. No hay desnudos.

Contenido Feminista: Las mujeres fuertes como Mrs. Taylor o la madre noruega son personajes negativos que imitan la violencia,  o se aprovechan de los apetitos de los hombres. Maura no me parece un personaje feminista, es muy solapada, ayuda el que Emily Beecham no sea buena actriz y hable en susurros. Yo veo que todas las mujeres son un poco brutas, las únicas que rompen el cielo de cristal son Clemence que escoge apoyar a Jerome en su necesidad de restablecer el orden,  y Tove que, aunque inicialmente escoge el camino de la violencia, se detiene cundo ve que esta va encaminada a matar un niño.



Factor Diversidad: A ver,  tenemos un afro francés (Jerome) , un par de asiáticas (Ling Yin y su madre); tenemos un portugués, un español, un polaco, alemanes e ingleses en ese barco. Tenemos un triángulo gay. 1899 es totalmente diversa. ¿Qué es lo que más me impresiona? El que los amotinados que son un caos absoluto sean liderados por un ejemplar de la madre aria perfecta,  y los privilegiados sean liderados por un soldado negro.

miércoles, 6 de abril de 2022

Midnight at the Pera Palace Cuando se es Testigo del Pasado

 


Netflix sigue tentándome con teleseries turcas. Esta vez nos hemos ido por lo fantástico: un viaje en el tiempo hasta los albores de la Turquía moderna, la que dejó atrás a los sultanes y fue creada por un turco seglar, un oficial del ejército llamado Mustafá Kemal que desde entonces sería conocido como  “Ataturk”(Padre de los Turcos) . Él es el eje de esta fábula.

Tiempo Actual. Esra es una joven periodista cuya vida está cifrada a su trabajo. No tiene novio, no tiene amigos, su único hobby es leer las novelas de Dame Agatha Christie. La jefa de Esra está descontenta con ella puesto que, aunque la muchacha es creativa y entusiasta,  le gusta profundizar mucho en sus artículos.  Creyendo que este será un pedido sencillo, la pone a cargo de una nota sobre el aniversario #130 del legendario Pera Palas, el más celebre de los hoteles de Estambul.

La Atolondrada Esra

Esra va al hotel y es recibida por Ahmed,  el anciano encargado,  que le da el obligatorio tour. Entre lo que le muestra es el elevador, el segundo en el mundo,( el primer elevador de ese tipo fue colocado un par de años antes en la Torre Eiffel) ahora en desuso; el cuarto que ocupaba Dame Agatha que ahora es un museo. Ahmed le cuenta que en una ocasión Dame Agatha, siendo huésped del hotel, desapareció por varios días. Esa desaparición (no confundirla con la famosa de 1926) tiene que ver con una llave perdida que Ahmed tiene en su poder.



Ahmed también le presenta a Esra un pañuelito de mujer enmarcado que tiene bordada la letra “P”. Le cuenta a la periodista que se trata del pañuelo de Peride, una joven que por amor al general Kemal lo salvó en 1919 de un atentado de los ingleses. Le dice que casi nadie sabe sobre Peride, ni quien era ni que sucedió con ella.

Está lloviendo a cantaros y Ahmed generosamente ofrece alojamiento a la periodista, pero no en el cuarto de Agatha como pide Esra. Esa noche, la chica despierta y encuentra en su mesita de noche las llaves del cuarto de Agatha Christie. Ya en ese cuarto la sorprende un terremoto. Al cabo del cual sale al pasillo y el mundo ha cambiado. El ascensor ha vuelto a funcionar, todos visten modas arcaicas,  y un periódico le cuenta a Esra que está en abril de 1919.

Creyéndose en un medio de un sueño, Esra se acerca a Agatha Christie y la felicita por sus libros. Mrs. Christie se sorprende. ¡Si ella no ha publicado nada! Halit Bey, un conocido empresario,  se acerca a Esra y comentando su ropa moderna le pregunta si es la última moda en Paris. “Me confunde con otra” dice la chica.



Ahmed despierta en su casa. Uno de los dedos de su mano esta amoratado como si sufriera de gangrena. Corre al hotel y descubre que Esra ha entrado en el Portal del Tiempo. La sigue y en el vestíbulo del hotel ve a la periodista ataviada a la usanza de la época. Se le acerca y le habla. La mujer,  muy altiva,  le dice que se ha confundido de persona.

Por fin Ahmed da con Esra y la convence que no se trata de un sueño sino de un peligroso viaje en el que la periodista está afectando la historia con sus acciones. Ahmed encierra a Esra en una suite. Ella se escapa por la ventana y se presenta en el comedor. Se sienta en la mesa de los oficiales ingleses,  liderados por el siniestro George,  y no encuentra nada mejor que contarles todo lo que va a suceder y como Mustafá Kemal se convertirá en Ataturk. El modo en que lo cuenta suena como si lo que sucederá en casi una década, va a ocurrir ahora. George, que tiene sus propios planes,  busca a Halit y le ordena matar a Kemal Pasha.



Esra alcanza a oír esto. Aparece Ahmed, Halit los persigue, entran al hotel . Se ocultan en un laboratorio fotográfico donde ven fotos de una mujer idéntica a Esra. Vuelven al cuarto y en el baño encuentran el cadáver de esa mujer. Por su pañuelo descubren que se trata de Peride. Es una catástrofe. Sin Peride, no hay manera de proteger a Mustafá Kemal. Con su irresponsabilidad, Esra ha desequilibrado la historia. Solo hay una solución, Esra debe usurpar el lugar de Peride.





Algo muy difícil. Por comenzar, Peride es una dama refinada. Esra pone los codos en la mesa, es desgarbada, cada dos palabras suelta una palabrota,  y en un mundo donde las mujeres, aun las de la alta sociedad, no tenían voz, vocifera ideas mituteras. No importa, porque Esra es MarySue total, siempre cae parada y sobrevive más situaciones peligrosa que James Bond. Habla inglés perfectamente, escala paredes, conduce autos antiguos,  imita a Britney Spears, y aunque al comienzo no sabe empinarse en tacones, pronto está sobre stilettos brincando en un escenario (y en micro mini).



Otro problema lo tendrá Esra con la familia de Peride, a los que no les agrada que una parienta viuda como ella ande galopando por la ciudad dando escándalos y descuidando a su hija. Para colmo, Peride/Esra es pretendida por Resat, un comisario de policía.



A mí me ha gustado mucho la serie por su ambiente y vestuario que son elegantísimos, incluso en los exteriores. Realmente es un agasajo visual y eso abraza también al elenco. En términos de actores, pasa algo que no veía desde las series italianas: todos son atractivos, hasta los viejitos, hasta los villanos.  Encuentro guapísimo a Selahattin Pasali (Halit).



Hazal Kaya también es muy linda. Me molesta que los medios hagan tanto hincapié en sus dietas y programa de ejercicios. Es  como si la llamaran “gorda”. La actriz sigue ese sistema riguroso debido a su diabetes no a ningún sobrepeso, que ya de por si la mujer menuda es más curvilínea que la alta.



Ni es Novela ni es Dark

Vale hacer algunas críticas respecto al mercadeo de la telenovela. Por ahí la andan comparando con Dark, el inexplicable mega éxito de Netflix. Yo nunca he entendido como pudo gustar tanto una historia con personajes tan ruines, antipáticos y feos por dentro y por fuera. Precisamente es lo que la diferencia a Pera Palace.



Es cierto que ambas tratan de viajes en el tiempo, y que a partir del sexto episodio cuando Esra descubre El Portal de la Verdad,  y comienza a viajar a destajo a distintos pasados,  que hay una similitud, pero el argumento y filosofía tras los saltos temporales no se parecen en nada. Y gran suerte es que falten en la serie turca esas explicaciones seudocientíficas tan pedantes que a cada rato aparecían en Dark.

Lo que realmente las diferencia es que la mayor parte del tiempo Medianoche en el Pera Palace es una comedia slapstick que a ratos decae en un melodrama. Esto representa la mayor falla de la serie. Su desequilibrio entre fantasía histórica, cuento de detectives y opera buffa, superando este último tono a los otros géneros. Me dicen que eso puede deberse a que la guionista tiene más experiencia escribiendo series infantiles.

El segundo es un error de mercadeo ( y es vergonzoso que Netflix lo propague). Es falso vender esta serie como basada en la “afamada novela” homónima de Charles King. Primero Charles King no escribió ninguna novela. No sé cuan afamado sea su Midnight at the Pera Palace: the Birth of Modern Istambul, pero se trata de un libro de historia. La del hotel que a su vez es una historia de Estambul desde que Constantino la fundara hasta la Segunda Guerra Mundial.



Este libro que poseo y he leído apenas dedica cuatro páginas a Mustafá Kemal y su estadía en el Pera Palace en 1919. Con la excepción de una anécdota de cuando los ingleses lo invitan a su mesa, no hay nada del libro en la teleserie. Nunca existió George. ¡Más encima en un par de sitios dicen que se trata de David Lloyd George! El Primer Ministro británico ni fue a Estambul ese año ni era oficial del ejército.



No aparecen en el libro , porque son ficción, ni Esra, ni Halit, ni Sonia, ni Peride. No se habla una palabra de viajes en el tiempo. No hay un siniestro complot para matar a los turcos. En cuanto al título del que se ha apropiado Netflix (esperamos con los debidos permisos) se refiere a la noche en 1925,  en que Turquía instituyó el calendario romano.

Un Público Dividido Entre

Los Nacionalistas: Cuando comenté Club Estambul aludí a las razones que hubiesen llevado a una producción nacional a recordar un momento tan oscuro de su historia. Un motivo fue el descredito de los que provocaron la Septemvriana, justamente los kemalistas. Ahora en esta serie se enaltece la memoria el fundador de la Turquía Moderna y a sus seguidores. ¿Será un modo de protestar contra las medidas del gobierno de Edrogan?

El hecho es que Medianoche en el Pera Palace ha despertado una especie de fervor entre el público nacionalista. Después de todo es la primera serie en incluir a Mustafá Kemal. Ha habido twitteros emocionados con la escena en el capítulo final cuando Esra abraza al futuro Ataturk tras salvarlo de una bomba. Sin embargo, no todo el público turco se ha enamorado del show.



El otro bando lo componen los detractores de Hazal Kaya que en realidad son los que odian a la protagonista. Leyendo críticas en IDBM, con muy pocas excepciones todas utilizan un lenguaje de odio hacia Hazal tildándola de mala actriz. Me he dado cuenta en estos tiempos en que la gente no puede o no sabe expresar su opinión, que cuando le disgusta algo en un personaje o una trama, rápidamente responsabilizan al actor. En este caso la acusación es totalmente injusta.



Hazal es una buena actriz, no la he visto en nada más, pero me ha parecido creíble,  y su dominio de expresión facial es impresionante. El problema es que le han dado un personaje muy complejo y más encima se lo han hecho difícil ya que la seriedad que exige esa complejidad queda opacada con un humor bufonesco.



Debido a su orfandad, Esra sufre de un trastorno emocional que le impide formar y mantener relaciones. Así se lo expone a Resat “yo no puedo querer a nadie”. Este trastorno emocional explica su egoísmo, irresponsabilidad, terquedad, el hacer siempre lo contrario de lo que le piden. Cuando Halit le dice que cuide donde pone su pie, ella no le hace caso y termina con el zapato enmierdado.

Debido a ese esquema,  Hazal interpreta un personaje un poco antisocial, tal vez no muy simpático, pero la mayor demanda actoral es hacerlo cómico. Para eso el libreto abusa del slapstick, la convierte en una heroína acelerada, despistada,  que siempre hace lo contrario de lo que debe hacer y mete a todos en líos.



El problema es que los líos incluyen asesinatos, poner en peligro a una niña, casi destruir la existencia de Ahmed y,  de paso, el futuro de Turquía. Eso es lo que incomoda al espectador de manera tan sutil y subconsciente que lo transforma en un repudio hacia la actriz. Aun así, sigo prefiriendo a Esra más que al llorón pelele del Jonás de Dark.

En términos de libreto , Pera Palace ofrece un desorden argumental que a veces desafía la lógica. Trato de verla siempre teniendo en mente que, al ser un viaje en el tiempo, presenta una historia alternativa, pero hay momentos…el de premio es el cuento de los antibióticos.



Halit ha sido herido de bala en 1919. Necesita antibióticos.  Hazel le pregunta a Ahmet que cuando fueron inventados estos medicamentos. Él le dice que en 1928. Me dio risa. Sir Alexander Fleming DESCUBRIO el hongo de donde se extrae la penicilina en 1928. De ahí vendrían doce años de experimentos. La penicilina fue usada por Los Aliados únicamente en sus soldados durante la Segunda Guerra Mundial. La venta de la droga al público solo ocurrió en la posguerra.

Pues nuestra heroína viaja en el tiempo hasta 1942. Hubiese sido imposible que una farmacia de Estambul vendiese penicilina. Esra entra y solicita “antibióticos” para un hombre “herido de bala”. El término “antibiótico” comenzó a usarse en Los 50s. Hoy en día, hay pocos países que vendan antibióticos sin receta y aquí y en Turquía, anunciar que hay un herido de bala amerita contactar a la policía. Esra acaba en la cárcel.

En eta dinámica Tres Chiflados, Esra sale libre, asalta la farmacia, se llena el bolso de ampollas de penicilina y vuelve a 1919. ¿Y que hace?   Se las encaja en la mano a Sonia y le ordena administrárselas a Halit. ¿A ver cómo va a saber Sonia que debe inocular la droga o cuanta cantidad debe administrar? . ¿Dónde conseguirá una jeringa?  ¿Sabe la princesa rusa poner inyecciones?



Las Virtudes de la Serie

¿Cuál es la mayor virtud de la serie?  Obviamente el hotel, su elegancia y belleza que sirven de un maro estupendo para este relato fantástico. Debido a que es un misterio romántico,  Midnight at the Pera Palace cae en el esquema del Gran Hotel y trae todo lo que este conlleva: crímenes por resolver, elegancia en vestuario y mobiliario, personajes físicamente atractivos, un gran romance (mucha química entre Hazal y Selahattin) y toda esa aura de mundo refinado que como ocurre con Sonia, la princesa rusa, ya sentimos perdido,



Es el mundo del caviar y champagne , de los tés a la inglesa, del buen brandy. Agreguémosle una visión fidedigna del mundo de la ocupación aliada de Estambul, desde la perspectiva de los muy ricos con sus intrigas políticas, sus burgueses ambiciosos y esa obsesión por modernizar Turquía que comienza en la europeización de sus habitantes que se la pasan cenando en el Pera o bailando en clubes de jazz como el Garden Club.



Agregaría también otro detalle, el mostrar lo peligrosos que son los viajes en el tiempo y como pueden cambiar la historia. En 1942, Esra ve como sus locuras han convertido a Estambul en una colonia inglesa liderada por George donde ya casi no quedan turcos. También vemos como jugar con el tiempo puede cambiar vidas. así vemos a Ahmet como un Marty McFly intentando desesperadamente conseguir que sus padres se unan porque si no él deja de existir.





Me ha gustado el final abierto, y espero Netflix invierta en una segunda temporada sino quedará como Shadowplay, Jaguar y otras series del último año , en cliffhangers que nunca se solucionaran.



Contenido Violento y Gory: Asesinatos y balaceras, pero nada muy gráfico.

Contenido sexual:  ¡Hey! Es una serie turca, pero cuando Esra anda huyendo por las cornisas del Pera Palas entra en un cuarto donde una pareja está haciendo el amor.

Contenido Feminista: La pobre Esra es una feminista MeToo. Sus mayores desubicaciones son cuando lanza eslóganes anacrónicos a diestra y siniestra, pero me cuidaría de tildar de feminista una serie donde todos los personajes femeninos no se llevan con la protagonista.

Factor Diversidad: Ya sabemos lo que significa diversidad en Turquía. Por eso es por lo que es sorpresivamente poco diversa, aunque la presencia de músicos negros de USA fue un factor real en la Turquía de entonces. Vemos que Estambul está ocupada por los ingleses (también había fuerzas de ocupación italiana y francesas) y que hay ya refugiados rusos de la Revolución. No hay mención de armenios (o de su masacre) ni de judíos. Aparece un griego, Dimitri, medio demente. Una ironía que en ese entonces el Pera Palace era regentado por un griego, Petros Bodosakis. En cambio, inventan que el director del hotel es turco y tío de Peride.