Una de las pocas gratas sorpresas que nos depara la Quinta
Temporada de “Juego de Tronos” es la posibilidad de ver en vivo y en directo la
profecía que una hechicera le hizo a Cersei en su juventud. Las palabras de
Maggy, La Rana son tan fundamentales para la trama de Una Canción de Hielo y Fuego que los productores optaron por romper
su propia regla de no incluir flashbacks en la serie. ¿Cuál fue el motivo para
crear una regla que impide mostrar en pantalla todo el
pasado de personajes y del universo Martiniano? ¿Y es realmente malo, como
piensa la industria editorial, incluir el recurso de la
backstory?
Backstory
(literalmente “un cuento de atrás”) es como se denomina al trasfondo antiguo de
los personajes y del mundo que se describen en una trama. A menos que una
historia comience como David Copperfield
con el nacimiento de un protagonista, toda ficción compleja posee un bagaje de antecedentes que en algún momento harán sentir
su peso sobre el presente de los personajes principales. Estos antecedentes se
transmiten a través de técnicas, como la
evocación, el dialogo nostálgico y el flashback , raconto o analépsis.
La evocación ocurre
cuando un personaje recrea en su memoria lo que las circunstancias, la entrada de una persona a su vida o el mismo
medioambiente, le provocan recordar. Asi nos presenta el autor a Daenerys en Juego de Tronos. La futura Khaleesi
aparece acicalándose para conocer a su futuro marido, pero mentalmente ella
recuerda su infancia, sus desdichas, y
la famosa casa grande con la puerta roja que considera su hogar.
La saga de Martin está plagada de ejemplos de la backstory presentada en forma de diálogo.
Ser Jorah le cuenta a la Khaleesi su pasado y los hechos por los cuales es ahora
un exiliado. De igual manera, Sam usa el diálogo para contarle a Jon Snow los
motivos por los que se ha unido a La Guardia Oscura. Y por supuesto la mas poderosa
backstory vía-dialogo de todos los
libros es la confesión de Jaime a Brienne en la Tina de Harrenhaal.
Mi recurso favorito para conocer el pasado en una obra de ficción es el flashback. Ese viaje al ayer en que
somos testigos de eventos vetustos que
otros en la historia presente desconocen. Ahí es donde pertenece la profecía
del Valonqar. Que Los Arcángeles hayan quebrantado su tabú sobre el racconto indica la gran importancia que
tiene y tendrá en la trama el vaticinio de Maggy, La Rana. ¿Significa esto que
otras profecías como las de Azor Ahai (cuyo nombre ni ha sido pronunciado en la
serie) no son tan importantes? Eso nos lleva a otra pregunta ¿Por qué obviar
toda la importante carga informativa del autor sobre la historia pretérita de
Westeros y Essos?
La respuesta fácil es tiempo y espacio. Sin embargo, han
gastado tiempo en inventarse hechos ya acaecidos
que nunca llegan a desarrollar (la criptica biografía de Shae) o que acaban en baldías,
por no decir absurdas y grotescas, escenas (el cuento del Primo Orson).
En algunas ocasiones les han quedado fantásticos los
esfuerzos por usar el pasado para describir personajes. El mejor ejemplo está
en todas las escenas inventadas para Jaime en la Primera Temporada. A través de
diálogos del Matarreyes con su hermana, su Rey y hasta con Jory, la serie nos brindó
un hor d’oeuvre para abrir nuestro
apetito y querer conocer mejor al personaje más sabroso de la saga.
Y si hablamos de erotismo (y decir Jaime ya abre esa puerta), hasta han convertido la backstory en foreplay en la manera en que la difunta Talisa termina admitiendo al Rey del Norte en su cuerpo. Como recordarán, antes de desvestirse, la enfermerita le cuenta una triste anécdota de su infancia en Volantis y ya con eso se gana la mano y toda la anatomía de Robb Stark.
Y si hablamos de erotismo (y decir Jaime ya abre esa puerta), hasta han convertido la backstory en foreplay en la manera en que la difunta Talisa termina admitiendo al Rey del Norte en su cuerpo. Como recordarán, antes de desvestirse, la enfermerita le cuenta una triste anécdota de su infancia en Volantis y ya con eso se gana la mano y toda la anatomía de Robb Stark.
Rhaegar y Lyanna son el gran enigma de esta saga, pero
también su pareja más romántica. Lo divertido es que los conocemos solo gracias
a flashbacks, menciones en dialogo y
otros medios evocativos que son parte de la backstory.
Sin embargo, Los Inmaculados no saben quienes son estos personajes
importantísimos en el libro. Eso se debe a la decisión incomprensible de Weiss&Benioff
de recortar la backstory. Casi tan incomprensible
como el gastar en una actriz y en caracterizarla como Qaithe de las Sombras si
nunca vamos a oír sus famosas profecías.
Por lo menos la temporada pasada supimos quien era Elia
Martell. ¿Y a quién no se le estrujo el corazón con la evocación que La Víbora
Roja hace de su masacrada hermana en la celda de Tyrion? No solamente Oberyn
nos relata la horrible muerte de su hermana, y su deseo de vengarla, además nos
pinta un retrato de Los Hermanos Lannister en su infancia, del odio que Cersei
ha sentido por Tyrion desde que el Gnomo estaba en la cuna, y de como Jaime siempre
defendió a su contrahecho hermano.
Desde mi perspectiva de escritora amateur, la lección más importante que me ha enseñado Martin es el
valor de la backstory. No es el
primero en apreciar ese recurso literario. Ya en días de Aristóteles, el filósofo lo alababa en su Poética. En el pasado, la literatura universal lo ha usado y
abusado desde La Odisea hasta Cumbres Borrascosas, desde Las
Mil y una Noches hasta Proust. Hay escritores que usan la nostalgia
por el pasado con tal maestría que llegan a otorgarle backstory hasta a los objetos. Esos son los casos de Oscar Wilde en
sus cuentos y de Ramón de Valle Inclán en sus Sonatas.
El pasado es importante y en más de una ocasión necesita ser
intercalado en una trama presente, lo vemos en las series de televisión modernas.
Con la excepción de “Downton Abbey” todas mis series de televisión favorita lo
incluyen o han incluido. La technical
del analépsis salpica “True Blood”,” Sleepy Hollow”, “Boardwalk
Empire”, “Mad Men”, “Grey’s Anatomy”, “Revenge”, “Miss Fisher's Murder Mysteries” y “Penny Dreadful”. ¿Qué
hubiera sido de “Lost” sin sus flashbacks?
¿Qué seria de “How I Met Your Mother “o de “Once Upon a Time” sin ese
subterfugio? ¿Entonces por qué temerle tanto a la backstory?
El pasado que Martin deja colar en sus libros ha contribuido
a convertir a su Canción en una
franquicia. Sin esa glotonería por saber más de Poniente los troneros no
gozarían de esa precuela que abarca las aventuras de Egg y Dunk, ni se crearían
libros sobre la geografía martiniana, y la historia de ese universo inventado.
Tal como hay quienes viven obsesionados con saber cómo ocurrieron las cosas en
ese prehistórico longevo invierno en que Los Otros invadieron Poniente, a mi me
obsesiona saber que catástrofe provocó la destrucción de Valyria y si hubo ahí
algún error mágico o fue un cataclismo natural. Y todo eso gracias a la backstory martiniana que nos ha dejado gusto
a poco.
No significa eso que el mundo de la Canción gire solamente en torno al pasado. Es ahí donde Ser George
nuevamente demuestra su maestría. Sus técnicas narrativas más usadas son las que
componen la backstory, y la profecía. Esta última es la antítesis de la backstory puesto que se relaciona con
hechos futuros.
La trama de la saga está subordinada a la dicotomía pasado-futuro. Los personajes
mayores viven equilibrándose en una espada de doble filo. Por un lado, su vida
es determinada por lo ocurrido antes de ellos nacer, por otro, son los sucesos
del mañana los que guían sus pasos. Los habitantes de Poniente y Essos deben
sus personalidades, circunstancias, logros y desdichas a los actos de sus ancestros. Los mismos
continentes, la topografía y el clima van encadenados a sucesos remotos.
Como ya voy por la segunda pagina, creo poder incurrir en la
auto referencia. Sin George R.R. Martin yo no me atrevería a escribir una historia
en la que la backstory se vuelve un recurso
frecuente hasta el punto de la omnipresencia. Es algo impensable puesto que una
pauta fija de la industria editorial estadounidense es que hay que minimizar la
backstory y jamás incluirla en el
primer capítulo.
Existe un consejo para los escrtores princpiantes: “pon a tu protagonista, ya en el primer
párrafo, a punto de despeñarse de una
cima. Más adelante tendrás tiempo de contarnos quién es y cómo llegó ahí”. Curiosamente,
Bella Swann, desde antes de su llegada a Forks, y en el primer capítulo, ya nos
está contando, quién es, de donde viene, quiénes son sus padres y por qué ha
preferido venir a vivir con su papá en este pueblo perdido en un bosque, en vez
de seguir con su madre. Pero si me pusiera a revisar la cantidad de reglas que
se ha saltado Stephanie Mayers en Crepúsculo
tendría para hacer otra nota completa.
¿Pero de dónde nace la regla? La pregunta sobra, ya sabemos
de donde nacen reglas arbitrarias. Son el producto de alguna torpe encuesta o estudio
que demuestra que el público es tan bobo, que se distrae fácilmente y que
cuando comienzan a poner demasiados personajes y a saltar del hoy al ayer se
confunden y aburren.
Cuando escribí La
Puerta de las Tempestades, descubrí que era imposible evitar la backstory. Por eso mi primer capitulo
es una yuxtaposición del presente y del pasado. Solo así puedo dar un retrato completo
de la heroína-narradora. Lo mismo ocurre, más adelante, cuando otro narrador presenta al protagonista con el lector.
Como entonces no escribía para industrias gringas, hice
trampa. Pero siempre me sentí un poco culpable. La culpa sólo acabo cuando leí Una Canción de Hielo y Fuego. Si
lectores de todo el mundo se enamoran de una obra que a cada rato lanza miradas retrospectivas a hechos acaecidos en pasados cercanos y lejanos,
entonces la backstory no debe dar miedo.
Por el contrario, es un recurso legítimo
y útil.
En mi nueva novela que es un experimento total, cuya mayor
ambición es la de (parafraseando a Sir Terry Prattchet) contar el cuento que quiero leer, utilizo la backstory a
destajo. Quiero contar un cuento, pero quiero contarlo ben trovato como dice el dicho italiano, por eso tomo como ejemplo
a Ser George R.R. Martín el maestro de la backstory.
¿Aburre tanta alusión al pasado en la saga de Martín? ¿Se
extrañan esas remembranzas en la serie? ¿En general, les gustan los flashbacks?
¿Pueden recordar filme, serie o novela donde el uso de la backstory estuviera tan logrado como en Una Canción de Hielo y Fuego?







