Mostrando entradas con la etiqueta Guillemo del Toro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Guillemo del Toro. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de diciembre de 2025

El Doctor Monstruo y el Monstruo Enamorado: Frankenstein de Guillermo del Toro

 


Había pensado no verla. Tantas reseñas contradictorias de parte de personas cuyo juicio valoro. Unos la encontraban sublime, otros tediosa,  y todos tenían razón. Para quienes hemos visto tantas versiones del “Prometeo moderno” el que se alargue la historia del cieguito y otras tramas puede resultar fastidioso, como el que el protagonista sea un vil canalla sin cualidades redimibles. La solución de otros (entre los que me cuento) cuando el relato alargaba o dejaba de impactar, era enfocarse en el lujoso trasfondo, los colores, en suma la estética de Del Toro que nunca defrauda.

El Monstruo en la Piel de Elordi

Parte del rechazo de la audiencia puede deberse a dos factores. El primero es lo archiconocido de un relato que ha sido leído y visto en el escenario y las dos pantallas por más de doscientos años. Aun quien no haya leído el bastante cortolibro, han visto alguna variación del cuento de un soberbio estudiante de medicina, empujado por el trauma de la muerte temprana de la madre, que pretende emular a D-s y crear vida.

Todos sabemos que el Barón Víctor Frankenstein, con la ayuda de su condiscípulo, roba cadáveres y arma un hombre con partes de estos al que le da vida con choques eléctricos provocados por una tormenta. El Monstruo (o La Criatura como se le nombra en el libro) no satisface los sueños locos de su creador quien busca destruirlo. El Monstruo escapa y mata a los seris queridos de Víctor para obligarlo a crearle una compañera. Esta es más o menos la trama que por dos siglos ha atrapado la imaginación de lectores, espectadores y, sobre todo, productores.



En esta producción existen algunas variaciones e incluso se puede hablar de un final agridulce que, si nos prometiera Don Memo una secuela, podríamos calificar de “feliz”. En una variación del Monstruo enamorado, tenemos a la humana Elizabeth (Mia Goth) enamorándose de la criatura, pero lo más importante es la humanización del Monstruo que contrasta con la egolatría y falta de empatía de su fabricante.



Aunque es canon que Víctor sea un hombre arrogante y egocéntrico que quiere demostrar que un humano puede imitar a D-s, nunca este prototipo del científico loco fue tan antipático y censurable como en esta magnífica interpretación de Oscar Isaac. Y nunca El Monstruo fue más compasivo, atractivo y digno de lástima que en la interpretación de Jacob Elordi.

Ahora nos damos cuenta de lo buen actor que es el australiano y también humilde porque no es común que un galán en carrera ascendiente acepte verse Monstruoso. Ha servido que la altura real de Elordi (mide un 1,95 cm, 6, 5 pies) permita ver a La Criatura como un gigante bondadoso aunque a ratos sea la bestia compuesta por un científico irresponsable.



Víctor, Un Padre Desnaturalizado

Es posible que como el Monstruo sea la mejor persona de un cadre ocupado por padres crueles, mujeres indecisas como Elizabeth, y un protagonista malvado, el público se incomode ante una reversión de la dicotomía habitual en la cual Frankenstein se arrepiente y El Monstruo muere por ser una aberración

Incluso Del Toro ha prescindido de Henry, el condiscípulo de Víctor que se convierte en su asistente. Ahora es transformado en el tío de Elizabeth (un gusto ver de nuevo a Christoph Waltz), un comerciante de armas sifilítico que busca en el Monstruo una manera de renacer. Pero nadie más siniestro que Víctor quien llega al punto de mentir como un villano de vaudeville para ocultar sus falencias.



Si en el libro, El Barón permite que se acuse injustamente a una criada de los crímenes del Monstruo y se la ejecute, lo hace para proteger a su creación.  Del Toro hace que Víctor acuse a su criatura de haber matado al tío sifilítico, peor aún lo culpa de haber atacado a Elizabeth. Es parte de sus celos que lo han hecho detestar a su engendro. Sus mentiras son esfuerzos infantiles de verse bueno ante el mundo y es que este Víctor es un niño que nunca ha madurado.

Hasta yo le veo rasgos edípicos y una tremenda envidia por su pobre hermano que muere apoyándolo. Lo que pasa es que no me creí el cuento del padre abusador . El Barón padre (Charles Dance) no tenía razones para matar a su mujer y realmente se sintió fracasado al no poder salvarla. Si se comportaba frio, exigente y golpeador (no muy diferente a otros padres de entonces) era porque Víctor era un niño antipático. Vemos al mismo Barón jugar y ser cariñoso con su hijo menor que es un niño más afable y tratable.



Hay conciencia en Víctor de que su hermano William y El Monstruo (sus rivales por el amor de Elizabeth) son mejores personas que él. Es curioso como antes de que el Monstruo atraiga el interés de la mujer amada, su creador ya está aburrido de su juguete. Es como si no supiese para qué va a fabricar un robot humano, como si en su empeño de rivalizar con D-s, Víctor se olvida de que quien crea vida está obligado a protegerla y a educarla para vivir en sociedad.

                                             William y una novia que prefiere un monstruo

Como muchos padres jóvenes e irresponsables, el Barón Frankenstein se muestra impaciente con “su hijo”, no sabe ni quiere enseñarle y acaba imitando a su odiado progenitor, insultando y golpeando a la criatura. Todos estos detalles hacen a la historia diferente al canon aunque no totalmente original, puesto que ya otras versiones habían humanizado al Monstruo.

200 Años de Frankenstein

En el bicentenario de la publicación de Frankenstein escribí un par de artículos en los que mencioné algunas adaptaciones. Ponerme a compararlas con esta última sería un ejercicio incomodo que no viene al caso, pero me gustaría señalar cuales influyeron en Don Memo y cuáles han sido precursoras de los cambios que esta Frankenstein nos brinda.

Se sabe que hubo dos versiones de Frankenstein en el cine silente (una hecha en Italia). Ambas se han perdido, por lo que el primer filme en tocar la obra de Mary Shelley debe ser considerado el esfuerzo de James Whale de 1931. El primer Monstruo cinematográfico entonces fue un inglés de ascendencia india,  llamado Arthur Pratt quien bajo el exótico seudónimo de Boris Karloff, nos legaría una estética para siempre asociada con la criatura como su altura considerable, su andar torpe, y las señales de sutura en frente y cuerpo.



Hace un par de meses, Gato Rafael tuvo la oportunidad de ver esta versión, hoy clásica, y no le gustó, por las mismas razones que me hicieron considerarla inferior a su secuela La novia de Frankenstein. En 1931, el impacto de la Depresión influía en Hollywood. No se hacía nada muy caro, eso obligó a trasladar la trama (tal como con el Drácula e Bela Lugosi) a tiempos modernos. No mejoró en nada una producción donde los efectos especiales eran risibles, los interiores con tapetes de fondo y montañas hechas de cartón eran bochornosos.

Incluso las actuaciones eran exageradas. El cine hablado estaba en pañales y eso se notaba en las actuaciones teatrales de Colin Clive “ It’s alive! It’s alive!”, o de John Boles que siempre parecía dispuesto a entonar una canción (era conocida su buena voz). En cuanto a Mae Marsh, ya parecía la querida de un gánster y no una futura baronesa.



Tremenda diferencia con La Novia de Frankenstein también dirigida por James Whale, pero para 1935, Hollywood había madurado en términos de actuaciones, decorado y libreto. Parte del encanto de este filme residía en que era enmarcado por dos apariciones de la inglesa Elsa Lanchester. La primera es como Mary Shelley que les cuenta a su esposo Percy y a su anfitrión Lord Byron la continuación de la saga del Monstruo. La esposa de Sir Charles Laughton reaparece al final del filme como la despeinada “novia” del título construida para el Monstruo, pero que lo rechaza por feo.



Con este filme la Universal se haría famosa en los 30 y 40 como fábrica de películas de terror. A “La Novia” la seguirían El Hijo de Frankenstein (hijo de Victor y Elizabeth, no del Monstruo) y El Fantasma de Frankenstein. Viendo la popularidad del género, la Universal emparejó al Monstruo con otros espantajos así nacían Frankenstein contra el Hombre Lobo , La Casa de Frankenstein y La Casa de Drácula.

A pesar de que se asocia a Boris Karloff con el aspecto físico del Monstruo, otros actores (incluyendo a Bela Lugosi), le dieron vida a lo largo de sus cien años de existencia en la pantalla. Uno que se haría famoso encarnando al Monstruo fue Sir Christopher Lee cuando en 1957 la productora inglesa Hammeth tomó el manto de la Universal convirtiéndose en una fábrica de filmes de terror.



La característica de estas producciones, que iniciaron con La maldición de Frankenstein,  fueron su elegancia. Todas, por primera vez,  situaban la historia en el Siglo XIX (con estupendo vestuario) consiguiendo la atmosfera gótica que originalmente había planeado Mary Shelley.

A pesar del excelente trabajo de la Universal y de la Hammer, el Monstruo era tan reconocido que servía hasta para parodiarlo. Las comedias lo integraron como relleno cómico desde que Abbot y Costello Meet Frankenstein (1948) hasta alcanzar su máximo nivel con la excelente parodia de Mel Brooks Young Frankenstein (1974).



El Monstruo recorrió todos los géneros fuesen los filmes de monstruos japoneses (Frankenstein contra Buntaro) o Westerns (Jesse James y la hija de Frankenstein); aparecía en caricaturas como Los Picapiedra y Scooby Doo y  para los 60 era parte de la cultura de “Explotación” desde el porno hasta un Frankenstein afro-americano (Blackenstein).

Frankenstein y su fusión con la comedia llegaban hasta México donde lo veíamos en compañía de Chabelo y Capulina. El héroe enmascarado Santo luchaba contra el Monstruo que hacia una aparición tipo cameo en Casino Royale, el primer filme de James Bond , y hasta se convertía en uno de los Beatles en El Submarino Amarillo.  Tanta era su importancia en el imaginario colectivo que en el clásico español El Espíritu de la Colmena, una niñita protege a un fugitivo creyendo que se trata del Monstruo de Frankenstein.



No nos olvidemos de todos los derivados de Frankenstein que conservan la estética no así el apellido del creador. Esos han sido los casos de Fred Munster en The Munsters y Largo, el mayordomo de la Familia Addams. Mas cercano está el genio de Tim Burton que no solo inventa un Frankenstein canino (Frankenweenie) sino también al joven Manos de Tijeras, Edward Scissor Hands.



Con esta breve revista de la influencia de la invención de Mary Shelley en las pantallas dejamos constancia de que el tema ha sido utilizado hasta la náusea, pero la aportación de la versión 2025 trae ciertas novedades, un Monstruo muy humano que hasta puede enamorarse. ¿Vimos eso antes?

Monstruo Humanizado, Monstruo Enamorado

La primera vez que presenciamos este fenómeno fue  en un sitio inesperado. En 1968, la longeva telenovela de terror Sombras Tenebrosas decidió incluir entre sus estrambóticos personajes a una especie de Monstruo de Frankenstein. Adam había sido creado para solucionar el problema de colmillos de Barnabas, el vampiro-protagonista.

Siguiendo el canon, Adam logra huir de donde lo tiene secuestrado Barnabas y conoce a Carolyn Stofddard de quien se enamora. A pesar de que su relación es complejaAdam es ,en lenguaje de hoy, acosador y agresivo Carolyn le toma cariño. Después que él le salva la vida se vuelve su protectora y aunque le admite a Banabas que “tal vez” también se ha enamorado del Monstruo, sabe que su relación es imposible y se dedica a ayudarlo para conseguirle una compañera.



Un interesante experimento de los 70s fue Frankenstein: The True Story que presentó la televisión inglesa en 1972. Situada en el milieu escogido por Mary Shelley: la Suiza napoleónica, presentaba como gancho a los dos niños bonitos del cine inglés: Leonard Whiting y Michael Sarrazin como Víctor y La Criatura.



Lo que hacía diferente este cuento de otros relatos es que La Criatura era tan hermosa y simpática que no inspiraba ni la repulsión ni el rechazo de su creador. Por el contrario, el Barón decidía educar “a su hijo” y presentarlo en sociedad. Un pequeño problema. Creado con restos de cadáveres, el Monstruo comenzaba a podrirse y a caerse a pedazos. Horrorizado, intentaba suicidarse, pero era rescatado por el canónico ciego. Tras provocar la muerte de Agatha (Jane Seymour), la nieta del ciego, el Monstruo obligaba a Víctor a revivirla, pero el resultado ya venía mentalmente desequilibrado y la pobre criatura debía hacerla perder (literalmente ) la cabeza.



Adam y el Frankenstein sex symbol fueron meros detalles en la larga trayectoria de un estereotipo que aunque provocaba lástima seguía siendo nefasto precisamente por ser un freak subhumano. Aunque fue un fracaso de taquilla  el filme que mejor capturó las posibilidades heroicas del Monstruo es mi favorito de este subgénero. Me refiero a The Bride (1985).

Teniendo como protagonistas a dos ídolos del momento: el cantante Sting y Jennifer Beales, la historia conserva el escenario y época de la novela. El Barón Charles Frankenstein, impío y polémico por sus ideas y experimentos, construye un ser viviente con pedazos de cadáveres. El resultado sale tan desmañado que el Barón proyecta crearle una compañera, Eva, para ver si espabila.  Cuando esta lo rechaza, el Monstruo desilusionado huye.

En un bosque, El Monstruo se encuentra con un enano, Rinaldo, que se hace su amigo. Es un encuentro casi tan significativo como el de Tyrion Lannister y Bronn. Juntos viajan y Rinaldo le da un nombre a la criatura: Víctor “el victorioso”. Entretanto, El Barón ha educado a Eva tanto en modales como en ciencias y artes. La chica aparte de ser bellísima, resulta ser más erudita que su maestro. El Barón la presenta en sociedad y se enamora de ella, pero Eva es un espíritu independiente. Ignorando su origen, cuestiona a su mentor y descontenta con las respuestas inicia un romance con un oficial al que conoce en un baile.



Entretanto, Rinaldo y Víctor se han convertido en las estrellas de un circo de Budapest. Quieren ahorrar dinero para un viaje soñado a Venecia. Solo que Rinaldo muere trágicamente y el desdichado Víctor retorna al castillo. Llega justo a tiempo. Eva enfrenta al Barón, descubre que ella no es un ser humano y que Frankenstein tiene designios oscuros para su futuro. A punto de ser ultrajada por su creador, Eva es rescatada por Víctor.

Después de lanzar al científico loco por las almenas, Víctor pretende marcharse nuevamente en busca de su destino cuando Eva lo detiene. Ha descubierto que los humanos solo presentan problemas, ella también es un monstruo y será mejor unir fuerzas. Víctor y Eva se marchan a Venecia juntos, a ser felices como pareja. Reitero nunca he entendido porque este filme no gustó, hasta escribir sobre el me conmueve.




Desde entonces, la humanización del Monstruo ha continuado de buena y mala manera a través de las adaptaciones y reversiones del libro de Mary Shelley en este cuarto de siglo 21. La más memorable ha sido la estupenda interpretación de Rory Kinnear en la muy estupenda Penny Dreadful. Sin embargo el año pasado, Netflix y la televisión turca nos brindaron la emotiva Yaratilan (La Criatura).

Increíble como se ha podido trasladar el texto de Shelley a un contexto del Imperio Otomano de comienzos del Siglo XX. En un pueblo del interior de la hoy Turquía, Ziya sueña con estudiar medicina, pero como el Barón de Frankenstein quiere ir más allá y conquistar la muerte que lo privó de su madre. Un día deja a su familia y a Asiye, su hermana adoptiva con la que está comprometido, para ir a Constantinopla a estudiar medicina.

Una vez allá se encuentra con varios problemas. El mayor lo presentan los catedráticos fundamentalistas que rechazan ideas modernas. Ziya conoce al profesor Ishan, un sabio que ha sido expulsado del cuerpo docente por haber traído ideas revolucionarias de Paris. Ziya se da cuenta que solo este excéntrico maestro puede ayudarlo en su idea de resucitar a los muertos. A punta de chantajes lo obliga a secundarlo en la construcción de un autómata.



A medida que el experimento avanza, aumentan los reparos morales del maestro, mientras que el obsesionado Ziya va perdiendo los suyos. En una ocasión en que Ziya ha ido a buscar sangre para su creación, hay una tormenta eléctrica, la casa del profesor se incendia y él muere. Desolado, Ziya lo revive, pero ahora su maestro ha quedado desfigurado por el fuego y el trauma lo confunde de tal manera que huye.

El resto de la serie sigue al nuevo “Monstruo” por diferentes lugares de Turquía. Se une a una compañía de teatro rodante y finalmente se establece en un pueblo del Cáucaso donde es protegido por una joven madre soltera. Pasa el tiempo y la pareja se enamora. Cuando ella es asesinada, Ishan parte en busca de Ziya para que la resucite.



El Toque Del Toro

Con lo narrado se hace evidente que la humanización del Monstruo no es novedad. Lo que sí es original es el Toque Del Toro más que radica en lo visual que es donde siempre ha demostrado una superioridad sobre otros directores del género. Don Memo es también un hombre modesto y sincero que reconoce con humildad las influencias y Frankenstein tiene una deuda con obra ajena y con la propia.

Ya he hablado de la evolución de la descripción del Monstruo y de como de ser un ente malévolo al que hay que perseguir con antorchas puede trocarse en un ser pensante que inspire compasión, cariño, incluso amor. En eso es un hermano de la criatura que es hallada en el Amazonas y que se convierte en pareja de la mudita de The Shape in the Water.

Hay una escena en Frankenstein en que Oscar Isaacs golpea a su creación antes de que este evolucione mentalmente que me recordó un momento en la mencionada película en que Michael Shannon abusa física y verbalmente de la criatura que tiene encadenada. También este Frankenstein nos recuerda  en la atmosfera y la escenografía, incluso el decorado, a la desolada Crimson Peak y es lo que la define como “Gótico del Toro.”


                                          El FBI en contra del Monstruo del Amazonas

Frankenstein es una gran obra, pero sus mayores atributos son los visuales. Hay momentos en que el espectador se centra en el trasfondo, en los colores y en las imágenes. Si en Crimson Peak predominaba el carmesí del título, aquí es el verde , sobre todo en la ropa de Elizabeth. Un verde que demuestra su vitalidad, su pasión por la naturaleza, incluso su poder mágico que la acerca al Monstruo.




Don Memo ha citado como su gran inspiración el Frankenstein de Sir Kenneth Branagh (1997) y yo le agregaría el Drácula de Coppola. Curiosamente a pesar de ser una obra hecha con mucho amor,  el Frankenstein de Branagh pasó sin pena ni gloria. Ni su gran reparto (Sir Kenneth como Víctor, Helena-Bonham Carter como Elizabeth y Robert De Niro como el Monstruo) logró opacar la huella dejada por la película de Coppola.



Dotada de un soberbio reparto (Sir Gary Oldman, Sir Anthony Hopkins y una exquisita Winona Ryder), el Drácula de Coppola atrapó la imaginación popular con sus imágenes esplendorosas e impresionantes colores. Además su trama era más dramática y romántica que el Frankenstein de Branagh. Coppola se atrevió a llevar al extremo lo que Bram Stoker apenas balbucea en su libro, la tensión sexual entre Minna y el Conde.

Precisamente esas cualidades que hacen inolvidable a Drácula, hacen inolvidable el Frankenstein de Guillermo del Toro. Solo espero que los premios no lo olviden. Al menos, desde ya hay varias nominaciones para Los Globos de Oro.



domingo, 30 de octubre de 2016

Clásicos Modernos: Mis favoritas para Halloween


Las últimas cuatro décadas han sido cruciales para el género del terror.  Se han hecho filmes de altísimo presupuesto, aunque no se han acabado  los siempre populares “B” a los que los fans acceden en sus versiones de video,  DVD, Blu-Ray y otros formatos. Hemos visto franquicias aparecer, desaparecer y convertirse en cintas de culto. En lo personal no me enamoran la mayoría de de esas películas. Yo sigo prefiriendo lo más elegante, lo más profundo lo más espeluznante. ¿Al final de qué se vale ver anchuras sanguinolentas y monstruos peludos cuando lo que asusta es algo interior, algo que afecta tus órganos? Aquí les van mis  15 favoritas del periodo  comprendido entre 1980 y el 2001.

1.       The Shining (El Resplandor, 1980):
   
    Ni sé por dónde empezar. ¿El mejor filme de terror de todos los tiempos? ¿Suena eso muy pretencioso? Lo cierto es que el Maestro Stanley Kubrick agarró una novelaza de Stephen King (que siempre ha despreciado el filme) y creó una pieza de arte que asusta precisamente porque puede ocurrir. Un hombre insatisfecho que maltrata a mujer e hijo,  consigue el empleo perfecto y la oportunidad de realizarse en lo que él cree ser, un escritor. Sucede que el empleo perfecto, cuidar de un hotel de lujo situado en los páramos nevados de Colorado y desierto por estar  fuera de temporada, termina por enloquecerlo y llevarlo a querer matar a su familia. Pero esa es solo una lectura. Otra es que hay un espíritu maligno en ese espacio. Ya en el pasado otro cuidador asesinó a sus hijas bajo la influencia del espectro. El único que sabe la respuesta es el pequeño Danny al que un amiguito imaginario le cuenta lo peligroso del lugar y lo peligroso que es el padre. Jack Nicholson es a la vez siniestro y cómico como el asesino en potencia. Shelley Duvall que estuvo enferma casi todo el rodaje, se ve convenientemente  frágil y aterrorizada del marido-monstruo. Hay escenas de terror inolvidables, las cascadas de sangre por los corredores del hotel, los fantasmas de las mellizas asesinadas, y ese laberinto por el cual el demente Jack persigue a su hijo. No me nieguen que Don Memo del Toro no se inspiró en esa escena para el final de “El Laberinto del Fauno”.




2.       The Changeling (Al Final de la Escalera, 1980):


      El mismo año del “Resplandor” debuta en los cines “Al final de la escalera”,  otro filme de alto presupuesto con actores caros y una escenografía impresionante. George C. Scott interpreta a John Russell, un compositor y maestro de música que renta un palacete en Canadá para pasar ahí el duelo por la muerte de su esposa e hija. Pero como vimos en “The Shining”, esconder la neurosis en un lugar solitario solo invita espíritus chocarreros, y uno de ellos comienza a perseguir al músico. Russel, con la ayuda de la corredora de propiedades (Trish van Devere, esposa de Scott en la vida real), inicia una investigación para saber quién puede ser el fantasma y qué desea. Exploración de archivos, un cuarto sellado y una tenebrosa sesión de espiritismo llevan a  John hasta el poderoso senador Joseph Carmichael, antiguo dueño de la casa. Carmichael,  interpretado por Melvyn Douglas, una de las glorias del cine de los 40s, no está interesado e incluso envía un hombre a amenazar al compositor. El  esbirro termina muriendo a manos del espectro y Russell se da cuenta que están lidiando con un fantasma muy enojado. El titulo en ingles es “The Changeling”, no hay que confundirlo con su homónimo, el de Angelina Jolie dirigido por Clint Eastwood. En el folclore, un changeling es una criatura fea que las hadas dejan en compensación por  los bebés humanos que se roban. El fantasmita de esta historia es un changeling odiado por alguien  que lo desheredó y asesinó. En español completa aquí



3.       Ghost Story (Historia Macabra, 1981):

      Un acierto de los elencos  del cine ochentero fue la recuperación de actores del pasado. De pronto, estos viejitos encontraron empleo de nuevo y se hicieron conocidos a nuevas generaciones. Un ejemplo es este escalofriante filme basado en la novela de Peter Straub. En un pueblito de Nueva Inglaterra, cuatro pilares de la sociedad, y amigos desde la infancia, se reúnen periódicamente para contarse cuentos de fantasmas. Ni se imaginan que van a vivir uno muy pronto. Nadie sabe el secreto del Chowder Club formado por  estos caballeros, interpretados por grandes del cine de Hollywood de los 40s: Melvyn Douglas, (John) Douglas Fairbanks Jr (Edward), el maravilloso Fred Astaire (Ricky) y John Houseman (Sears). (A propósito en Los Cuarentas, Houseman no fue actor sino libretista).Cuando su gemelo David muere traes caer de una ventana, Don Waverley (Graig Wasson) regresa a su  pueblo a reunirse con Edward, su padre. Don siente que hay algo raro en la muerte de su hermano. Durante una sesión del Chowder Club,  Don encuentra la fotografía de Eva, la belleza que enloqueció a los miembros del  club en su juventud. Lo extraordinario es que Eva es idéntica a Alma (Alice Kirge) ex novia de Don, y que aparentemente tuvo algo que ver con su gemelo.  Poco después, Edward muere misteriosamente. Es entonces que los miembros sobrevivientes del Chowder Club revelan a Don la verdad. Alma es en realidad el fantasma de Eva que murió accidentalmente a manos de Edward. Pero esa no es toda la historia. Creyendo a Eva muerta, Edward y sus compinches la lanzaron a una laguna. Ella solo estaba inconsciente y murió ahogada. Ahora su fantasma viene a vengarse de todos los culpables de su muerte y de sus hijos también. En inglés, completa aquí.





4.       Poltergeist ( Juegos Diabólicos, 1982):



      No me pasen remakes, no me pasen secuelas, esta es la única e inolvidable. Otra obra maestra de Steven Spielberg. Una familia como tantas se traslada a  una casa de los suburbios donde pronto comienzan a aparecer espíritus traviesos que interactuan con la más pequeña de la familia. Con gran apertura de mente, los Freeling (Craig Nelson y Jobeth Williams) intentan comunicarse con los duendecillos a los que Carole Anne  (Heather O'Rourke) llama “Tv People” (gente de la tele) porque se  relaciona  con ellos después que acaban las transmisiones . “Ya están aquí” anuncia la rubita, pero  La Gente de la Tele  se vuelve agresiva y la secuestran. Sin sangre ni violencia, esta es una de las películas que mas “meyo” me ha causado en la vida. Ese payaso de juguete me dio más julepe  que el “Pennywise”; lo mismo  Diana Freeling (J. Williams) intentando llegar a esa puerta que insiste en alejarse de ella; y  ese cementerio sobre el que se construyó la casa que finalmente exige justicia con los cadáveres saliendo de sus tumbas, me tuvieron  al borde de la silla mordiéndome las uñas y chillando.



5.       Something Wicked This Way Comes (El Carnaval de las Tinieblas, 1983):


      Ray Bradbury, maestro en la ciencia ficción, también incursionó en el género fantástico como lo demuestra esta obra que los Estudios Disney llevaron a la pantalla en 1983. Un pueblecito de Illinois cambia su monotonía con la llegada de una feria ambulante. Will (Vidal Peterson) hijo del bibliotecario del pueblo, y su amigo Jim (Shawn Carson) están impresionados por el espectáculo creado por El Señor Oscuro (Jonathan “Gorrión Supremo” Pryce) también conocido como “El Hombre Ilustrado” porque esta cubierto de tatuajes. El ofrece más que entretenimiento con su laberinto de espejos y su tiovivo. En un pueblo donde todos anhelan algo, El Señor Oscuro ofrece la oportunidad de cumplir los deseos como el carrusel que rejuvenece o madura a quien se sube a sus caballitos. Pero eso tiene un precio, cada tatuaje del Señor Oscuro representa el alma de quien se la vendió. Solo Will y su padre (Jason Robards) reconocen el peligro e intentan salvar al pueblo. Magnificas actuaciones de Robards y Pryce, una atmosfera totalmente análoga a la de la novela de Bradbury ,y efectos especiales más que respetables, elevan esta cinta a un producto para todos los públicos, no solo los niños.



6.       The Believers (Los Creyentes, 1987):


      En junio de 1988, la policía fronteriza mexicana y su homologa de Estados Unidos hicieron en Tamaulipas, un hallazgo macabro. Se trataba del cementerio y laboratorio de un culto satánico  supuestamente  practicante del palo mayombe: Dos detalles singularizaron este culto dirigido por Adolfo Constanzo. La importancia de los “clientes” de Constanzo que abarcaban narcotraficantes, policías y gente de la alta sociedad (hasta hoy se rumora que los nombres de Yuri y Lucia Méndez aparecían en su libreta) y el hecho que en el adiestramiento de los miembros del culto se incluía ver este filme de John Schlesinger. Basada en la novela de Nicholas Conde, “Los Creyentes” sigue al siquiatra Carl Jameson (Martin Sheen) desde Minnesota a Nueva York, donde consigue trabajo con el departamento de policía. Tanto Carl como su hijo Chris (Harley Cross) están traumatizados por la muerte de la esposa del siquiatra. Hay una ola de asesinatos rituales de niños y jóvenes en la ciudad y la policía la conecta con los practicantes del rito de la santería. A pesar de las quejas de los santeros  que consideran “The Believers” como ofensiva hacia su fe, el filme ayuda  a explicar la diferencia entre “santería” y la oscura “brujería”. Tom López (Jimmy Smits) es un agente de policía que sabe la diferencia. Cuando descubre que los brujos tienen su placa también sabe que ya es hombre muerto.  López pierde la razón,  e intenta suicidarse, para luego morir de peor manera. Muchos han criticado como sobreactuada esa escena en la cual el desesperado López  se arrastra por las calles  quejándose de dolor de barriga y muere gimiendo “¡culebra, culebra!” Pero esa escena es crucial y luego se explica  cuando le practican la autopsia a López y descubren reptiles en sus extrañas. Como que no estaba muy equivocado el loco. Esa escena y la otra en que a la protagonista  (Helen Shaver) le estalla la mejilla con una hilera de arañas escapando de la herida, ya ilustran el terror que sirven para ilustrar lo terrorífico que este filme que inspiró a monstruos de la vida real. En español, completa aquí.


7.       The Serpent and the Rainbow (La Serpiente y el Arco Iris, 1988)


      El terror se magnifica cuando ocurre en un contexto histórico que le da un aura de realidad. La cultura haitiana está vinculada al vudú y al mito de los zombis. La historia del Siglo XX de Haití tuvo un nombre François “Papa Doc” Duvalier. Su cruel dictadura también estuvo ligada al vudú. En este filme, tal vez uno de los mejores trabajos del legendario Wes Craven, historia y mito se dan la mano. No sabemos que es más macabro un mundo en donde los muertos caminan o la sala de torturas del jefe de los Tontón Macout (el órgano represor de Duvalier) quien además también es un doctor brujo. Bill Pullman es Dennis Alan, un antropólogo que ha llegado a Port au Prince en busca de una droga anestésica que supuestamente explicaría el fenómeno de los zombis. Alan es el típico americano ingenuo, pero lleno de sarcasmo, que cree que lo puede todo por su pasaporte, pero como le dirá Peytraud (Zakes Mokae) antes de torturarlo “no veo al  embajador cerca”. Alan logra huir de la isla con la famosa droga crea-zombis. Pero tal como lo ha amenazado, Peytraud lo persigue en sus pesadillas e invade el cuerpo de una mujer en una cena para darle mensajes. Alan  concluye que solo regresando a Haití podrá librarse del brujo. Wes Craven consigue el equilibrio perfecto entre el horror de vivir bajo una dictadura y el horror que surge de lo sobrenatural y el horror de esa falsa normalidad del vivir  bajo una dictadura. Hay escenas pavorosas: otro médico brujo que se auto-decapita; una novia espectral que oculta una horrible calavera bajo el veloy de cuya boca surge una serpiente, y por supuesto el momento en que Alan es enterrado vivo con la esperanza que resucite como zombi. Ahh y casi me olvido, la escena en medio de una comida elegante que de un plato de sopa surge una mano verde.



8.       Nightbreed (Razas de la Noche, 1990):

      Me había olvidado de esta joyita. Clive Barker adaptó su novela corta “Cabal “en la que nos lleva a conocer “Midian” una ciudad subterránea  que es todo un reino de fábulas. Boone  (Craig Shaeffer) sufre unas pesadillas en las que deambula por “Midian” una ciudad de monstruos. Su novia Lori lo convence de ir al psiquiatra. El Dr. Decker (interpretado por nada menos que David Cronenberg en su etapa de actor) es un asesino en serie. Le mete LSD al pobre paciente y lo convence y que él es el criminal. Boone logra llegar a un cementerio abandonado que es la entrada a  Midian, una ciudad de monstruos pecadores que forman la cofradía de la “Night Breed “(Raza Nocturna) y que incluso adoran a su propio dios Baphomet (¿Seria el gato de Los Templarios?). Los monstruos lo rechazan por no ser Nightbreed genuina. Boone tiene que huir de un monstruo que quiere comérselo (no en el sentido sexual aunque Jodorowsky ha hecho una lectura gay de esta obra) y cae en manos de Decker que le confiesa quien es el verdadero asesino antes de entregarlo a la policía que lo mata. Boone despierta en la morgue. Ha resucitado,  ha sufrido una deformación física que lo hace aceptable a los monstruosos habitantes de Midian y se va a vivir con ellos. El corazón de Lori le dice que su novio vive y va al cementerio a buscarlo. Ahí se encuentra con Rachel, una “monstrua” más civilizada. Luego que Lori la ayuda con su hijita Babette,  Rachel le cuenta toda la historia de la Nightbreed. Ellos son los monstruos del folklore,  No eran nocivos, solo feítos, pero  fueron obligados por los humanos a vivir en un mundo subterráneo.  El problema es que los humanos nuevamente, ahora capitaneados por Decker, vienen a destruir a la Nightbreed. En la época en que la vi (y en video) la fantasía me importaba un bledo, pero las Razas de la Noche me encantaron. Ya sé que los efectos especiales pueden resultar risibles para los sofisticados ojos del Tercer Milenio, pero la trama tiene una profundidad conmovedora. Los personajes te llegan al alma desde Lori, dispuesta todo por el hombre de ama, hasta Peloquin, un monstruo con boca de alcantarilla que termina por  caerte simpático. El final, y conste que hay dos versiones, es un poco atropellado (el cura que se vuelve bueno y luego vuelve a ser malo), pero es una cinta inolvidable. ¿Mi escena favorita? Cuando un humano se dispone a matar a la pequeña Babette y Lori le suplica “¡Es solo una niña!”, El humano no le hace caso, pero Rachel se pone detrás del asesino, le entierra la mano por la espalda y le arranca el corazón. Lo que debería ser gore, termina siendo una catarsis. Es exactamente lo que yo le haría a cualquiera que amenazara a una hija mía. Pueden verla fragmentada y subtitulada aquí .



9.       Ghost (Más Allá del Amor, 1990)

       Me decía alguien  “¿Cómo vas a poner ese dramón sentimental en una lista de películas de terror? Concedo que"Ghost” es un romance sobrenatural, pero que tiene momentos de terror. Sam, un corredor de bolsa (Patrick Swayze) es asaltado y muerto en un callejón. Le toma un buen rato descubrir que es un espectro y debe solicitar  ayuda a la gente más insospechada incluyendo a Whoopie Goldberg en la galardonada interpretación de Oda Mae Brown, una vidente charlatana que gracias a Sam descubre sus verdaderos dones. Ahora Sam tendrán que vengar  su muerte  y proteger a su mujer (Demi Moore) del verdadero asesino. Como siempre, los villanos humanos interpretados por Tony Goldwyn y el desaparecido Rick Avilés, ofrecen más miedo que los fantasmas, pero lo que congela la sangre son esos diablos descarnados que los arrastran al infierno o ese fantasma suicida y lunático que debe adiestrar a Patrick Swayze en el arte de ser un espectro. En español completa aquí.




10.   Sleepwalkers (Sonámbulos, 1992):


       Le decía a la Reina Any que para mi Stephen King solo  puede adaptarse a la pantalla chica en formato de miniserie, pero El Maestro también ha escrito libretos especialmente para el cine y un ejemplo es esta historia. Tanya es la última virgen adolescente de un pueblecito de Indiana. No se entiende que con ese físico todavía sea virtuosa y se vea obligada  a bailar con la escoba pero a su vida entra El Príncipe Azul, Charles Brodie (Brian Krauze, el Leo de "Charmed") recién llegado al pueblo. Charles y su bella madre Mary son demasiados perfectos, demasiado lindos. Hay gato encerrado aquí y más de uno. Los Brodie son cambia-pieles. Los últimos ejemplares de una raza de hombres-gatos. Además son amantes (esto está peor que Los Mellizos Lannister) y asesinos seriales.Para sobrevivir necesitan absorber la energía (con resultados fatales para la victima)  de jóvenes vírgenes. La policía anda tras sus pasos, y los Brodie se están muriendo de hambre. Charles, desesperado se lleva a Tanya de picnic, la ataca y esta debe ser rescatada por el gato Clovis (mascota de un policía al que Charles araña fatalmente). Resulta que los felinos y los Sleepwalkers son enemigos a muerte. Ahora Charles y su madre librarán una batalla para que su especie no se extinga. Tanya es la única cura y los gatos del vecindario la única salvación.  Cualquier historia que tenga felinos de protagonista atrae mi atención pero Sleepwalkers” tiene otros meritos. Los Brodie son conmovedores y aterradores como solo puede serlo una especie en extinción que debe matar o morir. Alice Kirge, como la madre dispuesta todo por un hijo-amante, tiene la grandeza de una Cersei. Hay una escena fantástica en la que rapta a Tanya literalmente de las greñas. Mädchen Amick una de esas “prometedoras bellezas “de "Twin Peaks" se ve convenientemente bonita, ingenua y boba como corresponde a su personaje. Ellas, los actores felinos que están fantásticos (y es difícil traer gatos al set) son lo mejor de la película. También inolvidable es el tema clásico de Santo y Johnny “Sleepwalk” (sonámbulo) que añade una atmósfera onírica al cuento. En inglés completa aquí.

11.   Sleepy Hollow (La Leyenda del Jinete sin Cabeza, 1999):

       Me fue difícil incluir una película de Tim Burton en este listado. Es el director de fantasía por antonomasia, ¿pero terror? Y sin embargo Burton celebró el fin de siglo, y su suculenta mancuerna con Johnny Depp, con una adaptación del clásico cuento de terror de Washington Irving. Una atmísfera lúgubre y oscura sirve de marco para las aventuras de Ichabod Crane ahora convertido en un inspector de policía neoyorquino enviado al pueblito de Sleepy Hollow para investigar una serie de truculentos asesinatos. La descripción de la sociedad del Valle del Hudson en vísperas del Siglo XIX es fantástica. Es toda una amalgama marcada por esa confusión propia de país recién nacido que no sabe cuáles son sus raíces, del recuerdo de una Guerra de Independencia que ha dado origen al monstruoso jinete sin cabeza, y también el resabio de esa  Nueva Inglaterra puritana que todavía cree en supersticiones y persigue brujas. Cristina Ricci está exquisita como una Katrina que también es brujita (algo que no supieron desarrollar en la serie de televisión) y Christopher Walkern es aterrador y repelente, sin y con cabeza, con esos ojos de loco y esos dientes de sable. En español aquí.





  












12. The Ninth Gate (La Ultima Puerta, 1999):


:     Johnny Depp anduvo  bien ocupado en el mundo fantástico en esas vísperas del Tercer Milenio y lo demuestra esta adaptación de El Club Dumas  de Arturo Pérez Reverte. Aunque un poco camp hay algo sobrecogedor en esta historia de un manuscrito maldito y perdido. Boris Bolkan (Frank Langella), coleccionista de libros satánicos, anda en busca de un manual de grabados llamado Las 9 Puertas de la Oscuridad.  Bolkan contrata a Dean Corso, un buscador de libros,  para que vaya tras  las tres copias existentes y determine cuál es la genuina. El viaje, que lleva a Corso  de Nueva York a Paris y de ahí a la península ibérica, va dejando una estela de cadáveres atrás. Muchos desean ese libro que ofrece una invocación a Lucifer y están dispuestos a matar por el manuscrito. Pero el libro ha sido escrito por el mismísimo Satanás y solo él  ayudará al elegido a pasar por esa novena puerta. No les cuento el final que es sorpresivo solo que tal como lo he dicho siempre, El Diablo  tiene vagina. Muchos se han quejado  de esta obra de Roman Polanski comparándola desfavorablemente con su anterior experimento en el género.“Rosemary´s Baby” es única y no puede compararse. Yo encuentro que aquí se ha hecho un buen trabajo en el género y aunque hay momentos risibles también los hay de genuino suspenso y muchas sorpresas. Depp incapaz de una mala actuación, es ayudado por  Emanuelle Seigner (Madame Polanski) como la enigmática “hada madrina” de Corso que siempre aparece oportunamente para rescatarlo. Completa con subtítulos en español aquí.


13.   The Mummy (La Momia, 1999):


       1999 fue  un año fecundo en el género terrorífico y fue el año en que Stephen Sommers resucitó a uno de los grandes monstruos de la Universal. Es difícil describir objetivamente una de las veinte mejores películas que he visto en mi vida. La acción, la aventura, el thriller, y la fantasía se yuxtaponen armónicamente y dan gran cabida al humor representado por Brendan Frazier (para mí este es su mejor rol), John Hanna y Kevin J. Oconnor. Pocas heroínas son tan adorables como Evie Carnahan, y Rachel Weisz es mi actriz favorita desde que la interpretó, pero no nos olvidemos que este es un filme de terror. Terroríficos son  la invasión de escarabajos, los batallones de momias, Las 7 Plagas de Egipto y toda la evolución para que un esqueleto medio podrido se transforme en el perverso Imothep (Arnold Vosloo). 


14.   The Sixth Sense (El Sexto Sentido):


       No se puede hablar de 1999 sin mencionar el primer  éxito de M. Night Shymalan. Me cuesta incluirla porque no la considero una película de terror. No me asusta, me conmueve, pero es una parte innegable del cine de fantasmas. Haley Joel Osmett se convirtió en una estrella instantánea con  su retrato de Cole, un niño que ve espíritus. “Veo gente muerta” es su explicación. Bruce Wilis es el psiquiatra que intenta ayudarlo y termina creyendo en el Más Allá. El final es la mayor sorpresa de este filme que es un gran aporte al género paranormal. En español fragmentada aquí. O en inglés completa aquí.

15.   El Espinazo del Diablo (2001):

       Amo a Guillermo del Toro; me gusta su audacia aun para los fracasos, me encanta que sea un gordito irreverente;  y que se atreva a ser un mexicano que triunfa en Hollywood con su propio estilo de terror. Sin embargo, tuve que escoger su mejor obra para este listado y fue dificil: “Cronos” nunca me ha convencido, “El Orfanato” nunca me ha gustado, "El Laberinto del Fauno" y "Hellboy" son fantasias, de "Mama"  y “Crimson Peak “todavía no sabemos si serán  clásicos. Eso solo nos deja una opción, esta joya. La acción ocurre en España a fines de la Guerra Civil. Carlos, cuyos padres han muerto en el frente es enviado al Santa Lucia, a un orfanato regentado por Carmen (Marisa Paredes) y el Dr. Casares (Federico Luppi). Carlos intenta adaptarse a su nuevo espacio donde se vive bajo la tensión del cierre de una guerra, lo  que colocaría  a los habitantes del orfanato en el bando perdedor. La presencia de una bomba sin explotar que ha quedado clavada en el patio es un recordatorio constante del conflicto, pero hay otras pasiones reprimidas: la lujuria, la violencia, la codicia. A Carlos lo molestan sus compañeros, pero él se da cuenta que hay problemas mayores en el mundo. Los secretos de los adultos que lo rodean  se aúnan a  un misterio que oculta ese edificio y que estalla un día en la forma de un fantasma que exige justicia. Producida por Almodóvar y basada en un guion que Don  Memo escribiera a los 14 años, “El Espinazo·” es una demonstración de que el peor mal reside en los vivos. El villano del filme no es el fantasma de Santi, un niño ahogado, ni El Fascismo; ni siquiera Jaime el dibujante que al principio le hace bullying a Carlos. El monstruo es Jacinto, el cuidador del edificio (Eduardo Noriega que está de rechupete) un hombre dispuesto a todo, hasta a matar, para satisfacer sus apetitos.  Aquí completa.

Las preguntas de rigor ¿Cuáles son sus favoritas? ¿Cuáles les gustaría ver? ¿Y cuál se me olvidó? ¡Feliz Halloween!