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miércoles, 17 de diciembre de 2025

El Doctor Monstruo y el Monstruo Enamorado: Frankenstein de Guillermo del Toro

 


Había pensado no verla. Tantas reseñas contradictorias de parte de personas cuyo juicio valoro. Unos la encontraban sublime, otros tediosa,  y todos tenían razón. Para quienes hemos visto tantas versiones del “Prometeo moderno” el que se alargue la historia del cieguito y otras tramas puede resultar fastidioso, como el que el protagonista sea un vil canalla sin cualidades redimibles. La solución de otros (entre los que me cuento) cuando el relato alargaba o dejaba de impactar, era enfocarse en el lujoso trasfondo, los colores, en suma la estética de Del Toro que nunca defrauda.

El Monstruo en la Piel de Elordi

Parte del rechazo de la audiencia puede deberse a dos factores. El primero es lo archiconocido de un relato que ha sido leído y visto en el escenario y las dos pantallas por más de doscientos años. Aun quien no haya leído el bastante cortolibro, han visto alguna variación del cuento de un soberbio estudiante de medicina, empujado por el trauma de la muerte temprana de la madre, que pretende emular a D-s y crear vida.

Todos sabemos que el Barón Víctor Frankenstein, con la ayuda de su condiscípulo, roba cadáveres y arma un hombre con partes de estos al que le da vida con choques eléctricos provocados por una tormenta. El Monstruo (o La Criatura como se le nombra en el libro) no satisface los sueños locos de su creador quien busca destruirlo. El Monstruo escapa y mata a los seris queridos de Víctor para obligarlo a crearle una compañera. Esta es más o menos la trama que por dos siglos ha atrapado la imaginación de lectores, espectadores y, sobre todo, productores.



En esta producción existen algunas variaciones e incluso se puede hablar de un final agridulce que, si nos prometiera Don Memo una secuela, podríamos calificar de “feliz”. En una variación del Monstruo enamorado, tenemos a la humana Elizabeth (Mia Goth) enamorándose de la criatura, pero lo más importante es la humanización del Monstruo que contrasta con la egolatría y falta de empatía de su fabricante.



Aunque es canon que Víctor sea un hombre arrogante y egocéntrico que quiere demostrar que un humano puede imitar a D-s, nunca este prototipo del científico loco fue tan antipático y censurable como en esta magnífica interpretación de Oscar Isaac. Y nunca El Monstruo fue más compasivo, atractivo y digno de lástima que en la interpretación de Jacob Elordi.

Ahora nos damos cuenta de lo buen actor que es el australiano y también humilde porque no es común que un galán en carrera ascendiente acepte verse Monstruoso. Ha servido que la altura real de Elordi (mide un 1,95 cm, 6, 5 pies) permita ver a La Criatura como un gigante bondadoso aunque a ratos sea la bestia compuesta por un científico irresponsable.



Víctor, Un Padre Desnaturalizado

Es posible que como el Monstruo sea la mejor persona de un cadre ocupado por padres crueles, mujeres indecisas como Elizabeth, y un protagonista malvado, el público se incomode ante una reversión de la dicotomía habitual en la cual Frankenstein se arrepiente y El Monstruo muere por ser una aberración

Incluso Del Toro ha prescindido de Henry, el condiscípulo de Víctor que se convierte en su asistente. Ahora es transformado en el tío de Elizabeth (un gusto ver de nuevo a Christoph Waltz), un comerciante de armas sifilítico que busca en el Monstruo una manera de renacer. Pero nadie más siniestro que Víctor quien llega al punto de mentir como un villano de vaudeville para ocultar sus falencias.



Si en el libro, El Barón permite que se acuse injustamente a una criada de los crímenes del Monstruo y se la ejecute, lo hace para proteger a su creación.  Del Toro hace que Víctor acuse a su criatura de haber matado al tío sifilítico, peor aún lo culpa de haber atacado a Elizabeth. Es parte de sus celos que lo han hecho detestar a su engendro. Sus mentiras son esfuerzos infantiles de verse bueno ante el mundo y es que este Víctor es un niño que nunca ha madurado.

Hasta yo le veo rasgos edípicos y una tremenda envidia por su pobre hermano que muere apoyándolo. Lo que pasa es que no me creí el cuento del padre abusador . El Barón padre (Charles Dance) no tenía razones para matar a su mujer y realmente se sintió fracasado al no poder salvarla. Si se comportaba frio, exigente y golpeador (no muy diferente a otros padres de entonces) era porque Víctor era un niño antipático. Vemos al mismo Barón jugar y ser cariñoso con su hijo menor que es un niño más afable y tratable.



Hay conciencia en Víctor de que su hermano William y El Monstruo (sus rivales por el amor de Elizabeth) son mejores personas que él. Es curioso como antes de que el Monstruo atraiga el interés de la mujer amada, su creador ya está aburrido de su juguete. Es como si no supiese para qué va a fabricar un robot humano, como si en su empeño de rivalizar con D-s, Víctor se olvida de que quien crea vida está obligado a protegerla y a educarla para vivir en sociedad.

                                             William y una novia que prefiere un monstruo

Como muchos padres jóvenes e irresponsables, el Barón Frankenstein se muestra impaciente con “su hijo”, no sabe ni quiere enseñarle y acaba imitando a su odiado progenitor, insultando y golpeando a la criatura. Todos estos detalles hacen a la historia diferente al canon aunque no totalmente original, puesto que ya otras versiones habían humanizado al Monstruo.

200 Años de Frankenstein

En el bicentenario de la publicación de Frankenstein escribí un par de artículos en los que mencioné algunas adaptaciones. Ponerme a compararlas con esta última sería un ejercicio incomodo que no viene al caso, pero me gustaría señalar cuales influyeron en Don Memo y cuáles han sido precursoras de los cambios que esta Frankenstein nos brinda.

Se sabe que hubo dos versiones de Frankenstein en el cine silente (una hecha en Italia). Ambas se han perdido, por lo que el primer filme en tocar la obra de Mary Shelley debe ser considerado el esfuerzo de James Whale de 1931. El primer Monstruo cinematográfico entonces fue un inglés de ascendencia india,  llamado Arthur Pratt quien bajo el exótico seudónimo de Boris Karloff, nos legaría una estética para siempre asociada con la criatura como su altura considerable, su andar torpe, y las señales de sutura en frente y cuerpo.



Hace un par de meses, Gato Rafael tuvo la oportunidad de ver esta versión, hoy clásica, y no le gustó, por las mismas razones que me hicieron considerarla inferior a su secuela La novia de Frankenstein. En 1931, el impacto de la Depresión influía en Hollywood. No se hacía nada muy caro, eso obligó a trasladar la trama (tal como con el Drácula e Bela Lugosi) a tiempos modernos. No mejoró en nada una producción donde los efectos especiales eran risibles, los interiores con tapetes de fondo y montañas hechas de cartón eran bochornosos.

Incluso las actuaciones eran exageradas. El cine hablado estaba en pañales y eso se notaba en las actuaciones teatrales de Colin Clive “ It’s alive! It’s alive!”, o de John Boles que siempre parecía dispuesto a entonar una canción (era conocida su buena voz). En cuanto a Mae Marsh, ya parecía la querida de un gánster y no una futura baronesa.



Tremenda diferencia con La Novia de Frankenstein también dirigida por James Whale, pero para 1935, Hollywood había madurado en términos de actuaciones, decorado y libreto. Parte del encanto de este filme residía en que era enmarcado por dos apariciones de la inglesa Elsa Lanchester. La primera es como Mary Shelley que les cuenta a su esposo Percy y a su anfitrión Lord Byron la continuación de la saga del Monstruo. La esposa de Sir Charles Laughton reaparece al final del filme como la despeinada “novia” del título construida para el Monstruo, pero que lo rechaza por feo.



Con este filme la Universal se haría famosa en los 30 y 40 como fábrica de películas de terror. A “La Novia” la seguirían El Hijo de Frankenstein (hijo de Victor y Elizabeth, no del Monstruo) y El Fantasma de Frankenstein. Viendo la popularidad del género, la Universal emparejó al Monstruo con otros espantajos así nacían Frankenstein contra el Hombre Lobo , La Casa de Frankenstein y La Casa de Drácula.

A pesar de que se asocia a Boris Karloff con el aspecto físico del Monstruo, otros actores (incluyendo a Bela Lugosi), le dieron vida a lo largo de sus cien años de existencia en la pantalla. Uno que se haría famoso encarnando al Monstruo fue Sir Christopher Lee cuando en 1957 la productora inglesa Hammeth tomó el manto de la Universal convirtiéndose en una fábrica de filmes de terror.



La característica de estas producciones, que iniciaron con La maldición de Frankenstein,  fueron su elegancia. Todas, por primera vez,  situaban la historia en el Siglo XIX (con estupendo vestuario) consiguiendo la atmosfera gótica que originalmente había planeado Mary Shelley.

A pesar del excelente trabajo de la Universal y de la Hammer, el Monstruo era tan reconocido que servía hasta para parodiarlo. Las comedias lo integraron como relleno cómico desde que Abbot y Costello Meet Frankenstein (1948) hasta alcanzar su máximo nivel con la excelente parodia de Mel Brooks Young Frankenstein (1974).



El Monstruo recorrió todos los géneros fuesen los filmes de monstruos japoneses (Frankenstein contra Buntaro) o Westerns (Jesse James y la hija de Frankenstein); aparecía en caricaturas como Los Picapiedra y Scooby Doo y  para los 60 era parte de la cultura de “Explotación” desde el porno hasta un Frankenstein afro-americano (Blackenstein).

Frankenstein y su fusión con la comedia llegaban hasta México donde lo veíamos en compañía de Chabelo y Capulina. El héroe enmascarado Santo luchaba contra el Monstruo que hacia una aparición tipo cameo en Casino Royale, el primer filme de James Bond , y hasta se convertía en uno de los Beatles en El Submarino Amarillo.  Tanta era su importancia en el imaginario colectivo que en el clásico español El Espíritu de la Colmena, una niñita protege a un fugitivo creyendo que se trata del Monstruo de Frankenstein.



No nos olvidemos de todos los derivados de Frankenstein que conservan la estética no así el apellido del creador. Esos han sido los casos de Fred Munster en The Munsters y Largo, el mayordomo de la Familia Addams. Mas cercano está el genio de Tim Burton que no solo inventa un Frankenstein canino (Frankenweenie) sino también al joven Manos de Tijeras, Edward Scissor Hands.



Con esta breve revista de la influencia de la invención de Mary Shelley en las pantallas dejamos constancia de que el tema ha sido utilizado hasta la náusea, pero la aportación de la versión 2025 trae ciertas novedades, un Monstruo muy humano que hasta puede enamorarse. ¿Vimos eso antes?

Monstruo Humanizado, Monstruo Enamorado

La primera vez que presenciamos este fenómeno fue  en un sitio inesperado. En 1968, la longeva telenovela de terror Sombras Tenebrosas decidió incluir entre sus estrambóticos personajes a una especie de Monstruo de Frankenstein. Adam había sido creado para solucionar el problema de colmillos de Barnabas, el vampiro-protagonista.

Siguiendo el canon, Adam logra huir de donde lo tiene secuestrado Barnabas y conoce a Carolyn Stofddard de quien se enamora. A pesar de que su relación es complejaAdam es ,en lenguaje de hoy, acosador y agresivo Carolyn le toma cariño. Después que él le salva la vida se vuelve su protectora y aunque le admite a Banabas que “tal vez” también se ha enamorado del Monstruo, sabe que su relación es imposible y se dedica a ayudarlo para conseguirle una compañera.



Un interesante experimento de los 70s fue Frankenstein: The True Story que presentó la televisión inglesa en 1972. Situada en el milieu escogido por Mary Shelley: la Suiza napoleónica, presentaba como gancho a los dos niños bonitos del cine inglés: Leonard Whiting y Michael Sarrazin como Víctor y La Criatura.



Lo que hacía diferente este cuento de otros relatos es que La Criatura era tan hermosa y simpática que no inspiraba ni la repulsión ni el rechazo de su creador. Por el contrario, el Barón decidía educar “a su hijo” y presentarlo en sociedad. Un pequeño problema. Creado con restos de cadáveres, el Monstruo comenzaba a podrirse y a caerse a pedazos. Horrorizado, intentaba suicidarse, pero era rescatado por el canónico ciego. Tras provocar la muerte de Agatha (Jane Seymour), la nieta del ciego, el Monstruo obligaba a Víctor a revivirla, pero el resultado ya venía mentalmente desequilibrado y la pobre criatura debía hacerla perder (literalmente ) la cabeza.



Adam y el Frankenstein sex symbol fueron meros detalles en la larga trayectoria de un estereotipo que aunque provocaba lástima seguía siendo nefasto precisamente por ser un freak subhumano. Aunque fue un fracaso de taquilla  el filme que mejor capturó las posibilidades heroicas del Monstruo es mi favorito de este subgénero. Me refiero a The Bride (1985).

Teniendo como protagonistas a dos ídolos del momento: el cantante Sting y Jennifer Beales, la historia conserva el escenario y época de la novela. El Barón Charles Frankenstein, impío y polémico por sus ideas y experimentos, construye un ser viviente con pedazos de cadáveres. El resultado sale tan desmañado que el Barón proyecta crearle una compañera, Eva, para ver si espabila.  Cuando esta lo rechaza, el Monstruo desilusionado huye.

En un bosque, El Monstruo se encuentra con un enano, Rinaldo, que se hace su amigo. Es un encuentro casi tan significativo como el de Tyrion Lannister y Bronn. Juntos viajan y Rinaldo le da un nombre a la criatura: Víctor “el victorioso”. Entretanto, El Barón ha educado a Eva tanto en modales como en ciencias y artes. La chica aparte de ser bellísima, resulta ser más erudita que su maestro. El Barón la presenta en sociedad y se enamora de ella, pero Eva es un espíritu independiente. Ignorando su origen, cuestiona a su mentor y descontenta con las respuestas inicia un romance con un oficial al que conoce en un baile.



Entretanto, Rinaldo y Víctor se han convertido en las estrellas de un circo de Budapest. Quieren ahorrar dinero para un viaje soñado a Venecia. Solo que Rinaldo muere trágicamente y el desdichado Víctor retorna al castillo. Llega justo a tiempo. Eva enfrenta al Barón, descubre que ella no es un ser humano y que Frankenstein tiene designios oscuros para su futuro. A punto de ser ultrajada por su creador, Eva es rescatada por Víctor.

Después de lanzar al científico loco por las almenas, Víctor pretende marcharse nuevamente en busca de su destino cuando Eva lo detiene. Ha descubierto que los humanos solo presentan problemas, ella también es un monstruo y será mejor unir fuerzas. Víctor y Eva se marchan a Venecia juntos, a ser felices como pareja. Reitero nunca he entendido porque este filme no gustó, hasta escribir sobre el me conmueve.




Desde entonces, la humanización del Monstruo ha continuado de buena y mala manera a través de las adaptaciones y reversiones del libro de Mary Shelley en este cuarto de siglo 21. La más memorable ha sido la estupenda interpretación de Rory Kinnear en la muy estupenda Penny Dreadful. Sin embargo el año pasado, Netflix y la televisión turca nos brindaron la emotiva Yaratilan (La Criatura).

Increíble como se ha podido trasladar el texto de Shelley a un contexto del Imperio Otomano de comienzos del Siglo XX. En un pueblo del interior de la hoy Turquía, Ziya sueña con estudiar medicina, pero como el Barón de Frankenstein quiere ir más allá y conquistar la muerte que lo privó de su madre. Un día deja a su familia y a Asiye, su hermana adoptiva con la que está comprometido, para ir a Constantinopla a estudiar medicina.

Una vez allá se encuentra con varios problemas. El mayor lo presentan los catedráticos fundamentalistas que rechazan ideas modernas. Ziya conoce al profesor Ishan, un sabio que ha sido expulsado del cuerpo docente por haber traído ideas revolucionarias de Paris. Ziya se da cuenta que solo este excéntrico maestro puede ayudarlo en su idea de resucitar a los muertos. A punta de chantajes lo obliga a secundarlo en la construcción de un autómata.



A medida que el experimento avanza, aumentan los reparos morales del maestro, mientras que el obsesionado Ziya va perdiendo los suyos. En una ocasión en que Ziya ha ido a buscar sangre para su creación, hay una tormenta eléctrica, la casa del profesor se incendia y él muere. Desolado, Ziya lo revive, pero ahora su maestro ha quedado desfigurado por el fuego y el trauma lo confunde de tal manera que huye.

El resto de la serie sigue al nuevo “Monstruo” por diferentes lugares de Turquía. Se une a una compañía de teatro rodante y finalmente se establece en un pueblo del Cáucaso donde es protegido por una joven madre soltera. Pasa el tiempo y la pareja se enamora. Cuando ella es asesinada, Ishan parte en busca de Ziya para que la resucite.



El Toque Del Toro

Con lo narrado se hace evidente que la humanización del Monstruo no es novedad. Lo que sí es original es el Toque Del Toro más que radica en lo visual que es donde siempre ha demostrado una superioridad sobre otros directores del género. Don Memo es también un hombre modesto y sincero que reconoce con humildad las influencias y Frankenstein tiene una deuda con obra ajena y con la propia.

Ya he hablado de la evolución de la descripción del Monstruo y de como de ser un ente malévolo al que hay que perseguir con antorchas puede trocarse en un ser pensante que inspire compasión, cariño, incluso amor. En eso es un hermano de la criatura que es hallada en el Amazonas y que se convierte en pareja de la mudita de The Shape in the Water.

Hay una escena en Frankenstein en que Oscar Isaacs golpea a su creación antes de que este evolucione mentalmente que me recordó un momento en la mencionada película en que Michael Shannon abusa física y verbalmente de la criatura que tiene encadenada. También este Frankenstein nos recuerda  en la atmosfera y la escenografía, incluso el decorado, a la desolada Crimson Peak y es lo que la define como “Gótico del Toro.”


                                          El FBI en contra del Monstruo del Amazonas

Frankenstein es una gran obra, pero sus mayores atributos son los visuales. Hay momentos en que el espectador se centra en el trasfondo, en los colores y en las imágenes. Si en Crimson Peak predominaba el carmesí del título, aquí es el verde , sobre todo en la ropa de Elizabeth. Un verde que demuestra su vitalidad, su pasión por la naturaleza, incluso su poder mágico que la acerca al Monstruo.




Don Memo ha citado como su gran inspiración el Frankenstein de Sir Kenneth Branagh (1997) y yo le agregaría el Drácula de Coppola. Curiosamente a pesar de ser una obra hecha con mucho amor,  el Frankenstein de Branagh pasó sin pena ni gloria. Ni su gran reparto (Sir Kenneth como Víctor, Helena-Bonham Carter como Elizabeth y Robert De Niro como el Monstruo) logró opacar la huella dejada por la película de Coppola.



Dotada de un soberbio reparto (Sir Gary Oldman, Sir Anthony Hopkins y una exquisita Winona Ryder), el Drácula de Coppola atrapó la imaginación popular con sus imágenes esplendorosas e impresionantes colores. Además su trama era más dramática y romántica que el Frankenstein de Branagh. Coppola se atrevió a llevar al extremo lo que Bram Stoker apenas balbucea en su libro, la tensión sexual entre Minna y el Conde.

Precisamente esas cualidades que hacen inolvidable a Drácula, hacen inolvidable el Frankenstein de Guillermo del Toro. Solo espero que los premios no lo olviden. Al menos, desde ya hay varias nominaciones para Los Globos de Oro.



lunes, 3 de febrero de 2025

Nos vamos p’a Macondo: 100 Años de Soledad en Netflix

 

 


Teníamos miedo y por razones legitimas. Adaptar una novela casi sin diálogos, con cientos de imágenes sobrenaturales, y con constantes saltos de tiempo parecía tarea irrealizable. Mas si la ponían en manos de Netflix. Nos ha asombrado que se ha podido hacer y que es un espejo de un libro considerado una obra maestra de literatura.

Existe una confusión sobre las declaraciones de Gabriel García Márquez respecto a este magno opus. Se cree que él no quería que su obra fuese llevada a la pantalla. Hay algo de cierto en eso, pero la realidad de sus palabras es que escribió Cien Años …de manera tan criptica que fuese imposible adaptarla. Pues el equipo de esta producción ha superado esa valla.



Lo que el premio Nobel afirmase es quey la sabia de amboses que existe una dinámica diferente para escribir guiones y escribir novelas. . Refiriéndose puntualmente a Cien Años de Soledad, Gabo relataba que muchos lectores se identificaban con los personajes o los identificaban con parientes, amigos o conocido. El asignarles rostros de actores específicos destruía esa identificación. Yo tengo mis problemas con el elenco, que me reservaré, pero como que los personajes no se asemejan a la imagen física que me había imaginado.

Los directores Alex García López , Laura Mora y su gente comenzaron por apoyarse en dos factores: el primero fue ordenar los eventos del libro de acuerdo a un orden cronológico. La novela comienza en un futuro remoto: Aureliano Buendía enfrenta un pelotón de fusilamiento y evoca un momento de su infancia, cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. De ahí pasamos a un Macondo ya fundado adonde llegan Melquiades y su tribu de gitanos y para el tercer episodio retrocedemos para saber por qué Jose Arcadio Buendía y su esposa Úrsula Iguaran abandonaron su tierra para internarse en la selva en busca del mar.



Pues aquí comenzamos por la boda de Los Buendía; seguimos con el duelo entre José Arcadio y Prudencio; el exilio, acompañados de amigos fieles; la infructuosa búsqueda del mar; el nacimiento de Arcadio y la fundación de Macondo. Eso da fluidez al relato y nos permite apreciar lo visual, especialmente el paisaje que va desde lo desértico con cactus del pueblo de donde son originarios los Buendía hasta ciénagas y junglas para acabar en las esplendorosas playas de Barranquilla.

Si agregamos que han retenido una voz narradora que explica-con las palabras del texto lo que va ocurriendo junto con pensamientos de los personajes, no hay manera de que el espectador se pierda. Toda la serie mantiene nuestros sentidos alerta y de paso conocemos e identificamos a los personajes.

                            Ursula y José Arcadio

Existía también el temoren mi caso acrecentado por la nueva y bochornosa adaptación de Como agua para chocolatede que esta versión restase importancia al realismo mágico. No ha sido así. A cada paso nos percatamos que esto ocurre en un universo donde prima lo real maravilloso desde esas creencias de que la endogamia produce niños monstruos hasta los imanes de Melquiades. Aunque ambos pueden ser posibles, mientras no veamos niños con cola de puerco podemos dudar o no, tal como el ver objetos que hacen moverse otros objetos , aun conociendo la explicación científica, nos parece un acto prodigioso.

Incluso antes de llegar a Macondo lo extraordinario persigue a los Buendía como esas puertas que se cierran solas sin que ráfaga de viento las empuje o el espectro de Prudencio que se vuelve presencia constante en la casa del hombre que le quitó la vida hasta empujar a José Arcadio y a los suyos a emigrar adonde el fantasma no los persiga.

                      Prudencio

Las actuaciones son adecuadas y la historia se va desarrollando de manera lineal, nacen niños que se vuelven hombres, desaparecen personajes como José Arcadio Jr., su madre que va en su busca, y retorna con hermanos indígenas, Llega pronto la niña Rebeca, portando un saco con los huesos de sus antepasados y con ella la enfermedad del insomnio. Ese es el menor de los males que acarreará Rebeca. También retorna Melquiades que había muerto, pero resucitó. Así se suceden los detalles prodigiosos que aumentan a medida que Macondo crece y se pone en contacto con los males de la civilización.

                                   Melquiades

Podríamos decir que los ocho episodios capturan la esencia del libro con modificaciones menores. ¿Cuáles son estas? Diría que antes de mencionarlas tenemos que recordar que Netflix busca atraer a públicos diversos. Cien Años de Soledad podrá ser una obra maestra de la literatura, pero no es un cebo para toda audiencia. Se lee más fácil que se vehe ahí el secreto de su difícil adaptacióny no tiene mucha acción.

Por eso ha sido en los episodios finales donde más cambios se han hecho, debido a que ahí se sale del marco fabuloso y se entra en la historia. En este caso la de una revolución armada entre liberales y conservadores que duraría décadas a fines del siglo XIX y entrado el XX. Lo que se ha hecho en realidad es agilizar la trama con mucho balazo, mucha violencia, mucha muerte que es lo que busca cierto público.



Por otro lado,  la novela de García Márquez traía muchos elementos que ofenden las sensibilidades modernas. Aunque ni en Colombia ni en América Latina se prohíbe el matrimonio entre primos, para el televidente estadounidense son perfectamente comprensibles las supersticiones que rodean el producto de tal unión y que atormentan a Úrsula.

El incesto en la obra de Gabo toma otros carices. Cuando Úrsula llama “puta” a su amiga Pilar al enterarse que es amante de su hijo, no es porque haya diferencias de edad entre ella y José Arcadio. Tampoco porque Pilar haya sido partera en el nacimiento de su joven amante, sino porque esos amores han empujado a José Arcadio a abandonar a su familia. Otro que está enojado con Pilar es Aureliano, el hermanito de José Arcadio, pero cuando crece se acuesta y preña a Pilar. Su hijo Aureliano José se cría con los abuelos y ya de mayorcito anda acosando sexualmente a su tía Amaranta.

                              Pilar Ternera

Habiendo tanto incesto en la novela, me hizo gracia que un reseñador colombiano (joven) en YT armase todo un escándalo por lo que determinó “un asco”, una relación incestuosa que no es tal. Se refiere a Rebeca y José Arcadio. Un absurdo total puesto que no solo no los unen lazos sanguíneos, además acaban de conocerse. El que Rebeca se haya criado con los padres de su amante no afecta a José Arcadio, puesto que no estuvo ahí, para él es incluso más desconocida que Pilar Ternera.

Sin embargo, es innegable el rol que el incesto juega en esta obra y antes de acusar a Gabo de degenerado,  tenemos que recordar que esta novela es una epopeya combinada con mitos de origen y fundación. Agradezco a Gato Sir George que me ha hecho ver como el incesto hace esa aparición en las épicas griegas y en la leyenda artúrica (ni hablar de la Biblia) como indicación de la superioridad de estos personajes. En este caso los Buendía, como ocurriera con los Targaryen y Mellizos Lannister,  son los que trascienden reglas sociales y barreras morales en su auge. Ahí estará su talón de Aquiles que provocará su caída.

Mas no quiero adelantarme, ya que todavía falta mucho por contar y ver,  y vamos a estar esperando con ansias la segunda parte. Sorprendida todavía de lo bien que les ha quedado, la recomiendo tanto para los amantes de la novela como para quien nunca la haya leído.



Contenido Violento y Gory: Como dije, los episodios finales traen la violencia histórica a Macondo, pero desde el comienzo tenemos sangre y muertos. Un poco Gory el fantasma de Prudencio con esa herida de lanza en el cuello y ese asqueroso tapón de esparto con el que intenta evitar desangrarse.

Contenido Sexual y Desnudos: Gabo era muy dado a meter sexo en su historia, pero no era pornográfico. Ahora, en Netflix, se han destapado para convertir cada uno de esos encuentros en escenas pasionales y graficas, tal como aprovechan cualquier oportunidad para encuerar a los actores.

Hay un detalle que mucho incomoda al lector moderno, no a los de nuestra época, conscientes de que en este universo mágico ocurre lo insólito. La pasión que Remedios Moscoso despierta en Aurelianohombre hecho y derecho una nena de nueve años. Aunque en la obra Aureliano se espera un par de años hasta que Remedios entre en la pubertad para hacerla su esposa, el lector moderno verá pedofilia y perversión en esa relación, por lo que la intérprete de Remedios es una niña de como trece años.



Factor Diversidad: Tenemos la descripción de vida y costumbres de la Colombia costeña con actores que representen las mixturas de razas;  tenemos gitanos; un italiano, el fotógrafo Pietro, y Úrsula retorna de su infructuosa búsqueda de su hijo mayor en compañía de una pareja de indígenas que pasan a ser parte de la Familia Buendía.

lunes, 13 de noviembre de 2023

Cuatro Épocas, Cuatro Detectives: Cadáveres en Netflix

 



Bodies fue una de las ofertas de Netflix para el mes de Halloween. Basada en la novela gráfica de Si Spence, y parte del universo Marvel,  combina la ciencia ficción con misterio detectivesco en un relato que cubre cuatro momentos históricos desde la era victoriana hasta un futuro cercano. El vínculo en común es un cadáver encontrado por tres policías con características tan extraordinarias que exigirá respuestas, las cuales tendrá que responder una inspectora del 2053 que descubre que el cadáver no es tal.

Comenzamos en “Londonistan” en el 2023, Shahara Hasan una detective musulmana,  es enviada para vigilar una marcha de supremacistas blancos (encabezados por un jinete templario) en el East End. Hasan ve a un merodeador oculto tras unos botes de basura. Avisa a sus superiores que hay  “un sospechoso asiático”. Me da risa la descripción. Me dicen eso y me pongo a buscar un japonés. Se trata en realidad, de Sayed un adolescente que parece hindú.



Sayed golpea a Hasan con la cacha de su revolver. Aun así, la detective lo persigue hasta un callejón donde se encuentra con un espectáculo insólito: un cadáver de un hombre blanco totalmente desnudo. Sayed le dice a Hasan que no ha matado a este hombre, pero luego huye.

Saltamos en el tiempo a 1941, para conocer al detective Charlie Whiteman (o Weissemann como le dicen colegas que no aprueban que haya judíos en la policía). Estamos en medio del Blitz de Londres en el tercer año de la Segunda Guerra Mundial. Aun así, hay antisemitismo dentro y fuera de la fuerza policiaca. Cuando se descubre que hay un policía corrupto en la comisaria, para el Inspector Farrell el primer sospechoso es el judío que tiene fama de mujeriego y socarrón.

Whitemann trabaja para una mujer a la que nunca ha visto, pero que lo llama esporádicamente para encargarle trabajos que no están muy de acuerdo con lo que debe hacer un servidor de la ley. A cambio le paga bien y siempre acaba los intercambios telefónicos con el mantra: “sábete amado”.



El ultimo encargo es hacer desparecer un cadáver que está abandonado en Longharvest Lane, un callejón del East End. De noche, en medio de la lluvia, Charlie va y se encuentra el mismo cadáver que descubriera Hasan en el 2023. Lo embute en la cajuela del auto, pero Farrell lo ha seguido. Un oportuno bombardeo alemán mata a Farrell y permite a Charlie huir de la escena del crimen, pero la policía encuentra el cadáver y se hace cargo del asunto.



Charlie recibe una llamada iracunda de su jefa que le exige que cierre el caso,  si no lo pagará caro. Acaba la llamada con el acostumbrado “Sábete amado”. Las mismas palabras que dirá Sayed a Hasan en el 2023 antes de suicidarse. Hasan ha localizado al joven, pero este solo dice cosas incoherentes como que sabe lo que va a pasar y no es nada bueno. Luego se pega un turo, justo cuando llega la policía

Las cámaras muestran a Sayed que antes de su encuentro con Hasan, se entrevista con su amigo Elías Mannix. La detective lo reconoce, se trata de un joven que la está siguiendo. Van a casa de los padres adoptivos del chico y encuentran que ha empapelado el cuarto con fotos de Hasan, su padre y su hijo. La angustia se apodera de la policía.

Viajamos entonces a Longharvest Lane, pero es 1892. El detective Alfred Hillinghead, un respetable policía, casado y con una hija, es llamado a la escena del crimen. Nuevamente tenemos el cadáver desnudo y tuerto. Hillinghead descubre que Ashe, un joven fotógrafo,  tiene unas placas del lugar. Lo visita en su cuartucho y descubre dos cosa. El fotógrafo ha capturado el rostro de un sospechoso que atisba el cadáver desde una ventana; y Ashe se especializa en fotos de empleados de Molly Houses (burdeles para homosexuales).



El fotógrafo nota que el policía se excita con las fotos e intenta besarlo. Indignado, Hillinghead lo esposa y lleva a la cárcel. Va a ver al forense que con métodos rudimentarios ha descubierto lo mismo que la autopsia del 2023. No se sabe que provocó la muerte del cadáver. Ha perdido un ojo, pero no por efectos de un balazo, no hay orificios de bala en el cuerpo ni se ha encontrado un proyectil. ¿Como murió?  La respuesta la tiene Iris Maplewood (Shira Haas de Shtisel y Unorthodox),  la última en este cuarteto de policías.



En el 2053, la inspectora Maplewood encuentra el cadáver en el mismo callejón, pero hay una sorpresa significativa. El hombre no ha muerto. Con esta estupenda premisa comienza Bodies, pero pronto deviene en lo conocido.  En el 2053, el Reino Unido está bajo la dictadura del “Ejecutivo”. Esto ocurrió luego de un ataque nuclear que tuvo lugar en el 2023. El ataque cobró miles de vidas, incluyendo a los padres de Iris. Desde entonces el país vive bajo un benévolo Gran Hermano interpretado por Stephen Graham y llamado Elías Manix (¡!!). 



A Iris le quitan el caso de las manos primero, y luego el Ejecutivo la contrata,  sabiéndola fiel y perspicaz. El herido se llama Defoe y es un catedrático, pero Iris descubre algo peor. El Profesor Defoe , idéntico al cuerpo hallado, está vivo y dando clases. Se trata de un encuentro entre el Defoe del futuro y el del presente.

 Defoe es una figura mesiánica que viaja en el tiempo advirtiendo de la proximidad del Apocalipsis. El hombre de la ventana que vio el Inspector Hillingham es el culpable de todo. Su descendiente Elías Mannix es quien ha heredado el culto que creó su padre y con el que domina al mundo en el 2053.




En un momento,  Iris viajará treinta años atrás para unir fuerzas con Hasan y salvar a la humanidad, pero el final abierto no nos da muchas esperanzas. Si lo contado les recuerda a Dark, no se equivocan. Tienen mucho en común, viajes en el tiempo para cambiar el pasado y evitar una guerra nuclear, hombres que se casan con sus antepasadas, un mensajero al que nadie hace caso, etc. Como la producción alemana es de 2018 y la novela gráfica comenzó a publicarse en volúmenes separados a partir del 2014, tenemos que asumir que fueron estos libros los que influyeron en Dark.

Como saben mis Reyes de Fabula, Dark dejó de gustarme después de la primera temporada. Los personajes se volvieron insoportables. No es este el caso. El problema es que los personajes no enganchan, sus historias personales aburren, sus motivos son confusos casi tanto como las explicaciones científicas para explicar los viajes en el tiempo. Se las dejo para los más científicos que yo y para los admiradores de Dark. Si prefieren filmes más profundos sobre viajes en el tiempo para evitar catástrofes o detener criminales,  les aconsejo la saga del Terminator o la viejita, pero excelente,  A Matter of Time donde H.G. Wells persigue,  en una Manhattan moderna,  a un Jack el Destripador que se ha evadido en el tiempo.

Contenido Violento o Gory: El cadáver tuerto es siempre impactante Agreguémosle las muchas autopsias. Para mí lo más Gory es el arnés de metal que Iris tiene incrustado en la espalda (me recordó al que imponían los alienígenos en Falling Skies) y que le permite caminar.



Contenido Sexual o Desnudos: El cadáver siempre aparece sin ropa.  Hay una escena de sexo gay en el arco victoriano, pero nada muy gráfico.

Factor Feminista: Puede parecer feminista el que tengamos a dos policía hembras, de siglos diferentes, investigando las raíces de un caso, pero ambas son torpes, permiten que sus emociones las cieguen y como “diversas “o policías no sirven de mucho. Iris entró al cuerpo policial solo para poder acceder a un tratamiento que la sacase de una silla de ruedas y Hasan andará con hiyab, pero tiene un gran conflicto con su religión

Factor Diversidad: Hay espectadores que se han quejado de la diversidad de personajes y actores, pero eso viene del libro. Si Spence dijo que él sentía que la sociedad británica no era inclusiva,  que sufría de xenofobia y discriminaba en contra de los que no eran como ellos. De ahí a crear cuatro detectives de diferentes épocas que experimentan o han experimentado discriminación por ser “diferentes”( gay, judío, musulmana y minusválida)

lunes, 6 de febrero de 2023

Una Travesía Corta, Pero Irritante: 1899 de Netflix



Creo que soy la única persona que bailé de alegría al saber que Netflix la cancelaba. Tenía muy buen rating,  excelentes reseñas, fans a morir, pero para mí era una plasta de serie. Aburrida, ininteligible y muy pretenciosa. A un día de estrenar en Netflix y ya tenía 36 criticas en IMDB. A los que les gustó es porque era como Dark. Los que no la apreciaron fue “porque no era como Dark”.

No es Dark

Como yo soy esa avis raris que odié Dark, vi el primer episodio de 1899 desligándola totalmente de uno de los pocos bodrios televisivos alemanes que he conocido. Me encontré inicialmente con una versión menor de Titanic combinada con una versión menor de Lost.

Al final del primer episodio había dos personajes que me caían bien: El Capitán Larsen (Andreas Tristchmann de Dark y Ku’damm) y Tove. Los otros me caían mal y muchos no me interesaban. Entiendo que no todos los espectadores llegaron a 1899 con intención de conocer personajes y que la mayoría querían acción, terror, estar al borde de la silla.



¿Tenía eso Dark? En el primer episodio recuerdo que me asustó lo que podía haber en la caverna y que, a lo largo de la Primera Temporada, me asustaban las personas con ojos quemados, pero aparte de eso… Ya para la segunda estaba tan harta de estos personajes crueles, poco solidarios y de ver sus ridículas decisiones y sus patéticas vidas personales,  que rogaba que los quemaran a todos. No llegué a ese punto con 1899.

Un error ha sido acercarse a 1899 como si se tratase de una historia de horror con cuerpos mutilados y presencias amenazante. Ni Netflix la ha vendido así. Es un poco ciencia ficción, un poco relato de misterio, con su buena dosis de suspense.

Cuando en el primer episodio, un grupo liderado por El Capitán aborda el Prometeo,  varado en el medio del Atlántico, comprendo el temor de los tripulantes, pero no lo comparto. Solo me embarga la curiosidad por saber que encontrarán. Tal vez eso irrite a los televidentes. La proliferación de misterios (“1899 acaba saturando con sus ambiciosos misterios” es la descripción de Mikel Zorrilla en Espinof).  Sus insatisfactorias resoluciones  pueden explicar la frustración de quienes  vean la serie.



Yo comencé a sentir esta frustración en el segundo capítulo. El primero me ha gustado mucho porque presenta personajes misteriosos. Para el segundo ya sabemos  qué mal aqueja a cada uno y  dejan de serme interesantes. Realmente se trata de un episodio en el que pasa cero hasta el cliffhanger cuando encuentran el cadáver de Ada . Pero mejor comienzo por el principio.

No es Titanic

La acción inicia en octubre de 1899, en el Cerbero, un barco alemán que viaja desde Southampton hasta Nueva York con un número de pasajeros a los que se les ha prometido un viaje relámpago de solo una semana de duración. Sin embargo, ya desde el comienzo sabemos que hay problemas con el viaje.

El Capitán Larsen nota que llevan solo la mitad del cargamento humano y  especias que el barco puede soportar. Por lo tanto, no es un viaje lucrativo. ¿Por qué la empresa se ha arriesgado?  Pues hace unos meses otro de sus trasatlánticos, el Prometeo, desapareció misteriosamente con toda su tripulación y pasajeros a bordo. Conjeturo entonces que estando  la naviera  un poco estigmatizada quiera atraer pasajeros, aunque no alcancen a llenar la nave.



Una de las sorpresas de esta serie (no para mí,  acostumbrada a Das Boot,  que utiliza el mismo recurso) es la diversidad del elenco/personajes que habla cada uno en su idioma. La tripulación de oficiales es alemana, los que trabajan bajo cubierta son ingleses, aunque Olek, un personaje semi importante, es polaco.

La clase humilde está compuesta de un grupo de inmigrantes daneses, gente muy religiosa que incluye a la embarazada Tove y sus hermanos Kerster y la pequeña Ada. En la clase de lujo viaja una pareja francesa de recién casados, Lucien y Clemence que no se han casado por amor. El la ignora en la conversación y en la cama.



Un toque exótico en el comedor lo pone una geisha de kimono y todo que viaja con su criada. Para el segundo episodio sabemos que anda disfrazada de Madame Butterfly, pero en realidad es china. La criada es su madre y ambas obedecen a la entrometida Mrs. Taylor que al parecer regenta un burdel en América cuyos clientes prefieren japonesas a chinitas. En el segundo capítulo, Mrs. Taylor intenta ya vender los servicios de Yin Ling al interesado, pero impotente,  Lucien.



En Primera Clase también viajan dos hermanos españoles:  Ángel (Miguel Bernandeu de Elite) y el sacerdote Ramiro (José Pimenteu). Antes de que nos lo revelaran en el segundo capítulo, yo me había dado cuenta de que no eran hermanos, de la naturaleza de su relación,  y de que Ramiro no era sacerdote.



La Primera Clase abarca al Dr. Wilbur, un médico pedante y egoísta . Por suerte para la salud de los de abordo,  en el comedor también cena la enigmática Dra. Maura Franklyn (Emily Beecham). Aunque las inglesas podían estudiar medicina en ese entonces, no se les dejaría practicar lo aprendido sino hasta el siglo XX, pero cuando se necesita de atención médica,  Maura es quien acude en ayuda de enfermos y heridos.

Eso ocurre cuando Kerster lloroso irrumpe en el comedor y suplica en un idioma que nadie entiende que ayuden a su hermana. El Dr. Wilbur sigue comiendo sin preocuparse, solo Maura acompaña a Kerster a Tercera Clase. Allí conoce a la pequeña Ada, su hermana Tove, y a sus padres que no quieren que la doctora atienda a su hija que se retuerce de dolor. Maura descubre que el bebé está en mala posición y lo acomoda.  Cuando regresa a cubierta, la doctora se tropieza con el Capitán Larsen, individuo melancólico que vive sorbiendo de una botella de brandy que tiene en el bolsillo. Él le recuerda a Maura que no está permitida la mezcla de viajeros durante el viaje.



A estas alturas , tenemos claro que Maura no se llama así y que es el personaje más importante de este cuento. Quizás porque sea la que más posee información sobre la desaparición del Prometeo, un tema de conversación constante entre los pasajeros y navegantes. Sabemos que quien provocó la desaparición del navío fue el padre de Maura , que su hermano Kieran lo descubrió y también desapareció. El padre de Maura al que solo vemos al comienzo,  en penumbras,  pero que es interpretado por Anton “Qyburn” Lesser,  la hace encerrar en un manicomio para silenciarla.

Asumimos que Maura ha huido después de recibir una misteriosa carta de Kieran en la que le comunica que está en Nueva York, le ruega que se reúna con él, pero que no confié en nadie. En el dorso del sobre (que contiene un recorte de periódico sobre el Prometeo)  está escrita la frase “lo perdido será recuperado”.



Para el segundo episodio descubrimos que Larsen también recibió un sobre similar con el mismo recorte y la misma frase. Lo único en que difieren es que el capitán ha recibido una fotografía de su mujer e hijas. Por cuchicheos de sus oficiales, nos enteramos de que Larsen no ha superado la tragedia familiar que lo ha convertido en un alcohólico. Su esposa enloqueció, predio fuego a su casa y en el incendio perecieron ella y sus hijas.

El momento culminante del primer episodio es cuando el Cerbero se cruza con el Prometeo, varado en medio del Atlántico. Reciben un mensaje Morse, pero solo identificándose. Aun así, y a pesar de la prohibición de la compañía,  Larsen insiste en dar la vuelta e ir en ayuda del barco perdido. Esto enfurece a tripulación y pasajeros.



Maura se ofrece a acompañar al capitán por si necesitan de un médico. los oficiales supersticiosos, notando que no hay señales de vida y que las gaviotas se han alejado, se niegan a secundar a su capitán. Solo el brutal Franz acepta. Un oficial “ofrece” los servicios del Padre Ramiro,  no se sabe exactamente para que. Larsen agrega a su sequito a un par de marineros que ha encontrado en el espacio donde se guardan los botes. Uno es el polaco Olek, el otro es Jerome, un afro-francés que en realidad es un polizón.

Sinceramente no entiendo porque va tanta gente al Prometeo ya que ninguno hace nada ni encuentra nada. El barco parece el Maria Celeste, está vacío, no hay señales de vida, pero tampoco de violencia. Lo único raro es que el aparato de telégrafo está roto. No se entiende como ni quien les envió un mensaje. Larsen encuentra el lazo de cabello de su hija Nina,  y Maura sigue a un escarabajo, única forma de vida,  hasta una alacena en la que encuentran a un pequeño encerrado. El niño le pasa a Maura una pirámide negra.





Se lo llevan al barco, pero el niño parece catatónico. Ni Maura puede sacarle media palabra. Entretanto se ha colado un nuevo polizón a bordo, se trata de Daniel (Auberin Bernard de Barskins y de The White Queen) que no se sabe si también viene del Prometeo o salió del mar.

La compañía naviera cablea al Cerbero con órdenes de hundir el Prometeo y de seguir su camino. Al Capitán Larsen se le ocurre la brillante idea de devolverse a Southampton remolcando al Prometeo para que inicien una investigación sobre lo ocurrido con el barco. Obvio que esto no alegra ni a la tripulación ni a tripulantes . Entremedio nos enteramos de las historias personales de varios personajes que francamente no consiguen atraparme.

Polizones y Motines

Algo curioso, Franz reconoce a Jerome con polizón , lo apalea y encierra en una cabina. Nadie reconoce a Daniel que se pasea por el Cerbero, haciendo de las suyas: se comunica con el pequeño sobreviviente, usa una tecnología del siglo XX para manejar las máquinas y provoca la muerte de Ada y otros pasajeros. Su acto final es hacer desaparecer al Prometeo.



Esto ocurre en medio de un motín que divide a todos los seres vivos del barco. Lo que comienza como una venganza por la muerte de Ada, se convierte en una guerra de clases, con pasajeros inmigrantes y tripulación empeñando las armas en contra del Capitán Larsen, algunos de sus oficiales y los pasajeros de Primera Clase. Lo extraordinario es que todo lo que ocurre en cuatro episodios carece de importancia ante las revelaciones de los últimos cuatro. Descubrimos que nada es lo que parece, nadie es quien pretende ser. Esto que suena interesante en papel, solo confunde en pantalla.

Como en Dark, se sucederán descubrimientos y explicaciones que no son ciertos. Los pocos personajes que nos simpatizan se volverán malos o bobos. Hasta eso que tanto admiran los críticos, la Torre de Babel de idiomas diferentes,  perderá coherencia.

Habrá momentos en que gente que no sabe lo que dicen entenderán súbitamente (y sin explicación más que olvido del libretista) para luego gritar que no saben ese idioma. Eso ocurre con Angel, el personaje más inútil del cuento, que al comienzo sabia inglés y un poco de francés y de pronto grita “¿Que dice?”  “¿que está diciendo?” cuando hablan en esos idiomas. . Ohhh ese el dialogo más común de 1899 seguido por frases como “esto es un sueño”, “esto no es real” “esto no está pasando” y el “no sé” como respuesta a todas las manifestaciones extrañas.



SPOILER,  SPOILER, SPOILER (Leer el siguiente párrafo solo si se ha visto la serie entera)

El barco es en realidad una nave espacial; no están en 1899 sino en el presente o un futuro distópico. Todo es una simulación como si estuvieran montando una obra de teatro. Todo afecto que tengamos por los personajes, todos shipeo de pareja pierde sentido al final. Ni siquiera tenemos claro que la última etapa corresponda a una realidad “real”.

Me dicen que así es en The Matrix, y me alegro de no conocer la magna opus de Los Warcharwski. Lo que es yo me siento estafada por 1899.Ni siquiera es tan original. El cuento de nuestra realidad manipulada por personas externas lo trató mejor Unamuno en Niebla y la idea de derrotar a la muerte simulando una realidad me recordó el cuento “La Invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares.

Contenido Violento: Hay palizas, a un niño lo arrojan por la borda. Hay muertes por doquier, aunque no hay sangre y cientos de psajeros se avientan al mar como si fueran lemmings.  ¿Lo más Gory? Pilas de cadáveres en cubierta que Olek y Jerome deben arrojar al mar.



Contenido Sexual y Desnudo: Sexo entre los recién casados. Sexo homosexual de Ángel con dos compañeros diferentes en los primeros capítulos. No hay desnudos.

Contenido Feminista: Las mujeres fuertes como Mrs. Taylor o la madre noruega son personajes negativos que imitan la violencia,  o se aprovechan de los apetitos de los hombres. Maura no me parece un personaje feminista, es muy solapada, ayuda el que Emily Beecham no sea buena actriz y hable en susurros. Yo veo que todas las mujeres son un poco brutas, las únicas que rompen el cielo de cristal son Clemence que escoge apoyar a Jerome en su necesidad de restablecer el orden,  y Tove que, aunque inicialmente escoge el camino de la violencia, se detiene cundo ve que esta va encaminada a matar un niño.



Factor Diversidad: A ver,  tenemos un afro francés (Jerome) , un par de asiáticas (Ling Yin y su madre); tenemos un portugués, un español, un polaco, alemanes e ingleses en ese barco. Tenemos un triángulo gay. 1899 es totalmente diversa. ¿Qué es lo que más me impresiona? El que los amotinados que son un caos absoluto sean liderados por un ejemplar de la madre aria perfecta,  y los privilegiados sean liderados por un soldado negro.