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lunes, 26 de agosto de 2013

La Era de los Dragones Simpáticos: Crónicas Fantásticas (VIII)


El auge de la fantasía ha hecho resucitar muchas criaturas del folclore para convertirlas en protagonistas de sus propias historias. Eso ocurre incluso con seres muy alejados de la humanidad o del mundo de los mamíferos. Me refiero a los dragones. Desde La Antigüedad que  en la ficción fantástica  han estado presentes estos saurios sea  como guardianes de tesoros, doncellas encantadas y amenazas que el héroe debe destruir.  Sin embargo, en la era post Harry Potter los dragones han limpiado su imagen y han adquirido protagonismo positivo.



En la fantasía épica el dragón sobrevive como criatura que pone a prueba el temple del héroe, pero la literatura infantil del siglo pasado comenzó a verles el lado bueno a los lagartos alados y a cambiar su perfil. Así nacen  The Reluctant Dragon de Kenneth Grahame, El último dragón de E. Nesbit,  Artemito y la princesa de Marjorie Torrey y Charmed Life de Diana Wynn-Jones.  Hasta en las canciones infantiles el dragón es un personaje benévolo como en el éxito “Puff, the Magic Dragon” de Peter, Paul and Mary (1963). Y en “Plaza Sésamo”, la versión mexicana de “Sesame Street”, Big Bird originalmente fue  reemplazado por un dragón  llamado Abelardo.

(muppet.wikia.com)



La imagen positiva del dragón no solo surge de ficción para niños. En el Oriente ya se les percibía como criaturas sabias y mágicas, semi divinas. Por algo Naomi Novick convierte a su Temerario en un dragón chino. ¿Dejarían esas imágenes simpáticas  un resabio en la memoria de niños que al convertirse en adultos crearían dragones buenos, inteligentes y casi humanos? Porque eso es lo que tenemos en la ficción fantástica moderna desde Ursula Le Guin hasta J.K. Rowling. Sin olvidarnos del rol que juegan los dragones en la saga de George R.R. Martin.

Todo tronero sabe que cuando Martin se sentó a escribir su Canción de Hielo y Fuego, tenía dos imágenes en la cabeza: un clan del Norte que adopta a una camada de huargos huerfanitos, y el cuento paralelo de una niña poseedora de tres dragones. Los dragones en "Juego de Tronos” son seres inteligentes que protegen y aman a su “madre” Daenerys.  Pero la Khaleesi, siguiendo la tradición Targaryen, los convierte en sus armas sin pensar que los dragones puedan tener su propia agenda.

(ghostvolta.com)


Por más que tengan nombres y personalidades distintas, los dragones de Martin no pasan de ser mascotas peligrosas. Un poco como el Norbert que, el amante de los animales, de Hargrid ingresa clandestinamente a Hogwarts. Muy diferente serán los dragones de The Inheritance Cycle.



Con solo quince años, en el 2003, Christopher Paolini comenzó a escribir El Legado, un ciclo que giraba en torno al granjero adolescente Eragon y a su mejor amiga Safira, la dragona. Safira es muy diferente a los dragones de Rowling o Martin, ella es la compañera de Eragon, la que se compenetra con él como lo haría una hermana. Es tan inteligente y poderosa que puede leerle los pensamientos y comunicarse telepáticamente con su camarada aunque si lo desea puede cerrar su mente e impedir que el joven lea los suyos. Paolini la describe como una adolescente, más sabia que la mayoría pero también capaz de típicos defectos de jovencita como sus celos y su vanidad.


A pesar de que Safira ayuda a Eragon a derrotar al tirano que gobierna su mundo fantástico, está lejos de ser una mera arma como eran los dragones Targaryen o los que Harry Turledove crea para su visión alternativa de la Segunda Guerra Mundial. En la serie  Darkness de Turledove, los conflictos aéreos entre RAF y Luftwaffe son concebidos como luchas de dragones. Naomi Novick combina esa fantasía histórica con la Safira de Paolini para fabricar a su Temerario héroe de una saga sobre dragones casi o supra humanos.

A comienzos del siglo XIX, el Capitán William Laurence de la Armada de Su Majestad encuentra un huevo de dragón y, como Daenerys, se convierte en dueño y protector dela criatura en su interior. Temerario es un dragón chino y como le explicará a su amigo y jinete, el trato que dan los orientales a los dragones  (a diferencia del maltrato que Occidente inflige a los suyo)  ayuda al desarrolló intelectual y emocional de los saurios alados.



Aunque como Safira, Temerario es el mejor amigo y colega de Laurence, es mucho mas sabio que la dragoncita de Paolini. En la saga de Novick, los dragones son cultos, poliglotas, capaces de escribir poesía y de servir como consejeros y diplomáticos. Aunque en la primera entrega de la saga, son las flotillas aéreas compuestas por dragones y jinetes las que deciden el desenlace de las Guerras Napoleónicas, las novelas siguientes llevan a Laurence y Temerario a otras latitudes donde vivirán aventuras que afianzarán la relación entre dragón y humano además de revelar más factores sobre la singular especie.



¿Creen que el dragón pierde su esencia al convertirse en un personaje positivo? ¿Cuál es su dragón favorito?



jueves, 7 de junio de 2012

¿Qué tiene Canción de Hielo y Fuego que la hace superior a otras sagas fantásticas?


(foto de lasombradegrumm.blogspot.com)


Apenas unos días después del final de temporada de “Juego de Tronos” y ya experimento síntomas de wihdrawal. Me imagino que uds. andarán igual. Canción de Hielo y Fuego es tan adictiva como una droga y la falta de su entrega semanal en formato de serie nos frustra y deprime. Por eso sigamos hablando de esa obra extraordinaria y del anzuelo con el que el autor nos ha pescado como sardinas y no solo a nosotros… Me gustaría saber por qué HBO se arriesgó a gastar millonadas en un género catalogado como “infantil “y en esa  saga en particular.

Es cierto que HBO había alcanzado una altísima sintonía con sus vampiros y otros seres fantásticos de “True Blood”. También es cierto que el apoteósico triunfo  de taquilla de las adaptaciones fílmicas de Tolkien le ha adjudicado a la fantasía épica cierta respetabilidad y los de HBO querían aprovecharse de esa moda. Pero si buscaban algo-parecido-a-Tolkien ahí está la saga de Robert Jordan  The Wheel of Time (La rueda del tiempo). Si querían algún bestseller con dragones tienen toda la serie de Temeraire (Temerario) de Naomi Novik.



Tal vez querían menos magia y más sexo, después de todo eso es lo que distingue a HBO. ¿Entonces por qué no echar mano de la Outlander (Forastera) y todas sus secuelas? Los fans de Diana Gabaldon llevan una década esperando ver en la pantalla, chica o grande, las aventuras de Jamie y Claire. Les hubiera salido más barata. Pero si querían erotismo en un marco más fantástico que la Escocia del Siglo XVIII, siempre pudieron comprar los derechos de Kushiel’s Dart de Jacqueline Carey, una ensalada de fantasía histórica y sexo sado-masoquista a lo 50 Shades of Gray.

(Foto de onlinelibrosgratis.blogspot.com)


Y la pregunta del millón. ¿Por qué optar por fabricar el mundo de Poniente antes que internarse en el sendero de La Torre Oscura? HBO tiene los derechos de la fantasía-western de Stephen King y medio apalabrado a Javier Bardem para interpretar a Roland Deschain.



Tras leer varios artículos, he encontrado algunos factores que explican la decisión de HBO. La principal es que Canción de Hielo y Fuego es considerada  “fantasía adulta” no únicamente por su cuota de sexo  (y de la variedad audaz y oscura que le gusta la compañía), sino porque sus personajes y su mundo son moralmente ambiguos. Aquí no cabe la lucha entre el Bien y el Mal que caracteriza a las obras de Tolkien y de sus imitadores. En el universo de George R. R. Martin no hay buenos ni malos, por algo nos dividimos entre ambos bandos en la reciente Batalla de Blackwater.

Tyrion herido por uno de sus propios guardias en Blackwater (Foto de theairspace.net)


La ambigüedad moral, lejos de crear personajes repugnantes  o antipáticos,  dimensiona la complejidad y el calado de las personalidades de los protagonistas. Esa es otra razón que hace a la obra “martinesca” más madura y superior a la de Jordan y otros autores de fantasía épica. Su contenido sutil y sus redondos personajes, algo no tan común en otras fantasías “adultas  (“True Blood” será muy adulta pero sus protagonistas son mas inmaduros que Joffrey Baratheon) han sido mayor gancho.

Aunque hay muchos televidentes que se confunden con la cantidad, variedad y comportamientos de los personajes de la serie (que no ha incluido ni la mitad de los personajes creados por Martin) otros precisamente encuentran en esas tramas y seres oscuros un antídoto al aburrimiento que  asocian con la lectura de la High Fantasy.

Pero también es parte de la competencia literaria del autor el saber equilibrar  los temas “reales” de ambición, amor a la familia, búsqueda de glorias y guerras por el poder con lo fantástico. Decía alguien que Canción de hielo y fuego no califica como fantasía puesto que el género no se define por el único hecho de crear un mundo ficticio (bajo esos cánones tampoco Kushiel podría ser clasificada como fantástica). Pero Poniente y el mundo más allá del Muro o del Mar Estrecho está colmado de elementos fantásticos: dragones, Caminantes Blancos, brujas que paren sombras asesinas, etc.

Melisandre "Madre de sombras"(Foto de fanpop.com)


La obra de Naomi Novik, novedosa en  su reinvención de las Guerras Napoleónicas con batallas aéreas en las que los dragones toman el lugar de modernos aeroplanos, carece de personajes dotados de debilidades humanas y de esa exacta línea entre lo terrenal, lo banal y lo fantástico que ha convertido a detractores del genero en fanáticos de la saga de “Juego de Tronos”.

¿Es eso entonces lo que ha llevado a “Game of Thrones” a convertirse en un fenómeno televisivo? ¿Estar basada en una historia que combina historia con fantasía, sexo con magia, ambigüedad moral con profundos valores universales? ¿Son esos los requisitos para clasificar a una obra como “fantasía adulta”? ¿Y si es así qué otras sagas fantásticas de ese tipo merecen seguir a “Juego de Tronos” a la pantalla chica?