El auge de la fantasía ha hecho resucitar
muchas criaturas del folclore para convertirlas en protagonistas de sus propias
historias. Eso ocurre incluso con seres muy alejados de la humanidad o del
mundo de los mamíferos. Me refiero a los dragones. Desde La Antigüedad que en la ficción fantástica han estado presentes estos saurios sea como guardianes de tesoros, doncellas
encantadas y amenazas que el héroe debe destruir. Sin embargo, en la era post Harry Potter los
dragones han limpiado su imagen y han adquirido protagonismo positivo.
En la fantasía épica el dragón sobrevive
como criatura que pone a prueba el temple del héroe, pero la literatura
infantil del siglo pasado comenzó a verles el lado bueno a los lagartos alados
y a cambiar su perfil. Así nacen The Reluctant Dragon de Kenneth Grahame,
El último dragón de E. Nesbit, Artemito y la princesa de Marjorie Torrey
y Charmed Life de Diana Wynn-Jones. Hasta en las canciones infantiles el dragón
es un personaje benévolo como en el éxito “Puff, the Magic Dragon” de Peter,
Paul and Mary (1963). Y en “Plaza Sésamo”, la versión mexicana de “Sesame
Street”, Big Bird originalmente fue reemplazado por un dragón llamado Abelardo.
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| (muppet.wikia.com) |
La imagen positiva del dragón no solo surge
de ficción para niños. En el Oriente ya se les percibía como criaturas sabias
y mágicas, semi divinas. Por algo Naomi Novick convierte a su Temerario en un
dragón chino. ¿Dejarían esas imágenes simpáticas un resabio en la memoria de niños que al
convertirse en adultos crearían dragones buenos, inteligentes y casi humanos? Porque
eso es lo que tenemos en la ficción fantástica moderna desde Ursula Le Guin
hasta J.K. Rowling. Sin olvidarnos del rol que juegan los dragones en la saga
de George R.R. Martin.
Todo tronero sabe que cuando Martin se
sentó a escribir su Canción de Hielo y
Fuego, tenía dos imágenes en la cabeza: un clan del Norte que adopta a una
camada de huargos huerfanitos, y el cuento paralelo de una niña poseedora de
tres dragones. Los dragones en "Juego de Tronos” son seres inteligentes
que protegen y aman a su “madre” Daenerys.
Pero la Khaleesi, siguiendo la tradición Targaryen, los convierte en sus
armas sin pensar que los dragones puedan tener su propia agenda.
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| (ghostvolta.com) |
Por más que tengan nombres y personalidades
distintas, los dragones de Martin no pasan de ser mascotas peligrosas. Un poco
como el Norbert que, el amante de los animales, de Hargrid ingresa
clandestinamente a Hogwarts. Muy diferente serán los dragones de The Inheritance Cycle.
Con solo quince años, en el 2003, Christopher
Paolini comenzó a escribir El Legado,
un ciclo que giraba en torno al granjero adolescente Eragon y a su mejor amiga Safira,
la dragona. Safira es muy diferente a los dragones de Rowling o Martin, ella es
la compañera de Eragon, la que se compenetra con él como lo haría una hermana.
Es tan inteligente y poderosa que puede leerle los pensamientos y comunicarse
telepáticamente con su camarada aunque si lo desea puede cerrar su mente e
impedir que el joven lea los suyos. Paolini la describe como una adolescente, más
sabia que la mayoría pero también capaz de típicos defectos de jovencita como
sus celos y su vanidad.
A pesar de que Safira ayuda a Eragon a
derrotar al tirano que gobierna su mundo fantástico, está lejos de ser una mera
arma como eran los dragones Targaryen o los que Harry Turledove crea para su
visión alternativa de la Segunda Guerra Mundial. En la serie Darkness
de Turledove, los conflictos aéreos entre RAF y Luftwaffe son concebidos como
luchas de dragones. Naomi Novick combina esa fantasía histórica con la Safira
de Paolini para fabricar a su Temerario
héroe de una saga sobre dragones casi o supra humanos.
A comienzos del siglo XIX, el Capitán William Laurence de la Armada de Su Majestad encuentra un huevo de dragón y, como
Daenerys, se convierte en dueño y protector dela criatura en su interior.
Temerario es un dragón chino y como le explicará a su amigo y jinete, el trato
que dan los orientales a los dragones (a
diferencia del maltrato que Occidente inflige a los suyo) ayuda al desarrolló intelectual y emocional de
los saurios alados.
Aunque como Safira, Temerario es el mejor
amigo y colega de Laurence, es mucho mas sabio que la dragoncita de Paolini. En
la saga de Novick, los dragones son cultos, poliglotas, capaces de escribir
poesía y de servir como consejeros y diplomáticos. Aunque en la primera entrega
de la saga, son las flotillas aéreas compuestas por dragones y jinetes las que
deciden el desenlace de las Guerras Napoleónicas, las novelas siguientes llevan
a Laurence y Temerario a otras latitudes donde vivirán aventuras que afianzarán
la relación entre dragón y humano además de revelar más factores sobre la
singular especie.
¿Creen que el dragón pierde su esencia al
convertirse en un personaje positivo? ¿Cuál es su dragón favorito?










