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jueves, 7 de febrero de 2013

En días de Carlomagno: La casi desconocida Materia de Francia



Cuando preparaba mi entrada sobre fantasías medievales reparé en que gran parte del género fantástico, trátese del  histórico o de la épica, se inspira en leyendas, arquetipos y mitos del Medievo. Las fuentes más conocidas son el ciclo artúrico y las leyendas celtas que comprenden la famosa “Materia de Bretaña”. ¿Pero qué sucede con la menos reconocida (aunque igualmente rica en elementos fabulosos)  “Materia de Francia”? Siempre en busca de los orígenes de la literatura fantástica hoy los invito a conocer el ciclo carolingio y sus seguidores e imitadores.

La materia de Bretaña gira en torno a un rey mítico que pudo haber existido, aunque los historiadores todavía no se ponen de acuerdo si Arturo fue un guerrero celta o un militar romano. La Materia de Francia presenta un caso diferente, puesto que gira en torno al realísimo (en todas las acepciones de la palabra) Carlomagno, Rey de los Francos y Emperador de Occidente, fallecido en Aquisgrán a comienzos del Siglo IX. Con un personaje tan documentado por historiadores resulta difícil crearle un entorno fantástico como el que rodea a Los Caballeros de La Mesa Redonda. Pero La Materia de Francia no gira alrededor de Carlomagno sino de sus vasallos, conocidos como Los Doce Pares de Francia.

La obra cumbre de La Materia de Francia es El Cantar de Roldán, una canción de gesta con pocos elementos fantásticos, pero si mucho de leyenda. Esta épica nacional gala narra la derrota y huida de las fuerzas carolingias de España. El principal de los pares carolingios, Roldan, que la leyenda hace sobrino del emperador, es atacado por traidores vascos en el Paso de Roncesvalles. Como el hecho histórico no pasó de ser una escaramuza, el Cantar lo engrandece  y pone a los soldados francos en pugna contra 400.000 sarracenos. Roldan tiene ahí su ultima batalla y solo al final se atreve a tocar su cuerno, El Olifante, para pedir auxilio. El esfuerzo de soplar el Olifante es tal que el paladín sufre una conmoción cerebral y muere. Todo esto contado en lenguaje de epopeya.

(librodearena.com)


Roldan no es un personaje mágico, pero se le rodea de objetos que, con el pasar de los siglos y con subsiguientes rescrituras de su gesta, adquieren poderes prodigiosos. Eso se aplica a su caballo Veilleinfant y al Olifante. Originalmente el Olifante estaba hecho de un colmillo de elefante, pero eventualmente  el mito lo identificará como el cuerno de un unicornio. Lo más mágico de los pertrechos del paladín es su espada Durandarte. Un ángel la bajó del cielo para entregársela a Carlomagno, quien a su vez se la presentó a su sobrino en el decimo-séptimo onomástico de Roldan. Durandarte tenía la peculiaridad de que su lado norte petrificaba lo que tocara. En su pomo iban ocultos un diente de San Pedro, sangre de San Basilio, cabello de San Dionisio y un jirón del manto de La Virgen.

En Roncesvalles no solo muere Roldan sino también su casi cuñado, Oliveros, y el Arzobispo Turpin. Los tres son los principales Pares de Francia, pero no serán los únicos. La hazaña de Roldán inspiraría de tal manera a las generaciones posesiones a los hechos que lo volverían un héroe icónico. Nuevas versiones sobre su vida y obra aparecerán en siglos siguientes hasta acabar en esas joyas renacentistas El Orlando (Roldán) Enamorado de Mateo Maria Boiardo y Orlando, El Furioso de Ludovico Ariosto.

En el siglo XII aparece la Crónica Seudo-Turpin en la cual se habla de otros Pares de Francia que no murieron en Roncesvalles, tales como Reinaldo de Montalbán (primo de Roldán), Huón de Burdeos y mi favorito Ogier, el Danés. Tan importantes como estos caballeros son sus enemigos, uno de ellos el gigante moro Ferragut.  Varios caballeros infructuosamente intentan derrotar a Ferragut. Le llega el turno a Roldán que se enfrena al moro y luchan por dos días y sus noches. Agotados, establecen una tregua. Con gentileza caballeresca Roldán consigue una piedra como almohada para su contrincante. Luego de una discusión teológica entre ambos, Ferragut le revela por qué nadie puede vencerlo, el único lugar vulnerable de su anatomía es su ombligo. Al amanecer, Roldan le atraviesa la panza al gigante y acaba con Ferragut.


En las versiones renacentistas, Ferragut no será tan alto, pero es un enemigo de cuidado quien le disputará a Orlando (Roldán) el amor de la princesa china Angélica y hasta su yelmo Mambrino que no es una mera bacía de barbero como la del Quijote. Cervantes incluirá varios elementos de La Materia de Francia en su obra maestra. Además del Yelmo de Mambrino, el famoso Bálsamo de Fierabrás también es parte del ciclo carolingio.

(wikipedia.com)


Fierabrás es otro gigante moro (al parecer los almohades eran mucho más altos que los francos). Hijo del gobernador de Al-Ándalus, Fierabrás acompaña a su padre a saquear Roma y se traen a España una serie de reliquias sagradas. Carlomagno y sus Pares invaden  la península ibérica. Fierabrás sostiene varias peleas con Oliveros y al final terminan amigados. Entretanto su padre que es poderoso mago (de ahí que Fierabrás tenga ese bálsamo cúralo-todo) captura a algunos soldados de Carlomagno. Entre Fierabrás y su hermana Floripaz rescatan a los prisioneros, y se hacen cristianos y leales vasallos del Emperador.

Seria imposible enumerar y describir todo el material que compone el ciclo carolingio. Para los propósitos de este Reino de Fábulas me remitiré a la serie más dotada de elementos fantásticos, el Ciclo de Don de Maguncia (Doon de Mayence). Aparte de la abundancia de lo sobrenatural, en ella existe el sorpresivo twist argumental de mostrar a un Carlomagno vengativo y negativo.

A pesar del nombre no hay tal Don de Maguncia, sino un ciclo que agrupa leyendas sobre señores feudales, que por alguna razón u otra, se sublevaron en contra del Emperador. Los más importantes son los cantares de Los Cuatro Hijos de Aymón, el de Maugis, el Encantador, el de Huón de Burdeos y el de Ogier, El Danés.

Los cuatro hijos de Aymón tienen como principal protagonista a Reinaldo de Montalbán, uno de los famosos 12 Pares de Francia. Reinaldo ha cosechado fama en la corte de Carlomagno, pero mata a Bertolai, sobrino del Emperador. Reinaldo y sus hermanos huyen en el lomo de Bayardo, un caballo mágico que puede ensancharse hasta sostener en su grupa a los cuatro hermanos. Aunque no vuela, Bayardo puede,  de un salto,  cruzar valles enteros.
Los Hijos de Aymn montados en Bayardo (wikipedia.com)


Los hermanos llegan a Las Ardenas donde su primo, el Mago Maugis (El Merlín de la Materia de Francia), les construye el Castillo de Montessor. Reinaldo va en auxilio del Rey de Gascuña quien lucha contra uno de esos díscolos emires ibéricos. Agradecido, el Rey casaa  su hija Clarisa con Reinaldo y les regala el Castillo de Montalbán.
Boda de Reinaldo y Clarisa (wikipedia.com)


Eventualmente, y gracias a la intervención de Roldán, Carlomagno perdona a los hermanos. A cambio exige que Reinaldo se vaya a hacer penitencia a Tierra Santa (el equivalente de ingresar a la Guardia de la Noche). Además, como Carlomagno tiene el corazón tan negro como Cersei, exige la vida de Bayardo. Hace que lancen al caballito, con una roca al cuello, a un rio. Bayardo logra huir, y como Nymeria, se interna en el bosque.

Años más tarde, Reinaldo retorna a Francia. Encuentra a Clarisa muerta. Tras enviar a sus hijos a educarse en la corte imperial, Reinaldo se va a Colonia a construir una catedral. Unos albañiles, lo matan y lazan su cuerpo al rio, pero milagrosamente este es retornado a sus hermanos.  Reinaldo reaparece en los poemas  de Ariosto y Boiardo. Ahí se dirá que hermano de Bradamante, primo y rival de Orlando por el amor de Angélica.

Casi tan importante como Reinaldo en esos cantares es su primo, el mago Maugis.  Es hijo de Beuves d'Aigremont, otro barón rebelde y hermano del famoso Girar de Rosellón. Maugis tiene un hermano mellizo, Vivien de Monbrac. Vivien es criado por sarracenos y Maugis (quien es raptado de bebé por una esclava y casi devorado por un león) es criado por el Hada Orianda. Es él quien doma a Bayardo y consigue la famosa espada Fusberta que el hechicero más adelante regala a su primo Reinaldo. Aunque hay ciclos que cuentan como Maugis libra batalla con Carlomagno,  se reúne con su mellizo, y llega a ser un miembro del Senado Romano, la importancia de Maugis reside enser  auxiliar y sacar de apuros a sus parientes y otros héroes con sus dotes mágicas.

Hazañas de Maugis (wikipedia.com)


Otro personaje importante es Orianda, quien (como Urganda, La Desconocida del  Amadis de Gaula) es la mera Morgan, La Fey. Si en la tradicion artúrica (y el cine y televisión contemporáneos), Morgan es perniciosa hechicera, en  la tradicion medieval europea y principalmente la “materia de Francia”,  La Fata Morgana (o  Urganda, Orianda, Oriana u Orlanda) es un hada buena. Lo único que puede tildarse de “abuso” de parte de La Fata Morgana es que  suele “cobrarse” en favores sexuales. Es madre adoptiva y amante de Maugis a quien rescató de una planta de espino, cuando era un bebé.

En esas leyendas, Orianda, La Fey, vive junto a otras hadas en Rossefleur (¿Avalon?) ¡y es cristiana! Lo primero que hace al encontrar al niño es solicitar ayuda divina, lo segundo es bautizarlo. Resulta casi paradójica esta combinación de hechicera con mujer de fe, pero en el Medievo la magia y la religión  iban de la mano. Así  Maugis es entrenado por Baudris, hermano del hada,  en las artes arcanas. Cuando se hace mayor de edad, Maugis recibe su primera armadura y armas por parte de Orianda quien luego se las quita para hacerlo hombre “de otra manera”. El se convierte en su “ami” para que ella lo ame con “ de si grand amour”.

Maugis y Orianda (palazzomadamatorino.com)

Mas tarde, Maugis recompensa los desvelos de su madre-amante al derrotar al Almirante sarraceno Antenor que sitia el castillo del hada que se niega casarse con él. Eso hace pensar que Orianda y su Castillo de Rossefleur (Rocheflor en otras versiones) está cerca del agua, tal vez en una isla. Las leyendas medievales situaban la morada de Morgana en Sicilia.

Otro ciclo que tiene que ver con hadas es el de Huón de Burdeos. Después que mata al hijo de Carlomagno, el caballero Huón recibe del emperador tres tareas cuyo cumplimiento obtendría que su vida le fuera perdonada. Debe ir hasta Bagdad, matar al primero que encuentre en el palacio real, traer de regreso las barbas y un diente del Califa, y besar tres veces a La Princesa Esclarmonde. El pobre Huón parte de viaje con menos esperanzas que Brienne de cumplir con su empresa, pero al cruzar un bosque en Tierra Santa se encuentra con Oberón, el diminuto rey de las hadas. En este cantar Oberón es hijo de Morgana ¡y de Julio Cesar! (Los amores del hada dan para un libro entero).


 Oberón ayuda a Huón a cumplir con su misión entregándole un cáliz mágico que siempre le dará de beber y un cuerno con el que puede llamar al Rey de las Hadas cada vez que lo necesite. Con estas armas, Huón mata a un gigante, rescata una doncella y se consigue una armadura que lo hace invulnerable. No solo cumple con su misión además se roba a Esclarmonde que se hace cristiana.  Tan amigos serán Huón y el Rey de las Hadas que Oberón lo nombra su sucesor y lo hace inmortal. El único problema es Esclarmonde que sigue siendo humana, así no puede ser consorte del Rey de las Hadas. El Rey Arturo viene a disputarle el reino a Huón, pero Morgana se lleva a Esclarmonde al Paraíso, la baña en La Fuente de la Inmortalidad y Jesús transforma a la esposa de Huón en hada.

Para el último he dejado a mi favorito de la “materia de Francia”,  Ogier, El Danés. Aunque no se ha encontrado verificación histórica de su existencia (aparte de un manuscrito en un monasterio de Colonia), la leyenda lo hace hijo de Godofredo, primer rey cristiano de Dinamarca. Cuando es derrotado por Carlomagno, como Balon Greyjoy, Godofredo se ve obligado a entregar a su propio hijo como rehén al Emperador.

Cuenta la leyenda que Ogier era tan hermoso que siete hadas visitaron su cuna otorgándole dones. La ultima fue Morgana quien lo hizo inmortal. Años más tarde, Ogier  ya tiene un hijo que es asesinado por Charlot (Carlos, el Joven) hijo de Carlomagno. Ogier mata al príncipe y casi mata a su emperador. Se convierte en otro vasallo rebelde, peo pasados siete años pone al servicio de la Cruzada Carolingia su vida, su caballo Bierfort y su espada Curtana. Así lo vemos aparecer en El Cantar de Roldan.
Las hadas y Ogier(ebooks.adelaide.edu.au)


Ogier, o “Urgel” como le llamará Cervantes, también luchó contra los sajones. Cercano al cumplir el siglo de vida, Ogier es presa de la melancolía ya que su inmortalidad no va acompañada por la juventud. Se le aparece una bella joven que le da un anillo y una corona. Ogier, rejuvenece, olvida su pasado y acompaña a la siempre joven Morgana a Avalon donde vivirán  siglos de amor. Pero cuenta la leyenda que cada vez que La Cristiandad necesita de Ogier, su hada-amante le da permiso para retornar al mudo real. Cumplida su misión, y en carroza de fuego, el caballero regresa a Avalon.

Ogier y Morgana (ebooks.adelaide.edu.au)


La noble casa normanda de Hauteville  decía descender de Ogier, el Danés. Eventualmente, el legendario caballero fue adoptado por su país de origen y se convirtió en un símbolo de la nacionalidad danesa. Hans Christian Andersen lo menciona en sus cuentos. Existe una estatua del paladín en el Castillo de Kronborg donde se cree que mora su espíritu y que cada vez que Dinamarca lo necesite resurgirá Ogier el Danés o Holger Danske como se le conoce en su idioma natal. Durante la Segunda Guerra Mundial, Holger Danske era el nombre del grupo de resistencia más grande de Dinamarca.

Estatua de Ogier, El Danés, en el Castillo de Kronborg


En 1961, el novelista de ciencia ficción Poul Anderson escribió una novela de fantasía llamada Tres Corazones y Tres Leones. El protagonista es Holger Carlsen, un ingeniero danés que vive en USA. Tas la invasión Nazi de Dinamarca, Holger regresa a su patria y se une a la Resistencia Danesa. Intentado facilitar la huida de un científico (¿Niels Bohr?), Holger  es herido en una playa.  Cuando despierta se encuentra desnudo en un bosque desconocido. Allí conoce al caballo Papillon que viene cargado de ropa, amas medievales y un escudo con tres corazones y tres leones. Holger se encuentra convertido en la encarnación de Ogier el Danés, en un mundo medieval donde las hadas amenazan al Sacro Imperio Romano.



Es socorrido por Madre Gerd, una bruja, que tras invocar demonios, le dice a Holger que solo podrá regresar a su mundo con la ayuda de las hadas. Así Holger emprende un viaje en el que se encontrará con brujas buenas y malas, gigantes, dragones, unicornios y tendrá que defenderse de los caprichos del Duque Alfric y de los poderes de seducción de Morgan, La Fey. Sus compañeros de viaje son el enano Hugi  y Alianora, una doncella-cisne.

Leí esa novela cuando era joven, pero ahora la encontré en castellano y en-línea. Aquí está. La descripción física de Holger me recordó a alguien. Miren esta descripción de otro Noseslayer danés:

“Su constitución física ya era otro asunto. Era un gigante de metro noventa y tan ancho
de hombros que no aparentaba esa altura. Jugaba al fútbol, desde luego, y podría haber
figurado en el equipo de su universidad si los estudios no le hubieran quitado tanto
tiempo. Tenía una cara cuadrada y dura, de pómulos altos, barbilla partida, una nariz
ligeramente aplastada, (más tarde, Holger recuerda como le quebraron la nariz en una pelea en el Politécnico), de cabello amarillo y grandes  ojos azules”.

¿Habían oído hablar de La Materia de Francia? ¿Si es así cual sería su ciclo favorito? ¿Por que creen que es un tema olvidado aun por el género fantástico moderno en cambio no ocurre lo mismo con el ciclo artúrico?



lunes, 10 de diciembre de 2012

Lo fantástico, lo medieval y lo temerario: El Príncipe Valiente



Toda esta platica de fantasía medieval en un trasfondo fidedignamente histórico me hizo recordar la que considero es la combinación perfecta entre lo sobrenatural y lo semi-histórico. Curiosamente,  no es ni filme ni libro, sino  un producto del despreciado mundo de las caricaturas. Hablo del Príncipe Valiente que por más de 70 años ha deleitado a lectores de todo el mundo. (Nota, a menos que especifique lo contrario todas las ilustraciones las saqué del excelente blog A Prince Named Valiant)

Fue un domingo, 13 de febrero de 1937,  en el que Valiente debutaba en las páginas del New Orleans Picayune. Es oportuno que naciera en la ciudad más prodigiosa de los Estados Unidos. Desde entonces ha circulado por las páginas de periódicos de todo el mundo y sus aventuras han tenido una larga lista de dibujantes, pero su padre fue el genial Hal Foster. En plena Depresión, Foster crea este entretenido personaje cuyas aventuras son un poco fanfiction, puesto que el entorno del joven escandinavo será el de Rey Arturo y sus Caballeros de la Mesa Redonda. De hecho, el titulo original de la tira cómica era Prince Valiant in the Days of King Arthur.

(amazon.com)


Tras ocho décadas de éxito, los críticos han encontrado algunas razones que explican la aparentemente eterna popularidad del tebeo. Entre ellas destaca de la delicadeza de los gráficos. El Príncipe Valiente tiene una calidad altamente pictórica, superior a la de la historieta común, y  que recuerda a veces los cuadros prerrafaelistas. Existe un esmerado detalle tanto en el esbozo de paisajes como de las facciones definidas y reconocibles de los protagonistas. Valiente, su familia y sus amigos son físicamente atractivos, aunque confieso que nunca me convenció esa melenita a lo Louise Brooks de Val. ¡Ni hablar de los rizos barrocos de Ser Galván!
La melenita de Val y los ricitos de Sir Gawain


Foster  le dio un toque original a su trabajo al dispensar de los tradicionales bocadillos que hacen que la vista se distraiga. En cambio, colocó capciones al pie o costado de cada viñeta que sirven como complemento, pero permiten apreciar la estampa. Los colaboradores de Hal Foster, John Cullen Murphy y sus hijos,  Gary Gianinni  y Tomas Yeates, quien actualmente está a cargo del comic, han seguido el patrón artístico del creador de Valiente, aunque han sabido aglutinarlo con el estilo personal de cada uno.

No soy amiga de tebeos. Nunca he entendido la diferencia entre mangas y animé, pero desde mi infancia que me engancharon los cuentos de Valiente, sus amigos, su señora e hijos. Eso se debe a tres factores poco comunes en las historietas de hoy en día: personajes humanos y queribles, aportación de un entorno familiar reconocible en medio de todas esas empresas épicas, y  argumentos tan abigarrados que a ratos podrían parecer imposibles, pero que para mi representan la quintaesencia de la fantasía histórica.

La obra se puede calificar totalmente de fantástica debido a varios elementos. Entre ellos las artes mágicas de los personajes netamente artúricos como Merlín y Morgana, la aparición de criaturas fabulosas y unos malabares históricos  de antología. En sus andanzas, Valiente se ha encontrado con hunos, moros, vikingos, ha descubierto América, y ha luchado contra emperadores bizantinos. Bastante anacrónico para un contemporáneo del Rey Arturo. Pero aun así la agilidad y magia de los guiones, aunados a la ya comentada habilidad pictórica, explican por qué la publicación no pasa de moda.

(manuelberlanga.es)


Otra virtud que le admiro al cosmos creado por Foster es la continuidad. Los lectores han visto a Valiente crecer desde un niñito de cinco años hasta convertirse en abuelo.  El tiempo no pasará para los héroes de comics, pero su diario existir es una lucha constante por eludir su personalidad de superhombres y por eso se la pasan ocultándose bajo personalidades de hombres grises que carecen de vidas propia,  En cambio, Valiente forma una familia, sirve abiertamente a un rey, y procrea hijos que viven aventuras tan fantásticas como su padre.

(totcomic.com)


En 1937, el Valiente que conocerán los devotos de la historieta es un niñito, hijo del Rey exiliado de la legendaria Thule (si, la misma que los Nazis creían era la cuna de los arios). Val y sus padres terminan de refugiados en los pantanos de Cornualles, por ahí, a unas cuadras de Camelot. No pasa mucho, antes que Val legue a ser escudero de Sir Galván y de ahí se abra paso en la corte hasta convertirse en Caballero de La Mesa Redonda. Pero un punto importante en la infancia del príncipe exiliado es un encuentro con una bruja que le lanza una profecía más agorera que la de Maggy, la Rana.
“Te enfrentarás al dragón y al grifo, a hombres negros y amarillos. Vivirás grandes aventuras, pero en ninguna parte veo felicidad ni contento para ti”.

(Val y la Bruja Horrit)


Es esta profecía la que dictamina la vida nómada y aventurera de Valiente, algo que nos beneficia a sus lectores. Por un par de meses, Foster mantuvo a su personaje de la Ceca a La Meca viviendo todo tipo de azares, y algún que otro lance amoroso. Valiente no es Sir Galahad, y sabe muy bien utilizar sus encantos masculinos para salir de atolladeros. El destino le juega una mala pasada cuando los vikingos matan a Ilene, su primer amor.

Ilene de Brandwyne


Poco después, surcando el Mediterráneo, el caballero de la melena oscura conocerá a la mujer de su vida: Aleta, Reina de Las Isas Brumosas. La rubia y pechugona Aleta, a pesar de su aspecto de cabaretera de film noir, es una mujer decidida, con buena cabeza para gobernar su reino y manejar la arriesgada vida que llevara como esposa de Valiente. Además, Aleta también  es un poco bruja y como se encapricha de Val, no duda en lanzarle un hechizo para apurarlo a pedir su mano.

(flickr.com)

Janet Leigh como Aleta y Debra Paget como Ilene en el filme de 1954 (hotflick.net)


Solo que los vikingos la tiene tomada en contra de Valiente, y le raptan la esposa. En pos de su mujer, El Príncipe Valiente llega hasta Norteamérica. Se convierte, siglos antes de Sir Walter Raleigh, en el primer súbdito británico en pisar suelo americano. Además, viene con ánimo de Padre Peregrino, porque tanto el héroe como su mujer se hacen amigos y huéspedes de los indios. La feliz pareja hasta tiene su luna de miel atrasada en las Cataratas del Niágara. En 1939, en lo que hoy es el estado de Nueva York, Aleta da a luz a su primogénito, llamado Arn en recuerdo de un amigo de Valiente.

Aleta y sus hijos


En total, el matrimonio Valiente tendrá cinco hijos. Arn, Galán,  el intelectual de la familia, y las gemelas Karen y Valeta.  Una de ellas tiene amores con un druida, la otra será nuera del Preste Juan. ¡Si hasta ese señor aparece en la tira cómica! A fines de los 70’s, Aleta da a luz al benjamín de la familia, pero como la Reina de las Islas Brumosas anda en pleitos políticos con la Corte Bizantina, el niño es secuestrado por ordenes de Justiniano. Este acaba regalando al heredero de Thule (el reino ario por antonomasia), a una familia judía. Así Nathan crece creyéndose judío hasta que es rescatado por su hermano Arn. Nathan (circuncidado y con kippah) se acopla lo más bien a su excéntrica, pero tolerante familia.

Val y Nathan


Existe un consenso de que a partir del final de la Segunda Guerra Mundial, la historieta del Príncipe Valiente tomó un giro más aventurero dejando atrás la fantasía. El mismo Foster hizo declaraciones de que los personajes eran tan realistas que lo fantástico había dejado de ser lo primordial.  Pero no es totalmente cierto,  porque hasta hoy, Valiente lucha contra dragones de lago y harpías aladas, vuela sobre grifos y blande esa famosa espada que canta. Hace un par de años se dio su vueltita por el inframundo donde se encontró a Merlín que vive feliz con su hija Nimue (llamada así en honor a su traviesa madre).



Val huye del Kraken (webcomicoverlook.com)


Aunque no descarto la humanidad de los personajes, lo fantástico siempre ha sido un factor trascendental en este magnifico tebeo. Siempre recordaré una de mis revistas infantiles donde Val andaba luchando contra los hunos en algún paraje europeo. En medio del bosque se le aparece una mujer de largos cabellos brunos, con parecido a Maite Perroni, quien le da unos consejos y termina presentándose “Soy El Tiempo”. No puedo imaginarme nada tan mágico como esa simple declaración.


De las aventuras  del Príncipe Valiente se han hecho libros, juegos, series animadas y hasta un par de adaptaciones fílmicas. La más recordada es la mediocre producción de Hollywood de los 50’s que traía a Robert Wagner con una peluca muy ridícula Ninguno de esos esfuerzos ha llegado a alcanzar la grandeza de una tira cómica que cruza siglos sin envejecer o caducar jamás

lunes, 1 de octubre de 2012

De Willow Rosenberg a La Brujita de Delaware: ¿Una nueva caza de brujas? (Ultima entrega)



Aunque ninguna de las demandas legales en contra de Harry Potter tuvo éxito, el alboroto hizo mella en la presencia de las brujas en el género fantástico. Poco a poco, desaparecieron las brujas televisivas y no fueron reemplazadas. A medida que eso ocurría fueron resucitando imágenes negativas de la hechicera que imperan hasta hoy en el género fantástico.

En 1999, el mismo año en que en Eland, Michigan se inicia la guerra anti-Harry Potter, ocurrieron dos sucesos que marcarían un desvío del retrato positivo de las brujas. El primero fue la aparición en los cines del exitoso filme “El Proyecto de la Bruja de Blair”. Aunque quienes lo hayan visto saben que la tal Bruja no aparece ni para remedio, el “Proyecto” inició un renacimiento del estereotipo negativo. El propósito de la cinta, que combina cine con reality show,  es hacer sentir a la audiencia un terror absoluto, terror que nace de la certeza de que ese bosque de Maryland está encantado por el espíritu de una perversa bruja culpable de asesinatos en series y desapariciones. El filme tuvo un éxito poco común en un proyecto independiente y generó una serie de libros juveniles, tiras cómicas, juegos de videos y una secuela.


La trascendencia de volver a destacar  un estereotipo malévolo de la bruja no fue notada puesto que las brujas buenas reinaban en la literatura y televisión En ese mismo año, aprovechando la buena racha de la magia, la famosa serie de televisión “Buffy, La Cazadora de Vampiros” decidió integrarla al show. Desde el inicio de la serie,  Allison Hannigan había dado vida a la tímida Willow Rosenberg, la mejor amiga de la protagonista. Típica “computer nerd”, Willow era el tipo de chica que prefiere los libros al deporte, que nunca encaja en el ambiente social de su escuela y que termina enamorada del licántropo de la clase.

Sin embargo, cuando había que cazar vampiros, Willow usaba sus técnicas de hacker y su alto cociente intelectual que  la ayudaban a superar sus miedos. Al final de la segunda temporada, Willow encontraba una nueva arma anti-vampírica en el estudio de la magia que la llevaba a desarrollar increíbles poderes. Para la tercera temporada (1999) Willow era una bruja “bona fide” flamantemente salida de dos closets, el de la homosexualidad y el de la hechicería.

(es.buffy.wikia.com)


Bruja, judía y gay, Willow encarnaba el espíritu multicultural de los 90’s. Pero a fines de la sexta temporada, Willow estaba fuera de control, los poderes se le habían ido a la cabeza y ya parecía un Voldemort femenino. La muerte de Tara, su pareja, la empujaba a utilizar la magia negra hasta un punto en que casi destruía el mundo. En la última temporada de la serie, Buffy  temiendo que Willow  volviera al lado oscuro ayudó a quitarle los poderes. A pesar de que al final, Willow recupera sus poderes y sigue del lado de “Los Buenos”, la impresión que dejó era que las brujas, por bienintencionadas que sean, terminan causando más daño que bien.

En el 2003 cuando grupos religiosos seguían protestando por el contenido de Harry Potter, Buffy y Willow abandonaron la televisión. Ese mismo año se canceló Sabrina. Las Halliwell de Charmed las sobrevivirían por tres temporadas más, pero todo indicaba que la Gran Era de la Bruja había acabado en la pantalla chica. No se necesita ser un genio matemático para comprender que en una era en que la fantasía reinaba en toda la cultura de masas, las brujas no eran bienvenidas.  Por algo los productores le siguen huyendo a proyectos donde la bruja no aparezca como un ente malévolo, como ocurre en “Once Upon a Time” o con Ruby, la bruja-demonio de “Supernatural”.

Once Upon a Time (tvsomniac.com)


Los intentos por volver a tener protagonistas que sean brujas buenas no han prosperado. La británica “Hex” solo duró dos temporadas. En el 2009, “Eastwick”, basada en la novela de John Updike no alcanzó a tener una segunda oportunidad. Irónicamente, la idea de trasladar a Las Brujas de Eastwick a la pantalla chica había estado dando vueltas desde comienzos de los 90’s  En dos ocasiones se habían hecho pilotos de una serie que como ya vemos venía “salada” desde antes de salir al aire. Más significativo es que un proyecto de resucitar “Bewitched” también ha estado engavetado por años, tal como ocurre con  el plan de Salma Hayek de convertir Wicked en una serie de televisión.



Un caso muy curioso fue el de “The Secret Circle”. En una temporada en que todas las cadenas televisivas estadunidenses le apostaban a la fantasía,  CW (una filial de Warner Brothers) decidió arriesgarse con una adaptación de la serie de novelas de J.L. Smith cuya protagonista era una brujita con más problemas y angst que Sabrina. Tras la muerte de su madre, Cassie se ve obligada a vivir con su abuela en el pueblo de Chance Harbor. Ahí descubre que es una bruja hereditaria y que debe formar con cinco compañeros de clase un aquelarre.

The Secret Circle (collider.com)

Aunque a mi me aburrió un poco, esta combinación de drama juvenil y magia se convirtió en la serie  debutante más exitosa de la cadena, con un alto rating de sintonía.  Aun  así,  el “circulo” se cerró al final del de su primera temporada. La CW arguyó que no había presupuesto para los efectos especiales, pero nadie se creyó esa excusa.

Las brujas literarias estaban corriendo con similar suerte. A pesar de que la saga de Harry Potter generaba clones constantes, ninguno alcanzaría el renombre del niño-mago. En la fantasía adulta volvían a resurgir  brujas nefastas como la Rhea de La Torre Oscura de Stephen King.  Y si examinamos la saga, los practicantes de magia de ambos sexos no son los personajes más simpáticos de Canción de Hielo y Fuego. Aunque los hay ambiguos como Thoros de Myr y los taumaturgos de La Casa de los Eternos (que son mas villanos que en la serie que en Choque de Reyes) también los hay perversos como el hechicero que castró a Lord Varys o el Maestre Qyburn y sus ínfulas de científico loco.

Sin embargo, la imagen más aterradora de la brujería se  la adjudica Martin a las faldas femeninas. En  Juego de Tronos, Daenerys tiene la desgracia de rescatar a la bruja Mirri Maz Duur quien mata al hijo nonato de la Khaleesi, deja en coma a su marido y a ella estéril. En Choque de Reyes, Martin nos presenta a Melisandre, sacerdotisa de un culto pagano, con ojos rojo rubí que tanto sacrifica niños como quema estatuas de los Viejos Dioses o da a luz sombras mata-reyes.


En la saga de Charlene Harris, The Southern Vampire Mysteries, entre los muchos seres sobrenaturales que se codean con Sookie Stackhouse están Amelia, una bruja de Nueva Orleans y Holly, una camarera de Merlotte´s, que practica la religión Wicca. Ninguna de las dos es un personaje negativo. Sin embargo, en la novela Dead to the World, Sookie y sus amigos vampiros se enfrentan a un peligroso aquelarre de brujos que practica la necromancia lo que los hace tener poder sobre muertos y vampiros. Marnie, la líder del grupo, es poseída por Hallow un espíritu que también es hombre-lobo. Con sus poderes, Hallow deja amnésico a Eric, pero entre Alcide, su manada, los paganos locales y Sookie consiguen vencerlo. Pam obliga a Hallow a devolverle su memoria a Eric y luego la mata.

Marnie y Jesús (gramilano.com)

Aunque el libro muestra que practicantes de la brujería pueden ser buenos como lo es Holly, y que Marnie y sus brujos son una desviación de la norma, Alan Ball llevaría esta trama a sus máximos extremos. El productor de “True Blood” convirtió la cuarta temporada en un retrato reaccionario de la brujería como un peligro social. ¡Para colmo, todos  los brujos de la serie eran hispanos! Fiona Shaw (La Tía Petunia de Harry Potter) interpreta a Marnie, la tímida y pusilánime dueña de una tienda de artículos esotéricos. Marnie también practica la magia blanca junto a un grupo de ineptos casi tan inadaptados como ella. Entre ellos están Holly y Jesús, el enfermero chicano y nuevo amante de Lafayette. Jesús tiene un pasado “brujil”, su abuelo, un perverso brujo de Catemaco, es un experto en magia negra que involucra sacrificios animales y humanos. Los poderes que Jesús ha intentado suprimir por años afloran en este ambiente tan proclive a ellos con resultados desastrosos para el enfermero y su pareja que descubre que también tiene poderes mediunísticos.

Marnie levitando  (trueblood.wikia.com)


Todo comienza cuando Jesús, Lafayette,  y los otros ineptos intentan revivir al canario muerto de Marnie. Eric aparece y les prohíbe de la peor manera que jueguen a ser nigromantes porque eso no les gusta a los vampiros. Entonces Marnie es poseída por un espíritu que deja a Eric amnésico (y en camino a la cama de Sookie). El espíritu pertenece a Antonia de Logroño, una bruja barroca que fue quemada por una Inquisición corrupta compuesta por vampiros (en “True Blood” todo puede suceder). Antonia quiere vengarse de los vampiros, Marnie quiere vengarse de toda la gente que la ha pisoteado y ninguneado en la vida. Juntas provocan el caos en Luisiana, dejando una estela de muertos, casi acabando con los Stackhouse y los vampiros, y haciendo peligrar la frágil relación entre humanos y chupa-sangres. Al final, Lafayette y Jesús consiguen separar al espíritu de Antonia de Marnie quien es “descorazonada” literalmente por Eric.

Marnie y Antonia (mamapop.com)


Como casi nada de esto estaba en  el libro, la intervención positiva de los Wicanos no fue incluida en una temporada que era definitivamente anti-brujas. Holly, aunque se pone en contra de Marnie, es vista como una boba cándida cuyo único hechizo, (para hacer abortar a Arlene) fracasa. El viejo mensaje de que no hay magia blanca, y que toda hechicería se vuelve un riesgo en manos de gente desequilibrada y rencorosa quedaba grabado en la imagen de los televidentes.

La televisión de esta segunda década del Siglo XXI está empeñada en postergar a las brujas buenas y a darle protagonismo a las nefastas. En  su The Mists of Avalon, Marion Bradley Zimmer hizo un estupendo trabajando limpiando la imagen de Morgan La Fay, pero  la televisión del Siglo XXI la hace retroceder a su estereotipo de maligna hechicera. Eva Green es Morgan en “Camelot”, ambiciosa, pendenciera y dada a utilizar la magia oscura para vencer a su hermanastro el Rey Arturo. En la serie juvenil “Las Aventuras de Merlín”, Lady Morgana Pendragon (Katie McGrath) es inicialmente una de “los buenos”, pero a medida que se revelan sus poderes mágicos, Morgana se distancia de su amigo Merlín. Como Willow, entra en pánico, no puede controlar sus poderes y se convierte en una fuerza caótica. Ya en las últimas temporadas, Morgana es una hechicera poderosa, pero totalmente dañina.

Eva Green como Morgan La Fay


El cine hace eco de esta postura anti-bruja de la televisión. Eva Green que da vida a Morgana en “Camelot “también interpreta a la funesta bruja Angélica en la versión fílmica de “Dark Shadows”. Se puede argüir que la actriz sueca también fue Serafina Pekkala (una de las pocas brujas buenas del genero fantástico) en “La Brújula Dorada”, pero Morgan y Angélica son muchísimo mas memorables.

El cine juvenil e infantil está plagado de hechiceras sombrías y aciagas desde la ambigua Tía Dalma de “Los Piratas del Caribe” hasta las abusadas cómplices de Rumpelstinkin en “Shrek Forever After”. En los últimos tres años, el prolífico Nicholas Cage ha protagonizado dos historias  relacionadas con brujería. En “El Aprendiz de Hechicero”, Cage es un Merlín moderno que lucha, junto a su ayudante Dave contra Morgana (Alice Kirge), su reencarnación (Monica Bellucci) y la bruja Abigail (Nicole Ehringer) Aunque también hay un brujo malo interpretado por Alfred Molina, el rostro de la hechicería diabólica es principalmente femenino.

Monica Bellucci en El Apremdiz de Hechicero(filmequals.com)
A mi me resultó más interesante” The Season of the Witch” ("En Tiempo de Brujas") porque es una relectura  de la cacería medieval de brujas. Cage es un ex Caballero Teutónico que lidera un grupo encargado de escoltar a una brujita (Claire Foy de” La Pequeña Dorrit”) hasta un monasterio donde va a ser exorcizada. A pesar de que Anna jura ser inocente se la acusa de nada menos que de  propagar La Peste Negra por el Sacro Imperio Romano. El viajecito por unos bosques de la Austria medieval está lleno de peripecias que dejan chicas a las aventuras de Jaime y Brienne camino a Desembarco del Rey. Anna pronto se  manifiesta como una poderosa y manipuladora hechicera, a pesar de eso salva la vida del monaguillo Kay. Al llegar al monasterio, los caballeros lo encuentran en ruinas y Anna se quita la mascara revelándose como un temible demonio. Los últimos sobrevivientes sacrifican su vida para exorcizar a la bruja. Al final, solo sobreviven Kay y Anna, ahora libre del demonio invasor.



Lo curioso de este filme es que refuta la historia oficial de que las cacerías de brujas eran una maniobra de una Iglesia organizada, de agendas que servían interés creados y de ignorancias primitivas que cobraban victimas inocentes o se deshacían de bocas inútiles y  de entes transgresores. La impresión que deja “Season of the Witch” es que las brujas eran en realidad seres demoniacos capaces de provocar epidemias y que debían ser exorcizadas o exterminadas. Ante tales posturas, aunadas a todo lo dicho antes, poco pueden influir brujas buenas como la Nanny McPhee. Sobre todo cuando el maquillaje de Emma Thompson la hace lucir como el prototipo de bruja fea y mala.
Emma Thompson como La Niera Mágica(cartelesmix.es)


Hasta ahora hemos vinculado el retorno de estereotipos negativos con grupos religiosos, conservadores y de Derecha. ¿Pero qué ocurre cuando sus contrarios también se hacen eco de esa campaña anti-brujas? Eso tuvo lugar en las elecciones parlamentarias estadounidenses del 2010. Estas elecciones serán recordadas por (palabras de Obama) “La gran paliza” que los Republicanos le dieron a los Demócratas, la recuperación por parte del Partido del Elefante de los escaños del Congreso y por la patente visibilidad del Tea Party, cuyos candidatos, aparte un par de casos aislados, resultaron ganadores.

Uno de esos casos aislados  fue el de Christine O‘Donnell, representante del estado de Delaware. O’Donnell tenía a su favor juventud, belleza y entusiasmo, cualidades que siempre funcionan en la arena política. En su contra estaban sus posturas extremistas respecto a temas siempre polémicos como matrimonio gay, aborto, sexo extramarital etc. Agréguenle que la dama  tenia un historial en el que no había  mucha experiencia política y si mucho desorden financiero y sabremos que no era una candidata con muchas posibilidades. . Pero, cuando la anti-Derecha decidió desprestigiarla usó el más extraordinario de los argumentos: ¡la acusó de bruja!



Bill Maher, ese gurú de ideologías progresistas, desenterró un video de 1999 de un programa que él tenia por entonces y en el que  O'Donnell había participado. En el video se oye como la candidata hace un “mea colpa” de “la vida loca” que había llevado en la secundaria, una época en la que fue amiga de la botella, practicó el sexo libre y había jugado a ser hechicera. Como el programa era una comedia, el tono en el que la política se expresaba era jocoso y era bastante obvio que ella hablaba de un “ayer” que hoy rechazaba. Aparte que en los tolerantes 90’s donde Wicanos y Paganos podían practicar su religión libremente, decir que en la escuela fue amiga de brujas o que consultaba la Ouija no era un desmedro para nadie.



Una década más tarde, la cosa era diferente y la prensa demócrata creó toda una campaña mediática en la cual las declaraciones de O’Donnell se sacaban fuera de contexto, y se exageraban hasta hacerla parecer la Bruja Mala del Oeste. Lo chistoso es que, según la propaganda era peligrosa ¡por ser bruja! Llegó a tanto la cosa, que Christine, a quien ya apodaban “La Brujita de Delaware”, contraatacó con una campaña de carteles que decía “No soy Bruja”. O’Donnell perdió,  y quiero creer que porque carecía de méritos, no por sus hechicerías pasadas. Si fue por lo último sería otra víctima de la moderna cacería de brujas.

(comedysis.com)


lunes, 3 de septiembre de 2012

¿Son las brujas las parias del género fantástico?: De la Biblia a la Hechizada (I Parte)

(tvcrazy.net)

El reciente auge de la literatura fantástica  ha desagraviado a vampiros, licántropos, fantasmas y otros entes sobrenaturales que antes eran los grandes villanos del género del horror. Solo las brujas siguen siendo estigmatizadas o excluidas. Se puede refutar lo que digo presentando como ejemplo  los siete volúmenes de la saga de Harry Potter. Pero aunque la obra de J.K.Rowlings ha aportado glamur a la imagen popular de los  hechiceros y la magia blanca, es también, de todos los fenómenos literarios fantásticos recientes, el que ha recibido más ataques. Además, no ha surgido otro éxito literario que siga la corriente de Harry Potter, y en muchas obras de fantasía las brujas siguen apareciendo como seres malignos.

“A la hechicera no dejarás vivir”
Si buscamos una razón histórica para la “brujafobia” todos los caminos conducen a la Biblia y a esa orden del Éxodo que dice “A la hechicera no dejarás vivir”. Aunque en los últimos cien años se ha buscado demostrar que se trata de un error de traducción, en Samuel, Daniel  y Levítico hay otras citas que específicamente condenan todas las formas de magia conocidas: astrología, espiritismo, necromancia, hechizos que usen hierbas y hasta la interpretación de sueños. (¡Ayy, Dr. Freud!)

Saúl y la Bruja de Endor (Wikipedia)


Desde San Pablo en adelante, el cristianismo adopta la postura hebrea de ver la práctica de magia como pecado. A partir de la aparición de La Inquisición en el Siglo XIII, los practicantes de artes mágicas son materia de hoguera. La Reforma Luterana adopta esa misma costumbre de lanzar al fuego a todo hechicero e incluso importa la caza de brujas al Nuevo Mundo.

Vale decir que la tradición judeo-cristiana no está en contra de la magia per se, sino del modo en que se la practica (magia negra, satanismo etc.) y, lamentablemente, en contra del sexo de quien la practica. Las grandes victimas de las cacerías de brujas fueron hembras. Como indicación de la misoginia detrás del fenómeno “anti-brujil”, siempre se le busca una excusa cuando  el ocultismo está en manos varoniles.
El Aquelarre de Goya (Wikipedia)


La Iglesia Católica reconoce los actos sobrenaturales de apóstoles y santos como “milagros”, obras ejecutadas por intervención divina, no satánica como ocurre con las brujas. En el Talmud se especifica que la magia como “ilusión” (así como un truco de prestidigitación) no es pecado, como no lo es cuando hay intervención divina, lo que explica que algunos rabinos talmúdicos y de la Diáspora (como el famoso Rabino Loew de Praga, creador del Golem) fueran más duchos en conjuros  y encantamientos que Albus Dumbledore. El Talmud no se muestra tan tolerante con las mujeres y  vincula la brujería con el sexo femenino. Se dice que la “mejor mujer está llena de hechicería”, se habla negativamente de las hijas del Rabino Nachman “que revolvían la olla con las mano” (léase eran tan inmunes al fuego como Daenerys de la Tormenta)  y se le prohíbe a las hembras estudiar cábala, por lo que todos los textos místicos o “mágicos” judíos han sido escritos por hombres.

Este doble estándar se encontrará también en el mundo secular y occidental. A Juana de Arco se la condena y quema por brujería y solo en 1920 la Iglesia la eleva al santoral. Entre los muchos crímenes por los que Ana Bolena es decapitada, está la acusación de hechicería y el hecho de poseer un tercer pezón que  indica que la Reina de Inglaterra tiene relaciones con El Diablo. En cambio, Roger Bacon, Nostradamus, Paracelso y el Dr. John Dee,  que practicaban artes que en una fémina serian vistas como brujería, eran considerados “hombres de ciencias”. Algo así como la dicotomía que encontramos en la leyenda artúrica que nos muestra al Mago Merlín como un taumaturgo intelectual, protector y benéfico vs una Morgan La Fey, manipuladora, egoísta y sombría que usa la magia solo para satisfacer sus caprichos.

Morgan La Fey (Wikipedia)


Pero esa imagen de la bruja como mujer maléfica nace antes de la imposición de valores judeo-cristianos a Occidente. Basta ver la mitología griega para encontrarnos con dos poderosas y perversas magas. Circe es una sensual brujita que convierte a los hombres en cerdos, y Medea es una cruel hechicera que por satisfacer sus deseos mata a su padre, a su hermano, a su rival y hasta a sus propios hijos. De ahí surge la imagen literaria de la bruja sexi, pero oportunista y malévola.

Circe por JW Waterhouse (Wikipedia)


Bruja=fea y vieja
La otra imagen es la de la vieja fea y perversa que todos conocemos por los cuentos de hadas: la bruja envenenadora de Blanca Nieves, la bruja caníbal de Hansel y Gretel y la temible Baba Yaga del folklore ruso. Esa será la imagen icónica de la bruja literaria hasta los tiempos modernos.  En El Maravilloso Mago de Oz (1900) L. Frank  Baum intenta presentar un par de brujas “buenas”, pero la más recordada es La Bruja Mala del Oeste con sus ejércitos de monos y cuervos, su sombrero puntiagudo y (en  la versión fílmica) su piel verdosa.
(gonemovies.com)


En Hollywood no solo “El Mago de Oz” (1939) perpetúa ese perfil tenebroso de las brujas. Los filmes de Walt Disney están plagados de hechiceras siniestras desde “Blancas Nieves” (1937) hasta “Tangled” (2010) e inclusive, las hace más malas que en el cuento como ocurre con La Bruja del Mar en “La Sirenita” (1989). Más allá de dibujos animados, cuando Hollywood quiere crear una bruja buena tiene que situarla en un contexto cómico y hacerla que repudie el mundo mágico del que proviene. Eso ocurre con Jennifer (Veronica Lake) en “Me Casé con una Bruja” (1942) y con Gillian (Kim Novak) en “Bell, Book and Candle” (1958).
Veronica Lake en  "Me Casé con una Bruja"(beautybombshells.com)

Kim Novak en "Bell, Book and Candle" (moviediva.com)


La ficción de los 60’s seguiría haciendo hincapié en ese retrato de hechiceras adoradoras del Diablo. En la serie televisiva “Sombras Tenebrosas”, la seductora Angélica es culpable con sus hechizos vudú de que Barnabas se convierta en vampiro. En su novela de horror El Bebé de Rosemary, Ira Levin describe como un culto satánico en pleno Manhattan obliga a una joven a parirle un hijo a Lucifer. La versión fílmica dirigida por Roman Polansky (en su debut en Hollywood) fue casi tan exitosa como el libro, cuya aparición en el mercado había coincidido con el advenimiento de la Iglesia de Satan de Anton Le Vey, la primera organización publica de satanistas en el mundo.



“El Bebé de Rosemary” (“Semilla del Diablo” en castellano) ofrece esta visión de brujos devotos de la magia negra que celebran sus aquelarres e invocan a Satanás en un lujoso edifico enfrente de Central Park. A la cofradía pertenecen dentistas, abogados y hasta un ginecólogo judío, pero la más recordada es la vulgar y nefasta bruja MInnie Castavets (Ruth Gordon que ganaría un Oscar por su interpretación), la principal artífice del diabólico embarazo de su vecina, la ingenua Rosemary (Mia Farrow).

Curiosamente, seria en los 60’s tan anti-brujiles que nacerían dos personajes que  “limpiarían” la imagen de la hechicera. La primera fue la tira cómica “Sabrina, the Teenage Witch” (Sabrina, la Bruja Adolescente) la historia de una colegiala que lleva una vida semi  normal, puesto que su padre es brujo y ha heredado algunos dones mágicos. A diferencia de otras brujas, Sabrina es buena y usa sus poderes para ayudar al prójimo. El comic que salió a la venta en 1962 fue tan popular que generó novelas graficas y, en 1970, una breve serie de dibujos animados (sobre la exitosa serie de los 90’s hablaremos más adelante).
(Wikipedia)


Samantha Stevens campeona de los derechos”brujiles”
La segunda y mayor contribución a favor de las brujas fue una serie de televisión que salió al aire el 17 de septiembre de  1964 (aquí está el link para el episodiocompleto en YT y con subtitulos). La ABC había estado planeando hacer una comedia que siguiese los pasos de la exitosa “I Love Lucy” y que también retratara un matrimonio “multicultural”. Lo que deseaban era una pareja mixta, pero la televisión americana todavía no estaba lista para tener protagonistas de color. Amparados en el éxito de series cómicas con temas sobrenaturales como “The Munsters” o “Los Locos Addams”, el productor  William Asher y  el guionista Sol Saks crean “Bewitched” (Hechizada) la historia de una bruja centenaria, casada con un mortal, y que lleva una vida normal en Connecticut. Para interpretarla, Asher eligió a su propia esposa Elizabeth Montgomery (hija del galán de los 40’s Robert Montgomery).

(palzoo.net)


La serie es un compendio de referencias tomadas de otras brujas de la ficción. Como en “La Familia Addams”, Samantha está rodeada de parientes estrambóticos; como en Sabrina, las brujas alternan entre el mundo real y una dimensión mágica y son gobernadas por un consejo de hechiceros; y como en “Bell Book and Candle”, por amor a un publicista de Madison Avenue una bruja renuncia a sus poderes. Pero ahí yace la gran diferencia, aunque Samantha le jura a Darrin Stevens en su noche de bodas que no volverá a practicar magia, ya en el mismo episodio usa sus poderes para castigar a la antigua novia de su marido.  Pronto Samantha tiene que aceptar que la brujería es parte de ella y Darrin, a regañadientes, tiene que aceptar que su mujer no es como las demás.



Al no desprenderse de sus facultades sobrenaturales, Samantha demuestra su poder femenino, lo que la vuelve un icono feminista a la vez que demuestra el derecho de las brujas a existir y ejercer su magia (siempre que sea blanca). Samantha se convierte en protectora de su familia y de su comunidad gracias a sus artes “brujiles” que comprenden mucho más  que el característico meneo de nariz. Samantha puede transformar a la gente en animales, plantas y objetos, teletransportarse en tiempo y espacio y hasta invocar espíritus.



A pesar de que Samantha es la esposa, ama de casa y madre perfecta, no es para nada un ejemplo de mujer sometida a roles patriarcales. La serie gira mayormente alrededor del trabajo publicitario de Darrin, socio de una agencia neoyorquina que parece una parodia de la de “Mad Men”. Larry Tate, su jefe (más ambicioso y manipulador que Roger Sterling) necesita que Samantha apuntale sus campañas atendiendo y convenciendo a los clientes de la empresa. Algo que Samantha hace con más gracia y coquetería que Betty Draper, pero más allá del estereotipo de esposa-trofeo, Sam toma una activo interés en la carrera de su marido, inventa slogans, aporta ideas e incluso busca modelos (siempre seres del otro mundo o en una ocasión una gata siamesa la que la bruja convierte en cover-girl) para los comerciales de la firma.

(hpvf.com)

Con el tiempo, Darrin comienza a confiar plenamente en la intuición e intelecto de su mujer lo que los convierte en un equipo publicitario. Además, la bruja se involucra en la política de su comunidad, en la escuela de sus  hijos, y hasta funge como consejera sentimental de amigos y vecinos. Siempre queda claro que si Sam es una mujer inteligente y capaz que supera la imagen de ama de casa alocada de Lucille Ball o la rubia tonta de “Mi Bella Genio”, es por sus conocimientos mágicos, una sabiduría adquirida en sus muchos siglos de vida y una mundanidad de quien se ha codeado hasta con la realeza.

Samantha estaba muy lejos del estereotipo de la vieja de nariz ganchuda. Aprovechando la belleza de la actriz, los productores resaltaron la elegancia de Sam vistiéndola con un guardarropa moderno, sofisticado pero con toques personales como  su predilección por los tonos pastel y fue una de las primeras heroínas televisivas en usar pantalones. Samantha, era además de hermosa y elegante, un personaje bastante sexi algo que también resaltaba la serie. Los Stevens fueron la primera pareja en compartir una cama de dos plazas en la pantalla chica y a menudo se les veía en ella besándose lo que era bastante atrevido para la época.

(article.wn.com)


Sam tampoco era una ingenua virginal como la mayoría de las protagonistas de entonces. Tenía un pasado en el que habían existido otros hombres que a menudo regresaban para causar la ira del celoso Darrin. En muchas ocasiones, Sam inspiraba pasiones intensas en mortales y seres sobrenaturales, pero no era por deseo propio. Eso también la alejaba de la imagen de bruja que usa su erotismo para dominar a los humanos. Sam sabía defenderse de todo tipo de acoso sexual y, ya en la primera temporada, convertía en perro a un cliente de Darrin que se propasaba con ella.

(fanpop.com)
Poco a poco, Samantha Stevens fue convirtiéndose en un icono feminista, sobre todo en su relación con Darrin ya que no era una esposa dócil. La bruja tenía sus opiniones y eso la llevaba a tener serias discusiones maritales, en más de una ocasión Sam abandonó el hogar o impuso su voluntad sobre la de Darrin. Tal como decidía no abandonar sus poderes mágicos, tampoco podía dejar de ser la mujer que había sido, así que si se le antojaba se teletransportaba a Paris para ir de compras con su madre o aceptaba convertirse en la Reina de las Brujas cuando el Consejo la elegía.

Cómica y fantástica, “Bewitched” también era didáctica. Los productores nunca olvidaron su verdadera intención de retratar un matrimonio multicultural. Los guiones enfatizaban las diferencias culturales entre Sam y Darrin, ejemplarizadas por el rechazo hacia su unión por parte de los parientes de ambos. Darrin y Samantha se convirtieron así en una alegoría de los matrimonios mixtos que ya comenzaban a ser la norma en el crisol de razas estadounidense y su matrimonio propagó un mensaje de tolerancia.



Continuando con el mensaje, “Bewitched” usa a las brujas como ejemplo de diversidad cultural y de paso destruye clichés negativos. Ya en la primera temporada, Samantha se incomoda con una campaña de Darrin que muestra a las brujas como viejas feas. La serie se esmera en exponer la diversidad “brujil” presentando muchas imágenes de hechiceras desde la dulce, pero un poco atolondrada, Tía Clara hasta la traviesa Tabitha, hija mayor de los Stevens. Endora, madre de Samantha, se acerca la imagen de bruja dañina, pero es demasiado mundana y sensata para rebajarse a serlo. Aunque transforme a su yerno (cuyo nombre finge nunca recordar) en alcachofa o en hombre-lobo, nunca lo destruye.



“Hechizada” ha sido una de las comedias televisivas más populares de todos los tiempos. Si se cerró en su octava temporada no fue por bajos ratings sino porque Elizabeth Montgomery estaba cansada de un papel que la encasillaba. Las reposiciones de la serie siguen gozando de éxito.  Se han hecho versiones de ella en países tan distantes como la Argentina y Rusia. Inspiró un filme con Nicole Kidman y hace un año que se habla de la posibilidad de un remake televisivo. Parece entonces inconcebible que  en sus inicios haya enfrentado objeciones.

 Cuando le presentaron el proyecto piloto a Tom Moore, presidente de ABC, éste tuvo algunos reparos temiendo que un show sobre brujas fuese visto por su audiencia más conservadora como “satánico”. Agnes Moorhead, hija de un ministro presbiteriano y cristiana fundamentalista, también tenia sus dudas de aceptar el rol de Endora. Fue Liz Montgomery quien la convenció de que su presencia en el show apaciguaría las reservas de la audiencia, además que Agnes podría vigilar que la serie no presentase nada que ofendiera a los cristianos.

(divadebbi.blogspot.com)


 Los Stevens celebran Navidad, Sam colabora en las actividades de su parroquia, va a la iglesia como dama de honor de una amiga y hasta reza. Más importante aun, Samantha se esmera en vivir de acuerdo a valores judeo-cristianos que inculca sus hijos tales como la caridad y el amor al prójimo.

(classicpedia.com)


Tal vez por eso, nunca hubo una crítica conservadora en contra de “Bewitched” que en su primer año, fue el segundo show más visto en el país. El ataque frontal por parte del fundamentalismo cristiano seria un fenómeno del siglo XXI, y estaría correlacionado con los ataques a Harry Potter por  parte de un fundamentalismo afiebrado. A raíz de la develación de una estatua de Samantha Stevens en Salem en el 2005, se oyeron por primera vez voces en contra de una serie de televisión que por cuarenta años había sido compartida por familias en todo el mundo.

Pero antes de hablar de ese fenómeno anti-brujil, todavía tenemos que hablar de la Edad de Oro de las brujas en la ficción (continuará)