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jueves, 2 de febrero de 2017

La influencia de Juego de Tronos: Elementos fantásticos en series “realistas”


Una pregunta que mucho nos hemos hecho en este blog es si” Juego de Tronos” ha llegado a imponer algún modelo en el género de fantasía. La respuesta es difícil puesto que cada vez que nos venden algo como “la próxima GOT” descubrimos que, tal como en el clásico de ciencia ficción “La Mosca”, el proceso de clonación ha salido feo y fallido. Sin embargo, hay una herencia que nos ha dejado Ser George R.R. Martin y que es más evidente en el drama histórico que hoy se enfoca en la lucha de facciones y se atreve a abarcar algún que otro detalle fantástico. Vamos a explorar ese drama.

Comienzo dando un abrazo atrasado de año nuevo a mi amado Reino de Fábulas, a mis reyes y reinas que espero no me hayan olvidado y estén, este 2017, atentos a mis divagaciones. Comienzo contándoles que tener más de mil canales de televisión a mi disposición me ha permitido conocer kilos de series, fantásticas y de otro tipo. Un mes más tarde ya me he hecho de mis favoritas.

A mi parecer, lo fantástico está de capa caída. No hay nada que me haga gemir arrobada. Supongo que le echaré un ojo a “Legion” nomás para apoyar el debut de Dan Stevens en la televisión estadounidense, pero … ¿otra vez un personaje de Marvel? Tenía ganas de ver “Timeless” que al final es un plagio del “Ministerio del Tiempo”, pero ¿se puede confiar en Eric Kripke o en sus productos después de cómo se rio de nosotros con “Revolution”?

Al final me fui a ver el inicio de “Emerald City”. Total tanto la habíamos esperado, total soy fanática de la obra de Frank L. Baum, total la estaban vendiendo como la nueva GOT… No aguanté ni un cuarto de hora y me pasé a otro canal a ver “Sleepy Hollow”.

Admito que sin Abby, SH ya no es lo mismo, pero Ichabod, ahora trasplantado a un Washington colmado de demonios, sigue siendo uno de los mejores héroes fantásticos contemporáneos. Y eso es lo que le faltaba a EC. Ningún personaje me atrapó, todos totalmente clichés. Traté de verla a la semana siguiente y me pareció peor aún. No hay personajes queribles como los  de “ Sleepy Hollow” o  “Once Upon a Time” (Y eso que me tomó tiempo colgarme de esta última). Le falta ingenio y originalidad.

Efectivamente es una “adaptación adulta “de El Mago de Oz, pero ni sus raudales de violencia ni la nena transgénero son sinónimos de calidad o motivo de interés. Me reí con las opciones de las mujeres de Oz que caen entre ser monjas, bajo la guía de Glinda, o ir a trabajar  al burdel de La Bruja Mala del Oeste (ahora convertida en una madame drogadicta).  Me quedé pensando si no sería una alegoría de las pocas opciones que ofrece el feminismo moderno. No lo pensé mucho rato porque la realidad es que la serie es como la describieron en “Rotten Tomatoes” “una majamama entre ‘Juego de Tronos ‘y El Mago de Oz que nadie ha solicitado “. Es cierto, los troneros pedimos series que sigan la línea creada por Martin, pero no queremos majamamas, no las necesitamos.
(NBC.com)

Para saber que queremos, primero tenemos que definir la línea que traza Martin.  La grandeza de “Una Canción de Hielo y Fuego se cifra en tres puntos: la creación de ese universo fantástico, la perfección y variedad de personajes que suelen ser más complejos y profundos que la mayoría de los habitantes del género fantástico; y la fabricación de un escenario sobre el cual se tejen pugnas por el poder que tuvieron lugar en distintos puntos cronológicos de la historia de la humanidad. Eso es lo que falta en EC y en la mayoría de los supuestos clones troneros. La batalla entre el Bien y El Mal se ha convertido en un cliché anticuado y ver a un mago de pacotilla lidiar con brujas neuróticas es para bostezar.  Otro gallo cantaría si el contexto fuera más reconocible o si los contrincantes pudieran identificarse como variaciones de figuras reales históricas.

Revisando las series que sigo noto un factor común.  El hincapié en el poder político, como corrompe y modifica personalidades, lo difícil que es gobernar sobre todo cuando hay facciosos dispuestos a aserrucharle el piso al gobernante de turno. Ese topo es omnipresente en los dramas históricos que veo desde “Victoria” hasta “Black Sails”.

Esto no es novedad , ya  este ingrediente precedía a “Game of Thrones”. Lo vimos antes en la vomitiva “Roma” y en la excelente “Los Borgia”. También la encuentro en “Los Tudor “que estoy ahora viendo completa (me encanta). La diferencia es que Martin supo inyectarle hábilmente elementos fantásticos a su retablo semi-histórico. Y eso es lo que con mesura y paso sutil están haciendo varias series de época post-GOT.

Un gran ejemplo lo sentó Diana Gabaldon en Outlander. En su adaptación, Starz ha conservado ese estilo recordándonos que cuando la autora de Nuevo México publicó la primera novela de su saga no se sabía bajo que genero encasillarla porque, aunque la idea de un viaje en el tiempo cae en ciencia ficción, la gran parte de Forastera tiene lugar en la Europa, y luego en Las Colonias Americanas, del Siglo de las Luces.

Cuando Claire Randall se ve trasportada desde su mundo de la posguerra a una Escocia en vísperas de la Revolución Jacobista, su vestuario y comportamiento la ponen en peligro ya que los supersticiosos habitantes de las Tierras Altas la califican de bruja. Más adelante, la sassenach aprovecha la ignorancia de su entorno para engañar y confundir a más de un contrincante, inclusive al mismísimo Rey de Francia, haciéndoles creer que tienes poderes de hechicera.

Lo interesante es que, a pesar de todos los trucos de Claire, lo innegable es que la Escocia dieciochesca donde habita si es un espacio sobrenatural. No hay una explicación científica para su viaje en el tiempo. Y lo mágico del cuento no para ahí. En Paris, Claire hará amistad con  Raymond un apotecario que dice ser su antepasado y el viajero del tiempo original.  El caso es que El Maestro Raymond es cabalista, alquimista, ocultista y un poseedor de poderes de curación, con los que salva la vida de Claire tras un mal parto, y que solo pueden ser denominados como mágicos.


La razón por la cual es más fácil abarcar lo sobrenatural en un period piece, es porque viajar hacia la Antigüedad nos enfrenta con sociedades paganas, donde lo paranormal es un hecho aceptado y hasta cotidiano tal como ocurre con esa cultura campesina apegada aun a antiguos ritos celtas que vemos en””Outlander”. Por eso no sorprende que perciban a Claire como maga o visionaria. Tal como es lógico que hasta los romanos más pragmáticos de Capua hayan creído que la “resucitada” Lucretia en “Spartacus”, había adquirido el don de la clarividencia.
Lucrecia convertida en El Oraculo de Capua

Contradictoriamente, las sociedades patriarcales, a la par de ver a la mujer como un ser inferior, creían en el sexto sentido femenino y la capacidad de las hembras de acceder al mundo sobrenatural. Por algo los eruditos de la Inglaterra renacentista estuvieron más que de acuerdo en tildar a Ana Bolena de practicar artes mágicas. ¿Cómo sino poder explicar que una plebeya hubiese tenido tal dominio sobre un monarca para hacerlo separarse de su consorte legitima, romper relaciones con Roma y el Imperio, y fundar su propia religión?

En una escena de “Versalles”, Luis XIV encuentra a la hija del cirujano de su mujer atendiendo a la reina y salvando la vida de Maria Teresa. Impresionado ante el conocimiento médico de Claudine, el soberano comenta que si se sabe de su sapiencia la quemaran por bruja, pero siendo El Rey Sol la nombra doctora de la reina, solo que tendrá que practicar su magia en secreto.
En Versalles, Claudine y el Rey Sol atienden a la reina

Una pequeña critica que le ha caído a la aclamada “Vikings”es que el “Vidente “oficial de los escandinavos sea varón (Lo llamaré augur porque no me cala el título de profeta que le dan los traductores). Por tradición, este rol pertenecía a las mujeres.




“Vikingos” es un ejemplo de lo que hablo. La acción tiene lugar en una Europa medieval, que podría denominarse oscurantista. La trama se enfoca en una sociedad que se aferra a una religión politeísta y chamanica donde los dioses son presencias cercanas, donde la naturaleza es mágica, y donde practicar sacrificios humanos es una muestra de fe tal que hasta las víctimas se ofrecen voluntariamente.



El Augur es un personaje importante en la vida de los protagonistas, sus profecías son siempre fidedignas, su presencia es fundamental para informar a Ragnar y su familia de qué decisiones deben tomar.  Eso de consultar oráculos no es privilegio único del Augur.  Ya vimos al Jarl Borg asesorarse con la calavera de su difunta esposa antes de emprender un viaje. Como el final de Borg no fue muy glorioso, vale decir que el cráneo no sacaba sobresaliente en profecías.

El Augur no es el único dotado de dones sibilinos de esta saga. Ragnar tiene visiones y su segunda esposa, Aslaug, tiene sueños proféticos. Algo natural dado su linaje. De acuerdo a la leyenda, Aslaug era hija del mítico Sigurd (Sigfrido ) y de la valquiria Brunilda,  también ducha en artes mágicas.


Se puede argumentar que las visiones son provocadas por la ingesta de drogas, tal como cuando Ragnar le ofrece al monje Athelstane una visión del Ragnarok (el fin del mundo) ayudada por sustancias narcóticas. 


Lo mismo le ocurrirá a Ragnar cuando la esclava oriental Yidu lo haga adicto a las hojas de betel. Sin embargo, no vemos a los vikingos drogándose constantemente, y es un factor reconocido que los chamanes de muchos pueblos consumían/consumen sustancias alucinógenas para alterar su mente y así ser más proclives a visiones proféticas.
La chinita Yidu y sis pociones

Tal vez eso pueda explicar que Siggy, Helga y Aslaug compartan un sueño en el que se les aparece un extraño, pero cuando el extraño se presenta ante ellas en la vida real ya no es tan fácil adjudicar el suceso al consumo de hongos alucinógenos. Obviamente, Harbard es un ente sobrenatural, tal vez algún dios nórdico como lo identifica Floki

“Vikings” no es el único drama de época que imita la línea martiniana de combinar lo histórico con lo mágico. “Tabú” es una miniserie inglesa que puede verse en FX en USA. La acción tiene lugar en Londres, en el periodo conocido como Regencia, casi al final de la Guerra de 1812 entre el Reino Unido y los Estados Unidos.

El protagonista, James Delaney reaparece en el funeral de su padre tras creérsele muerto en África y desde su llegada comienza causar consternación. James ha heredado de su padre un territorio en el norte de los Estados Unidos llamado Nootka Sound. La East India Company quiere esa isla. Delaney se niega a venderla y aquí inician las intrigas palaciegas (hasta el Príncipe Regente mete su nariz en el asunto). Se suceden las, bastante violentas, luchas de poder a lo “Juego de Tronos” (el que James tenga amores con su hermana también añade su toque tronero).

Es el personaje de James el que impone el elemento fantástico. Nadie sabe lo que hizo en África, pero los rumores ya lo hacen legendario. Se le acusa de haber traficado con esclavos (tiene visiones de esclavos enjaulados ahogándose en un barco), de haber practicado el canibalismo y hasta la zoofilia. 

Lo cierto es que cuando La Compañía envía a un sicario malayo para despachar a James, este lo despacha usando sus poderosos colmillos, lo que demuestra que hay algo definitivamente animal y sobrenatural en él.  El hecho de que tenga un oído supersónico y que hable con animales y muertos en la morgue ya lo asemejan a un héroe de Marvel.

James se comuníca telepáticamente con un caballo (telegraph.co.uk)


En el primer episodio, Delaney le confiesa su fiel criado uno de sus muchos secretos, uno que él también tuvo que descubrir. Su madre no era una dama napolitana como le hicieron creer, sino una nativa americana. Su tribu es la que habita la disputada Nootka Sound. Tal vez fue la madre la que impuso a su hijo todo ese tatuaje raro que James lleva en el cuerpo. James no los puede explicar, pero tampoco la madre puesto que murió en un manicomio. Antes estuvo enclaustrada en esa casa donde su espíritu se le aparece al hijo como una especie de Mujer de Negro.
El fantasma de la madre de James.

Los tatuajes, el salvajismo con el que James liquida a sus enemigos, la habilidad para comunicarse con los animales y la pasión incestuosa que lo liga a Zilpha no son las únicas manifestaciones mágicas en un individuo que ciertamente rompe con los tabúes de su época. De vez en cuando vemos a James practicar furtivos ritos en los que habla en una lengua extranjera ininteligible, se pinta el rostro con cenizas y utiliza unos polvos mágicos para propósitos insólitos tales como trasladarse incorpóreamente al lecho de su hermana y provocarle perturbadores orgasmos.
James y Zilpha practican el sexo a larga distancia (IBtimes.co.in)
“Taboo”, de la que espero hablar más en otro blog, trae a los críticos confundidos y divididos en sus opiniones. Quizás porque sea una de las pocas series que se desmarca de géneros conocidos y cae en ese casillero singular que ha ocupado “Juego de Tronos “donde se abarca los histórico con lo fantástico, lo real con lo maravilloso.


¿En que otro filme, serie o libro podemos encontrar esta combinación? ¿Cuál de las series que pretender ser la nueva “Juego de Tronos” más se acerca a la original? ¿Qué serie fantástica o de ciencia ficción los tienen enganchados en este momento?

viernes, 18 de diciembre de 2015

Un viaje a La Tierra de Oz: El mejor regalo navideño.


Estaba fabricando una lista de películas y libros para regalar en Navidad, cuando caí en cuenta que el mejor regalo (de ese tipo) navideño para adultos y niños  se puede ver en ambos formatos, papel y pantalla. Me refiero obviamente a El Maravilloso Mago de Oz de Frank L. Baum.


Últimamente, (como si tuviera tanto tiempo) he estado pensando en los primeros esfuerzos cinemáticos de capturar nuestro género favorito y en  cada lista o recuento me tropiezo con el famoso Mago. Efectivamente, antes del clásico de Judy Garland, hubo dos versiones del cine silente, una de 1910 y otra de 1925, aparte de cortos y adaptaciones otras obrase de la franquicia creada por Baum, tales como una adaptación de 1914 de The Patchwork Girl of Oz o de The Land of Oz (1932) una precuela a las aventuras de Dorothy y Toto. Pero es el consenso que no hay mejor, o más bella, versión que la de 1939.

Sin embargo, Victor Fleming no hubiera tenido nada que dirigir ni Noel Langley nada que escribir si no existiese la novela. Un detalle que muchos no conocemos es que  tras publicar  The Wonderful Wizard of Oz (en 1900,) Baum lo seguiría con catorce novelas que tenían lugar en La Tierra de Oz. Tras su muerte la serie fue continuada por Ruth Plumly Thompson que fue contratada por los editores de Baum. Y por supuesto que, desde 1956 (año en que el libro se convirtió en dominio público) ha existido toda una corriente de literatura infantil y adulta, escrita o audiovisual, que utiliza los personajes y universo creados por Baum.


Se puede decir que Baum fue el J.K. Rowling de su época y que La Tierra de Oz es un equivalente a Hogwarts y otros espacios donde transita Harry Potter. Mucho antes que Rowling, Baum también creó un mundo alternativo dotado con geografía y especies propias. Y me imagino que tal como existen Hogwartianos y Potterianos,  hace  más de un siglo que debe haber “ozioanos”.  Sin duda se les puede encontrar en las inscripciones del Interational Wizard of Oz Club. Esta institución fue fundada en 1956 por un niñito de trece años llamado Justin Schiller. Hoy cuenta con centenares de seguidores de todo el mudo. El Club posee un inmenso archivo de material relacionado con la franquicia, publica una gaceta The Baum Bugle  y mantiene tres convenciones anuales.

Para acabar con las comparaciones, como Harry Potter, El Mago de Oz tiene el triste honor de haber sido perseguido por el fundamentalismo cristiano. En 1986, seis familias fundamentalistas pusieron una demanda legal para que  se prohibiera la lectura del libro en las escuelas de Tennessee. El juez dio permiso para que los alumnos cuyas familias criticaban el libro pudieran ser excusados de la lectura obligatoria de El Maravilloso Mago de Oz. Lo criticable del libro, para los fundamentalistas, es obviamente el retrato positivo de las brujas, el enseñar que las virtudes son desarrolladas por el individuo y no son don divino (¿?),  promover la igualdad de los sexos (¿????) y el hecho de que los animales en el cuento son parlantes (WTF?)



Por suerte, la mayoría de los creyentes de todas las religiones podemos ver las virtudes del libro, su profunda lección moral y admirar la maestría de Baum un hombre que siempre creyó en D-s, pero que consideraba que las decisiones y asuntos de la fe debían ser dictados por la moral y madurez de una persona no por instituciones religiosas.

Pero de una vez examinenos el argumento, que no me sorprendería que todavía haya gente que no lo haya leído o se haya quedado con alguna versión fílmica dentro y fuera del canon impuesto por Baum.

Dorothy  es una niña de Kansas que es arrastrada, junto a su perrito Toto y a su casa, por un tornado hasta la mágica Tierra de Oz. En 1879, Baum había leído en un periódico sobre una mujer llamada Dorothy Gale a la que un tornado había arrastrado con resultados fatales. Eso podría haberlo inspirado. Sin embargo, la creación de Dorothy (cuyo apellido es revelado solo en libros posteriores) fue una manera del autor de inmortalizar a una sobrinita muerta que llevaba ese nombre.

La Tierra de Oz es una isla-continente situada en algún punto del Pacifico(al oeste de California como indicará Baum en otro libro) lo que lleva a deducir que estaba pensando en Australia. En Strine (slang australiano) Australia es llamada “Oz”.

Una vez en Oz, la casa de Dorothy aterriza sobre la Bruja Mala del Este. Muerta por el impacto, la hechicera deja de tiranizar a los Muchkins, una raza liliputiense que aclama a Dorothy como su salvadora. Aparece Locasta, La Bruja Buena del Norte (Glinda aparece después). Regala a Dorothy unos zapatitos plateados (no rojos como en el filme) y la manda a la Ciudad Esmeralda a consultar con El Mago de Oz como regresar a Kansas.



Así Dorothy y Toto emprenden el viaje por El Camino de Ladrillos Amarillos. Un viaje que se convierte en el road trip por antonomasia, a medida que se les agregan fabulosos compañeros de viaje como El Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León Cobarde.  Dorothy los convence de escoltarla hasta  Emerald City donde el Mago les conseguirá lo que cada uno desea. Un cerebro para el Espantapájaros, un corazón para el Tin Man y valentía para el timorato León.

Tras muchas aventuras, llegan a la presencia del Mago. Cada uno tiene una entrevista separada con el Poderoso Oz quien presenta un rostro diferente a cada solicitante. El Mago les exige, a cambio de concederles los pedidos, que destruyan a la peligrosa y Malvada Bruja del Oeste. Los amigos emprenden un nuevo viaje hasta el castillo de la Bruja. Tras sobrevivir todas las trampas de la  villana, son capturados por la hechicera que pone a Dorothy a trabajar de fregona y logra robarle una zapatilla mágica. Indignada, Dorothy le arroja un balde de agua que derrite a la villana. El escuadrón de Monos Voladores, le agradece a Dorothy haberlos salvado y le ofrecen su ayuda para problemas futuros.

Dorothy y sus amigos regresan a exigir su recompensa, todo para descubrir que El Mago de Oz es un miserable humano que estafa a todo el mundo fingiéndose poderoso. Aun así, y aquí esta lo mejor del libro, Oz les demuestra que, a su manera, cada uno ha conseguido lo que desea ya que se ha vencido a la Bruja con una combinación de inteligencia del Espantapájaros, del corazón del Tin Man y del coraje del León.

Dorothy quiere regresar a Kansas, pero cuando una chambonada del Mago (y de Toto) la privan de la ayuda de Oz, deberá coger camino nuevamente,  ahora para buscar a Glinda, La Bruja Buena del Sur. Con ayudad de los monos y de otros entes fantásticos, el cuarteto (+Toto) sobrevive una travesía del desierto plagada de obstáculos. Glinda los recibe y le dice a Dorothy que debe entrechocar sus talones tres veces y así volverá a Estados Unidos con sus tíos. De esa manera acaba el libro, con Dorothy de vuelta con su familia aunque en el futuro volverá a Oz en repetidas ocasiones.

Este libro fantástico que, como dije al principio, es un regalo perfecto para gente de todas las edades (que sepa y guste leer obviamente) no ha pasado de moda y puede entretener a cualquier amigo de la fantasía, pero también puede ofrecer a quienes conozcan la historia por alguna otra versión audiovisual, un retrato más completo del Mago y de su prodigiosa tierra.

Del Mago de Oz se han hecho innumerables versiones: teatro, teatro musical, cine, animé, juegos de video y caricaturas. Ha influido en obras tan variadas como la tragicomedia australiana “Oz” o la road movie de David Lynch “Wild at Heart “y el clásico de culto de ciencia ficción “Zardoz”. Se han hecho series de televisión basadas en los personajes de la franquicia como la serie de SciFy “Tin Man “o la varias-veces-archivada “Emerald City.”  Y a Dorothy y La Bruja las hemos visto en “Sobrenatural “y en “Once Upon a Time.” Sin embargo, la adaptación que realmente le dio rostro a los habitantes de Oz, y a Dorothy, es el filme de 1939.


A pesar de que el abusado y trajinado guión (donde metieron cuchara  gente tan variada como el poeta Ogden Nash, el director George Cukor, el genio alcohólico Herman Mankiewitz, que un año más tarde ganaría el Oscar por “El Ciudadano Kane,” y hasta  el compositor “Yip” Harrburg) descarta mucho material del libro como el viaje de Dorothy en busca de Glinda y la redención de Los Monos Voladores, tiene también cambios espectaculares como el que Dorothy destruya a La Bruja para rescatar al Espantapájaros que se está quemando.

 Debido a que la fantasía no era un género muy apreciado por la audiencia, el productor Mervin Leroy y su equipo decidieron reducir los elementos fantásticos, comenzando con hacer que todo el viaje fuera parte de un sueño/delirio que Dorothy tenía luego de ser golpeada en la cabeza por un leño durante el tornado. Ese recurso permitió que se añadiera todo un segmento del filme que nos permite conocer el trasfondo de Dorothy. Sobre todo su relación con sus tíos y con Hunk, Hickory y Zeke, los empleados de la granja a los que mas tarde conocerá en su sueño bajo las identidades del Espantapájaros, El Hombre de Hojalata y El León Cobarde.

Para el espectador de la Era de Depresión, el miedo de los tíos de Dorothy de perder su granja, el vivir endeudados y el ser víctimas de bullies como Almira, su vecina, que pretende sacrificar a Toto, eran peligros reales e identificables. Este segmento es maravilloso, a pesar de estar filmado en blanco y negro. Fue dirigido por el legendario King Vidor y tiene la gracia de incluir la mejor canción de la película, “Sobre el Arco Iris” (Over the Raibow) que ganaría un Oscar.


En una época en que filmar a colores era un lujo, la producción se atrevió a hacerlo y es la combinación de matices las que hacen de “El Mago de Oz” una gloria visual, un contraste total entre el mundo “real”, en prosaicos blancos, negros y grises y la exuberancia tornasolada de Oz, donde el camino es amarillo girasol, donde los caballos son verdes y donde podemos apreciar el vestidito escoses azul y blanco (tal como lo describe  Baum) de Dorothy y las crinolinas color salmón de Glinda.

Los mejores cambios de la adaptación tienen que ver con el uso del color desde las zapatillas rojas de Dorothy hasta la piel verdosa de La Bruja que la hace parecer un reptil. Se cambió el color de las Ruby Red Slippers para que refulgieran mas que unas meras zapatillas plateadas y ciertamente tienen ese efecto.

Aunque se pensó en Shirley Temple y Deanna Durbin como posibles interpretes de Dorothy, se termino dándole el papel a Judy Garland, entonces no tan conocida como las anteriores. A pesar de que Judy se pasó el rodaje con los pechos vendados para representar una niña (tenía 16 años entonces) “El Mago de Oz” la lanzó a la fama que merecía por su talento y preciosa voz.

No se puede hablar de esa película sin mencionar la fantástica banda sonora. Compuestos  por Yip Harburg con música de Harold Arlen (por eso, en broma, yo digo que son canciones judías)  los 19 temas que conforman el soundtrack son parte de las razones por las que hay que ver el filme y han ayudado a hacer más memorable “El Mago de Oz”. Solo de “Over the Rainbow” se han grabaciones de artistas tan diversos como Bob Marley, Frank Sinatra, Elvis, Placido Domingo, Paloma San Basilio (en español), Lady Gaga y Beyonce. Es el himno gay (de ahí lo del “arcoíris”) y se ha convertido en un estándar para ser interpretado por los participantes de realities musicales como “The Voice” y “American Idol”.

El Maravilloso Mago de Oz puede encontrarse (en castellano) en Amazon.com en edición de lujo, de bolsillo y kindle por un módico precio. Y la versión de 1939 también está a la venta en DVD y Blu-ray.

¿Hay fans de El Mago de Oz en este Reino de Fabulas? ¿Qué prefieren, el libro o la película? ¿Y qué derivado de la franquicia, sea anime, filme, serie o libro prefieren?  Confieso que me encantó “Oz the Great and Powerful" (2013)

lunes, 27 de julio de 2015

La Televisión Fantástica: Series del 2016


Después trabajar lo del cine fantástico, se me ocurrió escribir algo parecido sobre las series de televisión que veremos en el futuro. El resultado fue desastroso. Aunque la lista es larga, la calidad es corta. Tuve que extraer con pinzas los proyectos que creo puede dejar algún buen sabor de boca, e impresionar a público y críticos por igual. Comienzo con una alerta. Esto es mi opinión personal y no pretendo influir en nadie, que para gustos se han hecho los colores.

La televisión no cesa en su fascinación por las series de fantasía o ciencia ficción. Lamentablemente, no todo proyecto cuaja y en los últimos años hemos visto pocos programas llegar a una segunda temporada. Ni presupuesto ni afamados directores consiguieron que “Drácula” “Once Upon a Time in Wonderland”y “Believe” no fueran cancelados. “Resurrection” llegó apenas a durar dos temporadas y “The Leftovers “ha dejado una audiencia dividida entre los que la aman y los que la tildan de la peor basura nunca vista.

Confieso que nada en la televisión fantástica me engancha, con la excepción de la monumental “Penny Dreadful”. Mi atención no suele durar más allá de un par de temporadas como ocurriera con “Sleepy Hollow”, o un par de capítulos como pasó con “The Strain”. En cambio, un cuarto hora de  “The Whisperers”  y ya me dio grima por las malas actuaciones y un script lento como seste mes de julio. Es que no basta una idea novedosa (y muchas ni a eso llegan) o grandiosos efectos especiales. Los guiones cada vez son más pedestres, y las actuaciones cada vez mas amateurs. Por eso muchos de estos proyectos que ya se avecinan vienen acompañados de los clarines de la cancelación.  



Por ejemplo, cualquier cosa que tenga a Josh  Holloway en el reparto ya me huele a fracaso. Así que ni me voy a acordar de su nueva aventura en el espacio de lo irreal, una distopia titulada “Colony”. En lo que respecta a series de ciencia ficción, tal vez vea “Westworld” aunque no me gustó la película, pero me puedo tragar ese western situado en un parque de diversiones poblado por robots solo por ver a dos de mis actores favoritos Ed Harris y Anthony Hopkins.

Los amigos de los zombis pueden prepararse para ver el spin off de “The Walking Dad”. “Fear the Walking Dead “es  una precuela apocalíptica que refleja los motivos por los que los zombis se apoderaron de la Tierra. No hay mas zombis en el futuro, pero sí una  estela de series con un titulo de una sola palabra (“Beyond”, “Outcast”, “Limitless”, “Blindspot”)  todas con algún  héroe que descubre que tiene un don.


“The Frankenstein Code” no tiene nada que ver con el cuento de Mary Shelley. Se trata de un policía corrupto que resucita y se regenera. ¡Off, qué pereza! En cuanto a “Lucifer”, ya la premisa hiede a azufre. El Diablo llega la Tierra, pone un bar y se pone a ayudar a la policía de Los Angeles a castigar delincuentes. Si, muy creíble.


Rechazo la a comedia “An Angel from Hell” (“un ángel del infierno”) por ser totalmente anti-ángeles. Miren nomás la trama. Una pobre mujer cuyos problemas se originan en las chambonerias de su ángel de la guarda que es peor que el elfo Dobby, cuando se trata de ayudar.

Confieso sentir mucha desconfianza por “Emerald City”. Por algo se ha retrasado su salida al aire y esa idea de Dorothy, buscando a su verdadera madre y convertida en una guerrera badass no me convence.

Hay un par de proyectos de historia alternativa que suenan interesantes.  James Franco estelariza la adaptación de 11/22/63 de Stephen King sobre un  viajero del tiempo que intenta evitar elassinato del Presidente Kennedy. Por otro lado, Amazon trae la miniserie basada en el clásico de Philip K. Dick, “The Man in the High Castle” (El hombre en el Castillo Alto), una visión de Norte América después que Japón y los Nazis hayan ganado la Segunda Guerra Mundial. La BBC  no se queda atrás y está adaptando la novela de Len Deighton SS-GB, sobre una Inglaterra invadida por  los alemanes.



Hubo un momento que me hizo ilusión de ver la adaptación televisiva de The Magicians de Lev Grossman, pero Scy Fy no goza de mi confianza y me tamo que acabará siendo una serie soporífera a lo The Librarians. ¿Entonces qué queda? Pues lo más rescatable son estos cinco proyectos.



Five Ghosts:
Le estoy huyendo a las series que giran en torno a súper héroes o que estén basadas en comics,  No voy a tocar ni “Preacher,” ni “Supergirl,” ni “Wynona Earp”, ni ”Jessica Jones”, ni “Luke Cage”,  pero la adaptación del comic  de Frank J. Barbiere Los Cinco Fantasmas me fascina.  Tras un encuentro semi letal con un objeto llamado “The Dreamstone” (La Piedra del Sueño), Fabián Grey desarrolla un don: la facultad de convocar la ayuda de cinco fantasmas de héroes legendarios (Merlín, Robín Hood, Sherlock Holmes y el samurái Miyamoto Musashi. El único problema de esta premisa s que también la produce el fatídico ScyFy.


Ash vs The Evil Dead:
Mas confió en Starz y tal vez le eche una mirada al proyecto de Sam Raimi en el que trae a sus Evil Dead a la pantalla chica y  que por supuesto cuenta con la participación de Bruce Campbell.


The Mortal Instruments
No quise leer la serie de Casandra Clare hasta ver su adaptación fílmica. Como esa me dejó bostezando, voy a intentar ver la versión televisiva de Los Cazadores de Sombras.


Héroes Reborn:
Hay tres planes de revivir series del pasado. No le apuesto a Twin Peaks ni a Los Expedientes Secretos, pero si quiero volver a ver a Hiro, Mohinder, y por supuesto, a Daddy Bennett.

Shannara:
A este proyecto si le tengo fe. Primero porque está basada en una serie clásica de la literatura fantástica. La serie  inicia con una adaptación deThe Elfstones of Shannara, segundo libro de la saga De Terry Brooks. Para quienes conozcan esta historia, es una fábula que tiene lugar en Las Cuatro Tierras, una Norteamérica post-apocalíptica donde la sociedad ha revertido a una Edad Media donde proliferan la magia y las criaturas fantásticas como los elfos.

Solo vi una vez a Poppy Drayton cuando  interpretó a la dulce Madeleine, amiga de Lady Rose en "Downton Abbey" y me impresionó. Me encantará volver a verla ahora como Amberle, la heroína de esta primera temporada. Austin Butler  será su compañero de aventuras, Will Ohmford. Una Ivana Baquero, bien crecidita desde sus días en  “El Laberinto del Fauno”, será Eretria y mi segunda razón para verla es poder  apreciar nuevamente la musculatura maorí de Manu Bennett (mi Crixus de “Spartacus”) El dará vida al enigmático druida Allanon, el Merlín de este cuento.

¿Cuál de estas series tiene la mejor cara? ¿Hay otros programas que no he mencionado, pero qué ustedes están esperando?



jueves, 5 de junio de 2014

Junio fantástico: lo que comienza, lo que veremos y lo que vendrá


A pesar de que en los últimos meses hemos sido testigos del fracaso de “Drácula” y de “Believe”, la fantasía sigue siendo tema obligado de la televisión. En estas últimas semanas nos hemos enterado de nuevas series con temas fantásticos y ya para junio, al menos en HBO, se perfilan varias ofertas fabulosas.

En mayo, vía AXN, entramos en un nuevo reino de fabula. El pueblito de Arcadia, donde comienzan a aparecer personas que llevan muertas muchos años, y no, no son zombis. “Resurrection” es lo que nos faltaba ver en términos de series fantásticas del 2013. Una cosecha perdida de la que apenas sobreviven, la ya probada “Sleepy Hollow”, la extravagante versión televisiva de “From Dusk till Noon”, y ahora “Resurrection” que ha recibido el indulto y la oportunidad de tener otra temporada. Algo que no han gozado muchas series. La lista de cancelaciones de proyectos fantásticos o de ciencia ficción es larga y va desde “Once Upon a Time in Wonderland” hasta “Revolution”. Solo Fox está tranquilo ya que sus dos series fantásticas, “Sleepy Hollow” y “Salem”, han sido renovadas.

El 23 de junio, inicia en TNT la cuarta temporada de “Falling Skies”. Además, HBO se volverá un Reino de Fabulas este invierno. LEl 22 de junio llega la sexta y última temporada de “True Blood”; el 13 de junio tendremos “Penny Dreadful”; y además el domingo 29 llega “The Leftovers”, con estreno simultáneo con los Estados Unidos.


Mi entusiasmo por las tres es bastante tibio. Ni siquiera la duda de si Eric Northman fue realmente achicharrado por el sol invernal (o volver a ver un desnudo frontal de Alex Skarsgard) me motiva a seguir esta última temporada de “True Blood”. La serie decayó horrendamente en los dos últimos años. No me interesa saber como la humanidad y los “vampiros buenos” podrán sobrevivir a ese marco apocalíptico en que una nueva y mas letal variación de la hepatitis está diezmando a la población humana y a la vampírica.


En cuanto a “Penny Dreadful”, tengo sentimientos encontrados. Este pastiche de relatos de terror victorianos, parece no tener un argumento lineal. Las reseñas son ambiguas, la mayoría se quejan de que se privilegia lo truculento y lo sexual antes que la trama. Ya me suena a una versión Starz del “Drácula” del año pasado.



Hay un tal Sir Malcom Murray (Timothy Dalton) que anda buscando a la hija raptada por un vampiro (y la hija se llama Mina Murray, ya sabemos de qué se trata). Hay un Dorian Grey (Reeve Carney)que es bueno para las escenas de cama con una prostituta tísica (Billie Piper), y hay un Josh Harnett que, los críticos concuerdan, es lo mas flojo de la trama. Pero hay una Eva Green, cuyo personaje Vanessa Ives, parece estar empeñado en luchar por el Bien mientras la tientan las Fuerzas del Mal. Con eso ya me decidí a darle una oportunidad.


The Leftovers” (literalmente “Los Sobrantes”) es una de esas historias apocalípticas. La diferencia es que aquí los sobrevivientes son los que no calificaron para “The Rapture”. No sé como se llama en castellano ese concepto cristiano protestante de que al final de los tiempos, D-s se llevará a los buenos, dejando para que sean testigos (y participantes) del Armagedón a los pecadores y a los menos malos.

En un año en que “Drácula” y “Believe” demostraron que no basta ir a recrear un Londres Victoriano en Budapest, o contratar a Alfonso Cuarón como director, para convencer a la audiencia de engancharse en un proyecto fantástico, uno esperaría que ya se dieran por vencidos con el género. Al contrario, los recientes Upfronts  traen su buena dosis de escapismo sobrenatural. Falta saber si esa dosis es realmente buena.

En términos de miniseries y adaptaciones, todavía no se tiene fecha para el debut de “Outlander”, de “Jonathan Strange y Mr. Norrell” y otros proyectos de los que ya hemos hablado en este blog. “The Strain”, basada en la trilogía vampírica de Guillermo Del Toro, inicia en julio por FX (solo en USA). Sin embargo ya se sabe que a fin de año, la NBC prepara dos proyectos de miniseries,  uno fantástico y el otro de ciencia ficción. En “Héroes Reborn” volveremos a encontrarnos con los niños con superpoderes que nos engancharon hace unos años en “Héroes”. En “Emerald City” veremos las aventuras de una Dorothy Gale más mayorcita en una secuela de El Mago de Oz.


Respecto a series, la NBC  trae esta primavera más aventuras de “Constantine” el atormentado héroe de tiras cómicas que Keanu Reeves interpretase en el cine. Matt Ryan será el cazador de demonios, siempre sarcástico, siempre atormentado, siempre dividido  entre su pasado pecador y su lucha por redimirse. Lucy Grifith dará vida a Liv, la hija de un amigo de John, a quien el caza demonios debe proteger.



La CBS se rehúsa a meterse de nuevo con la fantasía, pero sus cadenas rivales se atreven a seguirle apostando a lo sobrenatural. Todavía no sabemos si Milo Ventimiglia estará en “Heroes Reborn”, pero si aparecerá en “The Whispers”, una producción de Steven Spielberg para la ABC que está siendo vendida como “el retorno del Terror” a las pantallas chicas. Todos los niñitos tienen amiguitos imaginarios ¿pero que pasa cuando esos amiguitos son alienigenos asesinos? Eso es lo que dos agentes del FBI deben investigar.

De otro estilo es “Forever” que nos trae un ejemplo más de la invasión británica a la televisión estadounidense. El galés Ioan Gruffudd (chongo de la Reina Guivi y de Servidora) interpreta a Henry, un forense que también es un inmortal. Mientras trata de descubrir como se las ha arreglado para vivir dos siglos, ayuda a una detective a resolver crímenes. Si, Guillermina, tristemente ya sabemos que la historias de detectives matusalénicos (ya muchos la han comparado  con “New Amsterdam”) no suelen tener largas vidas.



Aunque tiene sus diferencias, en "Forever", Henry cada vez que muere, resucita (A lo La Mujer del Viajero del Tiempo) desnudo en el East River u otra corriente de agua, y siempre es rescatado por el único que conoce su secreto, su amigo Abe (Judd Hirsh).

En FOX van a aprovechar el éxito cosechado por “Sleepy Hollow” y lanzarán otra propuesta sobrenatural, aunque en un estilo diferente. En “Hieroglyph” bajaremos al Antiguo Egipto durante el reinado de Shai Kanakht que será un faraón inventado, pero eso no le quita lo poderoso. Cuando un peligroso manuscrito, “El Libro de los Umbrales”, desaparece de su bóveda secreta, el Faraón saca de las mazmorras a Ambrose (Max Brown), el mejor ladrón de su reino, y lo envía a encontrar el libro.



Ambrose tendrá que luchar contra las intrigas de la hermanastra del faraón y otros cortesanos que tienen su propia versión del “juego de tronos”. Además debe reconectarse con sus antiguos aliados, entre ellos su mentor Vocifer, vendedor de objetos mágicos, y Peshet, su antiguo amor, ahora dedicada al misticismo. En sus encuentros con villanos, espías, concubinas y sacerdotes, Ambrose descubrirá que peligrosas fuerzas mágicas amenazan al reino y a toda la civilización egipcia.



No solo he escrito largo sobre “Jeroglífico”, por tener más información sobre esta serie, pero además porque le tengo fe. Suena muy novedosa, es de Fox, y lo egipcio está de moda. Ya se habla de una miniserie sobre la vida de Tutankhamon, Sir Ridley Scott tiene proyectado un show sobre alienígenos en el antiguo Egipto, y en el 2015 podrán ver en el cine “Gods of Egypt”. Esta ultima es una fantasía épica sobre mitología egipcia en la cual Geoffrey Rush será Ra, Gerard Butler dará vida a Set y cierto danés de nariz quebrada encarnará a Horus. Si, ya sé que no se ve muy egipcio que digamos, pero es el dios del sol, tendrá que ser rubio ¿No?

Por ultimo, veamos lo que nos tiene reservado el Canal Warner. Comenzamos con un spinoff de “Arrow”, “The Flash” en la que Stephen Amell nos presenta a otro súper héroe que lucha por la verdad y la justicia. Pero la oferta que más me atrae de todos los Upfronts presentados, es “IZombi”. Ya saben que no me gustan los zombis, pero este argumento sonó muy interesante.



Olivia Moore (Rose McIver) es una estudiante de medicina que se convierte en zombi. En vez de andar atacando gente por la calle, consigue empleo en un equipo forense y asi puede comerse todos los cerebros que encuentra en la morgue. El problema es que cada cerebro transmite a “Liv” los recuerdos de su dueño.  La zombi se verá obligada a soluciona los problemas e incluso asesinatos de sus alimentos.
¿Cuál de estas series les parece digna de ser vista? ¿Conocen algun otro proyecto fantástico que se esté preparando?


lunes, 3 de septiembre de 2012

¿Son las brujas las parias del género fantástico?: De la Biblia a la Hechizada (I Parte)

(tvcrazy.net)

El reciente auge de la literatura fantástica  ha desagraviado a vampiros, licántropos, fantasmas y otros entes sobrenaturales que antes eran los grandes villanos del género del horror. Solo las brujas siguen siendo estigmatizadas o excluidas. Se puede refutar lo que digo presentando como ejemplo  los siete volúmenes de la saga de Harry Potter. Pero aunque la obra de J.K.Rowlings ha aportado glamur a la imagen popular de los  hechiceros y la magia blanca, es también, de todos los fenómenos literarios fantásticos recientes, el que ha recibido más ataques. Además, no ha surgido otro éxito literario que siga la corriente de Harry Potter, y en muchas obras de fantasía las brujas siguen apareciendo como seres malignos.

“A la hechicera no dejarás vivir”
Si buscamos una razón histórica para la “brujafobia” todos los caminos conducen a la Biblia y a esa orden del Éxodo que dice “A la hechicera no dejarás vivir”. Aunque en los últimos cien años se ha buscado demostrar que se trata de un error de traducción, en Samuel, Daniel  y Levítico hay otras citas que específicamente condenan todas las formas de magia conocidas: astrología, espiritismo, necromancia, hechizos que usen hierbas y hasta la interpretación de sueños. (¡Ayy, Dr. Freud!)

Saúl y la Bruja de Endor (Wikipedia)


Desde San Pablo en adelante, el cristianismo adopta la postura hebrea de ver la práctica de magia como pecado. A partir de la aparición de La Inquisición en el Siglo XIII, los practicantes de artes mágicas son materia de hoguera. La Reforma Luterana adopta esa misma costumbre de lanzar al fuego a todo hechicero e incluso importa la caza de brujas al Nuevo Mundo.

Vale decir que la tradición judeo-cristiana no está en contra de la magia per se, sino del modo en que se la practica (magia negra, satanismo etc.) y, lamentablemente, en contra del sexo de quien la practica. Las grandes victimas de las cacerías de brujas fueron hembras. Como indicación de la misoginia detrás del fenómeno “anti-brujil”, siempre se le busca una excusa cuando  el ocultismo está en manos varoniles.
El Aquelarre de Goya (Wikipedia)


La Iglesia Católica reconoce los actos sobrenaturales de apóstoles y santos como “milagros”, obras ejecutadas por intervención divina, no satánica como ocurre con las brujas. En el Talmud se especifica que la magia como “ilusión” (así como un truco de prestidigitación) no es pecado, como no lo es cuando hay intervención divina, lo que explica que algunos rabinos talmúdicos y de la Diáspora (como el famoso Rabino Loew de Praga, creador del Golem) fueran más duchos en conjuros  y encantamientos que Albus Dumbledore. El Talmud no se muestra tan tolerante con las mujeres y  vincula la brujería con el sexo femenino. Se dice que la “mejor mujer está llena de hechicería”, se habla negativamente de las hijas del Rabino Nachman “que revolvían la olla con las mano” (léase eran tan inmunes al fuego como Daenerys de la Tormenta)  y se le prohíbe a las hembras estudiar cábala, por lo que todos los textos místicos o “mágicos” judíos han sido escritos por hombres.

Este doble estándar se encontrará también en el mundo secular y occidental. A Juana de Arco se la condena y quema por brujería y solo en 1920 la Iglesia la eleva al santoral. Entre los muchos crímenes por los que Ana Bolena es decapitada, está la acusación de hechicería y el hecho de poseer un tercer pezón que  indica que la Reina de Inglaterra tiene relaciones con El Diablo. En cambio, Roger Bacon, Nostradamus, Paracelso y el Dr. John Dee,  que practicaban artes que en una fémina serian vistas como brujería, eran considerados “hombres de ciencias”. Algo así como la dicotomía que encontramos en la leyenda artúrica que nos muestra al Mago Merlín como un taumaturgo intelectual, protector y benéfico vs una Morgan La Fey, manipuladora, egoísta y sombría que usa la magia solo para satisfacer sus caprichos.

Morgan La Fey (Wikipedia)


Pero esa imagen de la bruja como mujer maléfica nace antes de la imposición de valores judeo-cristianos a Occidente. Basta ver la mitología griega para encontrarnos con dos poderosas y perversas magas. Circe es una sensual brujita que convierte a los hombres en cerdos, y Medea es una cruel hechicera que por satisfacer sus deseos mata a su padre, a su hermano, a su rival y hasta a sus propios hijos. De ahí surge la imagen literaria de la bruja sexi, pero oportunista y malévola.

Circe por JW Waterhouse (Wikipedia)


Bruja=fea y vieja
La otra imagen es la de la vieja fea y perversa que todos conocemos por los cuentos de hadas: la bruja envenenadora de Blanca Nieves, la bruja caníbal de Hansel y Gretel y la temible Baba Yaga del folklore ruso. Esa será la imagen icónica de la bruja literaria hasta los tiempos modernos.  En El Maravilloso Mago de Oz (1900) L. Frank  Baum intenta presentar un par de brujas “buenas”, pero la más recordada es La Bruja Mala del Oeste con sus ejércitos de monos y cuervos, su sombrero puntiagudo y (en  la versión fílmica) su piel verdosa.
(gonemovies.com)


En Hollywood no solo “El Mago de Oz” (1939) perpetúa ese perfil tenebroso de las brujas. Los filmes de Walt Disney están plagados de hechiceras siniestras desde “Blancas Nieves” (1937) hasta “Tangled” (2010) e inclusive, las hace más malas que en el cuento como ocurre con La Bruja del Mar en “La Sirenita” (1989). Más allá de dibujos animados, cuando Hollywood quiere crear una bruja buena tiene que situarla en un contexto cómico y hacerla que repudie el mundo mágico del que proviene. Eso ocurre con Jennifer (Veronica Lake) en “Me Casé con una Bruja” (1942) y con Gillian (Kim Novak) en “Bell, Book and Candle” (1958).
Veronica Lake en  "Me Casé con una Bruja"(beautybombshells.com)

Kim Novak en "Bell, Book and Candle" (moviediva.com)


La ficción de los 60’s seguiría haciendo hincapié en ese retrato de hechiceras adoradoras del Diablo. En la serie televisiva “Sombras Tenebrosas”, la seductora Angélica es culpable con sus hechizos vudú de que Barnabas se convierta en vampiro. En su novela de horror El Bebé de Rosemary, Ira Levin describe como un culto satánico en pleno Manhattan obliga a una joven a parirle un hijo a Lucifer. La versión fílmica dirigida por Roman Polansky (en su debut en Hollywood) fue casi tan exitosa como el libro, cuya aparición en el mercado había coincidido con el advenimiento de la Iglesia de Satan de Anton Le Vey, la primera organización publica de satanistas en el mundo.



“El Bebé de Rosemary” (“Semilla del Diablo” en castellano) ofrece esta visión de brujos devotos de la magia negra que celebran sus aquelarres e invocan a Satanás en un lujoso edifico enfrente de Central Park. A la cofradía pertenecen dentistas, abogados y hasta un ginecólogo judío, pero la más recordada es la vulgar y nefasta bruja MInnie Castavets (Ruth Gordon que ganaría un Oscar por su interpretación), la principal artífice del diabólico embarazo de su vecina, la ingenua Rosemary (Mia Farrow).

Curiosamente, seria en los 60’s tan anti-brujiles que nacerían dos personajes que  “limpiarían” la imagen de la hechicera. La primera fue la tira cómica “Sabrina, the Teenage Witch” (Sabrina, la Bruja Adolescente) la historia de una colegiala que lleva una vida semi  normal, puesto que su padre es brujo y ha heredado algunos dones mágicos. A diferencia de otras brujas, Sabrina es buena y usa sus poderes para ayudar al prójimo. El comic que salió a la venta en 1962 fue tan popular que generó novelas graficas y, en 1970, una breve serie de dibujos animados (sobre la exitosa serie de los 90’s hablaremos más adelante).
(Wikipedia)


Samantha Stevens campeona de los derechos”brujiles”
La segunda y mayor contribución a favor de las brujas fue una serie de televisión que salió al aire el 17 de septiembre de  1964 (aquí está el link para el episodiocompleto en YT y con subtitulos). La ABC había estado planeando hacer una comedia que siguiese los pasos de la exitosa “I Love Lucy” y que también retratara un matrimonio “multicultural”. Lo que deseaban era una pareja mixta, pero la televisión americana todavía no estaba lista para tener protagonistas de color. Amparados en el éxito de series cómicas con temas sobrenaturales como “The Munsters” o “Los Locos Addams”, el productor  William Asher y  el guionista Sol Saks crean “Bewitched” (Hechizada) la historia de una bruja centenaria, casada con un mortal, y que lleva una vida normal en Connecticut. Para interpretarla, Asher eligió a su propia esposa Elizabeth Montgomery (hija del galán de los 40’s Robert Montgomery).

(palzoo.net)


La serie es un compendio de referencias tomadas de otras brujas de la ficción. Como en “La Familia Addams”, Samantha está rodeada de parientes estrambóticos; como en Sabrina, las brujas alternan entre el mundo real y una dimensión mágica y son gobernadas por un consejo de hechiceros; y como en “Bell Book and Candle”, por amor a un publicista de Madison Avenue una bruja renuncia a sus poderes. Pero ahí yace la gran diferencia, aunque Samantha le jura a Darrin Stevens en su noche de bodas que no volverá a practicar magia, ya en el mismo episodio usa sus poderes para castigar a la antigua novia de su marido.  Pronto Samantha tiene que aceptar que la brujería es parte de ella y Darrin, a regañadientes, tiene que aceptar que su mujer no es como las demás.



Al no desprenderse de sus facultades sobrenaturales, Samantha demuestra su poder femenino, lo que la vuelve un icono feminista a la vez que demuestra el derecho de las brujas a existir y ejercer su magia (siempre que sea blanca). Samantha se convierte en protectora de su familia y de su comunidad gracias a sus artes “brujiles” que comprenden mucho más  que el característico meneo de nariz. Samantha puede transformar a la gente en animales, plantas y objetos, teletransportarse en tiempo y espacio y hasta invocar espíritus.



A pesar de que Samantha es la esposa, ama de casa y madre perfecta, no es para nada un ejemplo de mujer sometida a roles patriarcales. La serie gira mayormente alrededor del trabajo publicitario de Darrin, socio de una agencia neoyorquina que parece una parodia de la de “Mad Men”. Larry Tate, su jefe (más ambicioso y manipulador que Roger Sterling) necesita que Samantha apuntale sus campañas atendiendo y convenciendo a los clientes de la empresa. Algo que Samantha hace con más gracia y coquetería que Betty Draper, pero más allá del estereotipo de esposa-trofeo, Sam toma una activo interés en la carrera de su marido, inventa slogans, aporta ideas e incluso busca modelos (siempre seres del otro mundo o en una ocasión una gata siamesa la que la bruja convierte en cover-girl) para los comerciales de la firma.

(hpvf.com)

Con el tiempo, Darrin comienza a confiar plenamente en la intuición e intelecto de su mujer lo que los convierte en un equipo publicitario. Además, la bruja se involucra en la política de su comunidad, en la escuela de sus  hijos, y hasta funge como consejera sentimental de amigos y vecinos. Siempre queda claro que si Sam es una mujer inteligente y capaz que supera la imagen de ama de casa alocada de Lucille Ball o la rubia tonta de “Mi Bella Genio”, es por sus conocimientos mágicos, una sabiduría adquirida en sus muchos siglos de vida y una mundanidad de quien se ha codeado hasta con la realeza.

Samantha estaba muy lejos del estereotipo de la vieja de nariz ganchuda. Aprovechando la belleza de la actriz, los productores resaltaron la elegancia de Sam vistiéndola con un guardarropa moderno, sofisticado pero con toques personales como  su predilección por los tonos pastel y fue una de las primeras heroínas televisivas en usar pantalones. Samantha, era además de hermosa y elegante, un personaje bastante sexi algo que también resaltaba la serie. Los Stevens fueron la primera pareja en compartir una cama de dos plazas en la pantalla chica y a menudo se les veía en ella besándose lo que era bastante atrevido para la época.

(article.wn.com)


Sam tampoco era una ingenua virginal como la mayoría de las protagonistas de entonces. Tenía un pasado en el que habían existido otros hombres que a menudo regresaban para causar la ira del celoso Darrin. En muchas ocasiones, Sam inspiraba pasiones intensas en mortales y seres sobrenaturales, pero no era por deseo propio. Eso también la alejaba de la imagen de bruja que usa su erotismo para dominar a los humanos. Sam sabía defenderse de todo tipo de acoso sexual y, ya en la primera temporada, convertía en perro a un cliente de Darrin que se propasaba con ella.

(fanpop.com)
Poco a poco, Samantha Stevens fue convirtiéndose en un icono feminista, sobre todo en su relación con Darrin ya que no era una esposa dócil. La bruja tenía sus opiniones y eso la llevaba a tener serias discusiones maritales, en más de una ocasión Sam abandonó el hogar o impuso su voluntad sobre la de Darrin. Tal como decidía no abandonar sus poderes mágicos, tampoco podía dejar de ser la mujer que había sido, así que si se le antojaba se teletransportaba a Paris para ir de compras con su madre o aceptaba convertirse en la Reina de las Brujas cuando el Consejo la elegía.

Cómica y fantástica, “Bewitched” también era didáctica. Los productores nunca olvidaron su verdadera intención de retratar un matrimonio multicultural. Los guiones enfatizaban las diferencias culturales entre Sam y Darrin, ejemplarizadas por el rechazo hacia su unión por parte de los parientes de ambos. Darrin y Samantha se convirtieron así en una alegoría de los matrimonios mixtos que ya comenzaban a ser la norma en el crisol de razas estadounidense y su matrimonio propagó un mensaje de tolerancia.



Continuando con el mensaje, “Bewitched” usa a las brujas como ejemplo de diversidad cultural y de paso destruye clichés negativos. Ya en la primera temporada, Samantha se incomoda con una campaña de Darrin que muestra a las brujas como viejas feas. La serie se esmera en exponer la diversidad “brujil” presentando muchas imágenes de hechiceras desde la dulce, pero un poco atolondrada, Tía Clara hasta la traviesa Tabitha, hija mayor de los Stevens. Endora, madre de Samantha, se acerca la imagen de bruja dañina, pero es demasiado mundana y sensata para rebajarse a serlo. Aunque transforme a su yerno (cuyo nombre finge nunca recordar) en alcachofa o en hombre-lobo, nunca lo destruye.



“Hechizada” ha sido una de las comedias televisivas más populares de todos los tiempos. Si se cerró en su octava temporada no fue por bajos ratings sino porque Elizabeth Montgomery estaba cansada de un papel que la encasillaba. Las reposiciones de la serie siguen gozando de éxito.  Se han hecho versiones de ella en países tan distantes como la Argentina y Rusia. Inspiró un filme con Nicole Kidman y hace un año que se habla de la posibilidad de un remake televisivo. Parece entonces inconcebible que  en sus inicios haya enfrentado objeciones.

 Cuando le presentaron el proyecto piloto a Tom Moore, presidente de ABC, éste tuvo algunos reparos temiendo que un show sobre brujas fuese visto por su audiencia más conservadora como “satánico”. Agnes Moorhead, hija de un ministro presbiteriano y cristiana fundamentalista, también tenia sus dudas de aceptar el rol de Endora. Fue Liz Montgomery quien la convenció de que su presencia en el show apaciguaría las reservas de la audiencia, además que Agnes podría vigilar que la serie no presentase nada que ofendiera a los cristianos.

(divadebbi.blogspot.com)


 Los Stevens celebran Navidad, Sam colabora en las actividades de su parroquia, va a la iglesia como dama de honor de una amiga y hasta reza. Más importante aun, Samantha se esmera en vivir de acuerdo a valores judeo-cristianos que inculca sus hijos tales como la caridad y el amor al prójimo.

(classicpedia.com)


Tal vez por eso, nunca hubo una crítica conservadora en contra de “Bewitched” que en su primer año, fue el segundo show más visto en el país. El ataque frontal por parte del fundamentalismo cristiano seria un fenómeno del siglo XXI, y estaría correlacionado con los ataques a Harry Potter por  parte de un fundamentalismo afiebrado. A raíz de la develación de una estatua de Samantha Stevens en Salem en el 2005, se oyeron por primera vez voces en contra de una serie de televisión que por cuarenta años había sido compartida por familias en todo el mundo.

Pero antes de hablar de ese fenómeno anti-brujil, todavía tenemos que hablar de la Edad de Oro de las brujas en la ficción (continuará)