Aunque pequeño,
Portugal es un país lleno de tradiciones, de leyendas y folclore. En el 2023, la televisión portuguesa creó esta antología
que combina anécdotas históricas con creencias sobrenaturales del país lusitano
que van desde doncellas guerreras hasta el imperdible lobishomen.
El primer capítulo
cubre la leyenda de Inés Negra, un personaje semi histórico. Las crónicas
medievales cuentan que durante la guerra por el trono lusitano entre Enrique de
Castilla y Juan de Avis, una importante fortaleza, el castillo de Melgaҫo fue
asediado por las tropas de quien sus enemigos denominaban “El Rey Bastado”.
Situado en la frontera de Galicia y Portugal, Melgaҫo era un punto geográfico
que no debía estar en manos de castellanos, pero se le consideraba inexpugnable.
Finalmente, en
1388, se levantó el sitio. Entre los portugueses surgió el rumor de que se
había logrado vencer al adversario gracias al combate cuerpo a cuerpo de dos
mujeres, resultando triunfador la campeona del rey Juan de Aviz. Ya para el
siglo XIX, la leyenda era conocida. Inés
Negra era una vaqueriza que seguía al ejército, no se sabe si como guerrera o
soldadera. Al divisar entre las huestes castellanas a una pelirroja que parecía
ducha en combate, la desafió.
Aceptado el desafío,
comenzaron ambas féminas―dotadas de armas y cotas de malla― a
darse mandobles, pero hartas de tanto peso, se despojaron de sus cascos y
escudos y comenzaron una “pelea de gatas”, con mamporros, arañazos, patadas y
jalones de cabello. Finalmente, Inés Negra correteó a la pelirroja que tuvo
que buscar refugio en los muros del fuerte. Así se consiguió esa importante
victoria tanto estratégica como moral.
En la antología
se ha elaborado un poco en la biografía de Inés. Natural de Melgaҫo se
ha unido a una gavilla de bandoleros que sirven al Rey Bastardo. A Inés le
entra miedo cuando se les encarga llevar un cargamento hasta el Castillo de
Melgaҫo. Corre el rumor de que el motivo que éste es impugnable es
porque los castellanos tienen una guerrera que ha hecho pacto con el Diablo.
Solo Inés sabe que es Helena, la hermana a la que abandonó.
A pesar de esa premisa, el relato no tiene
aspectos sobrenaturales y más adquiere tropos de Juego de Tornos con una
doncella-caballero que es un poco cínica y escéptica del poder de los reyes que
exigen tanto del pueblo llano. La pelea final tiene dejos (sin tanta violencia
y gore) del enfrentamiento entre Los Hermanos Clegane.
Ines avista a su hermana
“ El pacto con el
Diablo”, el segundo cuento es más ligero y con tintes de comedia. Gonzalo, El
Fraile de Tagilde, es un monje nómada y guitarrista que goza de inmerecida fama
de hacer milagros. Por eso en el pueblo de Amarante es convocado para exorcizar
a un travieso demonio que no los deja en paz.
En la tercera
historia entramos en el mundo de fabulas, tipo Mil y una Noches. Salma,
hija de un alcalde moro (estamos en un Portugal pre-Reconquista), cree poder alejar
la tristeza de su padre recuperando el tesoro que perdió por culpa de una
hechicera. Para eso lo convence de no ejecutar a un peligroso pirata que será
su guía y protector en un viaje a tierras misteriosas y mágicas.
En “El Buey
Bermejo” seguimos en días de la Reconquista. Salí es enviado por el
Califa en busca del Príncipe Yusuf. En su camino, el emisario encuentra un
grupo de cadáveres, algunos moros otros Templarios. Entre ellos está el herido
Erkan, que revela ser un contrabandista moro. Erkan hace que Salí lo
lleve a la taberna del Buey Rojo, donde el emisario conocerá a otros personajes,
todos involucrados en la búsqueda de un tesoro legendario.
La quinta
historia nos lleva a un pasado más remoto cuando Lusitania era tierra de los
celtas. El jefe de un clan quiere escoger un sucesor y un marido para su hija. Justo
cae del cielo una inmensa serpiente en el Rio Mondego. El jefe determina que
quien mate a la serpiente será su heredero y esposo de su hija.
“El Niño Lobo”,
que cierra esta antología, alude a una
de las figuras más tenebrosas del folclore galaico-portugués: el lobisomen.
Estamos en el siglo XIX, una campesina destrozada por su esterilidad pide ayuda
a una Moura para poder embarazarse. Como he mencionado antes (y en mi novela)
en el folclore gallego y el portugués “Mouros” se refiere a una raza de seres
que habitan un mundo subterráneo, y poseen poderes mágicos, típica descripción
de hadas celtas.
La Moura concede
el deseo, pero el niño es extraño, arisco, violento, amigo de la sangre y que devora aves de corral
crudas y semi vivas. Para peor, en noches de luna llena se convierte en lobo.
Obvio que con esas credenciales va a ser repudiado por los aldeanos y por su
propio padre.
Lusitania
presenta una antología muy diversa que cubre diferentes géneros y épocas históricas.
Pasamos del siglo XIV a la Reconquista. Desde las épocas prerromanas al siglo
XIX. Tenemos leyendas históricas, cuentos de la tradición árabe, y terror
tradicional. Seguimos los modelos establecidos por los Hermanos Grimm; el Schwanke,
relato de humor campesino (“ El Pacto con el Diablo” ) y el Marchen, el
cuento de hadas típico con un héroe que debe destruir a un monstruo para así
obtener la mano de la princesa. En cambio, “El Buey Bermejo” sigue las pautas
de un relato de misterio donde varios pillos buscan un tesoro.
No estoy muy
familiarizada con la televisión portuguesa. He visto un par de cosas de época (Gloria, Los Misterios de Lisboa), pero no lo
suficiente para comparar. Tampoco conozco mucho a los actores. En este elenco
solo reconocí a Joana Ribeiro (Gloria, Das Boot) que interpreta a Elena en el episodio “Inés
Negra”. Solo sé que, si hubiese algo en la cinematografía o actuaciones que
estuvieran irremediablemente mal, yo lo notaria.
Voy a ser franca,
las leyendas me entran por el oído, me gusta o leerlas, que me las lean o
narrarlas. No necesito de props visuales. Me gusta imaginarme lo que está ocurriendo.
Por eso no voy a ponerme a discutir sobre la calidad de los efectos especiales.
No sabría decir si la serpiente del Mondego está mal diseñada o si debería
haber más maquillaje para el licántropo del último cuento.
Solo sé que la atmosfera, sea de misterio,
cuento de hadas o terror, es impecable y que “El Niño Lobo” me aterrorizó
precisamente por lo que no muestran, pero que se siente, una presencia
amenazadora constante. Me recordó al filme de la Hammer La Maldición del
Hombre Lobo donde solo al final Sir Oliver Reed muestra la máscara lobuna.
Contenido
Violento o Gory: Desde
luchas medievales hasta un niño que devora vivas a aves de corral, la violencia
y la sangre fluyen a través de esta colección.
Contenido
Sexual y Desnudos:
Ninguno.
Factor
Feminista: Tenemos una
doncella guerrera (Inés Negra) y una princesita que se hace a la mar a buscar
una tierra fabulosa, e incluso una campesina con una agenda, tener un hijo
cueste lo que cueste.
Factor Diversidad: Vemos a moros y cristianos, y los
primeros son interpretados por afro-lusitanos.
Se la considera
una de las 50 mejores novelas mexicanas, se la ve como un ejemplo de literatura
feminista, es parte de esa fascinación de las audiencias modernas con la comida
y su confección. Es entonces comprensible que después de casi 30 años de
llevársela a la pantalla, Salma Hayek Pinaud y la HBO hayan querido formatearla
como miniserie. ¿Pero les ha quedado bien? ¿Se han respetado las pautas que le
impuso Laura Esquivel? ¿O es nada más que una telenovela barata llena de
clichés?
AVISO: Esta nota
contiene spoilers del libro, filme y los primeros cuatro episodios de la
miniserie.
Antes que todo
quiero corregir la idea de que las variaciones en el guion se deben a que esté está
basado, no solo en Como agua para chocolate sino también en una secuela El
diario de Tita. Este último es en realidad una combinación de libro de
cocina y diario de vida. Siempre amiga de lo interactivo, Esquivel ha creado un
formato que a primera vista recuerda a un diario de colegiala. Sus tapas están
quemadas, indicio de que sobrevivió el incendio de Las Palomas, está escrito en
letra cursiva, incluye fotografías pegadas, flores secas y otros elementos que
solemos esconder en las páginas de un diario.
Página de El Diario de Tita
A pesar de que
muchas de sus recetas son incluidas en la miniserie, el contenido es nada más
que la perspectiva de la diarista de los sucesos narrados en la anterior
novela. Las novedades son pocas, tales como el que John tras recibir calabazas
de Tita, conoce a Shirley y forma una familia con ella o que Pedro avergonzado,
dedica el resto de su matrimonio a su esposa y ya no acosa sexualmente a la cuñada.
Nada de eso aparece en la miniserie. Se lo habrán guardado para la Segunda
Temporada. ¿Pero había necesidad de una Segunda Temporada?
La Obra de
Laura Esquivel
Muchos
concordamos en que la pequeña joya de
Laura Esquivel no ha tenido un buen trato en esta versión. Se le han hecho
cambios innecesarios e incomprensibles. No se ha respetado el realismo mágico
ni sus vínculos con el empoderamiento de la protagonista. Está por debajo de la
versión fílmica. No puedo evitar y hacer memoria de cuando debutaba la película
de Alfonso Arau en el cine y el impacto que tuvo en la imaginación popular (no
solo en la hispana) y en mi vida
La primera de mi
entorno que fue a ver Como Agua para Chocolate fue mi ex cuñada que
volvió a casa llorando. Me dijo que el personaje de Tita le había recordado mi
caso y que iba a hacer todo lo posible para librarme de la nefasta influencia
de mi madre. Obvio que, con esos datos, me acerqué al filme (y libro) con mucho
interés. Me tranquilizó saber que aparte de tener una madre controladora, yo no
me encontraba en circunstancias tan adversas como Tita, aunque si me encantó
saber que ambas hallábamos serenidad en la cocina.
Ya para ese
entonces, mi madre rechazaba una de sus mayores virtudes, lo que en Chile se
conoce como “tener manito de monja”, o sea sus dotes culinarias. Nuestra
pequeña cocina se había convertido en mi reino y laboratorio. Como Tita, yo descubrí
que la gastronomía combina ciencia, arte y brujería. Mi sueño era tener una
cocina como la de ella, grande, con mucha estantería para hierbas mágicas (léase
especias y condimentos), con cazuelas de barro, y mesones tan amplios que sobre
uno Mama Elena trajo al mundo a Tita.
Mama Elena de parto.
En Como Agua
para Chocolate, Laura Esquivel inició un nuevo capítulo del realismo mágico
latinoamericano y supo combinar lo fantástico con la realidad mexicana de fines
del Porfiriato e inicios de la Revolución Mexicana. Hizo una denuncia contra el
machismo que empeora si lo ejerce una mujer como Mama Elena, y demostró cómo se
puede circunnavegar esa discriminación sin dejar de ser una señora respetable.
Mama Elena tuvo
amores con un hombre de sangre mixta. Las normas sociales la obligaron a
casarse con un blanco de su clase, pero se las arregló para tener amante y marido
sin que nadie se enterase. En cambio, Tita es una brujita de cocina que con sus
platillos domina, cambia y controla su vida, su ambiente y a quienes la rodean.
Este tipo de literatura reemplazó la imagen de la mujer como esclava del fogón
y pasó a ser parte de un subgénero en donde la cocinera consigue amor y fortuna
gracias a su buena mano. Un nuevo tipo de empoderamiento del que ya he hablado
en otra nota.
El Filme de
Alfonso Arau
El éxito del
libro de Esquivel obligaba a que el siguiente paso fuese un filme que, a diferencia
de la mayoría de adaptaciones, es casi idéntico al texto. Alfonso Arau,
entonces esposo de Laura Esquivel, hizo una maravilla visual, actoral y
argumental. Parte de la belleza de la película fue que la misma autora colaboró
en ella y siempre ha agradecido a su ex por el respeto que le tuvo a su obra. Para quienes amamos esa versión, la serie resulta inferior en los tres aspectos.
Visualmente no tiene el poder de los colores e iluminación que caracterizaban
la obra de Arau y que embellecían y dotaban de magia el árido paisaje norteño. Se extraña la exquisita fotografía de Emmanuel
Lubezki.
El elenco sin ser
malo, tampoco es muy brillante. Extrañamos la imponente figura de Regina Torné o de
una Delia Casanova que fue la primera elección para el papel . Irene Azuela (Belascoaran) no es mala actriz, pero le faltan tablas para
esa Mama Elena demoniaca que, aun como fantasma, perseguirá a su hija menor. Un
cambio es que el Dr. Brown (mi personaje masculino favorito) hace entrada
temprana en la miniserie y se extraña a Mario Iván Martínez que tenía el
colorido y el manejo del inglés para ser un “gringo bueno”.
El nuevo Dr. Brown, nada muy impresionante.
Azul Guaita ha
hecho buenos trabajos en la televisión, pero yo la sigo viendo como la bebita
que en la primera versión de Clase 406 dio vida a Juanita, la hija de
Sherlyn, producto de la violación perpetrada por el maestro de gimnasia (Tony
Dalton). La actriz argentina es más bonita que Lumi Cavazos, pero le falta esa
aura radiante, ese poder actoral que transformó a una estudiante de teatro sin
experiencia de cámaras (una “jipiosa” como la llamó Arau) en una señorita del Porfiriato,
delicada y firme como una flor acuática.
Las dos Titas.
Azul es demasiado
moderna―ayudan esos diálogos que ni se parecen a los de la Esquivel― para
interpretar a una mujer llena de compasión y ternura y que en esas virtudes
encuentra fortaleza. Por ejemplo, cuando Tita-Azul se niega a prometerle a Pedro
que cuidará a su hijo nonato porque “nunca podré querer a ese niño” , se me enchinó la
piel. Ni Scarlett O’Hara le dijo eso a Ashley cuando él le exigió la misma
promesa. Es imposible que una mujer que vive para darle de comer a los
hambrientos exprese esa dureza de sentimientos.
Tampoco me gustó
que a Tita le bajase la leche gracias al atole milagroso. Primero, que es
posible que a una mujer, aun virgen como Tita, le brote la leche. Por supuesto
que a los lectores nos gusta creer que ahí hubo algo mágico, pero si la magia
estaba en el atole ¿por qué no se lo dio a Rosaura y así consiguió que
fuese su hermana la que pudiese amamantar al hijo? No se entiende. Incluso, Robertito muere lejos de su tía en la novela, porque su madre carece de leche. Entonces
indirectamente, Tita seria culpable de esa muerte.
Tita amamantando al sobrino
Para mí el que
Tita alimente al sobrino es un suceso fundamental. En la serie lo disminuyen
haciendo que ocurra atropelladamente. Entre que ella atiende a su cuñado herido
y escucha su confesión de que ha matado a un hombre, el amamantamiento prodigioso
pasa casi desapercibido.
La Revolución Supera
al Realismo Mágico
Debido a que
tienen que estirar la trama se le han añadido otros temas, como la política y
la historia. Vemos a Pedro en Puebla, en
medio de un mitin revolucionario que es interrumpido por los federales. En el
libro, la única que se involucraba con la Revolución era Gertrudis. Laura
Esquivel no es una mujer de derechas ni una oligarca (es diputada de Morena),
pero en su libro no hace una apología de la Revolución ni una denuncia de los
militares porfiristas o huertistas. Son parte del trasfondo de un cuento de
hadas.
El General Alejándrez
visita la hacienda tres veces: una para llevarse a Gertrudis; otra para
saquearla y la tercera, ya muerta Mama Elena, para que su mujer pueda verse con
sus hermanas. Aquí lo han convertido en un peón humillado por Los Musquiz,lleno de rencor social, que anda mosqueando
desde el primer episodio.
Este es el General Alejandrez como se lo imaginó Esquivel
La mención a la
Revolución, a la opresión de los pobres y a los abusos de los ricos me aburre,
porque como sabemos la Revolución no solucionó nada, más bien empeoró las cosas
hasta este siglo creando nuevos problemas. En ningún momento de la novela se dice
que Pedro simpatice con esa Revolución. Y para el espectador lego esa lucha de la serie no
se entiende, nadie sabe por quién pelean ni qué esperan conseguir.
Otro cambio han
sido las Hermanas de la Garza que no son como las describe Esquivel. Ni Rosaura
era tan argüendera, ni Tita andaba de tapadera de Gertrudis. HBO todavía cree
que tiene que meter mucho sexo en sus historias y que no basta el poder
afrodisiaco de la comida. Convierte a Gertrudis en una desvergonzada, a cada
rato manoseándose con su maestro de piano.
Esta Gertrudis, calentona, pero huesuda.
En la novela,
Gertrudis es la más jaranera, la menos formal, pero su despertar sexual se lo
debe a la carga erótica que su hermana vuelca en un platillo particular. Por
eso es tan impactante ver a Gertrudis (en el filme) corriendo desnuda por los
campos en busca de amor carnal y de su destino, tal como lo describe el libro.
En la serie no se entiende el cambio.
Claudette si tenia formas voluptuosas para parecer una mujer devorada por la pasión
Hay momentos
maravillosos visualmente en los que prima el realismo mágico como cuando Tita
traicionada por Pedro, siente tanto frio que cubre su ropa de cama con
escarcha, pero en otros es como un elemento accidental que o no trasciende o
tiene explicaciones lógicas. La serie como que intenta capturar la atmosfera del
libro para luego evadirla.
Eso ocurre con la
música. En el primer episodio la música incidental y la banda sonora están
perfectas combinando opera, temas folclóricos y el vals “Alejandra” que bailan Tita
y Pedro en un evento que, si no está en el libro, es necesario para que
apreciemos el vestuario y veamos el modo de vida de las clases altas norteñas
en vísperas de la Revolución. Esta armonía es interrumpida en el Tercer
Episodio donde comienzan a meter canciones pop que destruyen el espíritu de
época con su modernismo.
Aborreciendo a
Pedro
Han engordado la biografía
de Pedro. No solo es vecino de las De La Garza, también tiene un tío militar
que codicia la herencia del sobrino. Lo más interesante es que existe una
guerra entre Mama Elena y los Musquiz. Al quedar viuda, el padre de Pedro , aprovechándose
de su luto e ignorancia, la estafó con la compra de unas reses, algo que la
rencorosa mujer no le perdona.
Pedro, que ha estado noviando con Tita desde la
infancia, quiere acabar con esa enemistad entre ambas familias. Se le ocurre
que su padre ofrezca las reses como regalo de bodas. Tras probar un dulce
preparado por Tita (un buen ejemplo de la magia culinaria), al padre le parece
tenerla de futura nuera Van a pedir la mano de la susodicha, pero cuando Mama
Elena le ofrece a Rosaura, Pedro la acepta. Hasta su padre se escandaliza.
Me aburre la
historia de amor. Nunca me gustó, ni en el libro ni en la película. Pedro
siempre me pareció poca cosa para Tita. En las versiones anteriores, Pedro y Tita
se conocieron en su infancia, pero nunca hubo trato entre ellos. Tita viene a
sentir algo cuando el muchacho le pasa un mensaje en misa. Aun así, han
intercambiado un mínimo de palabras. Se atraen físicamente, eso es todo.
Se entiende que Pedro
acepte la propuesta indecente de Mama Elena, pero no quita que sea un
aprovechado. No solo tendrá dos mujeres, además una casa donde todas estarán
pendientes de él. Como dijo mi hermano. “Quiere ser gallo de su gallinero”. Por
eso siempre me irritó que Tita lo privilegiara por sobre la lealtad y el amor
de John.
Alfonso Arau
describió a Pedro como“un perfecto
imbécil” y dijo que la única manera de venderlo sería que lo interpretase un
actor tan guapo que se le perdonase todo. Por eso se fue a Italia y se trajo a
Marco Leonardi que había dado vida a Toto en su etapa adolescente en Cinema
Paradiso. Bueno ahora no tenemos a Leonardi, y este Pedro salió más
calzonazos que el del libro. No me entra el romance por ningún lado y menos
cuando el guion ahora ha hecho más
profunda la relación.
Pedro y Tita son
vecinos, han noviado desde niños, intercambiado
beso y cartas (interceptadas) por años. Hay una relación formal, hay promesas.
Lo normal en esa cultura, hubiese sido que Pedro se robase a Tita, no aceptar una situación tan irregular. Su
mismo padre se lo reprocha y Tita le dice que hubiese preferido que la hubiese
secuestrado. Fue un cambio absurdo de esta producción de Salma Hayek. Hay muchas fans del libro y filme que están
descontentas con el giro que ha tomado la historia. Sobre todo, con Pedro. Una
incluso pone en su cuenta de Instagram―a raíz de la serie― “otro domingo
aborreciendo a Pedro”.
El poder de la
historia reside en la cocina de Tita, ahí está su liberación, no en un amor que
la consume, pero nunca parece real. El sacar a la obra de su marco de fabulas y
convertirla en denuncia social sin sutilezas, aumenta la debilidad de Pedro
como personaje y no lo hace más simpático. No se entiende como puede ser un
aguerrido revolucionario si es incapaz de enfrentarse a la suegra, en un último
caso para que deje de mangonear a Tita.
Como dijo Gato
Rafa, esta adaptación se siente como una telenovela de VIX. Ante un solo
capitulo, mi Beta Lore dijo que era muy “cursi”. La recomiendo, pero con
reparos. Conste que estamos hablando de literatura. Así que para quienes desean
verla, siempre antes aconsejo leer el libro y ver la película de Alfonso Arau.
Contenido Violento
y Gory: Escenas de enfrentamientos
entre guerrillas y militares. En el primer capítulo, los federales matan a un revolucionario
en un mitin de Puebla y en el cuarto hay una escena de tortura impensada por Esquivel.
Contenido
Sexual y Desnudo: No muy
graficas, pero ya desde el primer capítulo tenemos el elemento sexual presente
gracias a Gertrudis que es la coscolina de Las Palomas. Después de la ingesta
de codornices con salsa de pétalos de rosa, esperábamos el desnudo obligatorio
de la susodicha, pero aquí se fueron al chancho como decimos en chileno. Hubo
desnudo y huida con Juan (que en el libro ni era peón ni amigo de Gertrudis);
además que Pedro se zampó la codorniz fantaseando que se comía a Tita encuerada;
y en su cuarto vimos a Mama Elena masturbándose. Ya como que le pusieron mucho
color. ¿No?
Como bono, en el
mismo episodio, Rosaura le hizo un striptease al marido para que la sacara del
nicho de esposa virgen. Hablando de perdida de virginidad, para sacarle roncha a
la hermana, Rosaura cuelga la sabana ensangrentada junto con la colada. Era
costumbre en los países de la cuenca del Mediterráneo mostrar la sabana
manchada al día siguiente de la boda. Todavía se hace entre gitanos y en algunos
países musulmanes, pero la costumbre es colgarla desde una ventana, no juntarla
con la ropa limpia.
Factor
Feminista: Reitero, el
feminismo de la novela y del filme se centra en el reino domestico de Tita y de
sus platillos transformadores. Como la serie no sabe transmitir esa magia, no
hay tal feminismo. Gertrudis no se hubiese convertido en generala
revolucionaria si no hubiese comido los pétalos bañados de la pasión de su
hermana.
En la serie, Gertrudis
siempre ha querido liberarse, su huida es solo parte de esa liberación. Cuando
Tita dice que “comparte las ideas revolucionarias” de su hermana, se me antoja preguntarle cuáles son esas
ideas, Tita en su libro revoluciona desde la cocina no desde la política. Un
toque modernista es que Gertrudis dice: “la lucha armada es mi vida”. En el libro,
Tita recibe una carta de su hermana que le cuenta que está en un burdel porque
el fuego que iniciaron las codornices solo pudieron apagarlo muchos hombres. Únicamente
ahí, ya apaciguada su pasión, Gertrudis se une al General Alejándrez y a sus
revolucionarios. Su instinto la lleva al sexo no a la revolución.
Factor Diversidad: Sin mencionarlo directamente, hay una
forma de racismo entre la clase patronal (blanca y criolla) y los peones
(indígenas). Gertrudis es de piel más oscura que sus hermanas porque su
verdadero padre tenía sangre africana. En El Diario de Tita, Nacha
instruye a la cocinerita en tradiciones indígenas, como que cuando nace su
sobrino, entierra el cordón umbilical del niño. En la serie, nadie ha hecho uso de esos elementos tan
interesantes.
Después de casi
dos años, nos llega la segunda temporada
de Midnight at the Pera Palace. La serie original narraba un viaje en el
tiempo a un momento histórica de la Turquía moderna. La segunda temporada
abraza una búsqueda de los orígenes de la protagonista, con un relato de
espionaje, un misterio detectivesco y un romance. La obligación de colocar el
romance por encima de las otras subtramas lo debilita, lo hace inconcebible y
convierte a Esra, en una heroína muy egoísta y tonta.
Dice Gato Rafa
que el problema es que esperamos mucho por esta temporada y ya ni recordamos el
argumento. Yo sí lo recuerdo, quienes no lo recuerdan son los libretistas. Ya
llevo cuatro episodios y una sola vez se ha mencionado que Halit es el padre de
Ahmet. Aparte del romance entre Halit y Esra, es lo único que quedó de la
primera temporada ya que ni Leila ni su abuelo son muy importantes.
Veamos a la
trama. Ahmet y Esra volvieron al presente, dejando a Halit en 1919. Esra está
obsesionada con encontrar la razón por la cual es tan parecida a la difunta
Peride. Se le ocurre que son parientas y viaja hasta 1995, la fecha de su nacimiento,
cuando siendo una bebita fue abandonada en un cuarto del Pera Palace. En 1919,
Halit no aguanta estar lejos de Esra y consigue una llave mágica de su ex amante,
Olga la princesa rusa ahora camarera del Pera. Llega a 1995, no encuentra a
Esra y el modernismo lo asusta obligándolo a retornar al pasado.
Ambos viajeros
quieren (no sé por qué) viajar a 1941. Olga se niega a seguir ayudado a Halit,
pero sabemos que él no es amigo de lo legal y menos si se interpone en su
camino. Se roba todas las llaves del hotel y, siguiendo otra manera de viajar
en el tiempo, cruza un peligroso portal. Para cuando Esra y él se reencuentran,
Halit es dueño del Pera Palace y está en conflicto con su ex socio, el maleante
millonario Mumtatz, que ha descubierto el secreto y quiere también ser un
viajero del tiempo.
Antes de eso,
Ahmet y Esra llegan a Estambul en busca de la madre desconocida de la
periodista. La única pista es Leila, la hija de Peride. Descubren que trabaja
en un burdel de postín. Nadie se sorprende que la nieta de un millonario sea
prostituta. Tal como Esra parece haber olvidado a la hija que un día adoptó.
Estambul es un hervidero de espías. Leila anda con uno nazi y Esra la ve
matándolo. Deduce que Leila trabaja para los rusos. No alcanza a hablar con
ella porque nuestra heroína anda muy amartelada con Halit.
Sucede que, con
sus juegos con el tiempo, Halit ha alterado las cronologías, los sucesos históricos
ocurren en otras fechas. Así ocurre en la explosión provocada por los nazis en
el hotel cuando la comunidad inglesa tenía una fiesta para recaudar fondos. El
pobre Ahmet ,azorado, habla en voz alta de la bomba y es arrestado. Esra está
presente, pero ocupada en babear porque acaba de ver a Halit. Ahmet es encarcelado
y torturado, pero a Esra no le importa ya que está en la cama con Halit. Cuando
sueltan a un aterrorizado Ahmet este le dice a Esra que la policía sigue
vigilándolo y ella no le cree.
Ahmet le dice que
al haber atravesado ese misterioso portal, Halit ya no es el mismo y que puede cometer
actos criminales, Esra no le cree. Ahmet le advierte a la periodista que sus
acciones pueden alterar su vida, recordándole que Halit es su padre, Esra no lo
escucha. Hay un secuestrador de mujeres suelto en Estambul. Cuando Leila es
secuestrada, su abuelo acusa a Halit puesto que lo vio llevarse a la nieta. Aun
así, Esra sigue embobada. No soporto a las
heroínas brutas y este otoño he tenido que calarme a dos: Lenú de My Brilliant Friend y Esra.
La trama está
llena de agujeros, el principal es prescindir del momento histórico. Lo sigue
la incapacidad de aprovechar las variantes del argumento, ni hablar de los absurdos que restan
credibilidad al relato. Para vencer a Mumtaz, Halit planta a quien ni siquiera
imagina es su hijo, en la casa de su enemigo. Ahmet, que ni sabe inglés, se
convierte en Alfred de New Hampshire, el nuevo mayordomo del maleante.
Esra, que nunca
ha estado en Francia ni habla francés, consigue empleo de periodista fingiendo
haber estudiado en París. No sigo porque nada tiene sentido. Los personajes se traicionan
a sí mismos y actúan como si al libretista recién se le ocurriera que hacer con
ellos, no como subordinados a un hilo argumental. Recordarán que al final de la
Primera Temporada, Esra viaja a una Estambul alternativa que ha sido ocupada
por los nazis. En el hotel se encuentra con Leila que ahora es parte de la
resistencia, pues nada de eso aparece aquí.
Es muy triste que
siendo uno de los pocos países que todavía produce dramas de época, Turquía los
haga de manera tan descuidada. He oído que se planea una tercera parte. No creo
que vaya a verla.
Contenido
Violento o Gory: Hay muertos,
secuestros, pero lo más violento son los interrogatorios de la policía a Ahmet.
Contenido
Sexual o Desnudos: Sigue
siendo una telenovela turca con códigos morales que exigen pudor. Aun así, hay
escenas subidas de tono entre Esra y Halit.
Factor
Feminista: Esra consigue
empleo en un periódico dirigido por una mujer y en sus reportajes usa lenguaje
feminista del siglo XXI como el llamar “misógino” al secuestrador de mujeres.
Este se comporta como el Encuerador de Tlalpan de Las Azules. Rapta mujeres para que se queden en sus casas y
no trabajen. Sus actos son un repudio de las leyes de Ataturk que liberaron a
las mujeres turcas.
Factor
Diversidad: Aunque hay un
intento de mostrar una Estambul cosmopolita con ingleses, alemanes, tanto nazis
como judíos, no vemos el crisol de razas que presento Club Estambul.
Recientemente el rey
Nerimane, mientras mencionaba la ausencia de material para mantener este blog
vigente, me recordó que no solo vive este sitio de cine y streaming. Este blog está
también dedicado a la fantasía, horror, ciencia ficción e historia alternativa
en formato literario. Haciendo memoria lleguė a mi primer encuentro con la literatura de
terror y a una magnífica colección, que por suerte tengo a mi alcance, llamada Narraciones Terroríficas.
Lecturas no Aptas
para Menores
Los niños suelen
recordar como sus padres les leían cuentos de hadas, las aventuras del elefante
Babar y de Peter Rabbit. En cambio, nuestro padre nos leía las Narraciones Terroríficas.
Yo aprendí a leer a los tres años y le enseñé a leer mi hermano. Desde ese
momento, y como no teníamos televisión, la lectura se convirtió en nuestro
pasatiempo favorito. Se sabía que, para fiestas y cumpleaños, el mejor regalo
para Los Niños Venant eran libros.
Como lectores
voraces que éramos devorábamos libros y revistas, no todas para criaturas. Cuando
se acababan, explorábamos la bien provista biblioteca paterna. Mi padre
intentaba ejercer censura, pero nos prohibía libros que tuviesen contenido
sexual ─incluso alusiones─ y los que iban en contra de la Religión Católica (léase
tratados de mitología). A mi madre, que todavía ocultaba su condición de judía,
le importaba un rábano lo de la mitología, pero también prohibía historias que
invitasen a preguntas incomodas.
A ninguno de los
dos les parecía mal que nos asustáramos con algún cuento de terror. Y fue así que, en 1967, cuando mi madre se la
pasó medio año en una clínica santiaguina y mi padre se hizo cargo de nosotros,
que comenzó a leernos las Narraciones Terroríficas. Nacida en la Editorial
Acerbo esta era una más de las antologías creadas en Los 60. La antecedieron
Antología de las Mejores Novelas Policiacas, Antología de Novelas del Oeste y
Antología de las mejores Novelas de Anticipación (así se llamaba en España a la
ciencia ficción).
Exceptuando las
del Oeste, mi padre adquirió todas estas antologías. Mi madre las vendió antes
de trasladarnos a los Estados Unidos. Hace unos quince años, mi hermano comenzó
a reunir los volúmenes por partida doble, enviando un set completo a mi padre
en Chile y conservando el otro. El set chileno se perdió como toda la
biblioteca de mi padre, pero conservamos este, el de mi hermano.
Revisando el
índice del primer volumen, lo que más me sorprende es su variedad, o lo que hoy
llamaríamos “diversidad”. En época franquista sorprende lo equilibrado del
conjunto que incluye autores de casi toda Europa, de Estados Unidos y de México.
Al igual que cuentos chinos y uno japones sobre un fantasma sin rostro, Mujina,
que ha asustado desde Japón hasta Hawái.
También incluye
cuentos escritos por mujeres,de E.
Nesbit, la escritora infantil autora de The Railway Children; de la
feminista (que casi se casó con Oscar Wilde) Violet Hunt; de Mrs. Oliphant, una
de esas damas victorianas que usaban el apellido del esposo para publicar; y de la cuentista mexicana Guadalupe Dueñas. No
es chiste, pero, si notamos que hay una trilogía de cuentos del gran Sakí,
podemos decir que hasta incluye diversidad sexual entre los autores.
El contenido de
los cuentos abarca horror y terror; robots construidos con partes humanas como
en Coppelius; monstruos reconocibles como licántropos y vampiros junto a
fantasmas sin rostro; espíritus malignos que muerden como en un cuento chino y
otros que asustan desde ventanales específicos. Hasta hay un callejón que
desaparece junto a sus habitantes. Tampoco faltan los relatos de horror donde
lo sobrenatural es la maldad del ser humano. Junto a maestros del terror como
Edgard Allan Poe, Sheridan Le Fanu y Jean Ray, aparecen luminarias de las
letras iberas como Bécquer, Valle Inclán y Eҫa de Queiroz. No faltan los
grandes exponentes del relato corto como Chejov, Maupassant y O ‘Henry.
Mi padre, como en
todas nuestras lecturas, ejerció la censura. No podíamos leer nada de la colección
si no lo leía él.En su afán de no leernos
nada “indecoroso”, terminó leyéndonos los ejemplos más terroríficos como el “Coppelius”
de Hoffmann (el verdadero nombre es “El hombre de arena”) que con su historia
de un científico loco que les roba los ojos a los niños, nos quitaba el sueño.
Aún peor fue “El
gato negro” de Poe que nos hizo llorar ya que hemos sido gatofilos de siempre. ¿Qué
es eso de dejar tuerto a un gatito y luego emparedarlo? Ni hablar de “La Familia Vourdalak” de la cual ya he escrito antes. Este
relato vampírico de Alexis Tolstoi sigue siendo el más aterrador que haya leído
en mi vida.
Aunque no creo
que tengan acceso a esa antología quizás hayan leído estos cuentos, sino pueden
buscarlos en línea. Yo paso a reseñar tres que me han impactado en esta nueva
lectura.
“Gabriel-Ernesto”
de Sakí.
El cuento tiene lugar
a comienzo del siglo XX, en la campiña inglesa. La historia es narrada desde la
perspectiva de van Cheele, latifundista, juez de paz y con ínfulas de
naturalista. Un atardecer se encuentra, en sus tierras, cercano a un bosque, a
un adolescente desnudo que duerme la siesta. Cuando lo interroga, el muchacho
da respuestas cripticas que no explican ni su identidad, ni domicilio ni donde está
su ropa. Anuncia que duerme por la tarde porque caza de noche “y en cuatro
patas”.
Cuando van Cheele
pregunta que caza, el chico responde que conejos, aves de corral y de vez en
cuando…niños. Molesto, van Cheele le ordena que se marche. Lo próximo es que el
muchacho, todavía desnudo, se le aparece en la casa anunciando que vivirá ahí
ya que no puede dormir en sus tierras. La tía de Van Cheele, que vive con el sobrino,
se apiada del muchacho al que cree huérfano y desprovisto de memoria. Le pone
ropa de caballero, le da el nombre de Gabriel-Ernesto y lo integra a su
circuito de obras de caridad.
Van Cheele,
todavía no está tranquilo, menos cuando recibe la visita de su amigo, el pintor
Cunningham, quien le cuenta algo
perturbador que presenció la última vez que estuvo ahí: un atardecer, casi al
caer la noche, vio en el bosque como un jovencito se convertía en un lobo. Esto
confirma a van Cheele sus sospechas sobre Gabriel Ernesto. No sigo porque
prefiero que la lean. También para quienes cansa la lectura hay videos en
YouTube.
Hablaré
brevemente de Sakí. Hector H. Munro nació en lo que hoy es Myanmar, pero
entonces era parte del Raj Británico. Su padre era miembro de la administración
inglesa de la “ Joya de la corona”. A la muerte de la madre, el pequeño Hector
y sus hermanas fueron enviados a Inglaterra a vivir con sus tías. Esta fue una época
dolorosa y que marcaría la vida y la literatura de Sakí. Tanto la parodia de
las caritativas solteronas victorianas en “Gabriel-Ernesto”, como la cruel
guardiana del protagonista en “Sdreni Vashtar”, están basadas en las odiadas tías del
escritor.
Ya adulto, Sakí
intentó seguir la tradición familiar y establecerse en la India, pero su salud
no lo acompañó y renunció a su servicio en la policía imperial. De regreso en Inglaterra
se dedicó a ganarse la vida como periodista y autor de cuentos breves. Estos
los escribía con el seudónimo de “Sakí” nombre extraído del Rubayat de
Omar Khayam.
A pesar de que
cosechó fama, tanto como cuentista como
corresponsal extranjero del Morning Post, Sakí nunca fue feliz. Se sabe
poco de su vida adulta puesto que su hermana Ethel, que fue su albacea,
destruyó toda la correspondencia del escritor, posiblemente para evitar que se
supiera que era homosexual. La homosexualidad fue un crimen en el Reino Unido hasta
fines de Los 60.
Su depresión al
llevar una doble vida explica que, en 1914, Sakí se enrolara en el ejército a
pesar de tener más de cuarenta años. Durante los dos primeros años de la Gran
Guerra, el escritor buscó la muerte. Se rehusó a aceptar un puesto de oficial,
prefiriendo exponerse más como soldado raso; varias veces regresó al campo de
batalla, aun herido o enfermo. Finalmente se cumplió su deseo en 1916 cuando lo
alcanzó la bala fatal de un francotirador alemán.
Aprovechando su seudónimo, Sakí satirizó los
convencionalismos de la burguesía victoriana. En “Gabriel-Ernesto” se ríe de la
estrechez de mente de la clase alta rural con sus ideas científicas y su
caridad hipócrita, pero sobre todo de como intentan reprimir la naturaleza. El
joven lobo representa no solo la desbocada sexualidad del adolescente, mas también
una fuerza natural incontenible y por lo tanto aterradora.
Muy diferente es
el caso de otro escritor cuyo cuento he escogido. Me refiero a Washington
Irving, uno de los primeros gigantes de la literatura estadounidense. Nació, como su país, en 1783 y desde niño tuvo la suerte de hacer
buenos contactos, entre ellos el primer presidente de Estados Unidos cuyo
nombre llevaba.
Hijo de
mercaderes neoyorquinos, Irving tuvo también la suerte de que sus hermanos
hubiesen hecho fortuna y lo quisiesen tanto que estuvieran dispuestos a pagarle
sus viajes y su manía de escribir. Washington viajó extensamente por Europa,
pero también por el Estado de Nueva York sobre todo por el Valle del Hudson y
las Montañas Catskills que retrataría en sus cuentos.
Irving se hizo
conocido por sus notas periodísticas y antes de los treinta años ya había
fundado la revista Salmagundi en 1807. La Guerra de 1812 trajo reveses a
la fortuna de su familia. Washington Irving se marchó a Inglaterra donde
comenzó a escribir en serio. Su primera antología El Libro de Bosquejos
contiene dos relatos situados en una Nueva York todavía dominada por colonos
holandeses: Rip van Winkle y La Leyenda de Sleepy Hollow. Ambas
demuestran la fascinación del autor por lo sobrenatural. Tal como ocurre en el
cuento que voy a reseñar “La aventura de un estudiante alemán” que es parte de
su segunda colección de cuentos: Historias
de un viajero.
Estos relatos
fueron muy bienvenidos en Estados Unidos tal como su primera obra, una sátira de
la historia de Nueva York que publicara en 1809, supuestamente escrita por el holandés
Diedrich Knickerbocker. Tan famoso fue el texto que haría entrar en el léxico
el término “knickerbocker” tanto en beisbol como en baloncesto, al igual que en
cultura popular al convertirse en el apodo de las familias de antiguo linaje de
Nueva York que hemos conocido en The Gilded Age. Otra aportación léxica de
Irving fue el apodo de “Gotham” para Nueva York.
Hablando de esas
familias, Irving fue muy amigo del primer millonario estadounidense, John Jacob
Astor, de cuyo testamento seria albacea. Astor invitó a Irving a visitar las regiones
todavía sin civilizar del nuevo país, incluyendo los espacios donde el
millonario hiciese fortuna en el negocio de las pieles, o sea el Noreste.
Irving gustoso visitó esta región geográfica de la cual escribiría una crónica Astoria
(1836) y algunos relatos que son considerados como precursores del género
western. También este viaje sirvió para acallar la denuncia de la elite
intelectual de que Irving se había “europeizado”.
Tanto viajar,
escribir y hacer buenas conexiones dio frutos. Washington Irving comenzó a
hacer carrera en el mundo diplomático. Primero como secretario de la Embajada
estadounidense en el Reino Unido y luego sirviendo por largos años como Embajador
en la Corte Española (1842-1846). Su fascinación con la nación ibera databa de
antes. Aparte de hacer amistad con literatos españoles como Jose Blanco White y
Cecilia Bohl de Faber, Irving se había embarcado en la creación de una historia
de Cristóbal Colon que publicó en 1828.
Tras esta
publicación, Irving compilaría una colección de cuentos también muy famosa
titulada Cuentos de la Alhambra (1832). Se le puede considerar entre los
hispanistas de su época, junto a Paul Prescott. Irving nunca se casó. Estuvo
comprometido con Matilda, la hija de su mentor, el Juez Hoffmann, pero ella murió
antes de la boda. Mas adelante se enamoró de Emily Foster, una joven expatriada americana en Alemania,
pero ella lo rechazó. Se dice que Mary Shelley lo requirió en amores y está vez
fue Irving quien la rechazó.
Tanta biografía
es para indicar que Irving era un romántico apasionado y gustaba de las mujeres
(Anya Seton lo tiene robándole un beso a la hija de Aaron Burr en My
Theodosia) lo que lo asemeja a Wolfgang de su relato de terror. Releí este
cuento justamente porque estoy haciendo algo sobre la ficción y la Revolución
Francesa. Liberal y humanista, Irving no critica la llegada de la República a
Francia, pero es consciente de que se ha excedido en su ejercicio de la
justicia.
Wolfgang vive en
medio de ejecuciones arbitrarias que ocurren día a día. Es típico alemán joven
de su época: idealista, romántico, espiritual. Su obsesión con Swedenborg, nos
dice el autor, lo ha vuelto huraño. Gusta de las mujeres, pero su timidez le
impide acercárseles. Se ha creado en su imaginación una imagen ideal femenina
que cree nunca alcanzará.
Una noche de
lluvia, la encuentra en el lugar más insospechado, a la sombra del cadalso. En
los escalones que llevan a la guillotina ve una mujer enlutada, acurrucada
llorado. Cuando la consuela descubre que es esa imagen ideal de belleza
femenina que ha forjado en su mente.
La lleva a su
cuartucho, beben, hacen el amor y a la mañana siguiente, Wolfgang despierta al
lado de un cadáver. La identidad de la difunta y su manera de morir son el
núcleo supernatural de este cuento. Les dejo el link aquí para que las descubran.
El ultimo relato
es la contribución latina a esta colección. Es un ejemplo del gótico mexicano
de la cuentista jalisciense, Guadalupe Dueñas. Doña Lupe era un poco enigmática,
a pesar de haber vivido a mediados del siglo XX. Sabemos dónde nació, quienes
fueron sus padres y donde estudió, pero se sabe poco de su vida personal.
Se sabe que
aparte de publicar varias antologías de cuentos, tuvo muchos empleos
interesantes desde ser censora de cine hasta escribir guiones de telenovelas,
entre ellos, la espléndida Carlota y Maximiliano, uno de los proyectos históricos
de Don Ernesto Alonso. Poco antes de fallecer, Guadalupe Dueñas se enclaustró
en su casa, un poco como lo hacen Las Moncada en el cuento que voy a reseñar.
“Al roce de la
sombra” es parte de Tiene la noche un árbol, la segunda antología de
cuentos que la autora publicó en 1958. Comienza como típico gótico con dejos de
Jane Eyre. Raquel es huérfana, fea, pobre, se crio en un orfanato de
monjas y su único mérito es ser maestra. La directora del orfanato le consigue
un empleo en una zona rural y le da una carta de recomendación para sus
antiguas condiscípulas, Las Hermanas Moncada que viven en la villa de San
Martin.
En el tren, un compañero de viaje ilustra a Raquel sobre
las Moncada. Una vez fueron riquísimas, se educaron y vivieron en Francia, pero
desde que perdieron su fortuna viven como ermitañas en su antigua casona.
Las Moncada
reciben con alacridad a Raquel, aunque le dan hospedaje. La maestra se
sorprende al ver que las hermanas, que solo salen para ir a misa, conservan su
casona con todo el esplendor de antaño. Se avergüenza de ser tan poca cosa
entre tanto lujo, pero poco a poco, Las Moncada, le toman cariño, la visten y
le enseñan a gozar de las cosas finas de la vida.
Una tarde, Raquel
que ha salido más temprano, llega a la casa y descubre el secreto de Las
Moncada. Desde el momento que presencia un rito demencial y depravado que sabe
que su suerte está echada…
El estilo del cuento
es casi onírico, comienza a media res con Raquel despertándose después de su
metida de pata y pasa a un flashback del viaje en tren que la trajo a San
Martin. Raquel muchas veces duda de su realidad y siente que vive en un sueño,
como si estuviese narcotizada.
Sigue pautas del
terror gótico, un inocente forastero queda atrapado en una casa llena de
secretos criminales de los que será víctima, tipo Get Out. Las Moncada
son esas ancianitas, estiloDoña Macabra
o las de Arsénico y Encaje Antiguo que combinan demencia senil con
acciones psicópatas.
Guadalupe Dueñas
fue reconocida por tener estos personajes malvados, que esconden su psicosis,
bajo apariencia inocente y vulnerable, sean niñas o viejitas. Una anécdota es que Inés
Arredondo en una pelea con Doña Lupe le espetó “eres tan mala como los
personajes de tus cuentos” a lo que la Señora Dueñas respondió “así es”. ¿Que habrán querido decir?
Revisando el
resto de la antología, este primer tomo es el mejor, el más diverso y el que incluye
más escritores conocidos, los otro ocho se concentran en maestros de terror
como El Solitario de Providence, Bram Stoker, Robert Bloch, y Ray Bradbury
cuando combina la ciencia ficción con el horror.